Me duele el ombligo

Me tropecé con esos segundos que no respetan el ritmo del tiempo,
aquellos que se esconden entre las muelas de los que temen hablar,
esos segundos que actúan el guión entero de quienes creemos ser.

En una bocanada de aire se me fueron las ganas de ser,
busco reconocerme en el reflejo con ahíncos,
mi piel era color caramelo. La veo: es gris y huele a humo.

El espasmo eterno; con todas las posibilidades de ser…
todo lo que podría ocurrir en un segundo es:
muere él, nazco yo, corre él, llora él, despierto yo, lo mataron, saltó de la ventana.

Me recordaste que nunca se puede agarrar al aire por los pies,
aterrizaste rondando mi destello de luz; me hiciste chispa entre tus ojos.
Aquél que ha creído que su dentadura puede contra todo: mentiras disfrazadas de palacios.

He de encontrarme en la hendidura de tu paladar;
nado entre tu saliva para saber, un día más, que mis palabras son efímeras.

Destapaste el hormiguero; entre tanto caos se respira el calor del sol,
rompiste los límites de la piel para incendiarme las venas.

Fotografía: annaluxx

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