Celofán

Danni R.

¿Cómo nació este local y qué lo hizo diferente desde el principio?
Celofán nace de una idea y deseo que yo tenía de años atrás. Siempre he sido fiel seguidora y entusiasta de los espacios creativos y de los proyectos de ilustración, bazares, etc.

La vida godín no dejaba tiempo para desarrollar esa idea y, cuando ese episodio de mi vida terminó, pude invertir tiempo y recursos para hacerlo y ponerlo en marcha con ayuda y apoyo de mi familia (dueños de Yola Café).

Al ser Yola Café nuestro hogar, pudimos alinear muy bien nuestro objetivo en conjunto: mientras haya respeto por nuestro trabajo, aquí somos aliados y todos son bienvenidos.

¿Qué parte del día, del espacio o del proceso creativo disfrutan más quienes trabajan aquí?
Recibir nuevos proyectos siempre es de mis partes favoritas, conocer a las ilustradoras (90% de los proyectos de ilustración que viven aquí son de mujeres), sus historias, cómo llegaron hasta donde están. Me lleva alrededor de 3 horas y varios cafés sentarme a recibirles porque disfruto mucho conectar y contar historias para conocernos mejor. He tenido la fortuna de conocer talento que se ha convertido en una amistad muy especial.

Si alguien entra por primera vez, ¿qué es lo que no debería perderse?
Una parte de Celofán está orientada a la papelería, traemos algunas piezas que nos parecen muy interesantes de distintas marcas, sobre todo de Japón (la cuna de la papelería especial), y creo que cualquier amante de la escritura no debería omitir las opciones que tenemos.

También la ilustración en forma de prints. Recientemente adecuamos las paredes de Yola para poder apreciar mejor las piezas, así que el recorrido incluye varias opciones para llevarse a casa.

¿Cuál ha sido un desafío interesante que los haya hecho replantearse algo sobre el proyecto?
Crecer de la forma en la que lo hemos hecho.

Estábamos muy optimistas con esta idea y en nuestra cabeza los pronósticos eran positivos, pero no sabíamos que iba a ser de forma acelerada. Al ser un proyecto autogestivo, a veces el crecimiento se transforma en mucho esfuerzo y constante trabajo sin descanso, que aunque yo particularmente lo disfruto, en ocasiones es agotador, pero nos sentimos increíblemente agradecidos con la aceptación que hemos tenido.

Y como replanteamiento, casi diario pienso que todo lo puedo hacer mejor, pero también toca ser paciente con los procesos y con las personas, incluyéndome. Esto no es un corporativo.

¿Qué influencia, idea o referencia sigue guiando lo que hacen hoy?
Hace tiempo tuve la oportunidad de conocer Bomagui en Madrid, una tienda de papelería artesanal que, aunque tradicional, tenía todo lo que buscaba para mi propio proyecto: un concepto bien definido, mucha variedad y un cuidado sobresaliente en la selección de su mercancía. Eso es exactamente lo que siempre he buscado para Celofán.

¿Qué lugar, proyecto o persona los ha inspirado últimamente y por qué?
Recientemente tuvimos la fortuna de participar en Mercadito Mágico (un bazar en la CDMX que combina espiritualidad e ilustración) con Fer Aldre y me pareció sumamente inspiradora su forma de dirigir el proyecto, desde la administración de espacios hasta la calidez con la que se dirige hacia sus colaboradores. Pienso que en este mundo que de pronto se puede sentir hostil, es importante conectar con aquellos que nos acompañan en este camino, no solo en lo laboral, también es relevante trabajar la empatía y honestidad y eso es algo que sin duda Fer maneja muy bien en su proyecto.

También me inspiran las ilustradoras que colaboran o han colaborado en Celofán, de todas me llevo algo.

Si su espacio pudiera invitar a alguien a colaborar por un día, ¿quién sería y qué harían juntos?
Dinosaurio Ilustración, aunque no es algo súper nuevo, cada vez que viene a México (reside en Argentina) nos quedamos con muchos planes por hacer y deseo que pronto se pueda concretar un pop-up en nuestro espacio.

¿Hay algún objeto, rincón o detalle del lugar que tenga una historia que pocos conocen?
La pared de brochazos de colores, la pinté yo y me tomó tres días terminarla. Mucha gente se acercaba mientras la estaba pintando y se imaginaba que iba a haber una variedad de cosas: una tienda de dulces, una papelería (tipo escolar), una exposición de arte, etc.

Uno de nuestros clientes y amigos más cercanos, que ya no se encuentra en este plano, me dijo que le parecía que la pared albergaba un código secreto que solo yo entendía y me pareció la idea más acertada. Al final, lo que se crea de cero esconde un secreto y una complicidad que solamente su autor identifica.

Además, es por la pared que nos han cambiado el nombre a: confetti, acuarela, crayones. Es muy divertido conocer la asociación que hace la gente con algo como una pared de colores.

Si este proyecto fuera una ciudad, un libro o un disco, ¿cuál sería y por qué?
My Maudlin Career – Camera Obscura

Ese disco puede ser tan adorable como crítico, a mi parecer. Tiene las letras más tiernas pero también melancólicas. Celofán alberga mucha ternura pero también cierta nostalgia a lo que disfrutábamos cuando éramos más jóvenes: plumas de colores, stickers con glitter, algún objeto absurdo (como un tomate con sombrero).

Todo eso construye una idea relevante: la ternura puede verse desde muchos lentes y uno elige desde qué ángulo la quiere apreciar.

Danni R.
Dueña y fundadora de Celofán
CDMX, México
instagram.com/celofannn_