ZENZÉ

Emiliano Rojas Borja

¿Cómo nació ZENZÉ y qué lo hizo diferente desde el principio?
ZENZÉ nació en julio de 2023, del sueño de mi yo de 19 años, que encontraba algo especial en esos espacios donde puedes hacer una pausa, trabajar, estudiar o simplemente disfrutar un momento para ti. Desde ahí surgió una idea que todavía nos acompaña: crear un lugar donde la productividad y el goce pudieran convivir.

Pero ZENZÉ también nació bajo una circunstancia muy particular. Mientras yo estudiaba la universidad en Guadalajara, el proyecto comenzaba operaciones en Michoacán. Las vacaciones de verano nos dieron apenas un par de meses para rentar, amueblar, desarrollar el menú, formar al equipo y, sobre todo, construir un negocio capaz de funcionar aun cuando su fundador tuviera que regresar a estudiar.

Esa necesidad terminó convirtiéndose en una parte fundamental de nuestra identidad. Desde el inicio aprendimos a trabajar con procesos sencillos, recetas claras, una variedad cuidadosamente seleccionada y sistemas que permitieran al equipo operar de manera consistente. Dentro de ZENZÉ solemos decir: «Hacer algo es fácil; encontrar la manera de hacerlo fácil es lo verdaderamente difícil».

Con el tiempo entendimos que esa eficiencia no solo hacía más sencilla la operación de ZENZÉ, sino que también podía mejorar la experiencia de quienes nos visitaban. Por eso buscamos que todo ese trabajo que ocurre detrás de la barra se traduzca en algo muy sencillo para el cliente: bebidas que sepan bien, que se vean bien y que no requieran una larga espera. Queremos que pedir un café sea la parte fácil del día.

Y quizá ahí está lo que realmente nos hizo diferentes desde el principio. Mientras internamente construíamos un negocio capaz de funcionar de manera sencilla y eficiente, hacia afuera queríamos construir exactamente lo contrario a las prisas del día a día: un espacio amable en el que puedas llegar con cualquier mood y salir un poco más tranquilo.

Nosotros hacemos sencillo el proceso para que tú simplemente puedas disfrutarlo.

Eso es, para nosotros, encontrar tu momento ZEN.

¿Qué parte del día, del espacio o del proceso creativo disfrutan más quienes trabajan aquí?
Probablemente, lo que más disfrutamos es encontrar una mejor manera de hacer las cosas.

Cada lanzamiento parte de dos principios fundamentales: calidad y eficiencia. Una bebida puede ser deliciosa, pero si complica demasiado nuestra operación, el reto todavía no está resuelto. Tenemos que encontrar la manera de conservar aquello que la hace especial y, al mismo tiempo, hacer que sea sencilla, consistente y rápida de preparar.

Por eso nuestro proceso creativo se parece mucho a un pequeño laboratorio. La receta definitiva casi nunca aparece en el primer intento. Probamos, cambiamos proporciones, modificamos texturas y volvemos a empezar. En estas pruebas participa todo el equipo: nuestros baristas prueban, opinan y proponen cambios, porque son ellos quienes mejor conocen lo que sucede todos los días detrás de la barra.

A veces llegamos al sabor que buscábamos y entonces comienza un segundo reto: ¿podemos conseguir exactamente el mismo resultado con menos pasos? Es un proceso que disfrutamos mucho porque nos permite experimentar juntos y porque una bebida nueva termina teniendo un poquito de todas las personas que participaron en desarrollarla.

Y el proceso creativo tampoco termina detrás de la barra. Después viene imaginar cómo vamos a compartirlo: cuándo lanzarlo, cómo presentarlo, qué queremos comunicar visualmente y qué queremos que sienta alguien cuando lo descubra por primera vez.

Al final, crear en ZENZÉ casi siempre sigue el mismo camino: imaginar, probar, equivocarnos, simplificar, compartir y volver a mejorar. Porque para nosotros una receta puede llegar a estar terminada, pero un proceso difícilmente lo está. Siempre puede existir una mejor manera de hacerlo.

Si alguien entra por primera vez, ¿qué es lo que no debería perderse?
Si es tu primera vez en ZENZÉ, definitivamente te recomendaríamos comenzar con alguna de nuestras bebidas a las rocas. Son probablemente la mejor representación de lo que buscamos hacer: bebidas bonitas, de gran sabor y preparadas en muy poco tiempo.

