Jacqueline Mota

¿Cómo nació este local y qué lo hizo diferente desde el principio?
La idea siempre fue crear un espacio donde pudiéramos expresar y compartir nuestro estilo de vida con quienes nos visitan, generando un puente cultural entre México y Japón.
Creo que lo que nos ha hecho diferentes desde el principio ha sido mantenernos fieles a nuestra esencia y a nuestra manera de ver las cosas. Loose Blues ha evolucionado mucho con los años, en lo que hacemos, en las personas que participan y en las distintas expresiones que conviven dentro del espacio, pero la idea de fondo sigue siendo la misma: compartir aquello que genuinamente nos gusta y crear encuentros a partir de ello.

¿Qué parte del día, del espacio o del proceso creativo disfrutan más quienes trabajan aquí?
Creo que lo que más disfrutamos es cuando el espacio empieza a cobrar vida y vemos convivir de manera natural todo lo que hacemos. Alguien puede entrar buscando una prenda y terminar descubriendo una exposición, quedarse a tomar algo o conocer el trabajo de un artista.
Disfrutamos especialmente de observar esos encuentros que no estaban planeados. Al final, Loose Blues está pensado justamente para eso: para que distintas personas, disciplinas y culturas puedan coincidir en un mismo lugar.

Si alguien entra por primera vez, ¿qué es lo que no debería perderse?
Creo que una sola visita puede no ser suficiente. Depende de lo que estés buscando: puedes venir por arte, pasar una tarde en el bar, descubrir una marca, hacerte un tatuaje o simplemente encontrarte con algo que no esperabas.
Para nosotros, Loose Blues es un lugar de descubrimiento. Nos gusta pensar que puedes regresar varias veces y sentir que cada visita es distinta, porque el espacio está en constante movimiento y siempre hay algo nuevo por descubrir.
Pero si tuviera que elegir algo que no deberían perderse, definitivamente serían nuestros eventos especiales con invitados de Japón. Son momentos en los que esa conexión entre México y Japón se vuelve mucho más tangible y puedes acercarte a un Japón diferente, independiente y alternativo, que difícilmente encontrarías en otro lugar de la ciudad.

¿Cuál ha sido un desafío interesante que los haya hecho replantearse algo sobre el proyecto?
Uno de los mayores desafíos ha sido entender qué es realmente Loose Blues. Durante mucho tiempo pensamos que nuestro principal valor estaba en la selección de productos y marcas, pero con los años nos dimos cuenta de que era solo una parte de algo mucho más amplio.
Lo que realmente genera una conexión son las experiencias, los encuentros y las historias que suceden dentro del espacio. Eso nos hizo replantearnos el proyecto, no para cambiar su esencia, sino para darle más espacio a todo lo que naturalmente estaba ocurriendo alrededor de ella.
Hoy seguimos siendo una tienda, pero entendemos Loose Blues como un espacio vivo, capaz de transformarse y generar nuevas experiencias sin perder su identidad.

¿Qué influencia, idea o referencia sigue guiando lo que hacen hoy?
Más que una referencia específica, hay una idea que siempre nos ha guiado: mantenernos curiosos y en movimiento.
Nos interesa descubrir personas, proyectos y formas de expresión que nos generen algo genuino y encontrar la manera de compartirlos desde nuestra propia perspectiva. Japón y México son una parte fundamental de nuestra identidad, pero no buscamos representar ninguno de los dos de una manera obvia; nos interesa más lo que sucede cuando esas culturas, sensibilidades y personas se encuentran.
Creo que esa curiosidad constante es lo que permite que Loose Blues siga evolucionando sin perder su esencia.

