Primera carta para Cristóbal

¿Podrías seguir fingiendo que aún me amas?
Podría seguir fingiendo que aún te lo creo.
Dices que el amor está puesto cerca de la ventana,
y mija, pos na’ más no lo veo.
Soy obstinado, algo ensimismado,
y cuestiono todo, hasta lo que veo.
Full de mota, más bien de vez en diario,
y trato de ser un adulto con 25 de recreo.
Hay mensajes que guardo y hay otros que ni leo,
la opinión ajena me la paso por los huevos.
Full de “escúchame”, intento que sea a diario,
y me está quedando bien verga el epitafio de mi mausoleo.
La muerte intento aceptarla casi diario,
ahora espero… mientras solo observo.
Y esos últimos 7 minutos serán
la recompensa de todo lo que creo.
Yo no me presiono por lo que deba llegarme,
igual, en algún punto, eso tendrá que llegar.
Disfruto más de todo,
pero le he tomado mucho amor a mis momentos para desahogar.
Le estoy dando vuelta a todo,
hay veces que ni veo,
y a veces creo que ya no quieres escuchar.
Me refugio en mi lugar, es mi lugar seguro,
pero se duerme temprano porque hay que madrugar.
Me detengo un momento en mi lugar seguro,
entiendo que de crecer ya no parará.
Intento, muy pocas veces lo logro,
estar 100% en lo que debo estar.
Lo siento si piensas que te ignoro,
sabes que siempre serás la más bella,
nadie se podría comparar.
Me siento, y siempre que te noto,
más quiero contigo mi vida terminar.
Y se ve…
Estoy bien.
Papá, creo que estoy muy bien.
Agradecido y bendecido al 100,
al 100.

Fotografía por Abel Ibáñez G.