Elegir solamente una es difícil porque nunca hemos construido nuestro menú alrededor de un único producto estrella. Preferimos tener una variedad más compacta en la que podamos cuidar cada receta y sentirnos orgullosos de cualquiera que llegue a tus manos. Pero si quieres probar algo especialmente nuestro, buscaríamos alguna bebida preparada con nuestros néctares. Desde hace tiempo comenzamos a desarrollar nuestros propios insumos y actualmente elaboramos néctares de fruta que utilizamos directamente en nuestras bebidas. Por ejemplo, nuestro néctar de mango está elaborado con pulpa natural y forma parte de diferentes recetas del menú.

Podríamos darte tres caminos: si eres amante del matcha, prueba nuestro matcha ceremonial acompañado de alguno de nuestros néctares de mango o fresa; si quieres algo refrescante y frutal, un boba preparado con nuestros néctares; y si buscas algo que además quieras fotografiar antes del primer trago, Aurora, nuestra bebida rosa a base de pitaya y mango, difícilmente pasa desapercibida.

Y si eres más de café, nuestro mocha blanco latte con tapioca es una combinación que nos gusta muchísimo.

Pero quizá esa es parte de la experiencia de ZENZÉ: no queremos que vengas solamente por «la bebida que tienes que pedir». Queremos que puedas explorar el menú, encontrar tu combinación favorita y saber que detrás de cada opción hubo una receta que decidimos conservar porque cumplía con nuestros estándares de sabor, calidad y eficiencia.

¿Cuál ha sido un desafío interesante que los haya hecho replantearse algo sobre ZENZÉ?
Uno de los desafíos más interesantes ha sido aprender que crecer no siempre significa agregar más cosas.

Durante mucho tiempo recibimos sugerencias de ampliar el menú, especialmente incorporando más alimentos. Nos han pedido desde desayunos hasta chilaquiles, y evidentemente hemos considerado muchas de esas ideas. Sin embargo, cada propuesta nos obliga a regresar a una pregunta muy sencilla: ¿esto realmente mejora ZENZÉ o solamente hace más grande el menú?

Con el tiempo entendimos que una de nuestras fortalezas está precisamente en mantener una propuesta relativamente compacta. Cada producto nuevo significa ingredientes, almacenamiento, capacitación, tiempos de preparación y nuevos procesos. Por eso preferimos incorporar algo únicamente cuando sentimos que podemos hacerlo bien y sin sacrificar la eficiencia que buscamos detrás de la barra. Incluso hemos hecho lo contrario: a lo largo de nuestra historia hemos eliminado productos cuando descubrimos que ya no aportaban suficiente valor.

Curiosamente, hace poco este mismo principio nos hizo replantearnos algo completamente diferente. Comenzamos a ver en redes sociales bebidas que se volvían virales y nos dimos cuenta de que muchas de ellas podían prepararse fácilmente en ZENZÉ utilizando ingredientes que ya teníamos. El problema no era que nuestro menú tuviera pocas posibilidades; era que no estábamos comunicando esas posibilidades.

Cuando hicimos los cálculos, descubrimos que, partiendo de nuestras bebidas e ingredientes disponibles, un cliente podía crear más de 47 millones de combinaciones diferentes. Teníamos un menú deliberadamente sencillo detrás de la barra, pero enorme desde la perspectiva del cliente. Eso nos llevó a reformular la manera en que presentamos nuestro menú y nació ZENZÉ Fórmula: en lugar de solamente mostrar bebidas terminadas, comenzamos a comunicar que cada persona podía experimentar con los ingredientes disponibles y construir su propia combinación.

Ese proceso nos dejó un aprendizaje que hoy aplicamos en muchas decisiones: innovar no siempre significa agregar algo nuevo. A veces significa descubrir una nueva manera de utilizar y comunicar lo que ya tienes.

¿Qué influencia, idea o referencia sigue guiando lo que hacen hoy?
Más que una referencia específica, hay una idea que sigue guiando lo que hacemos: creemos que la eficiencia también puede ser una forma de cuidar la experiencia de una persona.

