Tirarnos por fin al vacío

Recuerdo cuando escuché “Life of Leisure” de Washed Out por primera vez. Llevaba los audífonos puestos, miraba el mar.

No recuerdo mucho más, pero ahora que volví a poner el disco sentí la misma emoción. O quizá fue el recuerdo de esa emoción.

¿Todo pasa al mismo tiempo?

Después de unos días de encierro por fin hoy salí del departamento a seguir conociendo Viena. Caminé por una zona donde casi todo el mundo cruza en los semáforos y los pasos peatonales. Esperan a que la luz cambie. Aunque no venga ningún coche, no cruzan.

En Sydney era parecido.

Recuerdo que M., un australiano, me dijo una vez que México le gustaba porque ahí “puedes hacer lo que quieras, no hay tantas reglas como aquí”.

D. una vez me dijo que en Estados Unidos los accidentes de coche suceden porque la gente está acostumbrada a seguir las reglas, y cuando alguien las rompe todo se vuelve un desastre.

En otros lugares el desastre ya está incluido desde el principio. No hace falta que alguien lo rompa. La gente está lista para que pase cualquier cosa: vive en modo de supervivencia.

¿Qué cosa es la libertad?

¿Escoger cómo ocupar el tiempo? ¿El cuerpo? ¿La voz? ¿La mirada?

¿Escoger en qué trabajar? ¿En qué gastar? ¿Qué comer? ¿En qué pensar? ¿Con qué (o con quién) soñar?

¿Estar en un lugar del mundo u otro? ¿No cruzar aunque no venga ningún coche o cruzar aunque se nos vengan todos encima?

¿Seguir esperando? ¿O tirarnos por fin al vacío?