<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Jacob Elizarraraz, autor en ERRR MAGAZINE</title>
	<atom:link href="https://errr-magazine.com/author/adrian_jacob_elizarraraz/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://errr-magazine.com/author/adrian_jacob_elizarraraz/</link>
	<description></description>
	<lastBuildDate>Tue, 09 Jun 2026 11:11:21 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=7.0</generator>

<image>
	<url>https://i0.wp.com/errr-magazine.com/wp-content/uploads/2024/11/cropped-image0.jpeg?fit=32%2C32&#038;ssl=1</url>
	<title>Jacob Elizarraraz, autor en ERRR MAGAZINE</title>
	<link>https://errr-magazine.com/author/adrian_jacob_elizarraraz/</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
<site xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">83915525</site>	<item>
		<title>Del otro, depende</title>
		<link>https://errr-magazine.com/del-otro-depende/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jacob Elizarraraz]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 23 Mar 2026 13:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Writing]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://errr-magazine.com/?p=202877</guid>

					<description><![CDATA[<p>Depende de la tibieza de un abrazo; de la mirada de tu pareja un domingo por la tarde; del sonido de la respiración de tu hija cuando por fin logra quedarse dormida entre tus brazos. </p>
<p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/del-otro-depende/">Del otro, depende</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Me he vuelto un escéptico de todo lo que tiene que ver con el tema de la autoayuda. Todos estos conceptos raros, que ya son más comunes que raros, no van conmigo ni con la idea que tengo sobre cómo interpretar la forma de salir de los hoyos en los que uno cae o en los que, a veces, uno solo se mete.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No quiero sonar pesimista, pero eso de que “estar bien depende de uno mismo” no lo creo. Las circunstancias del día a día te llevan, en ocasiones, a querer meterte debajo de las sábanas y no salir hasta que la tormenta atraviese campo y dé paso a un mejor momento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y no, no creo que dependa, exclusivamente, de uno mismo estar bien o salir de esos hoyos. Porque, después de todo, estar bien depende, sí, de cómo percibimos nuestra propia realidad, pero también del otro, mucho del otro. Depende de la tibieza de un abrazo; de la mirada de tu pareja un domingo por la tarde; del sonido de la respiración de tu hija cuando por fin logra quedarse dormida entre tus brazos. Depende de que una de tus canciones favoritas suene, como por coincidencia, cuando el cable que conecta la música de tu celular con el estéreo del coche falla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Depende de la sensación que te provoca leer el verso de un poema de Idea Vilariño que buscaste en internet porque escuchaste a alguien en un café hablar de él. Depende de que tu cantante favorito estrene un álbum en medio de un jueves al que nada interesante le habría sucedido. Depende de comprarte tu cerveza favorita después de un día jodido en el trabajo y de que, quien atiende la tienda, te invite otra porque le sobró una en la cuenta. Depende de saberte a salvo al llegar a casa y encontrarte con que tu perro ya quería verte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sí, también depende de los perros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Depende de tanto, de tantos, de tantas; a veces de tan poco o con tan poco. Pero siempre, o casi siempre, uno tiene que ver con el otro. Por eso, humanos; por eso, la vida; para vivirla consigo mismo, para vivirla con el otro; para vivirla, incluso, a pesar del otro.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Fotografía por </strong><a href="https://www.instagram.com/jess_png/"><strong>Emmanuel Solís</strong> </a></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
<div class="saboxplugin-wrap" itemtype="http://schema.org/Person" itemscope itemprop="author"><div class="saboxplugin-tab"><div class="saboxplugin-gravatar"><img data-recalc-dims="1" decoding="async" src="https://i0.wp.com/errr-magazine.com/wp-content/uploads/2026/02/628159558_18008936339833056_2961968135707128973_n.jpg?resize=100%2C100&#038;ssl=1" width="100"  height="100" alt="" itemprop="image"></div><div class="saboxplugin-authorname"><a href="https://errr-magazine.com/author/adrian_jacob_elizarraraz/" class="vcard author" rel="author"><span class="fn">Jacob Elizarraraz</span></a></div><div class="saboxplugin-desc"><div itemprop="description"><p>Escritor, psicólogo e imaginante mexicano dedicado a la educación. Con gusto por las letras, los cielos nublados, la música, mi gente, el café y el mezcal.</p>
</div></div><div class="saboxplugin-web "><a href="https://www.instagram.com/poeta_silente/" target="_blank" >www.instagram.com/poeta_silente/</a></div><div class="clearfix"></div></div></div><p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/del-otro-depende/">Del otro, depende</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">202877</post-id>	</item>
