Cuando me paro frente al espejo y me miro a los ojos, por más que intento verlos a ambos al mismo tiempo, no puedo. Es como querer ver al observador dentro de mí. Es imposible. Hago el ejercicio una vez más y termino riéndome, divertida.

Después me observo con ese observador y me pregunto: ¿quién estará dentro de mí? A veces creo que hay un ser (sin sexo distintivo, solo un ser): difunto filósofo, escritor, poeta, con cierto grado de locura, reencarnado en mí… pero no soy yo. Hay días en los que está muy inspirado y otros en los que simplemente no está.

Hay algo que se conecta. En 2020 descubrí El grafógrafo de Salvador Elizondo y me hizo mucho sentido. Al recordarlo, me encuentro en él.

Este texto se desconecta cuando me doy cuenta de que hay algo que se conecta. Y yo me encuentro encontrándome en autores que no soy yo.

Fotografía por Regina Arellano Muñoz