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	<title>Rodrigo Velázquez Solórzano, autor en ERRR MAGAZINE</title>
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	<title>Rodrigo Velázquez Solórzano, autor en ERRR MAGAZINE</title>
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		<title>Decisiones de Marzo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rodrigo Velázquez Solórzano]]></dc:creator>
		<pubdate>Sun, 12 Sep 2021 02:13:46 +0000</pubdate>
				<category><![CDATA[Textos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>A Isabel Bucio Moreno Molesta por lo que había dicho su mamá, Teresa comenzó a empujar la carretilla con pesadez. Ezequiel, el hermano mayor de Teresa, aún no regresaba de la vocacional ocho. Ezequiel tenía una clase de inglés que lo obligaba a levantarse desde las seis de la mañana para volver a las cuatro [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><em>A Isabel Bucio Moreno</em></p>
<p style="text-align: left;">Molesta por lo que había dicho su mamá, Teresa comenzó a empujar la carretilla con pesadez. Ezequiel, el hermano mayor de Teresa, aún no regresaba de la vocacional ocho. Ezequiel tenía una clase de inglés que lo obligaba a levantarse desde las seis de la mañana para volver a las cuatro de la tarde a su casa los días sábados. Raquel, la madre de Tere, tenía que preparar la comida para su marido antes de las tres de la tarde, así que mientras la licuadora molía la sandía, Ra- quel estaba enjuagando la carne, pensando en los ingredientes de la salsa y meditando en cómo distribuir el dinero del gasto. En la casa de Teresa dominaba un ambiente de silencio y quietud hasta que desde el fregadero de la cocina Raquel le gritó a su hija que se asomara a la calle y buscara al camión repartidor de gas. Teresa dejó de ver la tele- visión y obedeció en el acto a su mamá. Movió su pequeño y fuerte cuerpo de niña entrada en la adolescencia y partió de la sala hacia la puerta de metal que marcaba la frontera de su casa con la calle. La abrió para salir y mirar en dirección sur en busca del camión amarillo, viejo y desgastado que repartía los tanques de gas en su colonia. No vislumbró nada. Luego, caminó un poco para asomarse a una calle paralela a su casa donde usualmente el camión llegaba a estacionarse varias horas frente a una tortillería a la sombra de un pino enorme que desquebrajaba con sus raíces la banqueta, pero en ese lugar tampoco estaba. Teresa regresó para decirle a su madre que no había encontrado el camión repartidor de gas, pero antes de poder soltar palabra escuchó la orden.</p>
<p style="text-align: left;">—Dile a tu hermanito que te acompañe y ve por el tanque a la casa del señor Fernando.</p>
<p style="text-align: left;">Teresa miró extrañada a su madre.</p>
<p style="text-align: left;">—¿Y cómo me lo llevo?</p>
<p style="text-align: left;">—Súbelo a la carretilla. La llave para que quites el tanque está en el cajoncillo debajo del fregadero. Ya puedes cargarlo, así que ve.</p>
<p style="text-align: left;">Teresa abrió el cajón de mala gana y tomó la llave que servía para desatornillar el tanque de gas. Luego fue a cambiarse la falda que traía por un pantalón de mezclilla, se quitó los zapatos para ponerse sus converse color vino y sólo se dejó puesta su playera negra, hasta los calcetines se cambió para ir por el gas. Después caminó al patio en busca de su hermanito, al salir al patio el radiante sol de marzo que la deslumbro e ilumino su cabello castaño la puso de malas.</p>
<p style="text-align: left;">—Ven para acá. Acompáñame por el gas.</p>
<p style="text-align: left;">Adriel dejó caer la escoba que intentaba balancear por todo el patio en la palma de su mano.</p>
<p style="text-align: left;">—Pero me llevas en la carretilla.</p>
<p style="text-align: left;">Teresa cerró los ojos por un instante al mismo tiempo que los músculos de su cara se tensaban.</p>
<p style="text-align: left;">—Sí, sí, anda, acompáñame.</p>
<p style="text-align: left;">Adriel corrió junto a su hermana. Fue con ella a la parte trasera de la casa y la miró utilizar la llave de tres cuartos de pulgada para desconectar la manguera que unía la tubería del gas con el tanque.</p>
<p style="text-align: left;">—Ve por la carretilla, está cerca del zaguán. Tráela y fíjate si tiene aire la llanta.</p>
<p style="text-align: left;">Adriel fue corriendo para obedecer la orden de su hermana. Regresó arrastrando los pies, Adriel estaba jugando a que traía piedras muy pesadas en los zapatos y que le costaba trabajo caminar. Se colocó Adriel a un costado de su hermana y entre los dos tomaron el tanque para subirlo con cierta facilidad en la carretilla.</p>
<p style="text-align: left;">—Adelántate. Ve y ábreme la puerta mientras yo empujo esta cosa.</p>
<p style="text-align: left;">Adriel se echó a correr con su enorme vitalidad de niño bien nutrido, ágil y un poquito regordete para abrir de par en par la lámina de metal azul que era la puerta, esperó a que su hermana apareciera con la carretilla y a que terminara de salir para cerrarla. Pero un pocoantes de lograr esto la mano de su madre se interpuso para sostener la puerta justo antes de que se emparejara. Raquel salió y miró a Teresa con algo de arrebato y le dijo:</p>
<p style="text-align: left;">—No se vayan a tardar. Ya sabes que si llega tu papá temprano y no está la comida se va a enojar. Acuérdate lo que pasó hace quince días. ¿O quieres que te pegue otra vez? Así que no se tarden.</p>
<p style="text-align: left;">Teresa terminó de enfadarse. Su madre cerró la puerta y regresó a la cocina.</p>
<p style="text-align: left;">—¿Me llevas?</p>
<p style="text-align: left;">—Espérame.</p>
<p style="text-align: left;">Adriel miró ansioso el momento en que su hermana terminaba de bajar la carretilla del concreto gris de la banqueta al concreto negro de la calle cuarteada por las lluvias y los enormes camiones que con su peso iban haciendo disparejo el pavimento.</p>
<p style="text-align: left;">—¿Ya me puedo subir? —preguntó Adriel sin esperar respuesta. Dio un brinco y se colocó junto al tanque de gas en la carretilla.</p>
<p style="text-align: left;">—Hasta la esquina y te bajas.</p>
<p style="text-align: left;">Teresa comenzó a empujar la carretilla con pesadez. Entre el peso de su hermano y el del tanque de gas no faltó momento en el que Teresa estuviera a punto de irse de lado rumbo al suelo con niño y carretilla. Su hermanito intentaba mantenerse quieto pero los baches de la calle no fueron estorbos pequeños por librar cada vez que pasaban por un hoyo en el asfalto, Teresa sentía que su hermanito terminaría aplastado por la carretilla y el tanque de gas.</p>
