Franela

Elisa Gutiérrez López

¿Cómo nació este local y qué lo hizo diferente desde el principio?
Franela nació en un local muy pequeñito en el año 2022, con una máquina de café y dos tipos de galleta diferentes. Poco a poco se empezó a crear una comunidad en el local, donde se compartían experiencias, historias y momentos, todo girando alrededor del buen café y las buenas charlas. Era la pequeña cocina de casa. Al año siguiente nos cambiamos al local actual, un poquito más amplio, pero sin dejar de poner el foco en lo esencial: nuestros clientes, que se convierten en familia, y los cafés diferentes que ofrecemos.

¿Qué parte del día, del espacio o del proceso creativo disfrutan más quienes trabajan aquí?
Hay dos momentos del día que disfrutamos mucho. El primero es abrir el local, encender las luces y calibrar el espresso y el café de filtro. Es nuestro momento de paz. Pero también amamos el caos, la atención a nuestros clientes y las anécdotas diarias. El caos es divertido.

Si alguien entra por primera vez, ¿qué es lo que no debería perderse?
¡Nuestro tiramisú casero! Y, por supuesto, probar un espresso.

¿Cuál ha sido un desafío interesante que los haya hecho replantearse algo sobre el proyecto?
El mayor desafío ha sido crear un proyecto paralelo en nuestra misma ciudad: abrir un kiosco en el centro, con una cafetera pequeña y venta de revistas y láminas de diferentes ilustradores locales. Adaptarnos a trabajar en un espacio tan pequeño, con todo lo que ello conlleva, y acercar el café de especialidad desde un lugar tan singular.

¿Qué influencia, idea o referencia sigue guiando lo que hacen hoy?
Nos inspiran muchas cafeterías alrededor del mundo. También aprendemos de baristas como James Hoffman y Lance Hedrick, o de productores como Diego Samuel Bermúdez, que hacen una labor didáctica increíble y acercan el origen a nuestro consumidor final, que disfruta de una buena taza de café. También nos guía la idea de no dejar de crear: siempre buscamos hacer cosas nuevas, renovar nuestra carta de desayunos y traer nuevos tostadores de café para que nuestros clientes los descubran.

¿Qué lugar, proyecto o persona los ha inspirado últimamente y por qué?
La Ciudad de México y sus cafeterías de especialidad, que están viviendo un gran auge y transmiten la cultura del café de una forma muy especial. También el arte y la música, con cantantes como Carín León, que suena mucho en Franela y nos transmite mucha paz.

Si su espacio pudiera invitar a alguien a colaborar por un día, ¿quién sería y qué harían juntos?
Invitaríamos a Guitarricadelafuente, un cantante español que nos encanta y que también aparece mucho en la playlist de la cafetería. Nos encantaría enseñarle a preparar un buen café y que, a cambio, ofreciera un concierto en directo en la placita de Franela.

¿Hay algún objeto, rincón o detalle del lugar que tenga una historia que pocos conocen?
Todo lo que ocurre detrás de la barra es muy especial. Pasamos muchos momentos ahí; nos inspira y aprendemos juntos constantemente, incluso después de cuatro años. También hay un objeto muy especial: una butaca de colores que ha acompañado a Elisa en todas las casas en las que ha vivido y que ahora funciona como mesa en la cafetería.

Si este proyecto fuera una ciudad, un libro o un disco, ¿cuál sería y por qué?
100 años de soledad, de Gabriel García Márquez. Estamos en continua evolución, con muchos momentos mágicos. El paso del tiempo, la memoria y las historias de quienes transitan por Franela convierten lo cotidiano en algo extraordinario.

Elisa Gutiérrez López
Creadora de Franela
Café de Especialidad, Desayunos y Meriendas
Valladolid, España

instagram.com/franela.coffee