Como prosa libre,
contrapuesto al ideal
y a la perfección,
fuera de los criterios habituales,
vivo en un remolino,
donde yo soy el viento,
sin forma,
imaginaria,
simbólica,
de significado preciso,
sinestesia,
libre.
Disfrazada de ave,
soplo y muevo el día y la noche.
Me acurruco en los filos,
a veces brisa,
a veces tornado,
reparto flores y muevo nubes.
Como alma,
no tengo cuerpo,
llevo de corazón un caracol
y me muero dejando un rastro desarreglado.
Nunca dejaré de ser viento,
viento tornado de brisa.

Soy de MXLI BC, madre soltera, diseñadora industrial que se de dedica al interiorismo. Me gusta hacer deporte y escribir.