<p style="text-align: left;">A punto de acabar la calle había un tope, Teresa empujó con fuerza la carretilla, apresuró el paso y casi corriendo se quiso pasar  el tope, Adriel al sentir los movimientos cada vez más veloces de su hermana y se sujetó nervioso de la carretilla, cerró los ojos al verse cerca del tope.</p>
<p style="text-align: left;">Esperó Adriel el momento de sentir el choque de la llanta con el concreto estorboso.</p>
<p style="text-align: left;">Cuando sucedió el impacto de la rueda con el tope, Adriel primero soltó un grito de espanto, luego cuando el movimiento de la carretilla lo hizo levantarse unos centímetros de su lugar, apretó los dientes para al final soltar un grito espantoso porque cuatro de sus dedos de la mano izquierda fueron aplastados por el peso del tanque de gas que le cayó en la mano.</p>
<p style="text-align: left;">Su hermana, al escucharlo llorar, olvidó que tenía que apresurarse a regresar con el tanque de gas a su casa y plantó al instante la carretilla en el suelo, dio un paso y medio para acercase a su hermano, al tenerlo a su alcance lo abrazó con todo el cariño que le tenía. Des- pués le sostuvo su mano lastimada entre las suyas, le besó la frente  y las mejillas, lo abrazó conmovida para decirle que ya no llorara, que estaría bien, que lo quería mucho, que no fuera a decirle nada a su mamá porque los iban a regañar a los dos. Adriel, después de recibir caricias y lindas palabras, comenzó poco a poco a tranquilizarse. Cuando Adriel se pudo calmar y mirar su mano, se dio cuenta de que tenía sus dedos amoratados. Teresa, al ver la mano hinchada de su hermano, le besó la frente, le limpió los mocos que habían fluido de su nariz con el reverso de su playera y esperó a que dejara de llorar.</p>
<p style="text-align: left;">—¿Quieres ir por un tepache?</p>
<p style="text-align: left;">Adriel guardó silencio, luego levantó la vista y observó el inicio del tianguis de los sábados. Teresa esperó un instante la respuesta de su hermano, pero al no escuchar nada tomó las horquillas para levantar despacio el peso de su hermano junto con el del tanque de gas.</p>
<p style="text-align: left;">Comenzó a empujar. Dio varios pasos con lentitud para no incomodar a su hermano. Después empezó a caminar normalmente. Pasó por una calle paralela al tianguis y cuando estuvo a punto de dar la vuelta para entrar a la calle de la iglesia escuchó decir a su hermano.</p>
<p style="text-align: left;">—Espérate. Sí quiero un tepache.</p>
<p style="text-align: left;">Teresa acomodó la carretilla en el suelo para que su hermano ba- jara, metió la mano en el bolsillo donde traía el dinero para darle cuatro pesos, pero antes de que pudiera sacar las primeras monedas Adriel salió corriendo rumbo al tianguis. Teresa lo miró alejarse y perderse entre los puestos de lonas naranjas sujetadas con mecates a estructuras de metal oxidado que eran los postes de luz de colonia.</p>
<p style="text-align: left;">Su hermanito regresó después de tres minutos corriendo con dos bolsitas de líquido anaranjado y con un trozo grande de hielo en el interior. Cuando le estiró la mano para darle su tepache, Teresa, extrañada, le preguntó cómo lo había pagado.</p>
<p style="text-align: left;">—Me los robé.</p>
<p style="text-align: left;">Teresa comenzó a reír en silencio, mientras veía con cariño a su hermano, tomó la bolsita de tepache con hielo y le dio un trago con el popote, estiró su mano para sujetar la mano herida de Adriel y se la llevó a sus labios para darle varios besos.</p>
<p style="text-align: left;">—Vámonos ya, súbete a la carretilla.</p>
<p style="text-align: left;">—Mira un pinacate.</p>
<p style="text-align: left;">—No lo vayas a pisar…</p>
<p style="text-align: left;">Muy tarde dijo esto Teresa. El pie de Adriel aplastó el escarabajo.</p>
<p style="text-align: left;">—Límpiate el zapato en el pasto —gritó Teresa. Adriel corrió hacia un camellón por el que pasaban, alzó un poco su pie y lo frotó contra el tronco de un árbol. Su hermana lo estaba viendo y sólo negaba con la cabeza.</p>
<p style="text-align: left;">—Te dije en el pasto —le gritó Teresa.</p>
<p style="text-align: left;">—No hay pasto —le respondió Adriel. Luego frotó su zapato en la tierra. Regresó arrastrando el pie hasta donde estaba su hermana como queriendo acabarse la suela del zapato y a la vez terminar con los restos del escarabajo. Adriel se trepó de nuevo alegre a la carretilla y Teresa, ya más despejada pero acalorada, comenzó a empujarla.</p>
<p style="text-align: left;">Avanzaron hasta el final de la calle de la iglesia y justo en la es- quina, antes de dar vuelta, Teresa se acordó de algo y tuvo una idea.</p>
<p style="text-align: left;">—Espérame aquí. Cuida la carretilla. Ahorita regreso.</p>
<p style="text-align: left;">Teresa volvió hasta la barda de la iglesia por donde habían pasado, se paró frente a ella y miró en ambos sentidos de la calle, se dio cuenta de que nadie la observaba y estiró las manos para sujetarse del filo superior de la barda e hizo fuerza con sus brazos para cargar su propio peso. Se fue levantando con trabajo hasta que de un jalón logró sentarse sobre la barda. Luego dio un pequeño salto y se dejó caer adentro de la iglesia, observó que nadie la miraba, se fijó en    un bote grande de pintura que agarró y recargó boca abajo sobre la barda. Después fue corriendo a hurtadillas hasta colocarse debajo de una estructura de metal que era alta, oxidada y rectangular, parecida a una torre eléctrica. Tomó con sus dos manos una soga gruesa que ahí se encontraba y comenzó a moverla. La campana de la iglesia empezó a sonar. El badajo golpeó con fuerza el metal tantas veces como le fue posible a Teresa ponerse a jugar con el humilde campanario de la pequeña iglesia de aquella cuadra en Coacalco.</p>
<p style="text-align: left;">Sólo dejó de mover la soga cuando el párroco salió asustado de la iglesia por el ruido de la campana al darse cuenta de qué era lo que estaba pasando. Teresa se sintió reconocida al ver al párroco porque él le había dado clases de catecismo hacía apenas dos meses, antes de que ella dejara de ir por flojera. Corrió rumbo a la barda lo más rápido que pudo, recargó un pie en el bote de pintura para impulsarse con potencia y brincar la barda. Cayó un poco de lado por la inercia, pero recuperó de inmediato el equilibrio, comenzó a correr hasta donde la esperaba su hermano y al llegar con él lo abrazó y ambos rieron a carcajadas por la travesura.</p>
