¿En qué piezas o proyectos has estado trabajando últimamente?
El trabajo de Imbunche (2022) es una serie de fotografía analógica que data de mi paso por la Universidad de Chile. Es un trabajo muy íntimo, retomando la pasión perdida de mi padre por la fotografía y la melancolía de ver este mundo desde la perspectiva de un ser pequeño.

¿Qué aprendiste (o desaprendiste) mientras trabajabas en ello?
Uno de mis aprendizajes en este trabajo fue vivenciar el fenómeno de conjurar connotaciones vivas a objetos inertes. Esa sensación aumenta a medida que convivimos con ellos dentro del mismo espacio. La manera en que por su cuenta se cargan de una energía emocional, como si fuese un espejo de algo que nos pasa muy dentro de nosotros. Quizás, me trajo de vuelta ese afán infantil de afectarme emocionalmente por cosas irracionales. Un antiguo conjuro mágico que provoca que este ser cobre vida y que me culpa por tratarlo como objeto.

¿Qué palabras, ideas o emociones te rondaban la cabeza?
Infancia, melancolía, quizás el recuerdo de ser chiquitita y caminar por el centro de Santiago y que mi papá me dijera “debes tener cuidado e ir atenta a la calle, quedarte cerca, porque aquí nadie se preocupa por los niños”. En la obra se puede ver mezclado eso como elemento.

¿Hubo alguna conversación, película, música o libro que se haya colado en ese trabajo?
En la obra mezclo varios ejercicios de diferentes materias que cursé en mi tiempo universitario. En ellas el concepto de imbunche, como leyenda del folklore chileno, alusivo a este niño raptado, deformado y despojado, fue usado como referencia para construir un modelo provisorio para la clase de dibujo en tiempos de pandemia. Por ese tiempo se volvió una criatura que habitaba mi hogar, cuya mirada cubierta de trapo no podía evadir en ningún rincón de mi habitación, algo familiarmente melancólico me provocó querer retratarlo en su convivencia cotidiana.

¿Qué fue lo más difícil que has enfrentado últimamente en tu proceso creativo?
Para esta obra, en particular, enfrentarme al medio fue un desafío. También a la carga emocional del muñeco una vez que tuve que deshacerme de él, de otra manera su mirada me hubiera vuelto loca. No creo que el proyecto haya sido bien evaluado en mi escuela. Lo que estuvo bien —considerando que me tomé varias libertades creativas, desde la elección de la película a color, hasta los encuadres desordenados—, a pesar de que no es un trabajo fotográfico muy prolijo, fue que me involucré desde esa sensación infantil, desde cómo percibía yo en colores el mundo a una corta edad; cómo el mundo se movía de tal forma que sentía que todo podía ser un sueño a mi alrededor.

Por eso creo que le agradezco mucho a mis profesores de evaluarme formalmente, de darme el espacio de no buscar la perfección y de poder seguir esta corazonada que genuinamente disfruté mucho hacer. En esa época y aún hoy, enfrento bloqueos creativos constantemente, pero creo que he podido abordarlos con amabilidad desde mis estudios en el posgrado de arteterapia que ofrece la universidad.

¿Cuál es tu restaurante favorito y qué nos recomiendas pedir?
¡Mi restaurante favorito acá en Santiago de Chile…uff! Estaría difícil, pero cualquier picada de completos antigua, de esas donde ves publicidades de Cerveza Cristal de los 2000s; donde entras y parece que el tiempo se congeló hace 20 o 40 años atrás y aún se escuchan las mismas canciones en la radio, con un café de mal gusto y la misma señora atendiendo en el mesón.

Si este mes tu vida fuera una película, ¿qué título tendría y quién haría el soundtrack?
Luego de mucho tiempo, mi vida finalmente tiene un soundtrack más tranquilo. Estos días se han escuchado un poco como “El loco” de Los Babasonicos.

Recomiéndanos uno o más artistas que sigas, que te inspiren, y dinos qué es lo que más te gusta de su trabajo o de su forma de trabajar.
Si tuviera que hablar de artistas mencionaría a uno de mis grandes amigos: Duam Día. De esos talentos que envidio por la facilidad que tienen de retratar su sensibilidad, su forma de ver y de pausar en todo, menos el pincel y el medio; que no pueden evitar crear enseguida, y que no pierden el tiempo en palabras grandilocuentes. Tienen una necesidad de pintar intrínseca en su ser.

Otra gran inspiración es Wiki Pirela, artista cuyas instalaciones me sobrecogen cada vez que puedo visitar sus exhibiciones en mi país; la capacidad que tiene de afectar atmosféricamente el espacio a través de su obra es de los fenómenos que me hacen disfrutar genuinamente el arte.