Mauricio Vega Goya

¿Cómo nació este local y qué lo hizo diferente desde el principio?
Goya Taller nace de las ganas de tener un restaurante que yo pudiera compartir con mis amigos, mi familia y mi abuelo. Lo que lo hace diferente es que Goya no busca ser un lugar gastronómico, sino de comunidad y convivencia.

¿Qué parte del día, del espacio o del proceso creativo disfrutan más quienes trabajan aquí?
Para nosotros siempre es muy especial cuando vienen nuestros vecinos y clientes que han estado desde el principio.

Si alguien entra por primera vez, ¿qué es lo que no debería perderse?
El pan francés y las micheladas a cualquier hora del día.

¿Cuál ha sido un desafío interesante que los haya hecho replantearse algo sobre el proyecto?
En general, nos replanteamos y buscamos actualizar y cambiar el restaurante todos los meses, para tratar de siempre mejorar y evolucionar de la mano de la comunidad.

¿Qué influencia, idea o referencia sigue guiando lo que hacen hoy?
Nos dejamos llevar por lo que más nos divierte hacer y nos ayuda a conectar con más industrias creativas.

¿Qué lugar, proyecto o persona los ha inspirado últimamente y por qué?
LugarOSO porque nos recuerda que no hay que tomarse todo tan en serio para poder hacer cosas buenas y que le gusten a la gente.

Si su espacio pudiera invitar a alguien a colaborar por un día, ¿quién sería y qué harían juntos?
Tacos de guisado y canciones de desdén con Jenny Rivera.

¿Hay algún objeto, rincón o detalle del lugar que tenga una historia que pocos conocen?
Hay tantas cosas con historia aquí, pero el más reciente es el teléfono público afuera de Goya. Se lo encontró tirado en la calle Javi, de LugarOSO, y lo guardamos para ver qué hacíamos con él.
Al mismo tiempo, estábamos buscando una manera de exhibir el pan dulce que empezamos a hacer en Goya, pero no encontrábamos un espacio en el restaurante. Así que decidimos tunear el teléfono público y convertirlo en vitrina de pan. Después se nos ocurrió que Roman (Romo) hiciera unas ilustraciones para tapar la publicidad de ClaroVideo que tenía.
Y cuando se acaba el pan, mi hermano, quien es un extraordinario ilustrador, exhibe sus gorras para venderlas.
Al final, terminó siendo un proyecto de colaboración entre personas cuyo trabajo siempre he respetado y admirado.

Si este proyecto fuera una ciudad, un libro o un disco, ¿cuál sería y por qué?
Quibole con…, de Jordi Rosado y Gaby Vargas.

Mauricio Vega Goya
Chef y dueño de Goya Taller
No hay reservas, solo walk-ins
CDMX, México
instagram.com/goya.taller