Amétodo

Carlos Cornejo

¿Cómo nació este local y qué lo hizo diferente desde el principio?
Amétodo nació a partir de una pregunta muy sencilla: ¿qué pasaría si el protagonista fuera el café y no la máquina? Desde el principio quisimos construir un espacio donde las personas pudieran acercarse al café de especialidad de una forma más humana, más lenta y más curiosa. Por eso decidimos trabajar únicamente con métodos manuales y convertir la barra en un espacio abierto para conversar, aprender y compartir.

¿Qué parte del día, del espacio o del proceso creativo disfrutan más quienes trabajan aquí?
Probablemente lo que más disfrutamos quienes trabajamos aquí es el momento en que la barra se convierte en una conversación. Nos gusta cuando alguien llega con curiosidad, hace preguntas y termina descubriendo un método nuevo o un café que nunca había probado. También disfrutamos mucho cuando podemos preparar cada taza con calma.

Si alguien entra por primera vez, ¿qué es lo que no debería perderse?
Si alguien entra por primera vez, creemos que no debería perderse la experiencia de sentarse frente a la barra y dejarse recomendar un café. Más que elegir una bebida, nos gusta acompañar a las personas en el proceso y compartir con ellas por qué cada café sabe diferente.

¿Cuál ha sido un desafío interesante que los haya hecho replantearse algo sobre el proyecto?
Uno de los retos más interesantes ha sido aprender a mantener una propuesta especializada sin volverla complicada o exclusiva. Eso nos ha llevado a replantearnos constantemente cómo comunicar el café de especialidad de una manera más cercana y accesible para todos.

¿Qué influencia, idea o referencia sigue guiando lo que hacen hoy?
La idea que sigue guiando lo que hacemos es que el café es una herramienta para conectar personas. Nos inspiran los espacios pequeños que priorizan la experiencia, el oficio y la hospitalidad por encima de las tendencias.

¿Qué lugar, proyecto o persona los ha inspirado últimamente y por qué?
Últimamente nos ha inspirado mucho el trabajo de cafeterías y barras alrededor del mundo que han decidido enfocarse en una sola cosa y hacerla muy bien. También encontramos inspiración en tostadores y proyectos que entienden el café como una experiencia cultural y no solamente como una bebida.

Si su espacio pudiera invitar a alguien a colaborar por un día, ¿quién sería y qué harían juntos?
Si pudiéramos invitar a alguien a colaborar por un día, sería Ale Lugo. Además de ser una gran amiga, admiramos profundamente su sensibilidad para construir experiencias alrededor del café y la hospitalidad. Nos encantaría compartir la barra con ella, diseñar un menú especial y crear una experiencia que mezclara café, conversación y comunidad.

¿Hay algún objeto, rincón o detalle del lugar que tenga una historia que pocos conocen?
Hay un detalle del lugar que pocas personas conocen: la barra abierta no fue diseñada únicamente por estética. Desde el principio quisimos eliminar cualquier barrera entre quien prepara el café y quien lo recibe, porque creemos que gran parte de la experiencia ocurre precisamente en esa conversación.

Si este proyecto fuera una ciudad, un libro o un disco, ¿cuál sería y por qué?
Si Amétodo fuera un disco, sería Big Blue de Bandalos Chinos. Es un álbum que se disfruta tanto cuando le prestas toda tu atención como cuando simplemente acompaña un buen momento. Tiene una personalidad muy clara, pero nunca se siente pretencioso. De alguna manera, eso es lo que buscamos transmitir en Amétodo: un espacio que se toma el café en serio, pero nunca a sí mismo.

Carlos Cornejo
Fundador y Director de Amétodo
La cafetería experta en café.
Mérida, México

instagram.com/ametodomx