Alina Alcantara-Durán

How did this place come about and what made it different from the start?
Soul Kitchen nació de una manera muy intuitiva. Empezó en pandemia, cocinando desde casa. Primero fue como plan B después de quedarme sin trabajo y, de ahí, se fue corriendo la voz de que la comida estaba muy rica. Poco a poco, las personas comenzaron a conectar con la idea de una cocina más personal y menos estructurada que un restaurante tradicional.
Desde el principio fue diferente, pues nunca se me cruzó por la cabeza replicar el formato clásico de restaurante. Soul Kitchen siempre ha sido más parecido a abrir el comedor de mi casa y compartir la mesa con gente que disfruta comer, conversar y dejarse sorprender.
La cocina también empezó desde un lugar muy emocional y muy libre. No tengo una sola especialidad ni una sola tradición culinaria. Cocino desde la memoria, los viajes, los ingredientes locales y las obsesiones del momento. Creo que eso hace que la experiencia se sienta viva y cercana.

What part of the day, space, or creative process do those who work here enjoy the most?
Creo que el momento favorito de todos es justo antes de que llegue la gente. Cuando ya huele a algo cocinándose lento, las luces están bajas, la música empieza a sonar y el espacio se transforma de casa a experiencia.
También disfrutamos mucho el ambiente que se produce en la cocina. El equipo es muy pequeño y llevamos trabajando juntos desde hace ya cinco años, así que la confianza en el trabajo del otro y la soltura con la que llevamos el servicio es una de las cosas que más se disfrutan y se permean al comedor en SK.
Hay algo muy bonito en trabajar con personas tan increíbles desde la intuición y la confianza, y eso permite que el proceso creativo sea algo que está en constante expansión.

If someone is coming in for the first time, what should they not miss?
Más que un platillo específico, diría que no deberían perderse la experiencia completa de venir a una locación secreta, sentarse sin prisa y dejarse llevar por el menú y la calidez de todos aquí.
Pero definitivamente hay cosas que ya se volvieron parte importante de Soul Kitchen: el ramen y las costillas son algo que no hay forma de que quite del menú. Y, por supuesto, lo imperdible y la época más comentada de SK es la temporada de chiles en nogada, auténticamente poblanos y como se sirven en mi familia en Puebla, con ingredientes traídos desde allá, para que aquí puedan vivir la experiencia como si estuvieran en una familia poblana.

What has been an interesting challenge that has made you rethink something about the project?
Definitivamente, los cambios de locación.
Soul Kitchen empezó en un departamento en 2020, en plena pandemia. Después, en 2023, nos mudamos a una pequeña casa en el centro de la ciudad que eventualmente fue vendida y, a finales de 2025, tuvimos que volver a empezar en una nueva casa.
Cada mudanza nos obligó a replantearnos qué era realmente Soul Kitchen. Porque, más allá del espacio físico, el verdadero reto era encontrar un lugar que pudiera existir al mismo tiempo como hogar y como proyecto gastronómico.
También coincidió con un momento donde comenzaron a surgir muchísimos proyectos culinarios nuevos en la ciudad, lo que inevitablemente te hace cuestionarte, compararte y redefinir qué quieres construir y desde dónde lo quieres hacer.
Pero creo que justamente ahí entendimos algo importante: Soul Kitchen nunca ha dependido solamente de una locación. La esencia del proyecto está en la experiencia, en la mesa, en la forma de recibir a las personas y en seguir cocinando desde un lugar honesto y vivo.
Hoy, seis años después, seguimos creando, creciendo y, sobre todo, disfrutando el proceso.

What influence, idea, or reference continues to shape the way you work today?
La idea que más sigue guiando Soul Kitchen es que la cocina puede ser identidad, memoria y comunidad al mismo tiempo.
Me inspira mucho el concepto de soul food, entendido no como una sola cocina específica, sino como esa comida que habla de quién eres, de lo que has vivido y de las personas con las que compartes la mesa.
También me influye muchísimo el diseño, la arquitectura, la música y los espacios donde las personas realmente logran sentirse cómodas. La nuestra es una experiencia con emoción y personalidad, guiada por el mero gusto de comer rico, en un lugar donde me siento bien y pueda conectar con las personas que van.
Al final, Soul Kitchen siempre vuelve a la misma idea: cocinar como me gusta comer y recibir a la gente como me gusta sentirme recibida.

