¿En qué piezas o proyectos has estado trabajando últimamente?
He estado trabajando en proyectos personales, sobre todo moda, foto de calle y algunos paisajes. Me gusta moverme entre lo que puedo planear y lo que simplemente sucede. La mayor parte de mi trabajo es en película, porque me obliga a observar mejor y a tomar decisiones con más intención. 

¿Qué aprendiste (o desaprendiste) mientras trabajabas en ello?
He aprendido a no apresurarme tanto. A veces una buena fotografía aparece cuando dejo de buscarla con tanta desesperación. También he aprendido que no siempre tengo que estar creando algo nuevo para sentir que avanzo. 

¿Qué palabras, ideas o emociones te rondaban la cabeza?
Paciencia, observación y tiempo. Últimamente he pensado mucho en lo cotidiano, en lo que pasa desapercibido y en cómo una imagen puede darle valor a esos momentos simples que normalmente no se miran dos veces.

¿Hubo alguna conversación, película, música o libro que se haya colado en ese trabajo? 
Wings of Desire de Wim Wenders se fue metiendo en el proceso por su manera de observar y acompañar lo humano.

¿Qué fue lo más difícil que has enfrentado últimamente en tu proceso creativo?
Aceptar los momentos de duda. No siempre tener claro hacia dónde va mi fotografía y aun así seguir intentando; aprender a convivir con esa incertidumbre sin frustrarme tanto.

¿Cuál es tu restaurante favorito y qué nos recomiendas pedir?
Sinceramente, no suelo comer seguido en restaurantes. Pero cuando no estoy en casa unos buenos tacos de canasta o de pastor siempre serán mis favoritos.

Si este mes tu vida fuera una película, ¿qué título tendría y quién haría el soundtrack?
Se llamaría Días tranquilos y tendría alguna canción de Harry Styles.

Recomiéndanos uno o más artistas que sigas, que te inspiren, y dinos qué es lo que más te gusta de su trabajo o de su forma de trabajar.
Mis grandes inspiraciones siempre han sido: Rodrigo Prieto, me atrae cómo usa la luz y la cámara para crear imágenes que funcionan en función de la historia y del sentimiento que quiere transmitir; Nan Goldin, me conecta la forma tan íntima y honesta con la que fotografía a la gente de su entorno, capturando emociones reales y crudas; y Flavio Cannalonga, me inspira su forma en la que se acercaba a las personas desde la observación y el respeto, poniendo atención en sus gestos, emociones y relaciones más que en el contexto. Su trabajo tiene un humanismo muy claro y esa manera honesta de mirar es algo con lo que conecto mucho.