Dicen que no hay retorno.
El invierno llegó,
hoy se siente a ocho grados.
No sé cuándo voy a volver,
pero sí sé
lo feliz que puedo ser.
La familia que tengo,
las risas en grupo,
las historias que se cuentan por primera vez,
las lágrimas,
los anhelos que se esperan.
Los recuerdos,
el amor.
Caminar,
el café y el arte compartido.
Qué bonita la vida
donde hay un hogar.
Fotografía por Alejandro Muñoz Aguadero

Oaxaqueña, amante del café, los libros, la naturaleza y los museos, convencida de que cada proyecto puede ser una pequeña revolución sensible.