What place, project, or person has inspired you recently and why?
Últimamente me inspiran muchísimo los proyectos de arquitectura de espacios pequeños, especialmente las casas de Mérida que tienen terrenos muy angostos y largos, pero aun así logran sentirse amplias, frescas, cómodas y llenas de vida.
Me obsesiona cómo resuelven el espacio: la circulación del aire, los distintos niveles, los rincones íntimos, la cocina como centro de la casa y esta sensación de que cada metro está pensado para hacerte sentir bien.
Creo que conecto mucho con eso porque también es parte de cómo entiendo la cocina. Me gusta tomar ingredientes o ideas que muchas veces la gente subestima y encontrar maneras inesperadas de transformarlos en algo emocionante.
Es un poco como el chayote. Mucha gente no le tiene fe, pero cuando encuentras la forma correcta de cocinarlo, puede volarle la cabeza a alguien.
Y, en el fondo, Soul Kitchen también nació así: hacer muchísimo con poco espacio, mucha intuición y muchas ganas de crear hogar para otros.

If your space could invite someone to collaborate for a day, who would it be and what would you do together?
Tengo dos sueños. Primero, David Chang, que ha sido mi inspiración desde el día uno, que un día cualquiera de 2006 entré a Momofuku Noodle Bar y todo mi cuerpo bailó de alegría con el ramen, que hasta hoy sigue siendo la principal inspiración de la comida asiática que hacemos en SK.
Pero con quien más me gustaría es con Daniela Soto-Innes.
Admiro mucho la manera en que ha construido una cocina profundamente humana, donde la excelencia no está peleada con la alegría, la intuición y el cuidado del equipo. Aunque nuestras trayectorias son muy distintas, siento que compartimos una forma de entender la comida como algo emocional, comunitario y vivo.
Creo que haríamos algo muy libre y muy conectado con el producto: cocinar desde el huerto, el mar, los chiles, las hierbas, la acidez y los sabores brillantes que ambas disfrutamos explorar.
Más que pensar en una cena “perfecta”, me gustaría compartir cocina, proceso y conversación. Aprender viendo cómo se mueve, cómo prueba y cómo construye sabor en tiempo real.

Is there an object, corner or detail of the place that has a story that few people know?
Sí. Hay un pollo de plástico que siempre está en la cocina.
Está ahí desde hace años, observándonos cocinar. A veces lo hacemos sonar, pero la mayoría del tiempo simplemente está presente, como un pequeño testigo silencioso de todo lo que pasa en Soul Kitchen.
Fue un regalo muy significativo de una persona que durante muchos años marcó profundamente mi vida y mi manera de entender el amor, el cuidado y la cocina. Mucha de la comida que preparé entonces, y que sigue existiendo hoy, nació de esa necesidad de expresar afecto a través de cocinar para otros.
Con el tiempo, el pollo dejó de representar solamente a una persona o una etapa. Se convirtió en una especie de amuleto para la cocina y en un símbolo de lo que sigue sosteniendo este proyecto: cocinar desde el cariño, la memoria y la conexión humana.
Hoy ya es parte del alma de Soul Kitchen.

If this project were a city, a book, or a record, which would it be and why?
Definitivamente sería NYC.
No necesariamente por el ritmo acelerado o por la idea romántica de la ciudad, sino porque fue el lugar donde entendí que la identidad puede construirse mezclando mundos distintos. Nueva York me enseñó que puedes venir de muchos lugares al mismo tiempo y convertir todo eso en una voz propia.
Soul Kitchen se siente un poco así: caótico, íntimo, multicultural, emocional y muy vivo. Aquí conviven referencias mexicanas, asiáticas, americanas y mediterráneas de una forma muy natural, porque así también entiendo yo la cocina y la vida.
También hay algo de Nueva York en la energía del proyecto: mesas pequeñas llenas de conversación, música sonando de fondo, comida intensa, luces bajas y la sensación de que algo inesperado puede pasar durante la noche.
Creo que Soul Kitchen existe justamente gracias a esa etapa de mi vida. Aunque ahí no descubrí que quería ser chef, sí descubrí quién era yo. Y desde ahí terminé encontrando mi manera de cocinar.

Alina Alcantara-Durán
Chef de Soul Kitchen
Comedor Privado
Querétaro, México
instagram.com/soulkitchenqro