¿Hubo alguna obsesión, idea fija o imagen que guió el proceso creativo del disco, aunque no sea evidente para el oyente?
Claro, justamente la sensación de estar bajo el agua, sumergido, con la necesidad de salir pronto a tomar aire. Esas fueron algunas ideas que tenía al momento de pensar el disco.
¿Cómo fue el proceso de decidir qué canciones sí y cuáles no formarían parte del disco?
Muy orgánico, todas las canciones las fui registrando en notas de voz de WhatsApp, hice una selección de las que más me gustaban y las que tenían una misma línea estética.
¿Qué cambió en la manera de escribir, grabar o producir en este disco con respecto a grabaciones anteriores?
Pues este disco lo grabé con mucha soledad, encerrado en mi habitación.
¿Hubo alguna canción que costó especialmente terminar o soltar? ¿Por qué?
Realmente no, todas se grabaron y salieron sin tema alguno.
¿Qué rol jugaron la intuición y el error durante el proceso?
La intuición jugó en todo, desde el momento de pensar en el nombre del disco hasta el momento en el que saqué las canciones.
¿El orden de las canciones fue pensado como una narrativa? ¿Cómo se decidió el orden?
Sí, fue pensado pero no en una narrativa lírica como tal, más bien en cómo se sentía al disco conforme lo ibas escuchando.