<p style="text-align: left;">Años después, varios vecinos de la iglesia recordarían aquella tarde cuando las campanas sonaron a destiempo sin explicarse el por qué.</p>
<p style="text-align: left;">Después cruzaron con tranquilidad en sus almas las otras dos calles que les faltaban para llegar a donde vendían el gas. Al encontrarse en la calle indicada se detuvieron frente a un inmenso zaguán verde para tocar la puerta con los nudillos de la mano. Unos minutos des- pués les abrió un tipo con pantalón de mezclilla embarrado de aceite y grasa. Usaba una playera blanca sin mangas, sucia como sus manos. Un rostro feo resaltaba de un cuerpo obeso, tenía el cabello largo hasta los hombros y lacio.</p>
<p style="text-align: left;">—¿Sí?</p>
<p style="text-align: left;">—Un tanque de a veinte por favor —dijo Teresa. El señor sin res- ponder dio la vuelta para entrar en busca del tanque que le habían pe- dido. Al hacerlo, les dejó ver a los hermanos el enorme terreno donde vivía. Más tierra que casa, eso sí. Al parecer sólo había tres cuartos</p>
<p style="text-align: left;">en aquel recóndito lugar del Estado de México, Lo demás era pura tierra enlodada. El señor regresó cargando el tanque en su hombro izquierdo para dejarlo caer de un solo movimiento y de golpe entre la carretilla y Adriel. Luego, el señor tomó el otro tanque y lo colocó a un costado de la puerta, puso el lleno sobre la carretilla y les dijo que eran ciento veinte pesos. Teresa contó el dinero qu llevaba para pagar y se dio cuenta de que su mamá le había dado unas monedas de más.</p>
<p style="text-align: left;">Le sobraban veinte pesos. Volvió a contar el dinero para con- firmar lo de los veinte pesos. Guardó el cambio y pagó lo que el señor le dijo. Este tomó el tanque vacío y se lo echó al hombro derecho. Entró a su casa y cerró la puerta sin despedirse o contar el dinero que le habían dado.</p>
<p style="text-align: left;">Teresa giró a ver a su hermano llena de alegría.</p>
<p style="text-align: left;">—Ten diez pesos para que te compres algo.</p>
<p style="text-align: left;">Adriel agarró la moneda y se la llevó a la boca. Después de mor- derla y saborearla, la escupió en su mano izquierda —ya no le dolía— y la limpió de su saliva con su playera para guardársela en el bolsillo izquierdo.</p>
<p style="text-align: left;">—Me voy a comprar unas paletas.</p>
<p style="text-align: left;">—Pero me das una, ¿eh?</p>
<p style="text-align: left;">Para ese momento, ya se habían terminado el tepache y habían tirado las bolsas en una jardinera por la que pasaron los dos enérgicos y briosos hermanos.</p>
<p style="text-align: left;">Para cuando el señor les colocó el tanque de gas en la carretilla ya se habían tardado en regresar a casa.</p>
<p style="text-align: left;">Comenzaron el camino de regreso de una manera más calmada. El tanque pesaba demasiado como para ir aprisa, aun así Teresa tenía ánimos y podía empujar la carretilla sin hacer un esfuerzo excesivo.</p>
<p style="text-align: left;">Ahora Adriel iba caminando a un costado de la carretilla, si- guiendo el ritmo de su hermana, sosteniendo con su mano derecha el tanque para que no se les llegara a caer.</p>
<p style="text-align: left;">Otra vez frente al tianguis, Adriel le dijo a su hermana que lo esperara. Teresa se quedó parada mirando cómo se alejaba su hermano.</p>
<p style="text-align: left;">Fue entonces cuando vio a Emilio pasar por ahí. Se le notaba muy en- tretenido platicando con otros chicos, uno de ellos llevaba un balón de futbol en las manos. Emilio ya estaba en tercero de secundaria, era el amor platónico de su amiga Pamela y llevaba puesto el uniforme negro de su equipo. Se veía seguro y entusiasta por colocarse en la portería de la cancha. Seguro pierden, pensó Teresa.</p>
<p style="text-align: left;">Su hermano regresó rápido con una bolsita de paletas de a peso en la mano. Todas de diferentes colores; verde, azul, amarillo, naranja, etc.</p>
<p style="text-align: left;">—Mira, me robé un mango.</p>
<p style="text-align: left;">Adriel le enseñó a su hermana la deliciosa fruta del este del Bajío.</p>
<p style="text-align: left;">Teresa sonrió pero al mismo tiempo negó con la cabeza.</p>
<p style="text-align: left;">Continuaron empujando ya con una marcada pesadumbre, la ca- rretilla con el tanque de gas hasta llegar por fin a la calle donde vivían. Para ese momento, el sol de marzo se dejaba sentir sobre su piel de una forma abrazadora.</p>
<p style="text-align: left;">—Ayúdame a pasar el tope, pon el mango y la bolsita de las paletas sobre la carretilla y toma con las dos manos el tanque.</p>
<p style="text-align: left;">Adriel obedeció a su hermana. Ya estaban a punto de llegar a su casa.</p>
<p style="text-align: left;">Intentaron cruzar con cuidado el tope pero el desnivel, junto con el peso del tanque de gas y el sol de marzo, los venció. Se les fue   de lado la carretilla. Alzaron los hombros y encogieron la cabeza pensando en el ruido que haría el tanque al golpear el suelo, pero la puerta de un Ibiza amarillo que estaba junto a la carretilla hizo lenta y menos escandalosa la caída del metal hacia el pavimento.</p>
<p style="text-align: left;">Teresa y Adriel se quedaron como sujetados cuando les pasó eso. No se movían, una puerta del coche se había abollado muchísimo. La pintura del tanque se marcó en la pintura del Ibiza, tenían que irse de ahí rápido. Se apresuraron a colocar el tanque sobre la carretilla con todas sus fuerzas y sus nervios. Y aunque les costó trabajo, lograron colocarlo en la carretilla, consiguieron ponerlo de nuevo sobre ella con cierta dificultad y facilidad a la vez. Se marcharon dejando tiradas en la calle las paletas y el mango. Empujaron la carretilla lo más rá- pido que pudieron hasta su casa, frenéticos de que alguien los estuviera siguiendo o los hubiera visto rallar con el accidente al Ibiza: no miraron ni una sola vez hacia atrás.</p>
<p style="text-align: left;">Llegaron a tocar el timbre de su casa como chiflados.</p>
<p style="text-align: left;">Les abrió su padre que había regresado temprano pero ni se inmutaron al verlo, se metieron corriendo a la sala y prendieron la televisión.</p>
<p style="text-align: left;">—Tere, me trajiste el cambio, porque te di veinte pesos de más.</p>
