Espectros de una memoria

¿En qué piezas o proyectos has estado trabajando últimamente?
He intentado dejarme llevar por todo lo que me rodea hasta el momento, no hay mejor manera de honrar la memoria personal que inmortalizarla. Este año quiero hablar más hacia adentro, por eso he estado trabajando en enfocarme a registrar lo más real y honesto que tengo, que son mis memorias: el encuentro familiar, el inicio de un nuevo año, mis cumpleaños, las personas que hacen suceder la magia de este vaivén, marcando el paso del tiempo personal.

¿Qué aprendiste (o desaprendiste) mientras trabajabas en ello?
A través de este proceso aprendí que no todo tiene que ser fotografiado, incluso lo que he pensado que sí. Creo que es importante saber diferenciar entre lo que se está viviendo y lo que se está registrando, sentirnos seguros de que detrás de la imagen también existe una eterna memoria que se convertirá en el verdadero símbolo de esa fotografía.

¿Qué palabras, ideas o emociones te rondaban la cabeza?
La nostalgia siempre ha sido una herramienta que utilizo a mi favor en mis discursos artísticos y me ha apoyado a convertir mi narrativa en algo más poético. Me considero una persona muy sensible y sé que eso también es una virtud y un poder.

¿Hubo alguna conversación, película, música o libro que se haya colado en ese trabajo?
Una vez tuve una conversación sobre los cumpleaños como un ritual, también en esa conversación hablé sobre un sueño que tuve que se trataba de mi cumpleaños y el escenario visual me había parecido muy simbólico, ya que mi familia me estaba esperando en medio de la sala con un pastel que se encontraba en la mesa central del espacio. Todo estaba oscuro, no había ningún foco encendido y la única iluminación que nos acompañaba era la de la vela del pastel. Había mucho ruido afuera, se trataba de una fiesta en la que también esperaban mi llegada.

En lo personal creo que había una interesante y misteriosa dualidad en estos escenarios, es por eso que he decidido hablar más de esta fecha especial, ya que también marca una parte importante de mi identidad y de mi origen.

¿Qué fue lo más difícil que has enfrentado últimamente en tu proceso creativo?
Lo más difícil que he enfrentado es permitirme ser lo más honesta posible en mi producción. Intentar dejar ser toda la crudeza que tengo dentro y soltar todas esas máscaras que a veces nos ponemos sin darnos cuenta.

¿Cuál es tu restaurante favorito y qué nos recomiendas pedir?
A decir verdad, aún no he encontrado mi restaurante favorito, pero si tuviera que nombrar alguno que me agrade mucho, diría que la Casa de los Azulejos, en la Ciudad de México. El espacio me brindó una gran experiencia; además, fue la primera vez que viajé a la gran ciudad sola, y el día que comí ahí se convirtió en un ritual muy especial. Recomendaría ampliamente que prueben sus burritos; fue toda una explosión de sabores.

Si este mes tu vida fuera una película, ¿qué título tendría y quién haría el soundtrack?
Creo que la llamaría Espectros de una memoria, y la trama tendría mucha relación con la película Frances Ha, hablando sobre la vida de una chica que quiere trascender en el rumbo de su vida; desde cambios como habitar un nuevo hogar y conocer nuevos amigos, hasta atreverse a seguir sus pasiones y sueños de distintas maneras.

El soundtrack muy probablemente estaría a cargo de la banda Zoé o de Mazzy Star.

Recomiéndanos uno o más artistas que sigas, que te inspiren, y dinos qué es lo que más te gusta de su trabajo o de su forma de trabajar.
Recomiendo mucho el trabajo de Eloïse Labarbe-Lafon, quien se enfoca en la imagen-objeto, trabajando en película en blanco y negro y usando pintura al óleo para colorear sus fotografías. Lo que más me fascina de su fotografía es que usa el color como herramienta emocional en cada imagen, dando otra dirección a su narrativa y saliendo de las técnicas convencionales.