Cómo nació esta canción: con una imagen, una frase, una melodía… o algo más?
Lo primero que nació fue la melodía, mi intención era componer una canción que creara tensión jugando con el contraste entre partes en limpio y con distorsión dentro de las estrofas.
¿Quiénes trabajaron o colaboraron en esta canción y cómo contribuyeron a su creación?
La idea principal, en este caso, la tuve yo en casa, luego la llevé al local y cada uno aportó su parte.
¿Cuánto tiempo tardó en tomar su forma final?
En general fue muy fluido el proceso, llevamos bastante tiempo tocando juntos y sabemos qué pide cada canción; en un par de ensayos teníamos claras las partes. Luego, ya durante la grabación, con ayuda de nuestro productor Borja Perez, terminamos de darle forma.
¿Hay alguna referencia o influencia directa (otra canción, libro, película) que esté presente en esta canción?
En cuanto al sonido, teníamos en mente a Dinosaur Jr. La letra, como el propio nombre de la canción indica, habla de las profecías autocumplidas. No creemos mucho en el destino, más bien pensamos que si estas obsesionado con que algo va a pasar, es probable que acabe pasando, por un tema de sugestión. Mientras compuse la canción estaba estudiando un master de profesorado, y en el temario se hablaba del efecto Pigmalion, que es justo eso: si le dices a un alumno que va a hacerlo muy bien, lo acabará haciendo bien, y vicerversa. Pensé en hablar sobre eso en una canción.
¿Qué otras canciones o proyectos vienen a continuación?
Después de este single sale “Wimbledon, NZ“. Y a finales de año, o principios del que viene, tenemos pensado sacar el disco. Le hemos puesto mucho cariño a todos los temas, esperamos que a la gente le guste.
Fotografía por Mala Moderna
Arte de portada por Münster Studio