<p style="text-align: left;">Tere cerró los ojos por un segundo y fingió que no había escuchado a su mamá. Raquel se dio cuenta y enojada fue de la cocina a la sala a preguntarle de nuevo a su hija por los veinte pesos. Se paró- frente a ella y le repitió la pregunta. Tere comenzó a llorar. Su papá, extrañado de ver a sus hijos entrar corriendo sin saludarlo después de haber metido la carretilla a la casa, fue a la sala y vio la escena de lo que estaba pasando.</p>
<p style="text-align: left;">—¿Ahora qué te pasa? —le preguntó con voz firme a Tere.</p>
<p style="text-align: left;">Adriel sintió la misma presión que su hermana y comenzó a llorar.</p>
<p style="text-align: left;">Sus papás desconcertados guardaron silencio.</p>
<p style="text-align: left;">—Cálmate Tere. ¿Qué te pasa? Cuéntame, ¿por qué lloran?</p>
<p style="text-align: left;">Tere entre balbuceos le dijo a su mamá que se había gastado el dinero en unas paletas de hielo.</p>
<p style="text-align: left;">—Está bien, no te voy a regañar por eso —le contestó Raquel—.</p>
<p style="text-align: left;">¿Pero dónde están las paletas?</p>
<p style="text-align: left;">—Se me cayeron.</p>
<p style="text-align: left;">Adriel no decía nada, no podía dejar de llorar.</p>
<p style="text-align: left;">—Bueno, basta de lágrimas. Raquel, sírveme un vaso de agua.</p>
<p style="text-align: left;">Tere, Adriel, ayúdenme a poner el tanque de gas. Tere y Adriel se levantaron entre suspiros y sollozos para obedecer a su papá.</p>
<div class="saboxplugin-wrap" itemtype="http://schema.org/Person" itemscope itemprop="author"><div class="saboxplugin-tab"><div class="saboxplugin-gravatar"><img alt='Rodrigo Velázquez Solórzano' src='https://secure.gravatar.com/avatar/1642ad72ad656b5cd1ba4b3a98e71238fa534ad0e0a3d376ebb89a243cae17c9?s=100&#038;d=identicon&#038;r=g' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/1642ad72ad656b5cd1ba4b3a98e71238fa534ad0e0a3d376ebb89a243cae17c9?s=200&#038;d=identicon&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-100 photo' height='100' width='100' itemprop="image"/></div><div class="saboxplugin-authorname"><a href="https://errr-magazine.com/english/author/rodrigovzsr/" class="vcard author" rel="author"><span class="fn">Rodrigo Velázquez Solórzano</span></a></div><div class="saboxplugin-desc"><div itemprop="description"><p>rodrigovzsr@hotmail.com</p>
<p>Rodrigo Velázquez Solórzano (1986) nació en la ciudad de México. Estudio letras en la Coordinación Nacional de Literatura, Arte Contemporáneo y Educación Artística en el Centro Nacional de las Artes, así como Ingeniería en Electrónica, con especialización en Automatización y Control, en el Tecnológico de Estudios Superiores de Ecatepec. Es profesor de Electrónica, Física y Matemática, actividad que ha complementado con la de escribir cuentos, poemas, obras de teatro, crónicas y análisis políticos.</p>
</div></div><div class="saboxplugin-web"><a href="https://www.facebook.com/rodrigo.velazquezsol" target="_blank" >www.facebook.com/rodrigo.velazquezsol</a></div><div class="clearfix"></div></div></div><p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/english/decisiones-de-marzo/">Decisiones de Marzo</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com/english">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
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		<title>Mujer</title>
		<link>https://errr-magazine.com/english/mujer-2/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Rodrigo Velázquez Solórzano]]></dc:creator>
		<pubdate>Sun, 26 Apr 2020 18:01:49 +0000</pubdate>
				<category><![CDATA[Textos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>1. ¿Cuál es tu palabra favorita?: Mujer 2. ¿Qué soñaste anoche? Si no te acuerdas, relata algún sueño reciente del que te acuerdes.: Soñé que un volcán hacia erupción. Yo me encontraba en la parte superior de un cerro donde podía tomar fotografías hermosas de la lava que avanzaba hacia la Ciudad de México. 3. [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/english/mujer-2/">Mujer</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com/english">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><b>1. What is your favorite word?</b> Mujer</p>
<p><b>2. What did you dream last night? If you don't remember, tell us about a recent dream you remember...:</b> Soñé que un volcán hacia erupción. Yo me encontraba en la parte superior de un cerro donde podía tomar fotografías hermosas de la lava que avanzaba hacia la Ciudad de México.</p>
<p><b>3. What is the movie that made you laugh the most?</b> Porco rosso</p>
<p><b>4. What song would you like to have played at your funeral?</b> La cruz de Marihuana.</p>
<p><b>5. What is your definition of «art»?</b> El arte debe ser como ese espejo que nos revela nuestra propia cara.</p>
<p><b>6. What would be your ideal project or collaboration?</b> Ciencia, arte y Deporte.</p>
<p><b>7. What is the best advice anyone has ever given you?</b> Te crees chingon como todo buen pendejo.</p>
<p><b>8. If you could change anything in the world, what would you change?</b> El modelo económico.</p>
<p><b>9. A penguin comes into your room with a hat on. What is the first thing he says to you and why is he in your room?</b> El club de la pelea.</p>
<p><b>10. Describe (in 100 words maximum) what you do..:</b>Aprendiendo a vivir.</p>
<p>Photography by <a href="https://janmeifert.de/">Jan Meifert</a></p>
<div class="saboxplugin-wrap" itemtype="http://schema.org/Person" itemscope itemprop="author"><div class="saboxplugin-tab"><div class="saboxplugin-gravatar"><img alt='Rodrigo Velázquez Solórzano' src='https://secure.gravatar.com/avatar/1642ad72ad656b5cd1ba4b3a98e71238fa534ad0e0a3d376ebb89a243cae17c9?s=100&#038;d=identicon&#038;r=g' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/1642ad72ad656b5cd1ba4b3a98e71238fa534ad0e0a3d376ebb89a243cae17c9?s=200&#038;d=identicon&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-100 photo' height='100' width='100' itemprop="image"/></div><div class="saboxplugin-authorname"><a href="https://errr-magazine.com/english/author/rodrigovzsr/" class="vcard author" rel="author"><span class="fn">Rodrigo Velázquez Solórzano</span></a></div><div class="saboxplugin-desc"><div itemprop="description"><p>rodrigovzsr@hotmail.com</p>
