Una década de Taller Nacional

Taller Nacional cumple 10 años y lo celebra con un recorrido que va más allá de los muebles: es también la historia de un oficio, de una comunidad y de una manera muy propia de entender el diseño en México.

Fundado en 2014, el taller ha crecido desde un espacio íntimo de producción hasta convertirse en un referente dentro y fuera del país. En estos diez años han diseñado ocho colecciones propias, colaborado con restaurantes, hoteles y proyectos culturales emblemáticos, y llevado su trabajo a ciudades como Nueva York, Los Ángeles y Madrid. Sus piezas habitan lugares como el restaurante del MUAC, Soho House Cabo, Botánico, Masala y Maíz, Baldío, Limantour, Lago Algo, Madonna o Hugo, entre muchos otros.

La celebración de esta década es el inicio de una nueva etapa. Para conmemorarlo, Taller Nacional presenta cuatro acciones clave:

– Una nueva identidad visual, en colaboración con Sodio.
– Un sitio web renovado que funcionará como archivo vivo y plataforma digital.
– Su participación en el Abierto Mexicano de Diseño (26 de septiembre – 5 de octubre, Cineteca Nacional Chapultepec), con un preview de su retrospectiva.
– Una exposición retrospectiva abierta al público del 9 al 19 de octubre, dentro del Mes del Diseño, que reunirá sus colecciones más representativas.

En palabras del propio Taller Nacional, los muebles han sido solo el vehículo: lo esencial está en las conexiones, en el trabajo compartido, en las historias que se tejen alrededor de cada proyecto. Esa filosofía queda plasmada en el Manifiesto “10 años de Taller Nacional”, que acompaña la celebración:


10 años de Taller Nacional

En México las grandes cosas empiezan con las manos.
Manos que siembran, que tallan, que curan, que transforman.
En este taller, hemos aprendido que crear un objeto es también crear un lazo.
Que la materia guarda memoria,y que tocarla con respeto es otra forma de honrar la vida.
Mostrar el trabajo de manos mexicanas,
usar materiales locales, proponer estéticas propias,
ya es un acto de representación.
Una manera de poner la bandera en alto sin necesidad de ondearla.
Diseñar con arraigo, para que otros se reconozcan en lo que habitan.
Hacemos muebles, sí.
Pero sobre todo hacemos preguntas:
¿Cómo se siente un espacio? ¿Qué lo sostiene? ¿Qué historia cuenta?
Nuestros muebles no son neutros: son emocionales, culturales, son políticos.
Sostienen cuerpos, pero también sostienen saberes.
Sostienen comunidades, familias e historias que no se narran en voz alta
pero que resisten en cada corte, en cada unión, en cada veta.
Este taller es nuestro punto de partida.
Aquí los días se miden en trazos, en pruebas, en conversaciones.
Aquí uno se equivoca, se corrige, se mejora.
Aquí el diseño no es estilo: es escucha, es presente y también es gesto.
Este camino lo hemos recorrido junto a quienes confiaron en nosotros: clientes, diseñadores, arquitectos, colegas, cómplices… Una industria entera que ha crecido a nuestro lado. A cada persona, gracias. Este proyecto también es suyo.
Diez años después, no celebramos el pasado.
Celebramos haber sido fieles a lo esencial.
Al oficio.
A nuestra comunidad.
A la idea de que lo hecho con amor no necesita adornos.
Solo espacio y tiempo para ser compartido.
Hoy celebramos no lo que fuimos,
sino lo que todavía somos capaces de imaginar y cocrear con ustedes.


En esta primera década, Taller Nacional reafirma que diseñar no es solo producir objetos: es generar vínculos, dar forma a memorias y proponer un lenguaje que nos conecta con lo que somos. La retrospectiva y las acciones de 2025 son, al mismo tiempo, un homenaje y un punto de partida.