¿Qué lugar, proyecto o persona los ha inspirado últimamente y por qué?
Últimamente una de nuestras mayores inspiraciones ha estado mucho más cerca de lo que imaginábamos: el universo creativo de Shota. La transformación de Loose Blues nos ha permitido compartir más de su trabajo y descubrir la conexión tan genuina que las personas tienen con su sensibilidad. Eso nos ha motivado a abrir cada vez más espacio a su mundo, al de su familia de artistas y creativos con la que hemos ido conectando.
Al mismo tiempo, nos hemos dado cuenta de que muchas de las cosas que nos inspiran comparten algo, aunque sean completamente distintas: tienen una sensibilidad artística detrás. Puede ser una galería, una tienda, un proyecto de música, un hotel o incluso una forma particular de recibir a las personas.
Para nosotros, el arte no está únicamente en una pieza o colgada en una pared. También puede estar en la manera de crear un espacio, elegir un objeto, contar una historia o generar una experiencia. Creo que son esos proyectos con una visión y un alma propias los que más nos inspiran hoy.

Si su espacio pudiera invitar a alguien a colaborar por un día, ¿quién sería y qué harían juntos?
Es difícil elegir a una sola persona porque hay muchísimas que admiramos, pero si pudiéramos elegir, más que un nombre específico nos gustaría seguir abriendo Loose Blues a artistas contemporáneos independientes de Japón que todavía tienen poca visibilidad en México.
Claro que admiramos a los grandes nombres, pero siempre nos ha interesado descubrir y compartir esas otras caras: artistas y proyectos que trabajan de manera más silenciosa, con una identidad muy propia, y que quizá todavía no han encontrado el espacio para conectar con un público fuera de Japón.
La colaboración ideal sería darles libertad para apropiarse de Loose Blues por un día y compartir su universo a su manera. Para nosotros, descubrir algo antes de que sea evidente para todos y poder crear un encuentro alrededor de ello es una de las partes más emocionantes del proyecto.

¿Hay algún objeto, rincón o detalle del lugar que tenga una historia que pocos conocen?
Hay una historia muy especial detrás del curry de Loose Blues. La receta original es de Yuriko-san, la mamá de Shota, quien la creó en Hiroshima inspirándose en la idea de preparar algo que fuera casi una medicina para el alma: un curry reconfortante, hecho con muchas especias que calientan el cuerpo, inspiradas en la tradición de la medicina de Kampo, la adaptación japonesa de la medicina china tradicional.
Durante años, su Yamaneko Curry fue muy querido en Hiroshima y todavía hay personas que lo recuerdan y lo extrañan. Para nosotros, sin embargo, lo más especial de la receta siempre ha sido el amor con el que ella la creó. Es de esos sabores que siempre se sienten como un abrazo.
Y hay algo muy bonito en pensar que una receta nacida así, dentro de nuestra familia y al otro lado del mundo, hoy solamente puede probarse en México, en Loose Blues. Es quizá una de las formas más íntimas en las que compartimos nuestra conexión con Japón.

Si este proyecto fuera una ciudad, un libro o un disco, ¿cuál sería y por qué?
No sería exactamente un disco. Sería un set de Mustache X, nuestro amigo y probablemente nuestro DJ favorito.
Su selección musical siempre se siente como un viaje. Puede comenzar con soul y terminar en Aphex Twin, atravesando épocas, estilos y sonidos que aparentemente no tendrían por qué convivir, pero que él conecta de una manera muy natural y creativa. Escucharlo es un poco como estar dentro de una película sin saber exactamente cuál será la siguiente escena.
Creo que Loose Blues se parece mucho a eso. Aquí conviven moda, arte, música, comida, tatuaje, México y Japón, y no buscamos que todo encaje de una manera obvia. Nos interesa que cada elemento conserve su propia identidad y que, al encontrarse con los demás, construya algo nuevo.
Quizá por eso un set de Mustache X nos representa mejor que un solo disco: nunca sabes exactamente qué viene después, pero de alguna manera todo pertenece al mismo viaje.

Jacqueline Mota
Co-founder / Dirección de Loose Blues
Más que una tienda.
CDMX, México
instagram.com/loose_blues