<p>Rodrigo Velázquez Solórzano (1986) nació en la ciudad de México. Estudio letras en la Coordinación Nacional de Literatura, Arte Contemporáneo y Educación Artística en el Centro Nacional de las Artes, así como Ingeniería en Electrónica, con especialización en Automatización y Control, en el Tecnológico de Estudios Superiores de Ecatepec. Es profesor de Electrónica, Física y Matemática, actividad que ha complementado con la de escribir cuentos, poemas, obras de teatro, crónicas y análisis políticos.</p>
</div></div><div class="saboxplugin-web"><a href="https://www.facebook.com/rodrigo.velazquezsol" target="_blank" >www.facebook.com/rodrigo.velazquezsol</a></div><div class="clearfix"></div></div></div><p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/english/mujer-2/">Mujer</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com/english">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
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		<title>Entrevista con Juan Rulfo</title>
		<link>https://errr-magazine.com/english/entrevista-con-juan-rulfo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Rodrigo Velázquez Solórzano]]></dc:creator>
		<pubdate>Wed, 28 Aug 2019 01:54:11 +0000</pubdate>
				<category><![CDATA[Textos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>“¿Por qué será que todos guardan algo? cosas tan duras que nadie puede decir, y van todos caminando como en una procesión de gente muda que no tiene corazón. ¿Por qué será que me gusta la noche mujer?, porque todo el que ríe es un padre para mí, que se anima a expresar todo y [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">“¿<i>Por qué será que todos guardan algo? cosas tan duras que nadie puede decir, y van todos caminando como en una procesión de gente muda que no tiene corazón. ¿Por qué será que me gusta la noche mujer?, porque todo el que ríe es un padre para mí, que se anima a expresar todo y que te enseña a vivir lo que millones no se animan a decir”. Fabulosos Cadillacs</i></p>
<p align="justify">Al haber sido incinerado me negaste algo más importante que la forma física de un sepulcro a dónde ir a visitarte. Desvaneciste al incandescente sol del mediodía que pudo deslumbrar mis ojos y dorar mi piel, alejaste de mi paladar el dulce sabor del zapote negro y el panapén, frutos que debía probar mientras recorría entusiasmado las suaves y pedregosas calles de Jalisco.</p>
<p align="justify">Yo habría podido decirle a mi prima Andrea, a mi amante Mallorie, a mi alumna Tania, a mi amiga Alejandra, o la teacher Adive, que deseaba que ella me acompañara a buscar por entre las viejas casas de Sayula un sencillo y hermoso hotel donde hospedarnos antes de llegar al olvidado panteón del pueblo que te vio nacer. Rulfo, si en lugar del aire en el que fueron dispersadas tus cenizas hubieras elegido la tierra, si en lugar del movimiento hubieras elegido la inercia, habría llevado mi libro de cuentos hasta tu sepulcro, te habría preguntado en voz alta si la forma en que redacté mis historias te parecía nueva, creativa e ingeniosa, o si por el contrario, necesitaba mejorar mi uso de los adjetivos y los pronombres personales. Rulfo, yo habría jugado bajo el cielo azul de abril, a que tú, a través del viento, me respondías todas mis preguntas, ¿o acaso me habrías negado el saber por qué dejaste de escribir?</p>
<p align="justify">Quiero imaginar que conmigo habrías sido más elocuente de lo que fuiste con cualquier persona en vida, que tu voz, a través del viento, habría respondido con entusiasmo al término de cada pregunta que yo te hiciera. Sabes Rulfo, te habría platicado, con lágrimas en los ojos, el siguiente comentario que me hizo mi madre&#8230;&gt;&gt;&gt;</p>
<p align="justify">[La entrevista completa se puede solicitar al siguiente numero por whatsapp: 55-64807625]</p>
<p align="justify">Photography by <a href="https://www.flickr.com/photos/freebliss/page1">Alison Scarpulla</a></p>
<div class="saboxplugin-wrap" itemtype="http://schema.org/Person" itemscope itemprop="author"><div class="saboxplugin-tab"><div class="saboxplugin-gravatar"><img alt='Rodrigo Velázquez Solórzano' src='https://secure.gravatar.com/avatar/1642ad72ad656b5cd1ba4b3a98e71238fa534ad0e0a3d376ebb89a243cae17c9?s=100&#038;d=identicon&#038;r=g' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/1642ad72ad656b5cd1ba4b3a98e71238fa534ad0e0a3d376ebb89a243cae17c9?s=200&#038;d=identicon&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-100 photo' height='100' width='100' itemprop="image"/></div><div class="saboxplugin-authorname"><a href="https://errr-magazine.com/english/author/rodrigovzsr/" class="vcard author" rel="author"><span class="fn">Rodrigo Velázquez Solórzano</span></a></div><div class="saboxplugin-desc"><div itemprop="description"><p>rodrigovzsr@hotmail.com</p>
<p>Rodrigo Velázquez Solórzano (1986) nació en la ciudad de México. Estudio letras en la Coordinación Nacional de Literatura, Arte Contemporáneo y Educación Artística en el Centro Nacional de las Artes, así como Ingeniería en Electrónica, con especialización en Automatización y Control, en el Tecnológico de Estudios Superiores de Ecatepec. Es profesor de Electrónica, Física y Matemática, actividad que ha complementado con la de escribir cuentos, poemas, obras de teatro, crónicas y análisis políticos.</p>
</div></div><div class="saboxplugin-web"><a href="https://www.facebook.com/rodrigo.velazquezsol" target="_blank" >www.facebook.com/rodrigo.velazquezsol</a></div><div class="clearfix"></div></div></div><p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/english/entrevista-con-juan-rulfo/">Entrevista con Juan Rulfo</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com/english">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
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		<title>Entrevista con el Embajador Ruso Eduard Malayán</title>
		<link>https://errr-magazine.com/english/entrevista-con-el-embajador-ruso-eduard-malayan/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Rodrigo Velázquez Solórzano]]></dc:creator>
		<pubdate>Sun, 25 Aug 2019 22:43:45 +0000</pubdate>
				<category><![CDATA[Textos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>“Dejándonos de divagaciones, deseo preguntarles qué prefieren: ¿el camino lento de escribir novelas sociales, y predeterminar desde una oficina el futuro de la humanidad, su papel para dentro de mil años (…) o, por el contrario, prefieren una decisión rápida, sea cual fuere, pero que en definitiva desatará las manos de la humanidad, ofreciéndole el [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">“<i>Dejándonos de divagaciones, deseo preguntarles qué prefieren: ¿el camino lento de escribir novelas sociales, y predeterminar desde una oficina el futuro de la humanidad, su</i> <i>papel para dentro de mil años (…) o, por el contrario, prefieren una decisión rápida, sea cual fuere, pero que en definitiva desatará las manos de la humanidad, ofreciéndole el campo libre para estructurarse como</i> <i>una nueva sociedad y no sobre el papel?”</i><i>. </i><i>Vladimir Ilich Lenin</i></p>