Desde el principio hemos buscado un equilibrio entre la productividad y el goce. Para nosotros, ser eficientes no significa simplemente producir más o reducir tiempos; significa poder entregar un producto de calidad sin sacrificar largas esperas, mantener precios accesibles y hacer que el proceso interfiera lo menos posible con el momento que alguien decidió darse.

Queremos que ZENZÉ sea un lugar donde puedas trabajar, leer, conversar, crear o simplemente sentarte a disfrutar. Por eso pensamos que una buena experiencia también implica recibir tu bebida rápidamente y poder regresar otro día sin sentir que darte ese momento representa un gasto excesivo. Muchas de nuestras decisiones internas, desde mantener un menú cuidadosamente seleccionado hasta optimizar nuestros procesos, parten de esa intención: controlar mejor nuestros costos y nuestra operación para que la calidad y la experiencia sigan siendo accesibles.

Y hay otra palabra que está muy presente en nuestras decisiones: franquicia. ZENZÉ nació pensando en la posibilidad de crecer y replicarse, por lo que cada decisión intenta servir a dos personas: a quien visita ZENZÉ y a quien algún día pueda tener su propio ZENZÉ.

Por eso buscamos construir un modelo ordenado, sostenible y fácil de administrar, pero no como un fin en sí mismo. Queremos que crecer no signifique perder aquello que hace especial a la marca; que la experiencia pueda conservarse independientemente de dónde esté ZENZÉ o quién esté detrás de la barra.

Al final, todo vuelve a nuestra misma idea: hacer lo que más te importa mientras te relajas. La eficiencia es simplemente una herramienta para hacerle espacio a eso que realmente importa.

¿Qué lugar, proyecto o persona los ha inspirado últimamente y por qué?
Es difícil elegir un solo lugar, proyecto o persona porque nuestra inspiración suele venir de muchos lados al mismo tiempo. Pero si tuviéramos que mencionar algo que está constantemente presente en ZENZÉ, curiosamente no sería una persona ni un lugar, sino una palabra: franquicia.

Desde que nació ZENZÉ hemos tenido la ilusión de que algún día pueda crecer y llegar a otros lugares sin perder aquello que lo hace especial. Por eso, aunque todavía sea una meta a futuro, es una idea que nos acompaña desde ahora y que muchas veces nos hace preguntarnos: ¿esto podría funcionar igual de bien en otro ZENZÉ?

Esa pregunta aparece incluso en cosas que podrían parecer insignificantes. Puede ser al crear una bebida, acomodar un ingrediente, encontrar una manera más sencilla de hacer algo detrás de la barra o pensar en cómo queremos presentar un nuevo producto. Nos gusta imaginar que cada pequeño cambio que hacemos hoy también está ayudando a construir el ZENZÉ que queremos tener mañana.

Al mismo tiempo, somos muy observadores y creemos que gran parte de la inspiración está justamente en prestar atención. A veces alguien del equipo visita una cafetería o un restaurante y encuentra una forma interesante de hacer algo; otras veces vemos una fotografía, una bebida o una idea en redes que despierta nuestra curiosidad. Incluso una conversación o algo tan sencillo como ver una manera diferente de servir un jarabe puede terminar provocando una nueva idea.

Lo bonito es que cualquiera puede traer esas pequeñas inspiraciones a ZENZÉ. Muchas veces las ideas vienen de quienes están detrás de la barra; otras, de la parte creativa, de marketing o de quienes están al frente del proyecto. Se comparten, se prueban y, si hacen sentido para nosotros, terminan encontrando su propia forma dentro de ZENZÉ.

Por supuesto, todo lo que vemos, los lugares que visitamos y las personas que conocemos terminan influyendo de alguna manera en lo que hacemos. Sin embargo, nunca hemos sentido que exista un solo referente al que queramos parecernos. Preferimos tomar un poquito de todo aquello que nos inspira y llevarlo a nuestra propia manera de hacer las cosas.

Quizá por eso, más que una persona o un proyecto en particular, lo que realmente nos inspira es la idea de seguir construyendo lo que ZENZÉ puede llegar a ser. Nos emociona pensar que algún día pueda existir en más de un lugar y que, aun así, al entrar a cualquiera de ellos sigas sintiendo que estás en ZENZÉ.