		<item>
		<title>Las palabras son como el agua</title>
		<link>https://errr-magazine.com/las-palabras-son-como-el-agua/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jacob Elizarraraz]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 05 Mar 2026 13:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Writing]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://errr-magazine.com/?p=201452</guid>

					<description><![CDATA[<p>Le tengo mucho aprecio a esta versión mía: la del escritor capaz de convencer a los demás a través de las palabras, pero incapaz de convencerse a sí mismo.</p>
<p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/las-palabras-son-como-el-agua/">Las palabras son como el agua</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Si fuera un gato, me quedarían tres vidas. Suelo decir que en las letras guardo lo que pocos saben de mí, por miedo a pensar que se sabe más de quien dice poco.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Escribo lento para disfrutar despacio. Me releo, quizá, por los rastros que quedan de la inseguridad que me dejó sentir que hablar no siempre valía la pena, como si hacerlo se tratara de un merecimiento o de un privilegio concedido solo a algunos pocos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy vale, y sin pena; y hacerlo a través de la palabra escrita vale mucho más. Porque es sobre la hoja, y a través de ella, donde transmito lo que pienso, lo que el mundo me hace sentir y donde ese mismo mundo, muchas veces, se resignifica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">He escrito ya —probablemente muchas veces— acerca del oficio de escribir. He escrito sobre lo que escribo y sé que es una forma de dar forma a lo que para mí significa hacerlo: incluso a aquello que habita en el inconsciente y que, de no ponerse en la palabra, tendría que pagar el peaje de ser contenido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Le tengo mucho aprecio a esta versión mía: la del escritor capaz de convencer a los demás a través de las palabras, pero incapaz de convencerse a sí mismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Confío en que mis palabras me pertenecen hasta antes de escribirlas, porque una vez que suceden en la escritura su sentido se independiza de mí; y eso es uno de los goces más gratos que encuentro al hacerlo, porque las palabras cambian de forma, como el agua. Y, como el agua, las palabras mojan, empapan, riegan, dan vida, pero también ahogan.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Fotografía por <a href="https://www.instagram.com/valerianco/">Ana Valeria Nolasco Infante</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
<div class="saboxplugin-wrap" itemtype="http://schema.org/Person" itemscope itemprop="author"><div class="saboxplugin-tab"><div class="saboxplugin-gravatar"><img data-recalc-dims="1" decoding="async" src="https://i0.wp.com/errr-magazine.com/wp-content/uploads/2026/02/628159558_18008936339833056_2961968135707128973_n.jpg?resize=100%2C100&#038;ssl=1" width="100"  height="100" alt="" itemprop="image"></div><div class="saboxplugin-authorname"><a href="https://errr-magazine.com/author/adrian_jacob_elizarraraz/" class="vcard author" rel="author"><span class="fn">Jacob Elizarraraz</span></a></div><div class="saboxplugin-desc"><div itemprop="description"><p>Escritor, psicólogo e imaginante mexicano dedicado a la educación. Con gusto por las letras, los cielos nublados, la música, mi gente, el café y el mezcal.</p>
</div></div><div class="saboxplugin-web "><a href="https://www.instagram.com/poeta_silente/" target="_blank" >www.instagram.com/poeta_silente/</a></div><div class="clearfix"></div></div></div><p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/las-palabras-son-como-el-agua/">Las palabras son como el agua</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">201452</post-id>	</item>
		<item>
		<title>Algo acerca del mar, el tiempo y el espacio</title>
		<link>https://errr-magazine.com/algo-acerca-del-mar-el-tiempo-y-el-espacio/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jacob Elizarraraz]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 22 Feb 2026 13:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Writing]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://errr-magazine.com/?p=200094</guid>

					<description><![CDATA[<p>El mar, entonces, para mí existía solo en la imaginación. En casa teníamos un librero negro que apenas se sostenía sobre unas patitas que estaban siempre a punto de vencerse y que debíamos calzar con dobladillos de papel de revista. Le llamábamos “el librerito”. Sobre él, como en muchas casas de México, una concha de mar hacía de pieza ornamental.</p>
