• Aprender a no actuar

    Aprender a no actuar

    Desaprendí la necesidad de caer bien. Dejé de buscar coherencia y empecé a confiar en la incomodidad. Aprendí que mirar de frente también cansa, pero mentirme cansa más. Este proceso me ha enseñado a dejar que las piezas salgan incómodas, incompletas, incluso contradictorias.