Nélida Aviña Campos

¿Cómo nació este local y qué lo hizo diferente desde el principio?
Siempre supe que quería tener un café y aquí está haciéndose realidad ese propósito como proyecto de vida, rodeada de familia que colabora directa o indirectamente y de amistades que me han ayudado a seguir dando vida, y otras que se han hecho en el camino compartiendo el gusto por el café y la comida, en un espacio que cuando llegamos a conocerlo supimos que debía ser la casa donde “De: Loretta Café” nacería. Se ha ido transformando de a poco como cuando te mudas a una casa nueva y comienzas a darle personalidad, y ya pones una lamparita por aquí o una mesita para los libros por acá.
Además de compartir buen café, también estamos haciendo labor de divulgación de la historia del “Barrio Arriba”, al cual le guardo mucho cariño porque de aquí son mi familia paterna y materna, cercanas a la industria curtidora que muchos años sostuvo este barrio y esta ciudad.

¿Qué parte del día, del espacio o del proceso creativo disfrutan más quienes trabajan aquí?
Yo creo que es el momento antes de abrir, donde nos encontramos y platicamos un poco de nuestros días o temas, para después comenzar, probar nuevos platillos entre todas y dar nuestros puntos de vista. También creo que conocer a nuestros clientes conforme regresan y nos van platicando pedacitos de su vida, hasta que algunos se hacen amigos.

Si alguien entra por primera vez, ¿qué es lo que no debería perderse?
Llegar y pedir un café y unas “enchiladas Loretta” para desayunar en el jardín o, por la tarde, un chocolate oaxaqueño y una concha con nata o waffles caseros. También buscamos dar ese espacio a emprendedores locales como Anoui y Mon, que hacen kombucha; Josué, que trae el chocolate de Oaxaca que hace su familia; Abraham, que hace cigarros herbales; Ale con su joyería de flores preservadas; y quienes se vayan sumando.

¿Cuál ha sido un desafío interesante que los haya hecho replantearse algo sobre el proyecto?
La ubicación es nuestra bendición y nuestra maldición, tenemos un dicho: “somos muy fresas para el barrio y muy barrio para lo fresa”. Estamos en una ciudad que a veces no sale de sus zonas de confianza y, aunque nos ubicamos en la zona centro, es un espacio que dejó de ser visitado años atrás cuando la industria y comercio que aquí existía se reubicó. Pero vimos un área de oportunidad en la nostalgia e interés de reconocer nuestros orígenes como leoneses con los tours por el barrio, y también damos espacios a personas creativas para talleres, charlas, club de lectura, etc.

¿Qué influencia, idea o referencia sigue guiando lo que hacen hoy?
Yo creo que este espacio lo hice pensando en tener donde reunirme con amistades y que sea una casa le da más sentido a esa idea. Crear comunidades diversas donde convergen el arte, el activismo y el ocio es lo que me sigue inspirando porque es un poco de todo lo que soy y lo que hago.

¿Qué lugar, proyecto o persona los ha inspirado últimamente y por qué?
Me inspiro mucho cada vez que doy una vuelta por CDMX, la cantidad de lugares que ofrecen cada vez mejor calidad en café y que buscan siempre tener un diferenciador, pero también me quedé muy inspirada en Oaxaca con la forma en que hacen comunidad.
En cuanto a proyectos, hay varios que sigo de cerca como Gema Café, Kaffi, Pan con Madre, Compay; cada uno tiene algo muy particular que me inspira.

Si su espacio pudiera invitar a alguien a colaborar por un día, ¿quién sería y qué harían juntos?
A Faatty Martínez, que hace pan delicioso y creo que nos falta complementar ese enlace indiscutible del café con pan. Me encantaría que nos traiga sus conocimientos de fermentos y pues pancitos laminados, además de poder volver a compartir espacio con ella porque es una gran persona.

¿Hay algún objeto, rincón o detalle del lugar que tenga una historia que pocos conocen?
Pues nuestro favorito es el muro de las tazas. Desde hace años tengo una colección de tazas que he comprado y otras que me regalaron. Hoy están en un muro lindísimo que mi papá me regaló. Es como una muestra clara de cómo se ha ido construyendo este espacio, un poquito de todas las personas que me rodean, pero en el café hay varios objetos que cuentan una historia.

Si este proyecto fuera una ciudad, un libro o un disco, ¿cuál sería y por qué?
Una canción de Jorge Drexler, que puede ir desde “calma todo está en calma” hasta un “está aquí y estar ahora”, con ritmos que puedes disfrutar en soledad o con amistades, así se siente estar en “Loretta”. Y si fuera una película, no hay duda que Amélie, por la estética y colores del espacio, por los muebles antiguos o la máquina de escribir y ese juego entre el misterio y el romanticismo que me causa cada vez que veo esa película, así se siente diario este proyecto.

Nélida Aviña Campos
Propietaria, De: Loretta Café
León, México
instagram.com/lorettacafeleon