Regando mi jardín de voluntades

¿En qué piezas o proyectos has estado trabajando últimamente?
Tuve la oportunidad de exponer mi trabajo en varios espacios durante el fin de semana del arte en Guadalajara. Entre ellos, produje mi pieza más reciente, Imagino un jardín en el terreno baldío camino a casa, para la selección de Otro Espacio GDL en Temporal, que se llevó a cabo en el Ex Convento de Santa Teresa. También, Jardín Estudio me invitó a crear una obra titulada a body made of lace and light, la cual formó parte de su muestra colectiva Supongo que empiezo diciendo que me he enamorado de un color en Rayón 375 y en el MUPAG, como parte del programa que diseñaron para conmemorar el Día Internacional de la Cianotipia. Finalmente, pude volver a exponer mi serie de piezas Materia muerta: A lo que fui en Estallido Art Project, un nuevo espacio de exposición en el centro de la ciudad gestionado por Yuriko Cortés y Pablo H. Cobian, lo que me permitió reconectar con estas piezas y verlas en diálogo con otros trabajos en su muestra colectiva Cisnes de Cristal Rosa.

¿Qué aprendiste (o desaprendiste) mientras trabajabas en ello?
Al producir Imagino un jardín en el terreno baldío camino a casa, decidí regresar a la pintura como soporte, esta vez con la intención de desaprender los métodos formales en los que me induje a la técnica y así permitirme encontrar un estilo propio. En esta era de la reproducción técnica, es un reto intentar hacer algo verdaderamente distinto, cuando la construcción de las imágenes se alimenta de todo lo visual que consumimos a diario. Muchos críticos contemporáneos afirman que ya nadie crea nada original, sin embargo, comprendí que proponer algo no necesariamente nuevo también puede ser significativo. Con esta pieza aprendí a construir mis propias imágenes desde la observación directa: salí a mirar el mundo fuera de lo digital y a imaginar los paisajes posibles detrás de esos terrenos baldíos cercados que encuentro cada día al caminar por la ciudad. A partir del gesto de ensoñar encontré mi propia forma de ilustrar.

¿Qué palabras, ideas o emociones te rondaban la cabeza?
Paisaje, jardín, territorio, ensoñación, ciudad, descanso, anhelo, pausa, trayectos.

¿Hubo alguna conversación, película, música o libro que se haya colado en ese trabajo?
Mientras trabajaba en esta pieza, me acompañaron algunas lecturas que me hicieron pensar en cómo habitamos y en lo que imaginamos cuando caminamos por la ciudad. En estos trayectos, yo imaginaba la necesidad de jardines en la ciudad como espacios de pausa y descanso de los ritmos acelerados de productividad a los que estamos sometidos a diario. Plantear esta figura utópica como un espacio posible dentro de lo imposible, Gaston Bachelard, en La poética del espacio, habla de cómo los lugares imaginados pueden ser tan habitables como los reales, porque abren en nosotros territorios de ensoñación. Esa idea me hizo pensar que imaginar también es una forma de habitar. También me resonó mucho lo que plantea Henri Lefebvre en El derecho a la ciudad: habitar no es solo tener un lugar donde estar, sino participar en la creación de espacios compartidos. Pensar el jardín como un acto de apropiación simbólica fue, para mí, una manera de volver fértil el espacio que la ciudad ha dejado vacío para uso de fines comerciales, de sembrar algo —aunque sea imaginario— en medio de aquello que parece perdido o inaccesible.

¿Qué fue lo más difícil que has enfrentado últimamente en tu proceso creativo?
Lo más difícil que he enfrentado últimamente en mi proceso creativo ha sido confiar en mi trabajo y en la carrera que estoy construyendo. Es un proceso tambaleante, en el que muchas veces me cuestiono el camino, especialmente porque nadie te dice desde el inicio dónde encontrar las oportunidades necesarias; poco a poco uno va construyendo su propia ruta y descubriendo estos espacios. La profesionalización del trabajo dentro de la escena artística es complicada: me encuentro en un campo que, para muchxs de quienes intentamos vivir de él, sigue siendo incierto y poco comprendido, y sostener la práctica implica tomármela en serio, porque si yo no lo hago, nadie más lo hará; hacerlo con carácter profesional y darle el valor que merece desde mi propia práctica artística. Me considero afortunada de poder seguir produciendo, pero también quiero ser honesta: aún no me es posible vivir completamente de mi trabajo artístico. Habitar esa realidad me ha enseñado que mi crecimiento dentro de este medio es un proceso lento, lleno de aprendizajes y pequeños éxitos, y estoy en ese tránsito entre sostener mi práctica y construir las condiciones que, con el tiempo, me permitan dedicarme plenamente a ella.

¿Cuál es tu restaurante favorito y qué nos recomiendas pedir?
Acá en Guadalajara me gusta mucho ir a Gabinete. Tiene algo muy mío: tiene esta vibra ‘antigua’ porque está lleno de muebles y objetos viejos que parecen haber sido encontrado en bazares o rescatados de algún familiar que los dejó olvidados. Siempre que voy pido su sopa de tomate o el wrap de pepinillo frito, y lo acompaño con una kombucha de lavanda.

Si este mes tu vida fuera una película, ¿qué título tendría y quién haría el soundtrack?
La llamaría “Regando mi jardín de voluntades” y Mabe Fratti probablemente sería quien acompañaría sonoramente este capítulo de mi vida. 

Recomiéndanos uno o más artistas que sigas, que te inspiren, y dinos qué es lo que más te gusta de su trabajo o de su forma de trabajar.
Fernanda Leaño, a través del ornamento y la poesía, cuestiona los límites del lenguaje y cómo esto influye en nuestra forma de imaginar/pensar.

José Téllez utiliza lo autorreferencial y personal como documento y archivo, permitiéndonos conectar con nuestra propia intimidad a través de su obra.

Priscila Santos mantiene un diálogo precioso con la naturaleza y lo que la rodea, investigando a su manera la cantidad de especies que retrata mediante la cianotipia.

Lucía Gallipoli conserva un enfoque personal, crudo, honesto y sensible, utilizando la costura como un medio profundamente característico de su voz.

Marian Roma tiene una habilidad y número de técnicas para intervenir objetos.

Isabel Huerta tiene un estilo de ilustración en el que me veo reflejada a través de los escenarios en los que figura y conecta situaciones/contextos de carácter femenino y personal.

Isa Magdaleno refleja su mitología y carácter personal en su trabajo con imágenes visuales y discursos en los que encuentro bastante similitud con mi trabajo, entonces es como tener una conversación eterna al estar creando de manera simultánea cada una desde su propio trabajo.