Denisse Corona Valdovinos, José Juan Rodríguez, Julio Rosell Brufau y Paula Palomar

¿Cómo nació el Mulús y qué lo hizo diferente desde el principio?
Denisse: Paula me había platicado de sus ganas de tener un bar, y yo digo que sí a todo lo que a Paula se le ocurra. Un buen día encontró un local en renta y me dijo que ya lo había comentado con Juan y que tenía en mente al cuarto socio, Julio :)
En cuestión de una semana todo tomó forma y pasó como todo lo que está destinado a pasar.
Juan: Llevaba tiempo con la inquietud de tener un bar cercano, de amigos. Era 2024, Paula y yo trabajábamos juntos y, un lunes, después de una reunión aburrida de trabajo, se me ocurrió platicarle la idea de tener un bar. Para mi sorpresa, ella también compartía la misma inquietud. Me contó de un local que veía seguido y ese mismo día, a la hora de la comida, fuimos a verlo. Estando ahí supimos que sería muy buena idea hacer el bar.
Inmediatamente pensamos en Denisse y Julio porque en ese tiempo colaborábamos en un proyecto cultural llamado Taller Sociedad. La colaboración entre los cuatro había sido muy fluida y llevadera. Entre Paula y yo armamos una presentación para el proyecto, se la presentamos a Denisse y Julio y en ese mismo momento aceptaron ser parte.
Julio: Una tarde Juan me dijo que tenía una idea y me preguntó si quería ir a tomar una cerveza a un bar pequeño para platicar. Ahí me contó sus inquietudes sobre abrir un lugar. A mitad de la conversación llegó Paula y hablamos sobre lo que queríamos: un bar para los amigos, donde todos pudieran ir a verse y a pasarlo bien, que fuese muy agradable, pero dejando fuera las pretensiones.
Ya tenían el local perfecto. Había que hacer una remodelación para hacerlo nuestro, pero pronto tuvimos un diseño gracias a los arquitectos del grupo y, junto con más amigos, nos pusimos manos a la obra, creando este ambiente tan especial incluso antes de abrir, entre cubetas de pintura, cervezas y muchos amigos.
Paula: Pasaba seguido por esta esquina. Hace años vi el local abierto y me gustó el espacio. Un día pasé y el lugar estaba en renta. En esa época Juan y yo trabajábamos en la misma oficina y una mañana me dijo: “Estaría chido abrir un bar”. Le contesté: “Tengo el lugar indicado”. Ese mismo día, a la hora de la comida, fuimos a ver el local y, al salir, les escribimos a Denisse y a Julio para citarlos y contarles la idea. No fue difícil convencerlos.
Creo que es un lugar diferente porque tiene mucho de nosotros. Nosotros hicimos la remodelación, Juan hizo el proyecto y lo fuimos adecuando poco a poco, por etapas. Nuestros amigxs nos ayudaron a pintar las puertas y armamos el bar con lo que teníamos a la mano.

¿Qué parte del día, del espacio o del proceso creativo disfrutan más quienes trabajan aquí?
Denisse: Me gusta mucho abstraerme un poco cuando me toca la barra, organizar cada cosa en su lugar y asegurarme de que no haya nada sucio.
Otra cosa que me encanta es salir, cruzar la calle y ver el bar de lejos.
Juan: En lo personal, hay dos cosas que disfruto mucho. La primera es jugar con la iluminación del espacio. Tenemos focos atenuables que complementamos con la luz de las velas, lo que nos permite crear distintas atmósferas. Hay quienes dicen que dejo el bar demasiado penumbroso, pero a mí me gusta justamente eso: que la luz le dé un carácter particular al lugar.
La segunda es regar los árboles que tenemos en la banqueta. Hace un año plantamos un tabachín y me sorprende lo mucho que ha crecido.
Julio: Me gusta cuando se calma un poco el servicio y puedo platicar desde mi lado de la barra, ya sea con clientes que vienen seguido o con gente que está ahí por primera vez. Varios grupos juntan sus conversaciones para discutir cualquier tema, contar historias o pedirse consejos unos a otros.
Paula: Yo disfruto mucho escoger las flores de cada semana; las elijo dependiendo de mi mood o de lo que vaya a suceder en el bar ese fin de semana. También disfruto mucho estar en la barra, observar a la gente y sentir la energía del lugar, que cambia cada noche.

Si alguien entra por primera vez, ¿qué es lo que no debería perderse?
Denisse: Las papas y preguntar por el vermut del mes.
Paula: Creo que deberían probar nuestras ya famosas papas y el vermut del mes.
Juan: Concuerdo, las papas son muy buenas y, después de casi tres años de proyecto, han pasado por la barra variedades interesantes de vermut. Siempre es una buena experiencia probar la diversidad de vermuts que tenemos.
Julio: Si te gusta el vino o el vermut, creo que es una gran oportunidad para probar varios nuevos.