<p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/algo-acerca-del-mar-el-tiempo-y-el-espacio/">Algo acerca del mar, el tiempo y el espacio</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-large"><img data-recalc-dims="1" fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="693" src="https://i0.wp.com/errr-magazine.com/wp-content/uploads/2026/02/fotohercules1-2.jpg?resize=1024%2C693&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-200098" srcset="https://i0.wp.com/errr-magazine.com/wp-content/uploads/2026/02/fotohercules1-2-scaled.jpg?resize=1024%2C693&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/errr-magazine.com/wp-content/uploads/2026/02/fotohercules1-2-scaled.jpg?resize=300%2C203&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/errr-magazine.com/wp-content/uploads/2026/02/fotohercules1-2-scaled.jpg?resize=768%2C520&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/errr-magazine.com/wp-content/uploads/2026/02/fotohercules1-2-scaled.jpg?resize=1536%2C1040&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/errr-magazine.com/wp-content/uploads/2026/02/fotohercules1-2-scaled.jpg?resize=2048%2C1386&amp;ssl=1 2048w, https://i0.wp.com/errr-magazine.com/wp-content/uploads/2026/02/fotohercules1-2-scaled.jpg?resize=18%2C12&amp;ssl=1 18w" sizes="(max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Siempre pensé que conocí el mar hasta que cumplí once años. Antes de eso, para mí el mar era solo un montón de historias que mis papás contaban a la hora de los desayunos del domingo. Recuerdo, por ejemplo, que decían que se hicieron novios caminando por la orilla del mar de Manzanillo. Caminaron tanto que después de algunas horas, se encontraron en Barra de Navidad, una playa relativamente cercana. Caminaron tanto que formaron una familia de siete y un matrimonio que concluyó cuando mi papá murió en el año 2018.<br><br>El mar, entonces, para mí existía solo en la imaginación. En casa teníamos un librero negro que apenas se sostenía sobre unas patitas que estaban siempre a punto de vencerse y que debíamos calzar con dobladillos de papel de revista. Le llamábamos “el librerito”. Sobre él, como en muchas casas de México, una concha de mar hacía de pieza ornamental. Cuando jugaba cerca de los libros tomaba aquella concha con mis manos. Con mis dedos tocaba sus puntas y la superficie áspera que formaba patrones de colores muy extraños; veía su forma detenidamente. Me llamaba la atención que por dentro fuera lisa y suave, y de un color rosado que brillaba cuando la ponía a la luz del sol.<br><br>Recuerdo que mi mamá me decía que me la pegara al oído, que cerrara los ojos y que, si ponía suficiente atención, escucharía el mar allí dentro; como si alguien hubiera logrado meterlo, como si dentro estuvieran todos los peces del mundo revolcándose en agua salada.<br><br>Y lo hacía. Me sentaba en cuclillas cerca del librerito, cerraba los ojos y me pegaba la concha al oído. Escuchaba el mar. Las olas iban y venían, una siguiendo a la otra, como si se alcanzaran a morder los pies. Las gaviotas se escuchaban, sin que yo siquiera supiera que se trataba de gaviotas. A lo lejos, la sal del mar se escapaba de la superficie para volatilizarse en mi imaginación y mezclarse con los sueños que apenas empezaban a nacer en mi cabeza, una cabeza conectada al universo de mi corazón de niño.<br><br>Escuchaba los pasos de mis papás sobre la arena. Pasaban detrás de mí y se alejaban al ritmo de aquel mar embravecido que, para entonces, comenzaba a tragarse el sol con sus dientes de agua en el horizonte. Al final, alcanzaba a escuchar entre las olas a mi papá cantándole “Buenos días, amor”, de José José, a la mujer que, dentro de la concha, acababa de decirle que sí quería ser su novia; sin imaginar que algún día —en una mañana en que yo no fui a la escuela, lejos de aquel mar que aún no conocía y cerca del roperito que ellos todavía no compraban— su cuarto hijo los escucharía. Y que, veintisiete años después, ese mismo niño habría de descubrir que no conoció el mar a los once, sino a los seis, cuando su mamá lo llevó a encontrarlo dentro de aquella concha de mar.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Fotografía por <a href="https://www.instagram.com/ilsecabanillas/">Ilse Cabanillas</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
<div class="saboxplugin-wrap" itemtype="http://schema.org/Person" itemscope itemprop="author"><div class="saboxplugin-tab"><div class="saboxplugin-gravatar"><img data-recalc-dims="1" decoding="async" src="https://i0.wp.com/errr-magazine.com/wp-content/uploads/2026/02/628159558_18008936339833056_2961968135707128973_n.jpg?resize=100%2C100&#038;ssl=1" width="100"  height="100" alt="" itemprop="image"></div><div class="saboxplugin-authorname"><a href="https://errr-magazine.com/author/adrian_jacob_elizarraraz/" class="vcard author" rel="author"><span class="fn">Jacob Elizarraraz</span></a></div><div class="saboxplugin-desc"><div itemprop="description"><p>Escritor, psicólogo e imaginante mexicano dedicado a la educación. Con gusto por las letras, los cielos nublados, la música, mi gente, el café y el mezcal.</p>
