KURHAUS

Lorena Schüle & Anja Heck

¿Cómo nació KURHAUS y qué lo hizo diferente desde el principio?
KURHAUS nació de dos experiencias muy distintas que terminaron encontrándose.

Somos Anja y Lorena, dos alemanas que llegamos a Ciudad de México para trabajar en producción internacional de televisión. Lo que inicialmente iba a ser una estancia de aproximadamente un año terminó convirtiéndose en nuestra vida aquí. Después de varios años produciendo documentales y reportajes por Latinoamérica y Estados Unidos, decidimos dejar nuestros trabajos y construir algo completamente nuestro.

La idea de KURHAUS viene de nuestras propias experiencias con la recuperación. Anja creció en Alemania, en una familia para la que ir al sauna era parte de la vida cotidiana. No era un lujo ni una ocasión especial, sino un ritual semanal para desconectar, recuperarse y empezar de nuevo. Lorena, por su parte, jugó fútbol a nivel semiprofesional y desde muy joven entendió que la recuperación no es lo contrario del rendimiento, sino una parte esencial de él.

Cuando nos conocimos trabajando en producción, vivimos durante años en un ambiente de mucho movimiento, presión y output constante. Ahí empezamos a notar una contradicción: en los entornos de alto rendimiento, la recuperación suele tratarse como una recompensa que llega después del esfuerzo.

Queríamos cambiar esa perspectiva.

También vimos que muchos espacios de sauna y cold plunge están pensados principalmente desde la función: sauna, cold plunge, sauna, cold plunge. Una hora, una secuencia, siguiente persona. Las herramientas funcionan, pero muchas veces no existe realmente un espacio para quedarse, bajar el ritmo y dejar que la recuperación suceda.

Para nosotras, esa pausa no es un extra. Es lo esencial.

Es exactamente igual que con el deporte: el cuerpo no se adapta durante el entrenamiento, sino durante la recuperación que viene después. El estímulo es importante, pero lo que haces después es lo que permite que el cuerpo lo asimile. Con KURHAUS quisimos diseñar toda la experiencia alrededor de esa idea: no solo entrar para hacer sauna y cold plunge, sino tener el espacio y el tiempo para respirar, descansar, estar en el jardín y volver a ti.

Cuando encontramos una casa abandonada en la Roma Norte, vimos la oportunidad de convertirla en un espacio dedicado al sauna, al cold plunge y, sobre todo, a la recuperación. Así nació KURHAUS.

Desde el principio quisimos alejarnos de la idea de que el wellness tiene que ser otra cosa que optimizar. Queríamos crear una experiencia sencilla pero poderosa, basada en herramientas que funcionan desde hace generaciones: calor, frío, naturaleza y tiempo.

¿Qué parte del día, del espacio o del proceso creativo disfrutan más quienes trabajan en KURHAUS?
El jardín, sin duda.

Desde el primer día supimos que queríamos que la naturaleza fuera el corazón del proyecto. Estás en la Roma Norte, en medio de una de las zonas más activas de la ciudad, y poco a poco el espacio te lleva hacia el jardín. Cambia la luz, cambia el sonido y cambia el ritmo.

Uno de nuestros momentos favoritos es después del cold plunge, cuando el cuerpo empieza a recuperar su equilibrio. Es un momento de mucha presencia: sientes tu respiración, tu temperatura, tu cuerpo y todo lo que sucede a tu alrededor de una manera diferente.

También disfrutamos muchísimo el Aufguss. Es una tradición alemana de sauna que forma parte de la experiencia en KURHAUS: se vierte agua con aceites aromáticos sobre las piedras calientes y se distribuye el calor dentro del sauna. Tiene algo muy especial porque combina intensidad, ritual y comunidad.

Si alguien entra por primera vez, ¿qué es lo que no debería perderse?
Recomendamos especialmente quedarse un rato en el jardín después del circuito. No como una pausa pasiva, sino como una parte activa de la recuperación: darle al cuerpo el espacio necesario para integrar el estímulo y volver a encontrar su ritmo.

Y definitivamente vivir un Aufguss. Para nosotras es mucho más que una técnica de sauna; es un ritual que crea un momento compartido y hace que la experiencia tenga una estructura y una intención.

¿Cuál ha sido un desafío interesante que los haya hecho replantearse algo sobre el proyecto?
Probablemente el hecho de que no sabíamos prácticamente nada de lo que estábamos haciendo.

Venimos de la televisión y la producción. Nunca habíamos construido un negocio, renovado una casa, trabajado en hospitalidad ni gestionado una obra. De repente tuvimos que aprender sobre construcción, permisos, finanzas, operaciones y muchísimas cosas que nunca habíamos imaginado.

Eso fue frustrante muchas veces, pero también terminó cambiando nuestra manera de pensar.

Aprendimos que no necesitas tener todo perfectamente resuelto para empezar. Muchas respuestas aparecen solamente después de dar el siguiente paso.

