¿En qué piezas o proyectos has estado trabajando últimamente?
Llevo algún tiempo trabajando en una investigación sobre la vigilancia en el mundo contemporáneo; estoy en proceso de maqueta de fotolibro.

¿Qué aprendiste (o desaprendiste) mientras trabajabas en ello?
Inventé un proceso para generar “trama” en las imágenes, como para poder ver esa especie de “tejido” en mis fotografías, lo que las hace aparentar que provienen de cámaras de vigilancia. Entendí que el ojo vigilante está más vivo que nunca y que es un proceso que no va a retroceder, sino a seguir cubriendo más espacios cada vez.

¿Qué palabras, ideas o emociones te rondaban la cabeza?
Tejido de la imagen, paranoia, vigilancia. La sensación de ser vigilada mientras yo misma me convierto en otra cámara.

¿Hubo alguna conversación, película, música o libro que se haya colado en ese trabajo?
La frase que leí en un periódico, “no se puede fotografiar el Antropoceno”, me sigue haciendo mucho ruido. También aportó mucho a mi investigación el libro La era del capitalismo de la vigilancia, de Shoshana Zuboff.

¿Qué fue lo más difícil que has enfrentado últimamente en tu proceso creativo?
Tratar de lograr un equilibrio entre trabajar en los proyectos que me emocionan mucho en un momento dado y, al mismo tiempo, trabajar en los que están funcionando en “la vida real”, y lograr todo eso mientras sostengo la vida cotidiana.

Si este mes tu vida fuera una película, ¿qué título tendría y quién haría el soundtrack?
La operación Escorpión, Fever Ray.

¿Cuál es tu restaurante favorito y qué nos recomiendas pedir?
El Cancino de Coyoacán; de entrada, unos betabeles rostizados con jocoque.

Recomiéndanos algún artista que sigas, que te inspire, y dinos qué es lo que más te gusta de su trabajo o de su forma de trabajar.
Siempre me inspira mucho Fabiola Torres Alzaga y sus investigaciones que derivan en piezas sobre la imagen en relación con el cine, la ficción, la óptica, la escenificación…

