Ébora & Amaïa

Mariana Montejano & Nicté Castro

¿Cómo nació Ébora & Amaïa y qué lo hizo diferente desde el principio?
Como muchos proyectos, Ébora & Amaïa nace de un sueño. Nace de Mariana y Nicté compartiendo ese sueño, del amor por la cultura de tomar café, del romanticismo de hacer especial la rutina y de sentir un apapacho en el día a día, de reconectar con el hecho de estar presentes.

A partir de esta idea, de este sueño, fuimos creando a Ébora y Amaïa. Nos gusta pensar que son nuestros alter egos: Ébora representa la disciplina, lo meticuloso, la búsqueda constante de hacer las cosas bien y la idea de que hasta los detalles más pequeños merecen nuestra atención.

Luego viene Amaïa, que representa la contraparte: lo espontáneo, lo sensible, lo cálido, lo amable, lo imperfecto y lo bonito que es simplemente disfrutar.

Ambas son una expresión de nuestra pasión y del amor por lo que hacemos, cada una en su elemento. Si lo piensas, todos somos un poco de Ébora y un poco de Amaïa.

¿Cómo no ponernos románticas al hablar de nuestra cafetería, si hay tanto amor en la idea, en el proyecto y en la ejecución? Creo que eso es lo que quisimos hacer diferente: que detrás de cada café, de cada detalle y de cada interacción hubiera un poquito de ambas.

¿Qué parte del día, del espacio o del proceso creativo disfrutan más quienes trabajan aquí?
Diría que la parte del día que más disfrutamos es cuando llegan nuestros clientes y ya son rostros familiares. Comienza la interacción, la atención a los detalles: saber cuál es su bebida favorita, qué tipo de leche prefieren, qué tan caliente les gusta o cuánto hielo quieren.

Y luego viene el compartir: un «¿cómo va tu día?», un «¿cómo estás?» y terminar con un «ten un bonito día», pero de esos que se dicen de corazón y son genuinos, todos los días.

Ébora & Amaïa no se trata solo de servir una buena taza de café. Se trata de crear un vínculo y transmitir, a través de los detalles y de la correcta ejecución, lo importante que es para nosotras que disfruten ese momento del día y el espacio que creamos.

Si alguien entra por primera vez, ¿qué es lo que no debería perderse?
Definitivamente, nuestro muro de postales. Tenemos varios artistas que nos han prestado un poquito de ellos, de su expresión, de su estilo y de su pasión por celebrar esos momentos de la vida que hacen que este muro sea tan especial.

Nos gusta pensar que es una forma de acompañar la vida: no solo los cumpleaños, sino también un nuevo hogar, un nuevo trabajo, casarse, el Día de las Madres, un recuerdo de nuestra bella ciudad, los buenos momentos, los mejores amigos, el paso del tiempo…

Todos son momentos dignos de acompañar y, ¿por qué no hacerlo con una tarjeta y un mensaje escrito a mano, soltando la era digital?

¿Cuál ha sido un desafío interesante que los haya hecho replantearse algo sobre el proyecto?
Ha sido muy complicado crear algo que busca conectar con el estar presentes, armar rituales, cuidar los detalles, escribir cartas y usar lápiz y papel, e irónicamente tener que mostrarlo en una pantalla, en las redes sociales, para que más personas nos conozcan.

En la era en la que vivimos, es parte del show. Pero hemos intentado conectar desde un lugar que nos hace sentir cómodas, para que el mensaje llegue como queremos y encontremos a nuestra tribu.

Además, el tema del espacio es un reto constante con el que hemos aprendido a lidiar. Nos las arreglamos para hacer funcionar todo en 30 m².

¿Qué influencia, idea o referencia sigue guiando lo que hacen hoy?
En un viaje a Oaxaca, mucho antes de que existiera nuestro proyecto, visitamos Bodæga. Nos encantó todo, pero a mí (Nicté) me llamó mucho la atención una hoja al lado del mostrador que decía OMOTENASHI en letras rojas y tenía un texto que, desde el lado del cliente, no se alcanzaba a leer muy bien. Evidentemente, no era para que nosotros lo leyéramos. Después de investigar de qué se trataba, nos dimos cuenta de que esa filosofía japonesa de la hospitalidad era justo lo que queríamos que fuera la médula del proyecto.

«La belleza de servir a los demás». Ofrecer un servicio desde el corazón, desinteresado, buscando que el cliente tenga una experiencia cálida y sienta que lo estábamos esperando, todas las veces.

¿Qué lugar, proyecto o persona los ha inspirado últimamente y por qué?
Nos gusta usar nuestros tiempos libres, los pocos que tenemos, para visitar otros proyectos, no solamente cafeterías, sino también marcas que conocemos desde antes o que acabamos de descubrir.

Genuinamente, sentimos admiración por todos ellos. Sabemos que emprender empezó para cada quien desde lugares distintos, pero al final todos decidieron llenarse de valentía y apostarlo todo a algo que ni siquiera sabían si iba a funcionar.

Tener la oportunidad de platicar con ellos y escuchar los problemas que también viven y cómo los resuelven nos ayuda a ampliar nuestra visión y a no sentirnos tan solas en esta montaña rusa.

Creo que todos lo estamos haciendo bien, y poder darnos un espacio para compartir y ayudarnos nos resulta muy satisfactorio.

Si pudieran invitar a alguien a colaborar por un día, ¿quién sería y qué harían juntos?
Probablemente invitaríamos a Morgan Eckrot, y sin duda la dejaríamos tomar la barra. La seguimos desde hace un tiempo y nos encanta la pasión y la simplicidad con la que habla.

¿Hay algún objeto, rincón o detalle del lugar que tenga una historia que pocos conocen?
En nuestro almacén tenemos el pizarrón de producción, en el que ponemos el «mantra de la semana». Elegimos una frase que nos inspira en distintos aspectos: a dar un mejor servicio, a tener una actitud positiva o, de vez en cuando, a darnos un apapacho y recordarnos que el trabajo que hacemos es importante. Nos turnamos para escribirla y lo convertimos en nuestro propio ritual.

Si Ébora & Amaïa fuera una ciudad, un libro o un disco, ¿cuál sería y por qué?
Creo que escojo la analogía del disco y me inclino por The Art of Loving, de Olivia Dean. Ella habla del amor en todas sus formas, no como un sentimiento, sino como algo que se aprende, se practica y se cultiva por medio del cuidado y la atención.

Creo que eso conecta mucho con nosotras. Amar no es solo sentir algo, también es la manera en que hacemos las cosas.

Su música es alegre y coqueta, y me gusta pensar que nuestro espacio también se siente así.

Mariana Montejano & Nicté Castro
Cofundadoras de Ébora & Amaïa
Donde los gestos se vuelven rituales
Guadalajara, México

instagram.com/eborayamaia