¿Hubo alguna obsesión, idea fija o imagen que guió el proceso creativo del disco, aunque no sea evidente para el oyente?
Sí, intentar hacer una portada fiel a la música que suena en el disco. Creo que lo conseguimos, aunque dimos muchas vueltas hasta llegar ahí.
¿Cómo fue el proceso de decidir qué canciones sí y cuáles no formarían parte del disco?
El debut es una recopilación de canciones que he compuesto desde 2011 hasta 2024. Hice una selección de las que más definen mi personalidad musical, para que funcionaran como una carta de presentación llena de autenticidad y verdad.
¿Qué cambió en la manera de escribir, grabar o producir en este disco con respecto a grabaciones anteriores?
Elegí el estudio por la persona que hay dentro de él: Haritz, un ingeniero de sonido bárbaro, con una calidad y un gusto mezclando impecables. Recuerdo que le llamé, le envié una canción (maqueta) y me llamó al instante; hizo hueco para que en unas semanas pudiéramos entrar a grabar y todo fue rodado.
Las canciones las llevo muy trabajadas desde casa, ya producidas, así que en el estudio fue básicamente copiar lo grabado y recrear lo que sonaba en el local de ensayo, añadiendo matices de sonoridad profesional. También analizamos juntos si quitábamos alguna parte instrumental, porque una vez grabada la canción te va pidiendo cositas. Fue un proceso bonito y una experiencia total.
Para mí fue un capricho, porque es mucha inversión económica para un solo bolsillo, pero es mi hobby y es mi vida. Soy artista independiente y llevo mi música sin apoyo externo: no resulto atractiva para sellos, promotores ni bookers, así que tiro adelante sola. El camino es más lento, pero se llega.
¿Hubo alguna canción que costó especialmente terminar o soltar?
“Dukesa“. La maqueta original tenía varias partes instrumentales que se le atascaron a la guitarra. Eran arreglos que había hecho yo y, al tener que hacerlos él en el estudio, se le complicaron un poco.
¿Qué rol jugaron la intuición y el error durante el proceso?
Me dejé llevar, y además había mucho trabajo previo, así que el margen de error fue casi nulo.
¿El orden de las canciones fue pensado como una narrativa? ¿Cómo se decidió el orden?
No, no hubo una narrativa concreta. El orden salió de manera totalmente anárquica.
¿Con qué compositorxs, músicxs, bandas, productorxs y estudios te gustaría colaborar en un futuro?
Me gustaría colaborar con Manuel Cabezali o Víctor Cabezuelo, en España. En general, como yo misma produzco y creo cada detalle, me he mal acostumbrado a no depender creativamente de nadie. Es algo que me cuesta soltar, pero voy aprendiendo a hacerlo poco a poco. Aportar nuevas sonoridades que enriquezcan las canciones y salir de mi zona de confort me viene de maravilla.

Proyecto musical independiente y autoproducido que nace desde la intuición, la honestidad y una identidad sonora construida a lo largo de más de una década.
