Gerardo Cuevas

¿Cómo nació este local y qué lo hizo diferente desde el principio?
Casa Obsidiana nació en 2019 con la idea de crear en el Valle de Teotihuacán, principalmente en San Martín de las Pirámides, de donde somos originarios, un espacio que pudiera mostrar el diseño y el oficio local desde una mirada contemporánea. Venimos de una familia que ha trabajado la obsidiana durante tres generaciones, por lo que el proyecto siempre ha estado profundamente ligado a la identidad del Valle de Teotihuacán, pero con la intención de hablar de ella sin recurrir a los códigos turísticos de siempre.
Desde el inicio, Casa Obsidiana reunió diseño, artesanía y objetos en un concept store instalado, además, en una casa que ha pertenecido a nuestra familia durante tres generaciones. En 2026 incorporamos una barra de café de especialidad y el proyecto evolucionó hacia una experiencia cultural más amplia: un lugar donde conviven diseño, oficio, gastronomía e identidad local, pensado no solo para visitarse, sino para sentirse en casa.

¿Qué parte del día, del espacio o del proceso creativo disfrutan más quienes trabajan aquí?
Hay un momento que disfrutamos especialmente: cuando la casa empieza a llenarse y distintas cosas suceden al mismo tiempo. Alguien está tomando café, otra persona descubre una pieza de diseño, alguien hojea un libro y, desde la terraza, otro visitante mira las pirámides. Nos interesa precisamente eso: que el espacio no tenga una sola lectura.
También disfrutamos mucho el proceso previo, cuando una idea todavía está en papel y comenzamos a imaginar cómo convertirla en un objeto, una exposición, un platillo o una experiencia.

Si alguien entra por primera vez, ¿qué es lo que no debería perderse?
El recorrido completo. Casa Obsidiana está pensada para descubrirse poco a poco. Hay que detenerse frente al muro formado por más de mil pequeñas pirámides de obsidiana, conocer las piezas hechas por artesanos y diseñadores de la región, descubrir el espejo de obsidiana más grande del mundo y observar el muestrario de obsidianas provenientes de distintas partes del mundo, mismo que permite entender la enorme diversidad de colores, vetas y características de este material.
Después, vale la pena sentarse a tomar algo y, finalmente, subir hasta la terraza. Desde ahí se ven las pirámides del Sol y de la Luna y se entiende muy bien por qué este proyecto existe aquí y no podría existir de la misma manera en otro lugar.

¿Cuál ha sido un desafío interesante que los haya hecho replantearse algo sobre el proyecto?
Entender que estar en Teotihuacán no significa que todo tenga que hablar literalmente de Teotihuacán. Al principio existe la tentación de explicar demasiado el territorio o utilizar sus símbolos de una manera evidente. Con el tiempo entendimos que la identidad también puede expresarse mediante materiales, proporciones, procesos, colores, sabores y formas de recibir a las personas.
Eso cambió mucho nuestra manera de diseñar: ahora buscamos interpretar el lugar, no reproducirlo.

¿Qué influencia, idea o referencia sigue guiando lo que hacen hoy?
El propio territorio. Teotihuacán sigue siendo nuestra principal referencia, pero no únicamente por su pasado arqueológico. Nos interesan sus materiales, sus talleres, sus mercados, sus paisajes, la arquitectura cotidiana y, sobre todo, las personas que todavía producen cosas con las manos.
Nos guía mucho la idea de que la tradición no tiene por qué permanecer inmóvil: puede transformarse, dialogar con el presente y seguir generando nuevas formas de diseño.

¿Qué lugar, proyecto o persona los ha inspirado últimamente y por qué?
Nos interesan cada vez más los proyectos que logran construir una identidad contemporánea sin desprenderse del lugar del que provienen. Espacios, estudios y diseñadores mexicanos que trabajan desde lo local, pero no sienten la necesidad de folklorizar.
Nos inspira especialmente observar cómo una nueva generación está dejando de mirar hacia afuera para validar lo que hace y comienza a entender que desde nuestros propios territorios también se puede producir diseño, cultura y experiencias con relevancia internacional.

Si su espacio pudiera invitar a alguien a colaborar por un día, ¿quién sería y qué harían juntos?
Nos gustaría invitar a alguien que haya estudiado, investigado y profundizado en el pasado prehispánico, no necesariamente en Teotihuacán, y confrontarlo con lo que es hoy el Valle de Teotihuacán. Nos interesaría que conociera a los teotihuacanos contemporáneos, sus oficios, sus dinámicas, sus contradicciones y la manera en que seguimos construyendo identidad alrededor de un territorio con un peso histórico enorme.
Más que producir una pieza en un solo día, nos gustaría generar una conversación desde la antropología social: observar qué permanece, qué se ha transformado y qué significa habitar Teotihuacán en el presente. Nos interesa mucho esa tensión entre el territorio arqueológico que el mundo conoce y la comunidad viva que continúa creando, trabajando y resignificando todos los días.

¿Hay algún objeto, rincón o detalle del lugar que tenga una historia que pocos conocen?
El gran espejo de obsidiana es probablemente el objeto que mejor resume nuestra historia. Su fabricación tomó alrededor de cuatro años y comenzó con una roca de aproximadamente 2.4 toneladas. Después de un proceso enorme de corte, desgaste y pulido, se convirtió en un espejo de 1.65 metros.
Más allá de su escala, para nosotros representa tres generaciones de conocimiento familiar alrededor de la obsidiana. Muchas personas lo ven como una pieza espectacular; para nosotros también es una especie de archivo de todo lo que hemos aprendido trabajando este material.

Si este proyecto fuera una ciudad, un libro o un disco, ¿cuál sería y por qué?
Sería Teotihuacán, pero no únicamente la ciudad arqueológica que aparece en los libros. Sería el Teotihuacán contemporáneo: el de los talleres, las casas, las fiestas, los mercados, los artesanos, los diseñadores y quienes siguen viviendo alrededor de las pirámides todos los días.
Casa Obsidiana intenta ser justamente eso: una conversación entre una historia extraordinariamente antigua y todo lo que todavía está por hacerse aquí.

Gerardo Cuevas
Co-fundador de Casa Obsidiana
Diseño mexicano, arte local y café de especialidad en Teotihuacán
San Martín de las Pirámides, México
instagram.com/casaobsidianamx
instagram.com/casaobsidianacafe