<p align="justify">Logré entender el comportamiento de las personas a mi alrededor, aprender de ellos, deducir el origen emocional de sus palabras, la consecuencia de sus actos. Pero para adquirir esos conocimientos tuve que dejarlos avanzar en varias ocasiones más allá de lo tolerable, guardar silencio, observar para relacionar señalamientos, conductas reiterativas, vivencias que al final me impulsarían a realizar mi entrevista con el embajador ruso, Eduard Malayán.</p>
<p align="justify">Explico lo anterior: Javier, Juan y el Rupert fueron los colegas más leales y sinceros de quienes me acompañaron en esos meses de intenso surrealismo mexicano. (Armando se mantuvo al margen y Sandy sólo se rió cuando le hablé del tema). Ellos se embriagaron conmigo en los bares y algo curioso fue que, al igual que las demás personas a mi alrededor prefirieron (y aún prefieren) fingir no saber demasiado sobre mi espontanea popularidad en internet que desembocó en un comportamiento peculiar de la sociedad hacia mí en cantinas, parques, museos, restaurantes, universidades y en toda clase de lugares públicos imaginables. Puedo decir que ellos tres son mis verdaderos amigos. Esa triada, consciente de la intervención electrónica a mi celular, decidió participar estoica conmigo en las conversaciones por <i>messenger</i> que se hicieron públicas de manera indiscriminada hacia otros celulares. Ellos también se divirtieron por igual con las fotos o videos que me tomaban en la calle, en el metro, en el autobús, etc. Ellos tres se mantuvieron lo más firmes que pudieron a mi lado, porque sin duda también trastabillaron.</p>
<p align="justify">Edgar, mecánico y cizañoso, aprovechó con premeditación ese peculiar momento de mi vida en el que fui el centro de atención de algunas personas, para desahogar sus severos enfados interiores, las ansias de humillar y sobajar al cercano amigo que soy, o que fui. Algo importante que debía de ocurrir para logar confirmar la creciente necesidad de Lira por enaltecerse así mismo de la manera más triste posible, o sea, buscando degradar a otro.</p>
<p align="justify">Por esos días de popularidad, consentí que Rocío me colocara entre animales de carga (sus amigos, no Rocío) que con toda mala intención buscaron provocarme y subyugarme en una absurda posada sin piñatas ni ponche, en aquella estupenda noche de feria en las calles de la delegación Cuauhtémoc. (Algo similar a lo que intentaron hacer el Pifas y el Ayax en el departamento del Gnomo en Santa María la Rivera).</p>
<p align="justify">Teresa, siempre torpe y llana, fingiendo algo que nunca será, es decir; fiel, noble y sincera, se humillaría al participar de manera voluntaria en un grupo de calumnias y chismes por internet, el cual de forma penosa, utilizaría hasta nuestras conversaciones personales.</p>
<p align="justify">Mi primo Giovanni, enterado de los acontecimientos sociales a mi alrededor, fue quien me convenció que fuera a Juchitán de Zaragoza en Oaxaca con un grupo de ignorantes que soporté por más horas de las que merecían, él es demasiado inocente y amigable como para reclamarle algo.</p>
<p align="justify">Grupo Rodrigo Porrúa, bueno, no quiero hablar de Porrúa.</p>
<p align="justify">Andrea, sin embargo, siempre amable, tierna y cariñosa conmigo, cándida y atractiva como un suave aroma a canela, ella se deslindó de cualquier comportamiento y comentario insulso para acompañarme al cine a ver <i>Coco</i>, recomendarme la genial serie de dibujos animados <i>Rick and Morty,</i> conversar conmigo de lo mucho que nos gusta <i>Bojack Horseman</i> and <i>Mushishi</i>. Lo más divertido fue salir a reírme con ella de muchas de las pésimas piezas expuestas en la quinta edición de la Feria de Arte Material llevada a cabo en el recién remodelado Frontón México, el ahora hermoso edificio de fachada carmesí ubicado a un costado del Monumento a la Revolución en la ciudad de México.</p>
<p align="justify">En el transcurso del tiempo en el que fui espiado, se fueron gestando mis <i>fans, </i>mis queridos fans que se la pasaron observando mi <i>Facebook, </i>mi <i>laptop</i>, o mi <i>instagram</i>, tanto de día como de noche (algunos de ellos todavía lo hacen). Mis amados <i>paparazzis </i>los cuales se extendieron hasta las bellas playas de Huatulco utilizando las cámaras de sus celulares para fotografiarme en calzones mientras estaba bronceándome, incluyendo en ese <i>club</i> de seguidores no sólo a mis hermanos connacionales, sino también a dos o tres <i>gringos </i>metiches que andaban turisteando por ahí, y a una que otra canadiense y argentina. Ellos y ellas crearon un espejo social en el cual conseguí reflejarme para lograr entenderme mejor a mí mismo y ver cuál ha sido mi postura con respecto a la humanidad y a las acciones que llevo a cabo día con día.</p>
<p align="justify">Hubo chicas dedicadas al comercio que malinterpretaron de forma intencional mis palabras y mis actos, jovencitas amantes de las palomitas de maíz que llegaron a calificarme de gay y después de mujeriego semental, de violador y suicida. Hubo licenciadas y estudiantes que se enamoraron de un <i>Rock</i> <i>Star</i>, locutores que me encasillaron como borracho escandaloso, oficinistas y curadores de arte que gritaron “Rodrigo está solo” porque leyeron un viejo diario de hace más de dos años, y hasta amigos del servicio de la limpieza que junto a varios doctores me tildaron de intelectual de biblioteca. Los desempleados de esta década junto con las policías que me detuvieron en el Hemiciclo a Juárez, todos ellos y ellas fueron parte de este gran <i>show</i> que es el teatro de la vida.</p>
<p align="justify">Conseguí entonces confirmar varias lecciones de estas recientes experiencias.</p>
<p align="justify">Una; no hay duda, la vida se trata de “el hombre por el hombre”.</p>
<p align="justify">Dos; familiares, amigos y desconocidos me destruyeron y construyeron en un solo día.</p>
<p align="justify">Tres; el último paso para convertirse en escritor es confrontarse con la sociedad.</p>
