No necesitas repetirlo

Te lo he dicho el mismo número de veces que tú.
Me lo repites y yo lo sé.
No necesitas repetirlo.
Te escucho, pero tú no escuchas que te escucho.
¿No te das cuenta?
Una vez estuve en Moscú, antes de conocerte.
Y te lo platiqué esa vez.
Amo las cabañas.
Menos que tú, pero las amo.
Y de chiquita tuve un lobo. Los conozco bien.
Pero insistes en mandarme al Oxxo por cigarros,
seguramente quieres dormir.
¿Con quién soñarás, cabrón?
Ni siquiera coges bien, pero no importa.
Eres demasiado tierno, demasiado suave, demasiado
poético, no sé.
Eres demasiado tú.
Así como eres me gustas.
Sólo que no me gusta repetirlo tantas veces.
Te lo dije un día, and I really meant that.

Fotografía: Quentin.Ø’Malley

Guardado en Colaboraciones

Viajero en búsqueda de la aventura que no existe, acampa en desiertos, bosques y selvas. Recorre por las noches las letras de su antigua máquina de escribir para descubrir las narraciones que le son reveladas en el humo que emana de sus cigarros. Lector ávido de un argentino llamado Julio que le ha otorgado el delirio de soñar sobre papel, seguidor de un gringo de nombre Ernest al cual imita en su sed etílica para mostrar la realidad. Poeta de narraciones cotidianas que hace mágicos los objetos con los que convivimos a diario. Conservador de la antigua tradición de narrar lo que le acontece en su día a día sin más afán que el de seguir contando historias. Todo ello se amalgama para crear en su espíritu a un escritor que quiere hacer verosímil lo absurdo del mundo.