¿Hubo alguna obsesión, idea fija o imagen que guió el proceso creativo del disco, aunque no sea evidente para el oyente?
Sí, hubo una idea muy clara: quería que el disco fuera personal, genuino y hasta memeable. Mi intención fue que cada canción pudiera conectar con alguna experiencia o situación común del oyente. Todo el álbum gira en torno a cómo me siento o cómo nos sentimos, reconociendo que cada proceso individual es igual de complejo. Quería hacer un disco donde cada emoción tuviera su espacio, sin filtros ni poses.
¿Cómo fue el proceso de decidir qué canciones sí y cuáles no formarían parte del disco?
Fue complicado. Algunas canciones no encajaban del todo con la estética sonora o emocional del álbum, así que decidí guardarlas para próximos proyectos. Otras simplemente no llegaron a completarse a tiempo. Aun así, sentía la necesidad de lanzar el disco como estaba: con lo que sí había logrado decir y cerrar.
¿Qué cambió en la manera de escribir, grabar o producir en este disco con respecto a grabaciones anteriores?
En este proyecto me sentí con una libertad creativa total. Quería hacer algo íntimo, algo que realmente me representara. Cada parte fue construida con mucho cariño. Siento que esa entrega emocional es algo que quedó plasmado en cada canción, en cada sonido.
¿Hubo alguna canción que costó especialmente terminar o soltar? ¿Por qué?
Sí, Mejores amigos. Fue una de las más difíciles de terminar por muchas razones. A nivel técnico, aún no tengo grandes conocimientos de producción, lo que ya es un reto en sí. Pero más allá de eso, la canción habla de uno de mis mayores miedos y realizaciones personales. Tuvo un peso emocional fuerte, sobre todo por algunas experiencias difíciles con amistades. Para mí, esa canción tiene demasiados significados. Por eso me costó tanto… y por eso me gusta tanto.
¿Qué rol jugaron la intuición y el error durante el proceso?
Un rol muy importante. Mi forma de hacer música siempre ha estado ligada al error y la intuición. Me gusta resolver, ir armando todo pieza por pieza, como si fuera un lego. Me encanta ese proceso donde algo que empezó siendo un error termina siendo lo que le da vida a una canción.
¿El orden de las canciones fue pensado como una narrativa? ¿Cómo se decidió el orden?
Más que una narrativa lineal, lo pensé como un capítulo de una serie antigua donde se mete dentro de la cabeza del personaje. El disco recorre distintos escenarios emocionales: el resentimiento, el amor, la autoapreciación, las inseguridades, los arrepentimientos, el odio. Cada canción es una ventana a uno de esos lugares internos, y el orden busca que el oyente se pierda y se encuentre en ese viaje.

Proyecto íntimo y personal, canciones hechas desde el cuarto de un amigo.