<p align="justify">Cuatro; no mienten cuando dicen que en México la gran mayoría de las personas buscan la degradación de las otras personas en lugar de ayudarlas.</p>
<p align="justify">Cinco; haber estudiado letras en la Coordinación Nacional de Literatura me abrió y cerró muchas puertas, tanto en mi mente, como en la sociedad.</p>
<p align="justify">Seis; las personas no se preocupan por diferenciar lo que es verdad de lo que es mentira, ven lo que quieren ver.</p>
<p align="justify">Siete; la población no está relacionada con los tiempos del proceso y la creación artística, los considera ociosos, si es que acaso los considera.</p>
<p align="justify">Ocho; las personas iletradas son las que más hablan de forma irreflexiva y mecánica, así tengan un doctorado honoris causa.</p>
<p align="justify">Nueve; saber priorizar lo colectivo ante lo individual es indispensable, importa más; el grupo tiene mayor margen de movimiento e influencia que el individuo, para bien, o para mal.</p>
<p align="justify">Diez; las personas prefieren ser espectadores que creadores, se preocupan más por las expresiones y actos de los demás que por reflexionar en su propio comportamiento.</p>
<p align="justify">Once; casi el cien por ciento de los mexicanos viven bajo una conducta de simulación, tanto en sus palabras como en sus actos. Este comportamiento dañino tiene como uno de sus máximos exponentes a Ricardo Anaya, citaré uno de sus memorables discursos demagógicos por ejemplo: “Licenciado Enrique Peña Nieto, Congreso de la Unión, en tan sólo unos meses <b>logramos</b> las reformas que habían sido postergadas por décadas, telecomunicaciones, reforma educativa, reforma financiera, política electoral y por supuesto la reforma energética, yo no tengo duda, y ustedes tampoco deben tenerla, vienen tiempos mejores para nuestro país, y la historia sólo confirmara que <b>hicimos</b> lo correcto cuando la reforma energética se traduzca de manera concreta en inversión productiva, crecimiento económico, generación de empleos, soberanía energética, y disminución en el precio de los combustibles, empezando con el precio de la luz. Porque el futuro le pertenece a los que se atreven a cambiar, y en estas extraordinarias fechas de convivencia con la familia, podremos mirar a nuestros hijos a los ojos con plenitud interior, con la plenitud que da el deber cumplido; muchas felicidades y que viva México”. Recordemos que “en la edición 2153 del 4 de febrero, la Revista?<b>Proceso</b>?dio a conocer que el aspirante presidencial creó en Querétaro una fundación que, en lugar de cumplir su objetivo social de ‘fortalecer la conciencia democrática de los queretanos y su formación cívico-política’, fue usada por él para hacer un millonario negocio inmobiliario con constructores amigos, mediante un complejo esquema de triangulación y encubrimiento de operaciones financieras” o sea, lavado de dinero. Anaya miente como respira, por eso lo pongo como ejemplo de esa habitual patología a la que nos hemos acostumbrado los mexicanos desde hace décadas, la hipocresía, la doble moral, la mísera forma de vivir donde también se encuentra bien ubicado José Antonio Meade.</p>
<p align="justify">Me pareció interesante ver que vecinos, ex alumnos y extraños decidieron convertirme en una mercancía de entretenimiento soso y vulgar en un momento nacional de importante envergadura. Como dijo Andrés Manuel: “No conviene distraernos con mezquindades, lo importante ahora es la transformación de México”. Es fundamental identificar a los mentirosos, señalar a los mendaces detractores como el poeta Efraín Bartolomé que junto al novelista Mario Vargas Llosa han declarado estar de parte de los opresores.</p>
<p align="justify">Fue entonces, a partir de estos acontecimientos y reflexiones en mi vida que se renovó mi espíritu con la intención de realizar una entrevista significativa para la sociedad; en esta ocasión fue una entrevista de carácter político, con el embajador ruso Eduard Malayán.</p>
<p align="justify">Logré, vía correo electrónico, acordar mi cita en la calle Maestro José Vasconcelos 204, Hipódromo Condesa, Delegación Cuauhtémoc, para entrevistarme con el representante de una nación que pasó de tener una población ochenta por ciento campesina a principios del 1917, a ser la primera potencia mundial humana en ciencia y deporte a finales de ese mismo siglo. La entrevista se programó para las diez de la mañana del día veintiuno de febrero del dos mil dieciocho, entrevista a la que llegué con puntualidad.</p>
<p align="justify">Cuando me presenté con el oficial encargado de custodiar la puerta exterior de la residencia oficial rusa y se anunció mi presencia a la recepción interna de la embajada por un intercomunicador, coincidí con la salida de un trabajador mexicano que por las siglas bordadas en uno de los parches que tenía cosido en su camisa de corte militar a la altura de su pecho, era miembro de la Secretaria de la Defensa Nacional. Un par de minutos después de ser notificada mi presencia, se abrió la puerta exterior del edificio. Al ingresar fui recibido por un joven ruso que se presentó como Secretario de Cultura y que con seguridad era un agente perteneciente al departamento del Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia ya que fue el encargado de revisarme y autorizar mi acceso definitivo a la embajada.</p>
<p align="justify">Puedo aseverar dos actos premeditados por parte del agente del Servicio de Inteligencia Exterior.</p>
<p align="justify">El primero, correspondiente a su formación táctica, es que estrechó mi mano con un ligero exceso de fuerza cuando nos saludamos, acción que correspondí de inmediato. El segundo, propio de la fuerza de su carácter; fue que me miró fijamente y con rigor cada segundo que estuvo cerca de mí y hasta que comencé a caminar guiado por el Secretario de Cultura a una sala adecuada al propio carácter y extensión del territorio ruso.</p>
<p align="justify">Era un lugar amplio de paredes altas y claras donde un espejo ovalado de poco más de tres metros en su vertical y de unos dos metros de ancho en su máxima horizontal era una clara analogía al temple e historia rusa que sin duda demostró tener el embajador cuando comencé a platicar con él. Ese hermoso espejo de marco dorado combinaba con un bello juego de sala y con las sillas de igual pulcritud blanca con bastidor también de color dorado.</p>
