Cancino x Ricardo Guzmán

¿Qué colaboración es esta y quiénes la hicieron posible?
Todo empezó con una pregunta: ¿quién debería diseñar la caja de Cancino para el Mundial? La respuesta era obvia: Ricardo Guzmán, el diseñador de una de las playeras más icónicas en la historia del fútbol mexicano. La que usó la Selección Mexicana en Francia 1998, la que lleva el Calendario Azteca en el pecho, la que la revista FourFourTwo colocó en el lugar 11 de las 50 mejores camisetas en la historia del fútbol mundial.
El problema es que, a más de 30 años de su creación, todos hablan de esa playera, pero muy pocos conocen al hombre detrás de ella.
Por eso, para esta colaboración, Cancino buscó a Ricardo Guzmán para intervenir un objeto muy especial para la marca: la caja de pizza del Mundial.

¿Cómo se encontraron estas dos partes por primera vez en este proyecto?
El motor principal fue contar una historia que merecía ser contada. Pero las preguntas seguían apareciendo: ¿cuál era la historia del genio que diseñó esa camiseta? ¿Quién tenía su contacto? ¿Dónde estaba? Nadie sabía con claridad.
Así empezó una búsqueda entre conocidos, amigos, gente del medio futbolero, historiadores, periodistas deportivos y personas que habían estado cerca de aquella época. Los mensajes viajaron de la Ciudad de México a Monterrey, de Monterrey a Madrid y de Madrid hasta Playa del Carmen, siguiendo el rastro del siempre copiado, pero jamás igualado: Ricardo Guzmán.

¿Qué trajo cada uno a la mesa desde el inicio?
Esta colaboración nunca se trató solamente de una caja de pizza, ni de una camiseta, ni siquiera de un Mundial. Se trató de hacerle un homenaje a una idea y, sobre todo, a la persona detrás de ella.
Ricardo trajo su creatividad infinita, su pasión pura por el diseño y una forma muy honesta de crear. Volvió a conectar con ese adolescente que, hace más de 30 años, diseñó algo que hasta hoy sigue siendo de todos los mexicanos, sin importar edad, ciudad o estrato social.
Cancino trajo una casa: una caja, una pizza y una comunidad dispuesta a compartir esa historia.

¿Qué decisiones terminaron definiendo lo que vemos hoy?
La creatividad y dedicación de Ricardo fueron el centro de todo el proceso. Desde el inicio, hubo una idea en común: que el fútbol, como la pizza, debe ser una casa para todos.
La caja terminó siendo eso: un punto de encuentro entre diseño, memoria, fútbol, comunidad y pizza compartida.

¿Qué momento del proceso fue el más extenso o complicado?
Definitivamente, llegar a Ricardo.
El trabajo de investigación tomó más de un mes. Preguntamos en Instagram, buscamos entre historiadores, periodistas deportivos y personas del medio, hasta llegar a gente que había coincidido con Guzmán cuando era diseñador gráfico en Aba Sport.
En ese camino también apareció una parte muy especial de la historia: que el diseño original de la camiseta nació en muy poco tiempo, casi como una intuición creativa, trazado primero en una servilleta.

¿Hubo algún desacuerdo o choque de ideas? ¿Qué pasó ahí?
Esta colaboración siempre partió de una idea muy clara: hacerle un homenaje a Ricardo Guzmán y a su historia.
Desde Cancino, Ricardo tuvo completa libertad creativa. El único requerimiento fue que imaginara algo nuevo a partir de un objeto que para nosotros es muy especial: una caja de pizza.

¿En qué momento el proyecto cambió de rumbo, aunque fuera un poco?
Cuando por fin logramos contactar a Ricardo.
Ahí el proyecto dejó de ser solamente una colaboración de diseño y se convirtió en una historia mucho más humana. El equipo de Cancino viajó a Playa del Carmen para conocerlo, escucharlo y entender de cerca la historia detrás de una camiseta que marcó a tantas generaciones.

¿Qué se llevan de haber trabajado con la otra parte?
El equipo creativo de Cancino se lleva el privilegio de haber contado una historia que empieza con un diseño y termina siendo parte de todos.
Conocer al hombre detrás de una de las camisetas más queridas de México fue una experiencia profundamente especial. Se logró una colaboración con mucho respeto, cariño y admiración por Ricardo, por su historia y por la manera en la que una idea puede seguir viva tantos años después.

¿Qué referencias, conversaciones o cosas externas se colaron en el proyecto sin pedir permiso?
La historia creció tanto que se hizo un mini documental para contarla completa. Porque una historia así no podía quedarse solamente en una caja: merecía escucharse, verse y compartirse.
Si tuvieran que describir esta colaboración en una frase, ¿cuál sería?
Más que una frase, serían cinco palabras: pizza, fútbol, comunidad, México y compartir.
¿Qué canción sería el soundtrack perfecto de esta colaboración?
Cielito Lindo. “Ay, ay, ay, ay, canta y no llores, porque cantando se alegran, Cielito Lindo, los corazones.”

Cancino
La Pizza del Mes es un proyecto de Cancino en el que invitamos a personas que nos inspiran desde distintas disciplinas. A través de una pizza, contamos la historia de cada colaborador, su universo creativo y la forma en la que entiende la comida, la ciudad y la comunidad.
CDMX, México
instagram.com/loscancinos