Cruise control

Hay canciones que parecen hechas para cerrar una puerta y otras que funcionan mejor cuando abren una. “Cruise Control”, el nuevo single de Gabriella Olivo, hace las dos cosas: cierra el recorrido hacia Reflexiones, su álbum debut, y al mismo tiempo abre un espacio más eléctrico, más libre y mucho más dispuesto a moverse.

La artista mexicana-canadiense ha construido su música desde el cruce. Entre idiomas, culturas y géneros que no necesitan explicarse entre sí para convivir. En “Cruise Control”, esa mezcla encuentra uno de sus puntos de mayor energía: electro-pop latino, texturas electrónicas y un pulso que aparece casi de inmediato, sin pedir permiso.

La canción nació durante un taller de composición en Studio Makina junto a Fabio Hersan y Gabrielle Godon, Laroie. Hay algo de ese proceso colectivo en el resultado: una pieza que conserva la sensación de haber sido descubierta mientras sucedía, con la espontaneidad y el juego como parte de su estructura.

También hay una transformación frente a la cámara. En el video dirigido por Laurence Baz Morais, Olivo se permite ocupar un lugar distinto al de la artista introvertida y tímida que describe ser. No se trata tanto de convertirse en otra persona como de hacer espacio para una versión de sí misma que ya estaba ahí.

Ese movimiento llega después de varios años de construir un lugar propio. Desde su primer EP en 2022, Olivo ha pasado por nominaciones a los ADISQ y GAMIQ, festivales como La Noce y el reconocimiento como Artista Revelación de Radio-Canada en 2025. En junio pasado, se presentó además como invitada de Lila Downs en el Festival de Jazz de Montréal.

“Cruise Control” es, entonces, una especie de punto de fuga. Una canción sobre avanzar sin tener que decidir todavía hacia dónde. El próximo 2 de octubre, Reflexiones terminará de revelar el paisaje: cumbia, R&B, pop experimental, melodías orgánicas y electrónica conviviendo sin demasiadas fronteras.

Por ahora, Gabriella Olivo pisa el acelerador.