Cuando Flotas

Abril Olivares Solís y Armando Servín Hernández

¿Cómo nació este local y qué lo hizo diferente desde el principio?
Nuestro espacio físico nació el 5 de febrero de 2025, pero el proyecto tiene vida desde 2020, durante la pandemia. Abril estudió gastronomía mientras trabajaba como barista en una cafetería y, al llegar el aislamiento, la lectura fue lo que la ayudó a sobrellevar la situación. Combinando la pasión por la lectura y los postres nació la idea de Cuando Flotas. Lo que ha hecho diferente la propuesta es que surgió como una forma de resiliencia, y eso es lo que nos ha caracterizado a lo largo del proyecto. Hemos pasado por momentos en los que pensamos que tendríamos que cerrar, pero seguimos confiando, reinventándonos constantemente y tratando de crear nuestra propia comunidad.

¿Qué parte del día, del espacio o del proceso creativo disfrutan más quienes trabajan aquí?
Disfrutamos mucho la adrenalina de los días movidos, pero también la calma de poder escuchar las historias de las personas que vienen de todas partes a visitar nuestro espacio.

Si alguien entra por primera vez, ¿qué es lo que no debería perderse?
Nuestra bebida insignia, Lo llamaré amor, que consiste en cubos de hielo de cold brew servidos con leche acremada. También recomendamos probar nuestro toast de champiñones con crema de chile xcatic.

¿Cuál ha sido un desafío interesante que los haya hecho replantearse algo sobre el proyecto?
La renta del local para eventos y talleres. Desde un principio hemos procurado ser un espacio accesible para talleristas, expositores y cantautorxs. Coordinar con las personas y gestionar el compromiso del cupo en los eventos han sido retos que nos han hecho replantearnos la manera en la que formalizamos este tipo de colaboraciones.

¿Qué influencia, idea o referencia sigue guiando lo que hacen hoy?
Nos guiamos mucho por nuestros valores y por lo que creemos que es necesario para la comunidad. Nos inspiran constantemente los libros que leemos, así como las personas que conocemos y con las que colaboramos.

¿Qué lugar, proyecto o persona los ha inspirado últimamente y por qué?
Uno de los proyectos que más nos inspira es Noma, un restaurante en Copenhague que basa su cocina en la experimentación y en producir gran parte de lo que consume.

A nivel local nos inspiran los diferentes huertos urbanos comunitarios que existen en la ciudad, el trabajo colaborativo y la resiliencia a través del autoconsumo.

Si su espacio pudiera invitar a alguien a colaborar por un día, ¿quién sería y qué harían juntos?
Nos gustaría colaborar con Pedro Carlos Lemus, autor de la novela Lo llamaré amor, que dio nombre a nuestra bebida insignia. Haríamos un club de lectura en el que pudiera profundizar sobre su vida y su proceso de escritura.

¿Hay algún objeto, rincón o detalle del lugar que tenga una historia que pocos conocen?
Tenemos un panel lleno de fotografías Polaroid de clientes que han marcado el camino de nuestro proyecto. Hay personas que vienen muy seguido y otras que solo estuvieron de paso, pero dejaron una huella en nosotros. Ese espacio existe para que, cuando lleguen los momentos difíciles y sintamos que no hay una razón para continuar, podamos detenernos frente a él y recordar por qué estamos haciendo todo esto.

Si este proyecto fuera una ciudad, un libro o un disco, ¿cuál sería y por qué?
Sería la novela El cementerio de los libros olvidados, de Carlos Ruiz Zafón.

En ella, Daniel, el personaje principal, encuentra un lugar oculto que pocos conocen, donde entras porque eres alguien especial y los libros te eligen a ti, no tú a ellos.

Abril Olivares Solís y Armando Servín Hernández
Directora General, y Gerente General, de Cuando Flotas
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Mérida, México
instagram.com/cuandoflotas