</div></div><div class="saboxplugin-web "><a href="https://www.instagram.com/poeta_silente/" target="_blank" >www.instagram.com/poeta_silente/</a></div><div class="clearfix"></div></div></div><p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/algo-acerca-del-mar-el-tiempo-y-el-espacio/">Algo acerca del mar, el tiempo y el espacio</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">200094</post-id>	</item>
		<item>
		<title>¿Dónde buscarse?</title>
		<link>https://errr-magazine.com/donde-buscarse/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jacob Elizarraraz]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 29 Jan 2026 13:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Writing]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://errr-magazine.com/?p=198697</guid>

					<description><![CDATA[<p>No bastaba ya con pisar la tierra y arrastrar el día, colgarlo del fondo de una calle que atardecía en medio de una ciudad a la que nunca nada le pasaba, porque ya poco pasaba de vuelta.</p>
<p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/donde-buscarse/">¿Dónde buscarse?</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">¿Dónde encontrarme cuando, incluso en mis sueños, me sentía perdido?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ya no bastaba con correr a estar solo; no bastaba con mirarme a los ojos a través del reflejo, casi siempre sucio, de un espejo abandonado. No me encontraba, casi nunca, en el estribillo de una canción mal afinada ni en el sorbo frío del último trago de una taza de café.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No bastaba ya con pisar la tierra y arrastrar el día, colgarlo del fondo de una calle que atardecía en medio de una ciudad a la que nunca nada le pasaba, porque ya poco pasaba de vuelta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No bastaba con poner las palabras dentro de una caja de tapas abiertas, casi cerradas, y prenderles lumbre con la que intentaba arropar el silencio en el que me sentía ahogado; del que, casi siempre, mi poesía me sacaba a flote, por fortuna de la palabra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entonces, una tarde, alcancé a verme en una línea muy delgada de pensamiento: me encontré sentado, en un silencio disfrazado. Logré sacudirme, mantenerme despierto cuando ya todos dormían. Mis huesos crujían y hacían todo el ruido que no se escuchaba. Sentí todo el frío que no pude arropar entonces.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Anduve y soy, todavía, el escritor que alguna vez soñé.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fotografía por <strong><a href="https://www.instagram.com/andreaschzzz/">Andrea Sánchez Sánchez</a></strong>.</p>
<div class="saboxplugin-wrap" itemtype="http://schema.org/Person" itemscope itemprop="author"><div class="saboxplugin-tab"><div class="saboxplugin-gravatar"><img data-recalc-dims="1" decoding="async" src="https://i0.wp.com/errr-magazine.com/wp-content/uploads/2026/02/628159558_18008936339833056_2961968135707128973_n.jpg?resize=100%2C100&#038;ssl=1" width="100"  height="100" alt="" itemprop="image"></div><div class="saboxplugin-authorname"><a href="https://errr-magazine.com/author/adrian_jacob_elizarraraz/" class="vcard author" rel="author"><span class="fn">Jacob Elizarraraz</span></a></div><div class="saboxplugin-desc"><div itemprop="description"><p>Escritor, psicólogo e imaginante mexicano dedicado a la educación. Con gusto por las letras, los cielos nublados, la música, mi gente, el café y el mezcal.</p>
</div></div><div class="saboxplugin-web "><a href="https://www.instagram.com/poeta_silente/" target="_blank" >www.instagram.com/poeta_silente/</a></div><div class="clearfix"></div></div></div><p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/donde-buscarse/">¿Dónde buscarse?</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">198697</post-id>	</item>
		<item>
		<title>Credo</title>
		<link>https://errr-magazine.com/credo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jacob Elizarraraz]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 25 Jan 2026 13:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Writing]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://errr-magazine.com/?p=198393</guid>

					<description><![CDATA[<p>Creo en la semilla fecundada que es origen y también destino. En la agonía anunciada<br />
que tiene nombre y que tiene fin.</p>
