No debería

No debería fumar.
No debería dormir tan tarde.
No debería posponer tantas veces la maldita alarma.
No debería decirle tan pronto que me gusta.
No debería escribir lo que siento.
No debería escribir lo que pienso.
No debería coger con quien no estoy cogiendo.
No debería atragantarme.
No debería hablar mientras como.
No debería tardarme tanto.
No debería ir tan rápido.
No debería ir tan rápido en el coche.
No debería escribir tantos textos sin sentido.
No debería pedir otro whiskey.
No debería dejar que ella pague el taxi.
No debería usar mi patineta.
No debería usar sus pantaletas.
No debería
No debería, no bebería.
No volvería a hacer nada.
No debería escribir en compu.
No debería escribir en la máquina de mi tía.
No debería escuchar música antes de dormir.
No debería
No debería leer los textos malos.
No debería dejar los trastes sucios tanto tiempo.
No debería pensar tanto en el medio.
No debería actuar con miedo.
No debería hacer esperar a nadie.
No debería decir nadien.
Ni de broma.
No debería de bromear tanto.
No debería de bromear.
No debería de deberle a Pancho.
No debería de presumir.
No debería de peinarme así.
No debería de bajarme del tren ahora.
No debería de usar el auto.
No debería de comer carne.
No debería de gritar en la calle.
No debería de mirar a la gente.
No debería de hablar mal de Dios.
No debería decir que soy ateo.
No debería decir que no soy ateo.
No debería decir nada.
No debería deber.
No debería deber por beber.
Desde bebé.
No debería explorar.
No debería explotar.
A nadie.
No debería de presentar mis libros.
Y mucho menos venderlos.
No debería de creerme Bukowski.
No debería de creer en nada.
No debería de…

Fotografía: Quentin.Ø’Malley

Guardado en Colaboraciones

Viajero en búsqueda de la aventura que no existe, acampa en desiertos, bosques y selvas. Recorre por las noches las letras de su antigua máquina de escribir para descubrir las narraciones que le son reveladas en el humo que emana de sus cigarros. Lector ávido de un argentino llamado Julio que le ha otorgado el delirio de soñar sobre papel, seguidor de un gringo de nombre Ernest al cual imita en su sed etílica para mostrar la realidad. Poeta de narraciones cotidianas que hace mágicos los objetos con los que convivimos a diario. Conservador de la antigua tradición de narrar lo que le acontece en su día a día sin más afán que el de seguir contando historias. Todo ello se amalgama para crear en su espíritu a un escritor que quiere hacer verosímil lo absurdo del mundo.