¿Cómo nació esta exposición y qué detonó la idea inicial?
Nació de una conversación que no sé exactamente cuándo empezó. Con Daniela. Con nosotros mismos. De preguntarnos qué nos mueve de verdad: no lo que decimos que nos importa, sino lo que hacemos cuando nadie nos pregunta.
Queríamos crear un proyecto que funcionara como un punto de encuentro entre artistas, espectadores y espacios arquitectónicos, donde la fotografía pudiera convivir con otras miradas y generar conversación. Para esta primera edición elegimos la devoción porque es un concepto profundamente humano y abierto; una idea que puede atravesar la religión, el amor, la identidad, el trabajo, la memoria o incluso las obsesiones personales.

¿Qué fue lo primero que supiste que tenía que estar presente en la muestra?
La diversidad de interpretaciones. Desde el principio sabíamos que no queríamos una exposición únicamente sobre religión, sino sobre las distintas formas en que la devoción aparece en nuestras vidas.

¿Cómo fue el proceso de selección de obras, artistas o piezas?
Buscamos artistas con lenguajes visuales muy distintos, pero con una voz clara. Nos interesaba que cada uno respondiera al tema desde su propia experiencia y sensibilidad, permitiendo que la exposición se construyera desde múltiples perspectivas.

¿Hubo alguna obra o decisión curatorial que cambiara el rumbo de la exposición?
Más que una sola obra, fue el conjunto de propuestas lo que amplió el significado inicial de la muestra. Conforme llegaron los proyectos entendimos que la devoción podía hablar de fe, identidad, memoria, trabajo, amor, ritual y pertenencia.

¿Qué tipo de experiencia querías provocar en quienes la recorren?
Quería que alguien entrara y sintiera que lo estaban viendo a él. No las fotos. Él. Que cada imagen fuera un espejo en lugar de una ventana. Que saliera pensando en algo que cree, que ama, que venera y que quizás no se había permitido nombrar.

¿Hay algún detalle, espacio o momento dentro de la exposición que recomiendes observar con más atención?
Las relaciones entre las obras. Aunque cada artista trabaja desde un universo distinto, existen diálogos inesperados que aparecen al recorrer la muestra completa.

¿Qué conversaciones, ideas o referencias influyeron en la construcción de la muestra?
Nos inspiró la manera en que la fotografía puede funcionar como archivo emocional y documento cultural. También las conversaciones con los propios artistas fueron fundamentales para expandir el tema y descubrir nuevas lecturas de la devoción.

¿Qué parte del proceso curatorial disfrutaste más?
Las conversaciones previas con cada artista. Ese momento en que alguien te explica por qué hizo una imagen y, de repente, entiendes que estaba hablando de otra cosa completamente. Eso es curaduría para mí: encontrar lo que la obra dice sin permiso del autor.

¿Cuál fue uno de los desafíos más interesantes al construir esta exposición?
Encontrar el equilibrio entre voces muy diferentes sin perder la coherencia de la muestra. Queríamos que cada artista conservara su identidad y, al mismo tiempo, que todas las obras pudieran convivir dentro de una misma conversación.

¿Qué descubriste sobre el tema o sobre ti durante el proceso?
Descubrí que la devoción está presente en muchos más lugares de los que imaginamos. También confirmé que las exposiciones más interesantes suelen surgir cuando una pregunta permanece abierta en lugar de buscar una sola respuesta.

¿Qué artista, exposición, película, libro o lugar ha influido recientemente en tu forma de pensar las exposiciones?
Más que una referencia específica, me inspiran los espacios independientes que construyen comunidad alrededor del arte. Lugares donde la exposición no es únicamente algo que se observa, sino algo que se comparte y se conversa.

Si pudieras expandir esta exposición hacia otro formato o espacio, ¿cómo sería?
En realidad, esa es la esencia de Interferencia. El proyecto nace de la idea de que hacen falta más espacios independientes que permitan experimentar con nuevas formas de exhibición y acercar el arte a públicos distintos.
Nos interesa intervenir diferentes espacios arquitectónicos con distintos temas y artistas, entendiendo cada lugar como una parte activa de la exposición. Buscamos generar conversación desde perspectivas diversas, reunir voces que normalmente no compartirían una misma sala y construir experiencias donde la arquitectura, la fotografía y el arte dialoguen entre sí.
Cada edición es una oportunidad para transformar un espacio, activar nuevas conversaciones y demostrar que una exposición puede existir más allá de los formatos tradicionales de galería.
Answers by Daniela De la Sierra Torres, Curadora y Directora de Interferencia.