Y también aprendimos a aceptar que un proyecto evoluciona. KURHAUS sigue tomando forma a través de las personas que vienen, de lo que aprendemos y de todo lo que descubrimos en el camino.

¿Qué influencia, idea o referencia sigue guiando lo que hacen hoy?
Una idea que sigue guiando todo lo que hacemos es la simplicidad radical.

Para nosotras, la simplicidad no significa hacer las cosas básicas o quitarles profundidad. Significa ser muy intencionales con lo que dejamos entrar.

Vivimos en un momento en el que incluso el bienestar se ha convertido en algo que tenemos que optimizar constantemente. Hay una nueva métrica, un nuevo suplemento, un nuevo protocolo, un nuevo gadget. Y aunque muchas de estas herramientas pueden ser interesantes, también pueden terminar convirtiendo la recuperación en otra tarea más.

Nosotras queríamos preguntarnos: ¿qué pasa si quitamos todo lo que no es esencial y volvemos a lo que realmente funciona?

Calor. Frío. Naturaleza. Tiempo.

Son herramientas increíblemente simples, pero también profundamente poderosas. No necesitan demasiadas explicaciones ni tecnología para funcionar. El reto está precisamente en crear el espacio adecuado para que tengan efecto.

Esa idea también define cómo diseñamos KURHAUS. No queríamos llenar el espacio de estímulos ni hacer que cada rincón compitiera por tu atención. Cada elemento tiene una razón de estar ahí: los materiales, la luz, el recorrido de la casa, el jardín, el sonido, los rituales.

Para nosotras, la simplicidad radical es quitar lo innecesario para hacer más espacio para lo que importa. Y quizás eso es lo más radical de todo: en un mundo que constantemente te pide hacer más, elegir conscientemente parar.

¿Qué lugar, proyecto o persona los ha inspirado últimamente y por qué?
Desde el principio nos inspiran mucho los proyectos y las personas que tienen un propósito que va más allá de simplemente ganar dinero, lugares como ATMA, CONPAUSA y Casita SOLOSE. Nos atraen los espacios que están hechos con intención, donde cada decisión tiene una razón de ser y existe una idea detrás de lo que ofrecen. También observamos mucho lo que sucede alrededor del mundo del wellness y nos llama la atención cuando un espacio se posiciona como un lugar de bienestar, pero después colabora con cualquier marca, incluso con productos o servicios que contradicen ese mismo discurso.

Nos inspiran especialmente otros fundadores que han construido negocios exitosos y, al mismo tiempo, han creado una vida que les permite disfrutar de su tiempo, cuidar su bienestar y estar presentes para lo que realmente importa.

Queremos que KURHAUS sea un espacio que recuerde a las personas que el éxito no tiene por qué estar peleado con el bienestar. Un lugar donde puedan bajar el ritmo, reconectar con su cuerpo y recuperar energía para todo lo que quieren hacer y construir.

Creemos que hacer una pausa no significa hacer menos, sino crear el espacio necesario para poder seguir dando lo mejor de ti. Que una vida ambiciosa también puede ser una vida en equilibrio. Y, al final, eso es también lo que queremos vivir nosotras y transmitir con nuestro propio ejemplo: que es posible construir, crecer y aspirar a mucho, sin dejar de disfrutar el camino.

Si KURHAUS pudiera invitar a alguien a colaborar por un día, ¿quién sería y qué harían juntos?
Nos encantaría invitar a Pachanga Boys a KURHAUS porque su música tiene esa capacidad de transformar una experiencia y hacerte perder la noción del tiempo. Además, el dúo conecta México y Alemania, dos culturas que también forman parte de nuestra identidad.

Nos imaginamos empezar con un Aufguss, pasar por el sauna y el cold plunge y terminar bailando en nuestro jardín, bajo las estrellas, rodeados de cientos de velas, con un live set de Pachanga Boys. Para nosotras, esto sería una noche inolvidable.

¿Hay algún objeto, rincón o detalle del lugar que tenga una historia que pocos conocen?
El jardín está lleno de pequeños detalles que todavía seguimos descubriendo. Incluso cultivamos fruta ahí, así que algunas personas literalmente pueden encontrar algo para comer mientras descansan.

Si KURHAUS fuera una ciudad, un libro o un disco, ¿cuál sería y por qué?
Si KURHAUS fuera un disco, sería Time, de Pachanga Boys.

Time tiene exactamente esa sensación de perder la noción del tiempo. Es hipnótico, envolvente y sensual, pero al mismo tiempo tiene una energía que te mantiene presente. La música te lleva poco a poco a otro estado, hasta que dejas de pensar en cuánto tiempo ha pasado.

Y eso es justamente lo que buscamos en KURHAUS: crear un espacio donde el tiempo deje de sentirse como algo que tienes que controlar. Entras, bajas el ritmo, te conectas con tu cuerpo y, por un momento, pierdes la noción del tiempo.

Lorena Schüle & Anja Heck
Co-fundadoras de KURHAUS
Sauna. Cold Plunge. Rest.
CDMX, México
instagram.com/kurhaus.mx