<p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/credo/">Credo</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Acerca del nacimiento de la soledad (parte I)</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En la palabra y en el silencio<br>en la mirada y en el cuerpo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Creo en la semilla fecundada<br>que es origen y también destino.<br>En la agonía anunciada<br>que tiene nombre y que tiene fin.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Creo en las heridas provocadas<br>que serán significante y<br>significado de nada—<br>un intento y medio, ruin.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Creo en la sal que a chorros brota<br>borboteando en la saliva,<br>en las piernas de una copa<br>y en el filo de la vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la mañana y en el frío<br>en lo que fui y ya no seré.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Creo en quienes logran esconderse<br>y en las razones que encontraron para hacerlo,<br>en lo que cura con su ausencia<br>y en la lluvia sin razón.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Creo en la flor y en la hierba<br>que con la flor y la hierba<br>se alimente quien la corta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La tierra yació una tarde enferma de soledad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fotografía por <strong><a href="https://www.instagram.com/issac_cordero/">Issac Moroni Cordero Escobedo</a></strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
<div class="saboxplugin-wrap" itemtype="http://schema.org/Person" itemscope itemprop="author"><div class="saboxplugin-tab"><div class="saboxplugin-gravatar"><img data-recalc-dims="1" decoding="async" src="https://i0.wp.com/errr-magazine.com/wp-content/uploads/2026/02/628159558_18008936339833056_2961968135707128973_n.jpg?resize=100%2C100&#038;ssl=1" width="100"  height="100" alt="" itemprop="image"></div><div class="saboxplugin-authorname"><a href="https://errr-magazine.com/author/adrian_jacob_elizarraraz/" class="vcard author" rel="author"><span class="fn">Jacob Elizarraraz</span></a></div><div class="saboxplugin-desc"><div itemprop="description"><p>Escritor, psicólogo e imaginante mexicano dedicado a la educación. Con gusto por las letras, los cielos nublados, la música, mi gente, el café y el mezcal.</p>
</div></div><div class="saboxplugin-web "><a href="https://www.instagram.com/poeta_silente/" target="_blank" >www.instagram.com/poeta_silente/</a></div><div class="clearfix"></div></div></div><p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/credo/">Credo</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">198393</post-id>	</item>
		<item>
		<title>Caída: fantasía y realidad</title>
		<link>https://errr-magazine.com/caida-fantasia-y-realidad/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jacob Elizarraraz]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 09 Oct 2025 00:50:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Writing]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://errr-magazine.com/?p=194295</guid>

					<description><![CDATA[<p>Hace un par de días, mientras manejaba de regreso a casa, pensé que, para mí, la realidad me golpeó por primera vez cuando mi padre murió. En aquel momento, sobre el suelo de la vida, no supe qué hacer. La escritura, entonces, no pudo protegerme.</p>
<p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/caida-fantasia-y-realidad/">Caída: fantasía y realidad</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Quienes escribimos pagamos una especie de peaje a la realidad para ir a través de ella. Lo que sucede es que pasamos tanto tiempo inmersos en la fantasía, que se genera una especie de deuda que crece, crece y nunca termina.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para nosotros, los escritores, y para muchos otros artistas, la fantasía es nuestro hábitat; nuestro lugar seguro. Hemos aprendido a vivir en ella, a usarla como una especie de combustible que nos alimenta y nos cura de los coletazos que la realidad consigue atinarnos cuando menos lo esperamos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hace un par de días, mientras manejaba de regreso a casa, pensé que, para mí, la realidad me golpeó por primera vez cuando mi padre murió. En aquel momento, sobre el suelo de la vida, no supe qué hacer. La escritura, entonces, no pudo protegerme. No fui capaz de escribir una historia distinta; no logré reescribir ni la fecha ni la hora, ni borrar el nombre de mi padre de aquella acta triste y larga que ya dejamos olvidada en algún cajón.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las letras, entonces, simplemente se escaparon de la posibilidad de hacer algo en ese momento, y me invadió una sensación profunda de indefensión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entendí que ello era el precio de estar constantemente en medio de la fantasía, en medio de la irrealidad. Comprendí, también, que el deseo no era capaz de materializarse así, pero que, de alguna manera, es en la fantasía donde nace el principio de realidad; que ese deseo no encontraba ni tiempo ni espacio, pero que no siempre era necesario.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Comprendí que, al final, las letras y sus utopías no te libran de vivir, no te salvan del día a día, pero sí palian las heridas que esa realidad —la real— te va dejando.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al final, las letras, muchas veces, son cicatrices.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><a href="https://www.instagram.com/abelibanezg/?hl=es">Fotografía por Abel Ibáñez G.</a></strong></p>
