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Escarmiento
Me encontró refugiada debajo de un coche tras la tormenta. Lanzaba mordidas y rasguños a la mano que intentaba alimentarme. Me levantó del suelo con una cobija mientras yo, temblorosa, me deshacía en manotazos y zarpadas intentando proteger mis heridas del roce de la manta.
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Sortilegio
Siempre me ha gustado recostarme boca abajo con la pierna derecha flexionada apuntando hacia la pared. Mi cama es un rectángulo suave de mi tamaño que ha estado desde mi infancia pegada a la esquina derecha del cuarto. No existe un lugar en el mundo en el que me sienta más insegura.
