Sebastián Azcárate

¿En qué piezas o proyectos has estado trabajando últimamente?
Estoy trabajando en mi primer proyecto editorial independiente. Documenté con cámara análoga todo el proceso oncológico de mi madre (4 meses), desde su diagnóstico hasta su muerte, y ahora estoy produciendo la maqueta para presentarlo a editoriales. En esta particular convocatoria comparto solo extractos de este trabajo, disparos de mis momentos a solas, reflejos de mi proceso interno.
Como fotógrafo documental busco las narrativas que quedan a la sombra: temas y personajes cubiertos por el tabú o ignorados por la mirada tendenciosa de los medios. También hago fotografía deportiva, donde busco abstracciones en un mundo que parece ya fotografiado por completo.

¿Qué aprendiste (o desaprendiste) mientras trabajabas en ello?
Desaprendí la fotografía digital. Este proyecto fue mi primera producción análoga; sentía que era la herramienta adecuada para lo que estaba viviendo. Aprendí a darle valor al disparo, al error, a la espera, a la materialidad y a lo efímero de la vida humana.

¿Qué palabras, ideas o emociones te rondaban la cabeza?
Mamá moría, y yo salía a hacer lo único que sé hacer: buscar la luz en la oscuridad. La obsesión por la abstracción, motor de la palanca de mi cámara.
Análogo, porque la vida real no es digital. Mi existencia es finita: se toman decisiones —a veces 24 o 36—, los recuerdos son borrosos, imperfectos, y de pronto perder el foco es lo más orgánico.
Los no lugares, mis nuevos templos; el constante sinsentido, mi mejor amigo.
Mientras tú dabas tus últimos suspiros, yo tiré mis primeros cuadros. Hubo sombra, pero también escala cromática. Hubo un fin, pero también un comienzo.

¿Hubo alguna conversación, película, música o libro que se haya colado en ese trabajo?
Libro: En la naturaleza las cosas crecen, Yiyun Li, por la manera en que se relaciona con la muerte como artista, por la crudeza de la vida y por esa caída libre que se siente al estar en el limbo.
Poema: Nothing Gold Can Stay, Robert Frost. Yo mismo sobreviví al cáncer, y mientras cuidaba a mi mamá en sus últimos días, este poema fue mi mantra diario.

¿Qué fue lo más difícil que has enfrentado últimamente en tu proceso creativo?
El síndrome del impostor: creer que mi visión puede tener un valor para el mundo.

¿Cuál es tu cafetería favorita y por qué te gusta ir ahí?
Café Donceles en Cancún. Muy pequeña cafetería ubicada en una zona verdaderamente cancunense, lejos del turismo y de la pose. Tienen una pequeña librería con títulos documentales de Cancún y sus orígenes (tema que me apasiona). Su flat white es tremendo.

Si este mes tu vida fuera una película, ¿qué título tendría y quién haría el soundtrack?
“Habitando el limbo”, con soundtrack de Gustavo Cerati.

¿Con qué estudios, laboratorios o talleres has colaborado recientemente o te gustaría hacerlo en un futuro?
Revelo y digitalizo con Foto Hércules. Formo parte de la mesa de trabajo de Iara Kremer (Argentina), con quien colaboro cada mes a distancia. Me gustaría trabajar con revistas y editoriales independientes nacionales como Hydra, e internacionales como MACK.

Recomiéndanos uno o más artistas que sigas, que te inspiren, y dinos qué es lo que más te gusta de su trabajo o de su forma de trabajar.
W. Eugene Smith, por su entrega total al oficio y su elección de temas; es el padre del ensayo fotográfico y un maestro de la secuencia y narrativa visual. Alec Soth, por su incursión en el mundo editorial y su amor por el libro fotográfico. Sergio Larrain, por su misticismo y por ser un referente latinoamericano de la fotografía mundial.

Sebastián Azcárate
Fotógrafo documental y escritor. Con estudios en fotoperiodismo y proyectos documentales por la Facultad de Artes y Diseño (UNAM).
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