Composición química

Mi conciencia acepta que yo soy aquella opción descartable,
utilizable para los términos de este contrato inquebrantable escrito en el aire.

Quiero dejar de buscar la pieza faltante de un rompecabezas donde
se encuentra la escena perfecta que mi serotonina dispare.
La sertralina faltante para poder subsanar cualquier daño ocasionado de días perdidos.

Una reacción que contiene un cambio en la estructura molecular en los enlaces del reactivo sentimental y lo que finalmente es el resultado que desata este deseo incontrolable de besarte
y esa necesidad química de pensarte.

No puedo permitir que un músculo entre mis pulmones decida mi rumbo, y mi cerebro prefiere la miseria emocional antes de tener que hacer un respaldo de emergencia para poder sobrevivir. Es difícil engañarle con placebos.

Maldita versión de mi aquella que cree con firmeza acerca del libre albedrío,
maldita la parte humana en mi que quiere sentir.
La constante transformación del oxígeno en dióxido de carbono en mi respiración.
La dopamina que tu recuerdo inyecta en cada parte de mi cuerpo.

Dejando la responsabilidad de mi destrucción o redención a mi composición química, la falsa esperanza se convertirá en un suplente de algún fármaco necesario,
convirtiéndose en una droga que necesitaré desintoxicar.

Fotografía por Philipp Samsonov

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