Nils

¿Cómo nació este local y qué lo hizo diferente desde el principio?
Nils nació de una pasión que veníamos cultivando desde hace años: el café, la comida y la gente. Empezamos explorando el barismo en casa y, poco a poco, fuimos entendiendo todo lo que puede suceder alrededor de una taza. Un viaje a Suecia terminó de aterrizar la idea: conocimos cafeterías que eran verdaderos puntos de encuentro, lugares donde el café acompañaba la conversación y la vida cotidiana. Así nació Nils, con la intención de crear comunidad a través del café de especialidad y la panadería artesanal.

¿Qué parte del día, del espacio o del proceso creativo disfrutan más quienes trabajan aquí?
Lo que más disfrutamos es ver cómo la gente hace suyo el espacio. Nils tiene tres áreas muy distintas: la frescura de la terraza, la calma del interior y una sala con jardinera donde la naturaleza y el movimiento de la calle se encuentran. Nos encanta ver cómo cada persona elige su rincón, toma un libro de los estantes, puede ser El Principito o algo de Murakami, y convierte un café en una pausa para leer, pensar, platicar o simplemente estar.

Si alguien entra por primera vez, ¿qué es lo que no debería perderse?
Dejarse guiar por la barra y nuestros baristas, súper apasionados por el café. Siempre tenemos tres granos de especialidad, cada uno con perfiles y notas muy diferentes, y nos gusta contar la historia detrás de cada café para ayudar a encontrar el que mejor conecte contigo. A partir de ahí, también recomendamos el pan ideal para acompañarlo. Mientras se prepara la taza, vale la pena recorrer los nichos, descubrir los libros, los stickers y la merch que hemos ido reuniendo. Queremos que la experiencia empiece desde la espera.

¿Cuál ha sido un desafío interesante que los haya hecho replantearse algo sobre el proyecto?
Uno de los retos más interesantes fue la posibilidad de expandirnos hacia el brunch. Lo pensamos en serio e incluso empezamos a diseñarlo, pero el proceso nos ayudó a ver con claridad qué era lo más importante para nosotros: el café y la panadería. Somos muy creyentes del slow coffee y entendimos que una cocina más compleja podía hacer que el café dejara de ser el centro. Decidimos mantenernos fieles a nuestra esencia y hacer mejor aquello que realmente nos mueve.

¿Qué influencia, idea o referencia sigue guiando lo que hacen hoy?
Nuestra métrica es escuchar que las personas digan “Wow”, literalmente, dentro de Nils. Puede ser por una taza, por una frase que alguien encuentra en ella o por un detalle inesperado del espacio. Nils significa “victoria de la comunidad”, y eso sigue guiando todo lo que hacemos: ver a personas que no se conocían empezar una conversación, o a alguien elegir quedarse un rato más para disfrutar el momento. Nos interesa ser un lugar que invite a hacer una pausa y salir, aunque sea por un momento, de la prisa cotidiana.

¿Qué lugar, proyecto o persona los ha inspirado últimamente y por qué?
Nos inspira mucho la filosofía del slow coffee y la intención que existe detrás de las ceremonias japonesas al preparar una bebida: estar presentes, cuidar el proceso y compartir el momento. Buscamos que el café en Nils no solo se disfrute por su sabor, sino por todo lo que sucede alrededor de él. Que sea una excusa para volver al presente, conversar con quien tienes enfrente y conectar con ese sentido de comunidad que tanto admiramos de la cultura escandinava.

Si su espacio pudiera invitar a alguien a colaborar por un día, ¿quién sería y qué harían juntos?
Nos encantaría colaborar con Eduardo Terrazas. Imaginamos una serie de piezas a pequeña escala que traduzcan, desde su lenguaje visual y geométrico, lo que nos evoca el sabor de cada uno de nuestros granos mexicanos. Por ejemplo, tenemos un grano llamado Vemod, inspirado en una melancolía tierna; sería fascinante ver cómo esa emoción y ese perfil de sabor toman forma a través de su obra.

¿Hay algún objeto, rincón o detalle del lugar que tenga una historia que pocos conocen?
La idea concreta de Nils nació durante una conversación en un café de Gotemburgo, Suecia. Su especialidad era el famoso Hagabullen, un rollo de cardamomo que nos sorprendió por completo: por su sabor, pero también por la personalidad del lugar. Ahí empezamos a darle forma al proyecto. Hoy tenemos el Hagabullen en vitrina como un pequeño homenaje a esa conversación y al origen de Nils.

Si este proyecto fuera una ciudad, un libro o un disco, ¿cuál sería y por qué?
Seríamos Copenhague: una ciudad donde las cafeterías de especialidad, la panadería de altísima calidad y el cuidado por los pequeños detalles forman parte de la vida diaria. Nos inspira su sentido de comunidad, su ritmo sereno y esa forma de disfrutar lo simple con intención. Como Copenhague, buscamos crear un espacio que invite a bajar el ritmo, conectar con los demás y vivir un poco más despacio.

Nils
Café de especialidad y gente increíble
CDMX, México
instagram.com/nils.kaffevik