¿En qué piezas o proyectos has estado trabajando últimamente?
Últimamente mi trabajo ha girado en torno a la ilustración, tanto digital como física/material, explorando su integración con la cerámica. Me encuentro en un proceso de aprendizaje y experimentación, buscando distintas formas de llevar el dibujo al barro a través de óxidos, engobes, stencil y otras técnicas.

¿Qué aprendiste (o desaprendiste) mientras trabajabas en ello?
En este proceso, una lesión reciente en la mano me llevó a bajar el ritmo, recordándome la importancia de la pausa y el descanso dentro del trabajo creativo. Aunque al inicio fue forzado, con el tiempo aprendí a disfrutarlo, a escuchar más a mi cuerpo y a encontrar valor en la calma. Esta conexión conmigo misma y con la naturaleza me permite dar tiempo al pensamiento, dejar que el mundo se presente tal y como es, para crear piezas sin imponerles un ritmo o una forma.

¿Qué palabras, ideas o emociones te rondaban la cabeza?
En mi mente rondaban ideas de armonía y equilibrio, una conexión entre lo que veo, siento y creo. Aunque en algunos momentos la prisa por producir intenta alcanzarme, he aprendido que fluir sin presión es vital para mi práctica creativa y para los objetos que nacen de ella.

¿Hubo alguna conversación, película, música o libro que se haya colado en ese trabajo?
El aroma del tiempo ha sido una referencia constante en este proceso. Sus reflexiones sobre la prisa contemporánea y la pérdida de atención hacia los detalles conectan directamente con la forma en la que concibo el tiempo y el ritmo dentro de mi trabajo.

¿Qué fue lo más difícil que has enfrentado últimamente en tu proceso creativo?
La mayor dificultad ha sido la presión por crear y producir mientras mi cuerpo pedía pausa. Encontrar un equilibrio entre las exigencias externas y mis propios tiempos ha sido un reto constante, pero también una oportunidad para replantear cómo y desde dónde quiero crear.

¿Cuál es tu restaurante favorito y por qué te gusta ir ahí?
Chido Greens, en San Pancho, tiene un lugar muy especial en mi corazón. Es un espacio al que siempre regreso, y sus smoothies son de lo mejor. El Chocolate Powerhouse es imperdible si alguna vez lo visitan.

Si este mes tu vida fuera una película, ¿qué título tendría y quién haría el soundtrack?
Renacer, con un soundtrack de Sade. Un mes de replanteamientos, pausa y transformación.

¿Con qué estudios, laboratorios o talleres has colaborado recientemente o te gustaría hacerlo en un futuro?
Actualmente realizo mis piezas en Mundano Cerámica, un taller bellísimo que invita a crear a través del barro. También trabajo con Colorem, un laboratorio de impresión increíble con el que disfruto dar vida a mis ilustraciones. A futuro, siempre estoy abierta a conocer nuevos espacios y personas que disfruten lo que hacen y que fomenten la creatividad de cada creador y sus piezas.

Recomiéndanos uno o más artistas que sigas, que te inspiren, y dinos qué es lo que más te gusta de su trabajo o de su forma de trabajar.
Admiro a Sage Cortez, una artesana del barro y herramientas que comparte su cotidianidad de una forma muy honesta y cercana. Me encanta el arte de RILO, especialmente la manera en la que documenta y comparte sus procesos creativos. Me inspira Rodrigo Aranza por la fuerza visual y narrativa de sus murales. Y estoy completamente enamorada de las ilustraciones de Jimena Estíbaliz por su sensibilidad y lenguaje visual. Podría seguir con muchas recomendaciones más; sin duda estamos rodeados de personas increíbles que crean desde el amor por lo que hacen.