möle: studio at large

Shanik Dörrbecker

¿Cómo nació möle y qué lo hizo diferente desde el principio?
möle nace desde mi propia experiencia. Antes de möle tuve chambas que eran una de dos: o solo arquitectura o solo arte, nunca las dos conviviendo en el mismo espacio. Durante años pensé que así sería para siempre, que mi yo arquitecta y mi yo pintora/creativa eran incluso personalidades distintas.

Después de vivir ese sueño de tener mi propio despacho, construir un proyecto y finalmente entregárselo al cliente, me di cuenta de que le faltaba algo, y ese algo cada vez se hacía más grande conforme avanzaba el tiempo. Sentía que siempre le entregábamos al cliente algo a medias: el mero cascarón del proyecto, no el proyecto en su totalidad.

De ahí empezó a cocinarse la idea de un estudio que no sería ni un despacho de arquitectura ni un atelier, sino un espacio multidisciplinario donde un proyecto se lleva de manera integral, desde la idea hasta la ejecución.

¿Qué momento o parte del proceso disfrutan más quienes forman parte?
Buena pregunta, porque no sé bien cómo contestarla, haha. Al ser tan multidisciplinario e integral, todo es parte de todo el equipo y se siente como un proceso colectivo, no como tareas independientes que se juntan al final para presentarlas al cliente. Eso me hace sentir bien, porque no quería repetir ese patrón de trabajo en este proyecto. Como dirían, ahí sí encontramos nuestro mero mole ;)

¿Cuál ha sido un desafío interesante que te haya hecho replantearte algo sobre möle?
Desafíos tenemos todos los días, honestamente, porque cada proyecto es muy distinto. Veo a möle como un estudio con una capacidad enorme de adaptación, y creo que ese es el aprendizaje: tener la disposición de adaptarse y evolucionar. Ningún sistema o método es estático. Tiene que haber orden y metodología, claro, pero con margen de flexibilidad para cada nuevo desafío.

What influence, idea, or reference continues to shape the way you work today?
Híjole, son muchas, y van por épocas y según el proyecto. Pero como fundadora quería que hubiera mucho de mí en möle, y con eso, mi background. Hay una gran influencia de los principios de la Bauhaus, donde se unifican arte, artesanía y tecnología, mezclada con una visión muy Barragán, donde se busca transformar la experiencia de habitar a través de la emoción.

Siento que eso me resume a mí, a mi práctica y a möle bastante bien: el funcionalismo alemán combinado con lo emocional, sentimental y color mexicano. De ahí nace el nombre, de hecho. Viene del mole negro, pero con un guiño a mi ascendencia alemana con la diéresis en la o. Y al final, tal como el mole, esa gloriosa salsa de cientos de ingredientes que pensarías que no van juntos y que en conjunto dan un sabor incomparable, möle studio es una mezcla de disciplinas, culturas y prácticas que, de alguna forma, funcionan.

¿Qué lugar, proyecto o persona te ha inspirado últimamente y por qué?
Siempre pienso en las mentes creativas como esponjas, como se dice de los bebés, que absorben rapidísimo todo lo que los rodea. Las personas creativas somos igual: una mezcolanza constante de miles de cosas. Pero hay inspiraciones a las que regresas cuando sientes que perdiste el rumbo, y para mí una es el muralismo mexicano, que es un pilar de la práctica de möle.

Hace poco llevé a mi equipo al Cárcamo de Dolores y a la fuente de Tláloc. Les expliqué que es el mismo Tláloc de Diego Rivera que forma parte de nuestro branding.

Si pudieran invitar a alguien a colaborar en una sesión o encuentro, ¿quién sería y qué harían juntos?
möle tiene la colaboración en las venas. Las personas creativas nacimos para colaborar, y de ahí salen las verdaderas joyitas. Tengo muchísimas colaboraciones pendientes en mi lista y no podría nombrar solo una, pero me encantaría trabajar con estudios, artistas y gente creativa de otros países.

Recientemente colaboramos con DIIR, de Madrid, en un proyecto en Mérida y fue magnífico: dos culturas distintas creando para un contexto que era nuevo para ambos. Fue un ejercicio bellísimo.

¿Hay algún ritual, dinámica o detalle que se repita y que defina la experiencia de möle?
Sí o sí, todo proceso creativo empieza con un cuestionario poco convencional para el cliente. Es nuestra biblia, el cheat sheet al que regresamos constantemente. Son preguntas muy personales y emotivas, por ejemplo: ¿qué olor te recuerda a tu niñez?

La finalidad de möle no es crear cosas que solo sean visualmente bonitas o funcionales, sino que tengan una conexión con quienes las habitan y con quienes las encargan. Se deben sentir inequívocamente suyas, sea el proyecto que sea.

Si möle fuera una ciudad, un libro o un disco, ¿cuál sería y por qué?
Mi respuesta quizá sea poco original, pero sería sin lugar a duda la Ciudad de México, para mí la ciudad más chingona del mundo. Sí, el tráfico, el caos, el smog y todo lo demás, pero también es la ciudad más surreal del universo: capas sobre capas de más capas de historia.

Cada día salgo a la calle y la CDMX supera lo que cualquier IA podría inventarse. Amo esta ciudad, y al final es justo lo que es möle studio: una mezcla de culturas, historias y disciplinas que juntas hacen una salsa poca madre.

Créditos fotográficos: Cúmulo Taller, Rafael Palacios, Paulina Pedraza

Shanik Dörrbecker
fundadora & directora de möle
instagram.com/mole_studio_at_large