<div class="saboxplugin-wrap" itemtype="http://schema.org/Person" itemscope itemprop="author"><div class="saboxplugin-tab"><div class="saboxplugin-gravatar"><img data-recalc-dims="1" decoding="async" src="https://i0.wp.com/errr-magazine.com/wp-content/uploads/2026/02/628159558_18008936339833056_2961968135707128973_n.jpg?resize=100%2C100&#038;ssl=1" width="100"  height="100" alt="" itemprop="image"></div><div class="saboxplugin-authorname"><a href="https://errr-magazine.com/author/adrian_jacob_elizarraraz/" class="vcard author" rel="author"><span class="fn">Jacob Elizarraraz</span></a></div><div class="saboxplugin-desc"><div itemprop="description"><p>Escritor, psicólogo e imaginante mexicano dedicado a la educación. Con gusto por las letras, los cielos nublados, la música, mi gente, el café y el mezcal.</p>
</div></div><div class="saboxplugin-web "><a href="https://www.instagram.com/poeta_silente/" target="_blank" >www.instagram.com/poeta_silente/</a></div><div class="clearfix"></div></div></div><p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/caida-fantasia-y-realidad/">Caída: fantasía y realidad</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">194295</post-id>	</item>
		<item>
		<title>Tiempo</title>
		<link>https://errr-magazine.com/tiempo-4/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jacob Elizarraraz]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 11 Jul 2025 17:39:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Writing]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://errr-magazine.com/?p=190915</guid>

					<description><![CDATA[<p>Viene y me grita, porque así es el tiempo. Se aparece, sumergido en el movimiento asimétrico que sucede entre las nubes del verano, de este y de cualquier otro verano. </p>
<p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/tiempo-4/">Tiempo</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Viene y me grita, porque así es el tiempo. Se aparece, sumergido en el movimiento asimétrico que sucede entre las nubes del verano, de este y de cualquier otro verano. Parece que nada ha hecho, él es, solamente él.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A veces creo que es Dios el tiempo, uno ateo e inmenso; de brazos largos y tibios, con los que a todos nos alcanza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nadie contra él puede, nadie habrá jamás de detenerlo. Por eso le inventamos historias, que sirven como tributos improbables en forma de agradecimiento, porque de él dependemos, porque de él depende que funcione el antibiótico, como cualquier otro medicamento y también la quimio, que se impregna en los huesos y en la utopía de seguir viviendo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También, el tiempo es responsable de que los mangos regresen y que sean dulces como los abrazos de las abuelas que, también él, ya nos quitó hace muchos inviernos. Quizás, por eso se nos ocurrió medirlo, para tratar de entenderlo y poder tangibilizar su silencio. Lo calculamos con cartas, con canciones y pausas (que inventamos para creer que, de alguna forma, le ganamos una partida).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aprendimos a medirlo con poemas y con alegrías, que nos han servido para disfrazar la idea de que cada día nos queda un amanecer menos en esta única vida, la vida que en realidad es el tiempo mismo y que, aunque&nbsp; castiga, muerde y quema; también da, cura y cierra heridas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso tiempo, siempre tiempo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://www.instagram.com/abelibanezg">Fotografía por Abel Ibáñez G.</a></p>
<div class="saboxplugin-wrap" itemtype="http://schema.org/Person" itemscope itemprop="author"><div class="saboxplugin-tab"><div class="saboxplugin-gravatar"><img data-recalc-dims="1" decoding="async" src="https://i0.wp.com/errr-magazine.com/wp-content/uploads/2026/02/628159558_18008936339833056_2961968135707128973_n.jpg?resize=100%2C100&#038;ssl=1" width="100"  height="100" alt="" itemprop="image"></div><div class="saboxplugin-authorname"><a href="https://errr-magazine.com/author/adrian_jacob_elizarraraz/" class="vcard author" rel="author"><span class="fn">Jacob Elizarraraz</span></a></div><div class="saboxplugin-desc"><div itemprop="description"><p>Escritor, psicólogo e imaginante mexicano dedicado a la educación. Con gusto por las letras, los cielos nublados, la música, mi gente, el café y el mezcal.</p>
</div></div><div class="saboxplugin-web "><a href="https://www.instagram.com/poeta_silente/" target="_blank" >www.instagram.com/poeta_silente/</a></div><div class="clearfix"></div></div></div><p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/tiempo-4/">Tiempo</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">190915</post-id>	</item>
	</channel>
</rss>
