Rodrigo Duran y Romina Vay

¿Cómo nació este local y qué lo hizo diferente desde el principio?
En realidad, OTRA nació antes que el local.
Durante mucho tiempo imaginamos un lugar donde pudieran convivir dos cosas que forman parte de nuestra vida: el café y la fotografía.
No queríamos abrir un brunch tradicional ni una cafetería donde todo girara alrededor de una carta enorme. Nos atraía más la idea de un espacio pequeño, donde siempre hubiera algo diferente por descubrir: un café nuevo, un carrete recién revelado, una cámara distinta o una exposición.
Cuando encontramos este espacio, no sentimos que estábamos abriendo un negocio. Sentimos que, por fin, habíamos encontrado dónde podía existir OTRA.

¿Qué parte del día, del espacio o del proceso creativo disfrutan más quienes trabajan aquí?
Las primeras horas.
Cuando todavía no ha llegado nadie, elegimos los cafés que vamos a preparar ese día, organizamos la barra y el espacio vuelve a empezar de cero.
Nos gusta pensar que ningún día debería ser exactamente igual al anterior.

Si alguien entra por primera vez, ¿qué es lo que no debería perderse?
La conversación.
Nos gusta que la gente pregunte qué café estamos preparando, qué tostador acaba de llegar o por qué hay una cámara analógica encima de una estantería.
Siempre intentamos que haya algo diferente. Muchas veces no está escrito en una carta, está pasando en ese momento.

¿Cuál ha sido un desafío interesante que los haya hecho replantearse algo sobre el proyecto?
Aprender a decir que no.
Es fácil caer en la idea de que crecer significa hacer más cosas.
Con el tiempo entendimos que OTRA funciona mejor cuando seguimos haciendo pocas cosas, pero haciéndolas con intención.
Cada decisión que tomamos pasa por la misma pregunta: ¿esto sigue siendo OTRA?

¿Qué influencia, idea o referencia sigue guiando lo que hacen hoy?
La curiosidad.
Nos entusiasma descubrir un nuevo tostador tanto como una cámara que nunca habíamos usado o un carrete con el que todavía no habíamos fotografiado.
OTRA nunca ha sido un lugar terminado. Siempre está cambiando un poco.

¿Qué lugar, proyecto o persona los ha inspirado últimamente y por qué?
Más que un lugar concreto, nos inspiran los espacios que tienen una identidad muy clara.
Nos gustan los proyectos que no intentan gustarle a todo el mundo, sino hacer muy bien aquello en lo que creen.
Intentamos aprender de esa honestidad y llevarla a nuestra propia manera de hacer las cosas.

Si su espacio pudiera invitar a alguien a colaborar por un día, ¿quién sería y qué harían juntos?
Nos gustaría invitar a alguien que todavía no conocemos.
Muchas de las cosas que terminan formando parte de OTRA aparecen por casualidad: un café, una cámara, una conversación o una persona.
Nos gusta dejar espacio para que eso siga ocurriendo.

¿Hay algún objeto, rincón o detalle del lugar que tenga una historia que pocos conocen?
Nuestro congelador.
A simple vista puede parecer uno más, pero ahí guardamos una selección de cafés dosificados individualmente, muchos de ellos ediciones limitadas y de tostadores de distintas partes del mundo.
Es la forma que encontramos de conservar cada café en las mejores condiciones y, al mismo tiempo, ofrecer una selección mucho más amplia para quienes disfrutan explorando el café de filtro.
Nos gusta pensar que es una pequeña colección de cafés, siempre cambiando y siempre esperando a que alguien descubra el siguiente.

Si este proyecto fuera una ciudad, un libro o un disco, ¿cuál sería y por qué?
Sería una ciudad pequeña.
Una de esas a las que siempre apetece volver porque cada vez encuentras algo distinto.
Nos gustaría que OTRA se sintiera así.

Rodrigo Duran y Romina Vay
Dueños de OTRA
Just another coffee shop
Palma, España
instagram.com/otra.cafeteria