¿Cuál ha sido un desafío interesante que los haya hecho replantearse algo sobre el proyecto?
Denisse: Más que replantearnos el proyecto, nos ha motivado a crecer internamente. ¡Dieciséis metros cuadrados es muy poquito!, pero hemos encontrado maneras de hacer que rindan :).
Juan: Uno de los desafíos más interesantes ha sido la manera en que el proyecto ha comenzado a relacionarse con el espacio público. La naturalidad con la que la gente se apropia del exterior del establecimiento y extiende la convivencia hacia la calle es algo que, desde cierto punto de vista, se ha convertido en una de las virtudes del proyecto. La calle se siente más viva, hay mayor interacción y el espacio genera una experiencia que amplía los límites del propio establecimiento.
Al mismo tiempo, esta apropiación ha generado retos con los vecinos y también con las autoridades, particularmente por las normativas y restricciones que existen en nuestra ciudad respecto al uso de la calle. Sin embargo, creo que esa tensión es interesante. Nos ha hecho cuestionarnos cómo podemos diseñar espacios que permitan una convivencia más natural entre lo privado y lo público, y cómo la arquitectura puede contribuir a recuperar la calle como un lugar de encuentro.
Julio: Creo que el espacio reducido nos ha obligado a pensar muy bien cada paso que damos, optimizar el espacio y replantearnos qué es verdaderamente necesario para lograr que el lugar se sienta agradable.
Paula: Ninguno de nosotros había tenido un negocio antes. Todos nos dedicamos a otra cosa: Julio es ingeniero, Denisse y Juan hacen arquitectura y yo me dedico al diseño gráfico. Así que todo el aprendizaje ha sido empírico; hemos aprendido sobre la marcha: prueba, error y ajuste.
Otra cosa muy interesante ha sido entender que el proyecto tomó vida propia. Conforme pasa el tiempo, Mulús va necesitando cosas diferentes, va creciendo y eso requiere que hagamos adecuaciones y encontremos soluciones. Nos replanteamos todo el tiempo, siempre con la intención de mejorar.

¿Qué influencia, idea o referencia sigue guiando lo que hacen hoy?
Denisse: Hacer con lo que se tiene lo mejor que se puede. Había un bar que nos gustaba mucho, que se llamaba Balbuena. Hasta el momento no hay otra referencia similar, así que sigue vigente.
Juan: Cuando decidimos hacer el proyecto, una guía importante fue el tamaño del local. De alguna manera, esto definió mucho de lo que ahora es el proyecto. Volteamos a ver referencias de los bares que hemos visitado en nuestros viajes y descubrimos que había mucha virtud en los bares pequeños: se vuelven más íntimos y generan cercanía entre las personas que los frecuentan.
Paula: El Bar Balbuena fue inspiración desde el principio. Era un bar relajado en donde sabías que siempre te ibas a encontrar a alguien con quien podías conversar, compartir un trago y pasar la noche. Era un bar frecuentado por gente de todas las edades; todo el mundo se sentía bienvenido.
También nos inspiran los bares que hemos visitado en diferentes viajes, lugares que creíamos que hacían falta en la ciudad o que nos gustaría que existieran. El Cabaret Voltaire es otra gran inspiración, jaja.
Creo que hasta el día de hoy nos guían mucho la intuición, nuestros gustos propios, el urbanismo participativo y la filosofía del wabi-sabi.
Julio: Al igual que Paula, desde el inicio pensé en el Bar Balbuena como inspiración, porque es de los pocos que lograron un ambiente un poco menos individual de lo que estamos acostumbrados. Incluso cuando solo hablas con tus amigos, me gusta pensar que logramos sentirnos parte de una conversación común, como si todos nos conociéramos en Mulús.

¿Qué lugar, proyecto o persona los ha inspirado últimamente y por qué?
Denisse: Me inspiran muchas cosas todos los días, por lo regular, cosas muy cotidianas.
Paula: Las manifestaciones recientes en diferentes partes del mundo. Me dan esperanza y me hacen soñar con otro mundo posible.

Si el Mulús pudiera invitar a alguien a colaborar por un día, ¿quién sería y qué harían juntos?
Paula: Me gustaría que Gibrán Turón interviniera nuestra fachada con algo coqueto.

¿Hay algún objeto, rincón o detalle del Mulús que tenga una historia que pocos conocen?
Denisse: El origen del nombre del bar es una historia que pocos conocen, pero es muy linda de compartir.
Juan: Tenemos una fotografía de una nube cumulus que terminó ahí por accidente. Lo curioso es que puede servirnos para inventar una historia del porqué del nombre del bar.
Julio: El nombre del bar tiene muchas historias diferentes y nos gusta que cada vez haya más, siempre y cuando no le cambien el acento: es Mulús, no Múlus.
Paula: Creo que el origen del nombre del bar es un misterio para casi todo el mundo.

Si el Mulús fuera una ciudad, un libro o un disco, ¿cuál sería y por qué?
Denisse: Mezzanine, de Massive Attack.
Paula: Me gustaría decir que sería el disco Good, de Morphine, por sexy. Es un disco que se antoja para escuchar de noche, con un vino, luz baja y velas.

Denisse Corona Valdovinos, José Juan Rodríguez, Julio Rosell Brufau y Paula Palomar
Socios de Mulús
Bar – a gusto y a gogó
Guadalajara, México
instagram.com/bar.mulus