¿En qué piezas o proyectos has estado trabajando últimamente?
Actualmente no estoy trabajando como tal en ningún proyecto. Pero siempre tengo ideas que me dan vueltas en la cabeza y no es hasta que se asientan, que realmente tomo la decisión de llevarlo a la realidad. Mi proceso fotográfico no es tan estricto como para trabajarlo a largo plazo. Cuando estoy seguro de lo que quiero hacer, reúno lo que necesito, hago algunas pruebas y tomo la foto.

Desde que era niño, el surrealismo, ha tenido un impacto muy significativo en mí, además por supuesto de la extrañeza que me producía, había algo muy atractivo en el hecho de que el autor sólo había puesto los elementos y que se me permitía a mí, elegir cual era la historia de la pintura o fotografía que estaba viendo. Y eso es lo que intento conseguir con mi fotografía, generar un espacio en el que el espectador pueda elegir qué es lo que está ocurriendo.

Las plantas y los espacios naturales son para mí, un elemento muy importante. Creo que hay pocas cosas que me hagan sentir una sensación tan fuerte de misticismo y realidad como lo hace la naturaleza. Es por ello que parte de mi fotografía está muy apegada a este contacto que todos somos capaces de experimentar.

¿Qué aprendiste (o desaprendiste) mientras trabajabas en ello?
Creo que una de las cosas más importantes que he aprendido en los últimos años es a no dejar de hacer lo que a mí me mueva por dentro. Noto que actualmente con el crecimiento de las redes sociales, ciertas tendencias fotográficas se han convertido en la norma para crecer o pertenecer a ciertos grupos o colectivos. Quizá mi percepción no es del todo correcta pero no puedo evitar sentir que la fotografía surrealista ha perdido peso e interés en la comunidad si se compara con el street o con “Life Style”.

¿Qué palabras, ideas o emociones te rondaban la cabeza?
Creo que las palabras que habitan mi cabeza cuando pienso en hacer fotografías casi siempre son: nostalgia, misticismo, sobrenatural, extrañeza y naturaleza.
Cuando tomo una fotografía, creo que lo más importante para mí es que lo que tomo me genere una emoción profunda. Me gusta que lo que hago tenga elementos que consigan hacer que el espectador sea capaz de imaginar una narrativa sobre la imagen.

¿Hubo alguna conversación, película, música o libro que se haya colado en ese trabajo?
Como egresado de la carrera de cinematografía, hay muchísimas películas que me inspiran, no sólo a nivel visual, sino también narrativo. Por su carga atmosférica tan fuerte, quiero destacar: Stalker y Solaris de Andréi Tarkovski, El Jardín Secreto de Agniezka Holland, Tequila y La Fórmula Secreta de Rubén Gámez o Songs From The Second Floor de Roy Andersson.
Tengo que mencionar también al Llano En Llamas de Juan Rulfo, que también es una gran inspiración visual para mí. Especialmente el cuento de Luvina, tiene una de las atmósferas mejor logradas que he leído.

¿Qué artistas visuales te inspiraron y qué te atrajo de su forma de trabajar?
Henri Cartier-Bresson y Josef Koudelka han sido una influencia muy fuerte para mí. Me encanta esa sensación onírica que ambos tienen en sus fotografías aún cuando ambos se dedicaron principalmente al fotoperiodismo, me sorprende que aún así hayan sido capaces de generar esas sensaciones con sus fotografías.

Me gusta mucho el trabajo de Enrique Metinides, quien, aun dedicándose a la fotografía de nota roja, consiguió encontrar en la muerte una estética muy hermosa. También hay varios pintores cuyo trabajo me ha inspirado mucho como Leonora Carrington, Remedios Varo, Theodor Kittelsen, Michael Sowa, Giorgio de Chirico, entre otros.

Fotógrafo del Estado de México. Egresado de la carrera de cinematografía. Intento devolver lo que otros artistas me dieron.
