ERAN

Fernanda Díaz

¿Cómo nació este proyecto y qué lo hizo diferente desde el principio?
ERAN empezó cuando regresé a la Ciudad de México después de vivir algunos años en Milán. Al empezar a buscar piezas para mi propia casa, fui descubriendo que tenía un gusto mucho más ecléctico de lo que yo misma había pensado. Me gustaba mezclar épocas, materiales y descubrí mi amor por los objetos antiguos.

Al mismo tiempo, en Instagram empecé a encontrar una comunidad de personas que no solo entendía esa forma de ver los espacios, sino que también encontraba belleza en las mismas cosas que yo. Fue descubrir que había otras personas que compartían esa sensibilidad y que también buscaban rodearse de objetos con carácter, historia y personalidad.

ERAN nació de ese encuentro: de una búsqueda muy personal que terminó convirtiéndose en un lugar donde encontré a gente que veía belleza en las mismas cosas que yo.

¿Qué momento o parte del proceso disfrutan más quienes forman parte?
Creo que disfrutamos tanto la parte de encontrar como la de diseñar, porque en ERAN el proceso es completamente colaborativo. Cada pieza se va construyendo entre todos y la opinión de cada persona que participa es importante.

Carlos, el carpintero con el que trabajamos, está involucrado desde la primera idea de una pieza y respeto muchísimo su opinión y la manera en la que entiende la madera. Lo mismo sucede con Cutberto, nuestro tapicero, y con Manola, mi principal colaboradora. Cada uno aporta desde lo que sabe y desde su propio oficio, y muchas veces son esas conversaciones las que terminan llevando la pieza por un camino que no habíamos imaginado al principio.

What has been an interesting challenge that has made you rethink something about the project?
Creo que uno de los desafíos más importantes fue el brinco entre restaurar piezas antiguas y empezar a diseñar nuestras propias piezas. Al principio nos dio mucho miedo. Tuvimos unos meses muy lentos en ERAN y, un poco para salir de esa etapa y volver a divertirnos, decidimos crear nuestra primera colección de muebles inspirados en libros.

Empezó como un capricho, casi como un experimento, y terminó siendo una de las cosas más importantes que hemos hecho y una de nuestras colecciones más icónicas. Nos enseñó que muchas veces los momentos de incertidumbre son los que te empujan a hacer algo que no te habrías atrevido a hacer de otra manera.

What influence, idea, or reference continues to shape the way you work today?
Creo que lo literario siempre va a ser una influencia central en mi práctica. ERAN nace, en gran parte, de la unión de dos de mis grandes pasiones: leer y diseñar. Me interesa cómo una historia, un personaje o incluso una frase pueden convertirse en una forma, un material o un espacio.

Aunque muchas veces no lo comparto, muchas de nuestras piezas tienen pequeños pedacitos escondidos de mis libros favoritos. Son referencias muy personales que forman parte de las piezas, aunque no siempre sean evidentes para quien las ve.

What place, project, or person has inspired you recently and why?
Últimamente, una de las personas que más me inspira es Carlos, el carpintero con el que llevo trabajando cinco años. Tiene un respeto enorme por lo que hace y una ética de trabajo que admiro muchísimo. He aprendido mucho de él, no solo sobre la madera y el oficio, sino sobre la importancia de hacer las cosas bien y con cuidado.

Creo que gran parte de lo que hoy es ERAN también viene de trabajar durante tanto tiempo con personas que sienten ese mismo respeto por lo que hacen.

Si pudieran invitar a alguien a colaborar en una sesión o encuentro, ¿quién sería y qué harían juntos?
Invitaría a Charles Bukowski. Me gustaría ir con él a ver carreras de caballos, tomar unas cervezas y que se burlara un poco de mí por tomarme las cosas tan en serio. Creo que me vendría bien que alguien como él me dijera que me alivianara tantito.

¿Hay algún ritual, dinámica o detalle que se repita y que defina la experiencia del proyecto?
Creo que el ritual es buscar esa emoción en la panza. Cuando estamos haciendo una pieza, siempre estamos buscando llegar a ese momento en el que nos emociona de verdad, en el que la vemos y pensamos: “qué ganas de enseñársela a todo el mundo”.

Para mí, esa emoción es una señal de que llegamos a algo que vale la pena. No queremos hacer piezas que simplemente nos parezcan bonitas; queremos hacer cosas que nos den ganas de presumir, de fotografiar y de compartir. Creo que esa emoción es una parte muy importante de lo que define a ERAN.

If this project were a city, a book, or a record, which would it be and why?
Si ERAN fuera una ciudad, sería la Ciudad de México. Una ciudad donde la luz y la oscuridad conviven, llena de tesoros que muchas veces solo necesitan verse bajo otra luz para revelar su belleza. Donde lo nuevo y lo viejo conviven todo el tiempo, sin pedir permiso.

Y, sobre todo, una ciudad donde hay espacio para el humor; donde podemos reírnos de todo, incluso de nosotros mismos. Creo que ERAN tiene mucho de eso: encontrar belleza en lugares inesperados y mezclar lo que aparentemente no pertenece junto.

Fernanda Díaz
Fundadora de ERAN
Handcrafted furniture

instagram.com/eran.mx