Si pudieran invitar a alguien a colaborar por un día, ¿quién sería y qué harían juntos?
A Marisa Lazo, sin duda. La admiro no solamente por lo que ha construido como empresaria, sino por la tranquilidad con la que transmite su manera de entender los negocios y el liderazgo. Escucharla suele dejarte con esa sensación de que, incluso cuando emprender se vuelve complicado, todo puede estar bien.

Ha sido una inspiración importante para nosotros al momento de construir la cultura de ZENZÉ. Nos ha hecho reflexionar sobre qué significa ser un buen líder, crear un ambiente de trabajo sano y procurar que las personas que forman parte del equipo se sientan cómodas, escuchadas y orgullosas del lugar donde trabajan.

También admiramos mucho la manera en que ha desarrollado Marisa, particularmente el equilibrio entre eficiencia y frescura. Nos parece fascinante construir una operación capaz de producir de manera ágil y consistente sin perder esa sensación de que el producto acaba de ser hecho para ti. Es una filosofía con la que nos identificamos mucho en ZENZÉ.

¿Hay algún objeto, rincón o detalle del lugar que tenga una historia que pocos conocen?
Hay un rincón que para nosotros tiene un significado especial: el mueble donde hoy está el espejo de «Tu momento Zen». A simple vista puede parecer solamente un espacio decorativo; sin embargo, con el tiempo se ha convertido en una especie de pequeña memoria de ZENZÉ.

En sus repisas hemos ido colocando elementos que representan distintas etapas de nuestra historia: nuestro propio café, merch decorativa e incluso algunos de los productos que hemos desarrollado con el tiempo. Lo especial es que nunca fue planeado para cumplir esa función; simplemente, conforme ZENZÉ fue creciendo, el mueble también comenzó a llenarse de pequeños recuerdos de todo lo que hemos construido. De alguna manera, terminó convirtiéndose en una forma de ver físicamente la trayectoria del proyecto y el crecimiento de la comunidad que se ha formado alrededor de él.

Además, este rincón tiene una conexión mucho más personal que probablemente pocos conocen. Su concepto nos recuerda a un mueble que el fundador de ZENZÉ tiene en casa y que, a lo largo de los años, se ha convertido en uno de esos lugares donde muchas ideas para la cafetería comienzan a tomar forma. Ahí se desarrollan conceptos, productos y proyectos que, tiempo después, terminan formando parte de ZENZÉ.

Por eso nos gusta pensar que existe una conexión entre ambos espacios: uno es el lugar donde muchas de las ideas comienzan y el otro, de cierta manera, es donde podemos ver en qué se convirtieron.

Probablemente para muchos sea simplemente un espacio bonito para tomarse una foto, pero para nosotros se ha convertido, casi sin darnos cuenta, en una pequeña línea del tiempo de ZENZÉ.

Si ZENZÉ fuera una ciudad, un libro o un disco, ¿cuál sería y por qué?
Si ZENZÉ fuera un libro, probablemente sería Hábitos atómicos, de James Clear.

Nos identificamos mucho con una de las ideas que atraviesa el libro: las grandes transformaciones no siempre ocurren a partir de grandes decisiones, sino de pequeñas mejoras que, repetidas constantemente, terminan construyendo algo extraordinario.

Esa filosofía se parece mucho a nuestra manera de entender ZENZÉ. Nos gusta pensar que somos personas ordinarias haciendo cosas extraordinarias. Siempre estamos buscando una mejor manera de hacer algo: mejorar una receta, simplificar un proceso, escuchar una nueva idea del equipo o cambiar algo que descubrimos que podía hacerse mejor. Individualmente pueden parecer modificaciones pequeñas, pero con el tiempo son las que han transformado el proyecto.

Y también encontramos esa filosofía en muchas de las personas que nos visitan. ZENZÉ suele estar lleno de gente con proyectos: alguien estudiando, trabajando en su computadora, reuniéndose para desarrollar una idea o simplemente haciendo una pausa antes de continuar con su día. Cada persona está construyendo algo diferente y a su propio ritmo.

Quizá por eso nos gusta tanto esa comparación. No creemos que todos los días tengan que suceder cosas extraordinarias. A veces basta con avanzar un poquito, disfrutar el proceso y encontrar un espacio que haga ese camino más agradable.

ZENZÉ quiere ser parte de esos pequeños momentos.

Emiliano Rojas Borja
Dueño de ZENZÉ
Café | Bubble drinks | Crepas
Lázaro Cárdenas, México
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