(es) a través de la (es)encia donde la identidad se conforma; un espacio imaginario del ser, ahí donde el ruido externo teje los velos de un “yo” fragmentado. aquellos que moldean, cambian, se adaptan constantemente a su entorno, permitiendo al ser sobrevivirse en una espiral de espejos rotos.

la memoria engendra un ser ficcional, un ente constituido de recuerdos, traumas y experiencias, donde la mirada difusa del pasado logra materializarlo en presente. 

confrontación del “yo” para encontrarse, ese algo inamovible que trasciende el tiempo desdibujando los límites; fronteras impuestas de todas las posibilidades que existen en aquello que nos define. 

anhelo de un ser posible pero inexistente, un lienzo en blanco que acumula con el paso del tiempo, las diferentes manchas de pintura que conforman una pieza en reinterpretación constante. 

devenir entre el ser y la nada.

intervención continua de una obra en movimiento, trazándose conforme se remueven los velos del deber ser, velos de obscuridad que dogmatizan nuestra perspectiva de realidad, nulificando las pasiones por valores de productividad.

el ser cambia y se transgrede, se reconfigura y deconstruye.

mientras el

cambio,

cambio, 

cambio, 

(es) la única constante, 

¿dónde queda la (es)encia?

reside entre la lógica y la emoción, ahí donde la luz busca manifestarse en sombra, materializándose en el lapso, ese que se sucede entre un fotograma y el que sigue, lo físico e intangible, escala de grises dentro del blanco y negro. 

¿dónde queda la (es)encia?

se manifiesta al oscilar sin permanencia, cambio constante; movimiento eterno.

(es) abrazar el presente en su totalidad, una eterna búsqueda del sentido en el sinsentido, 

aquel (des)fase de realidad momentáneo al instante del orgasmo,

(es) el soñar en consciencia, aquel vacío que emerge al cuestionar nuestra existencia,

un cuerpo en búsqueda de definición a través del movimiento constante, 

(es) el exacerbar las pasiones al enajenar la culpa del placer.

danza entre pasado y presente. 

balance entre peso y levedad. 

el “yo” se inhala y se exhala esculpiéndose a través de la introspección.

(es) cuando el ser logra habitar el dolor que conlleva el cambio y sostenerse en un ciclo infinito de autoconocimiento, donde la (es)encia finalmente se desprende por completo del ruido externo para escuchar el silencio interno. 

 

 

* las palabras dentro de este texto tienen como intención, un cambio y reconfiguración de sentido en conjunto con el lector, a través del tiempo. *

 

Photography by Abel Ibañez G.