
¿Cómo nació este local y qué lo hizo diferente desde el principio?
Tacos Guzmán nació con una idea muy clara: hacer los tacos que echábamos de menos. Los de verdad. Los que huelen a maíz recién nixtamalizado, llevan carnes cocinadas con paciencia y salsas hechas desde cero.
Desde el primer día tuvimos una obsesión: traer un pedacito del norte de México a Barcelona, sin filtros ni adaptaciones innecesarias. Un local pequeño, mucho fuego y una misión muy simple: que el taco hablara por sí solo.

¿Qué parte del día, del espacio o del proceso creativo disfrutan más quienes trabajan aquí?
Ese momento en el que empieza el servicio y la plancha no para. El olor del maíz, el chisporroteo de la carne y las primeras caras de sorpresa cuando alguien prueba un taco por primera vez.
También disfrutamos todo lo que pasa antes: preparar las salsas, cocinar las carnes y repetir cada día esos pequeños rituales que hacen que todo tenga el mismo sabor de siempre. Porque detrás de cada taco hay mucho más que una receta: hay oficio, tiempo y muchas horas de fuego.

Si alguien entra por primera vez, ¿qué es lo que no debería perderse?
Nuestros tacos, las quesadillas estilo norte de México y el burrito con costra de queso. Son tres formas distintas de entender el antojo, pero con algo en común: mucho sabor y cero complicaciones.
Y, por supuesto, nuestras salsas. Porque aquí una buena salsa no acompaña el taco… lo termina de construir.

¿Cuál ha sido un desafío interesante que los haya hecho replantearse algo sobre el proyecto?
Abrir un proyecto tan fiel a una cultura gastronómica en otra ciudad ha sido un aprendizaje constante. El reto ha sido mantenernos firmes en nuestra manera de entender los tacos, sin dejar de escuchar a quienes cruzan la puerta.
Porque evolucionar no significa perder la esencia; significa entenderla mejor, cuidarla y encontrar nuevas formas de compartirla.

¿Qué influencia, idea o referencia sigue guiando lo que hacen hoy?
Las taquerías del norte de México siguen siendo nuestro norte. Lugares donde lo importante no es la decoración, sino el fuego, las tortillas, la carne y las salsas.
Espacios donde se hacen pocas cosas, pero se hacen increíblemente bien. Esa filosofía sigue marcando cada taco que sale de nuestra cocina: respetar el producto, hacer las cosas con paciencia y no complicar lo que ya funciona.

¿Qué lugar, proyecto o persona los ha inspirado últimamente y por qué?
La pop-up que hicimos hace unas semanas con MaízMaíz y Nico fue de esas experiencias que te recuerdan por qué haces esto.
Juntar dos maneras de entender la cocina, el producto y el maíz nos inspiró muchísimo. Compartir ideas, técnicas y la misma obsesión por hacer las cosas bien acabó convirtiéndose en algo más que una colaboración: fue una inyección de creatividad y una confirmación de que, cuando hay pasión y autenticidad, siempre salen cosas buenas.

Si su espacio pudiera invitar a alguien a colaborar por un día, ¿quién sería y qué harían juntos?
Invitaríamos a un taquero tradicional del norte de México, de esos que llevan media vida frente al fuego.
Pasaríamos el día compartiendo técnicas, historias y formas de entender el oficio. Cocinaríamos juntos, intercambiaríamos secretos de plancha y acabaríamos creando un taco especial que mezclara tradición, experiencia y un toque de Barcelona.
Porque las mejores recetas casi siempre nacen alrededor del fuego y compartiendo una buena conversación.

¿Hay algún objeto, rincón o detalle del lugar que tenga una historia que pocos conocen?
La ventana que da a la calle. Nos encanta porque convierte la cocina en parte de la experiencia.
Desde ahí puedes ver a nuestros taco dealers trabajando en la plancha, calentando las tortillas, cocinando la carne y montando cada taco al momento antes de que llegue a la mesa.
No hay trucos ni puertas cerradas: solo fuego, maíz, producto y un equipo disfrutando de lo que mejor sabe hacer.

Si este proyecto fuera una ciudad, un libro o un disco, ¿cuál sería y por qué?
Como ciudad, sería Monterrey: directa, con carácter y donde el fuego, la carne y las tortillas forman parte de la vida.
Como libro, sería La Mesa Mexicana. Porque celebra la riqueza de la cocina mexicana desde el producto, el territorio y las personas que la mantienen viva. Es una forma de entender la gastronomía que compartimos: respetar el origen, cocinar con intención y sentar a la gente alrededor de una buena mesa.
Y como disco, sería Re, de Café Tacvba. Un álbum que demuestra que se puede innovar sin cambiar ni perder las raíces. Esa es también nuestra forma de entender cada taco que sale de la plancha.

Tacos Guzmán
Comida callejera del norte de México
Barcelona, España
instagram.com/tacosguzmanbcn