<p align="justify">Ver entrar al embajador a la sala donde lo estaba esperando fue muy agradable para mí. Yo había generado por mis lecturas de historia, política y literatura una amplia curiosidad hacia el pueblo ruso. Así que tener la oportunidad de ratificar mis conocimientos con un representante diplomático de la nación que dio al mundo al feroz ejército rojo, fue para mí algo muy grato.</p>
<p align="justify">Pero he de aclarar que el principio de nuestra conversación fue de forma disonante. Justo después de saludarme y sentarse frente a mí, el embajador me preguntó de manera presuntuosa y directa:</p>
<p align="justify">—¿Cuál es tu interés en mí?</p>
<p align="justify">Hizo esta pregunta en ruso, al igual que muchas otras expresiones las cuales fueron traducidas por el Secretario de Cultura quien muy amablemente nos acompañó a tomar una taza de café durante la entrevista.</p>
<p align="justify">—Sería un error de mi parte deslindar las relaciones político-económicas de las producciones artísticas, sería una irresponsabilidad. Omitir en mi libro de entrevistas la influencia de la estructura oligárquica en la vida de los individuos, y por lo tanto en su producción artística, sería un lujo que no puede ser.</p>
<p align="justify">—Yo no creo que sea así. La política está alejada de la creación artística, tiene otras finalidades e intereses, no interactúan.</p>
<p align="justify">—Yo creo que sí; el realismo socialista es un buen ejemplo.</p>
<p align="justify">El embajador no refutó mi aseveración y comenzó explicarme lo siguiente.</p>
<p align="justify">—El realismo socialista fue una imposición determinada por el estado para llevar a cabo la unificación de las diversas expresiones artísticas bajo la ideología política del partido. Las instituciones se encargaban de implementar una tendencia filosófica en las expresiones artísticas. Se creó la fundación de escritores partidarios del estado… de cualquier manera, eso se acabó en mil novecientos noventa y uno, ahora hay que concursar para obtener becas y premios culturales como en cualquier otro país. Pero te comento, aun no entiendo, ¿qué quieres de mí?</p>
<p align="justify">—Conversar, le reitero, realizar una conjunción política, económica y cultural por medio de una conversación.</p>
<p align="justify">—Hablas en general; si no tienes una pregunta en específico que hacerme voy a tener que retirarme.</p>
<p align="justify">—Estoy respondiendo a su pregunta, yo aún no he generado ninguna. Si me permite, me gustaría saber cómo fue crecer en la Unión Soviética, ¿cuál fue la expresión artística que más estaba difundida en su país en aquella época?</p>
<p align="justify">Noté que el embajador respondió a mi pregunta sin mucho interés.</p>
<p align="justify">—El teatro, había muchas representaciones teatrales en la ciudad, salíamos de la escuela para hacer nuestras tareas en casa, después, por las tardes, asistíamos a ver las obras de teatro que se producían de forma local.</p>
<p align="left">—¿Recuerda algún escritor, cineasta o película que le interesara mucho en sus años de formación en la Unión Soviética?</p>
<p align="justify">—Sí, pero no evocarían nada en ti, podría decirte varios nombres de diversos poetas pero no reconocerías ninguno.</p>
<p align="justify">—Rusia le ha dado a la humanidad grandes escritores, Gogol, Korolenko, Turguénev, Fiódor Mijáilovich Dostoyevski, Tolstói…</p>
<p align="justify">—Escritores del siglo diecinueve, todos ellos muy buenos. Pero lo mismo podemos decir de Shakespeare o de Cervantes, cada uno supo expresar al ser humano en su periodo.</p>
<p align="justify">Me sorprendió que el embajador tuviera una noción tan puntual de la literatura.</p>
<p align="justify"> —Sí, pero en este caso me interesaría conversar sobre los escritores rusos de los que yo he podido aprender mucho.</p>
<p align="justify">—Te puedo decir que Tolstoi estaba prohibido durante el zarismo, perdón, durante la URSS; hasta que firmamos el tratado con Estados Unidos comenzó a difundirse de nuevo su trabajo.</p>
<p align="justify">—La perestroika.</p>
<p align="justify">—Firmamos creyendo algo…</p>
<p align="justify">El embajador no terminó su oración, pero su expresión corporal me dio a entender que se sentía decepcionado por lo que sucedió en su país a partir de la perestroika. Recordé una frase que se atribuyó quizá de forma equivocada al ex presidente estadounidense Ronald Reagan, “No voy a detenerme hasta no ver un McDonald’s en la Plaza Roja”.</p>
<p align="justify">—…Hubo varias películas, el cine soviético era muy bueno, era crítico. Recuerdo una: Soldado Catorce.</p>
<p align="justify">—Esa película debió ser de gran importancia para su formación ya que la recuerda después de tantos años. En el título se menciona la palabra soldado, ¿tiene usted algún recuerdo de la guerra?</p>
<p align="justify">En este punto comenzó el verdadero interés del embajador en nuestra conversación, tomó un sorbo de café, me invitó con un gesto de su mano derecha a que yo también tomara un sorbo de café de mi taza, se acomodó en la silla de manera más erguida y empezó a platicar con entusiasmo.</p>
<p align="justify">—Sí, mi generación tiene muy presente la guerra, algo que ustedes no conocen. Nos entregaban en la escuela de educación básica distinciones con el rostro de nuestros generales para que las portáramos en la playera. Nos hacían sentir muy orgullosos.</p>
<p align="justify">Recordé un párrafo del genial libro <i>El Imperio</i> que fue escrito por el legendario coronista Ryszard?Kapuscinski. “‘Niños’, dijo el maestro con una voz que recordaba el sonido de madera hueca, ‘estos son vuestros líderes’. Eran nueve, se llamaban Andréiv, Voroshílov, Zhdánov, Kaganóvick, Kalinin, Mikoián, Mólotov, Jruschov y el noveno prócer era Stalin. La insignia con su retrato era dos veces más grande que las demás. Pero eso nos resultaba comprensible. El señor que ha escrito un libro tan gordo como <i>Vprosy leninisma,</i> con el cual aprendimos a leer, debía tener una insignia más grande que los otros”. No quise preguntarle nada sobre las purgas humanas que realizaron Stalin y Gorbachov por aquellos años, las que con seguridad vivió.</p>
<p align="justify">Deduje entonces.</p>
<p align="justify">—La Segunda Guerra Mundial que los estadounidenses dicen que ganaron, pero en realidad fueron ustedes los que detuvieron a los alemanes.</p>
<p align="justify">—Ver a mi familia separada, afligida, llorando por los hermanos, primos, o tíos que nunca regresaron es un profundo sentimiento de tristeza; te puedo decir que mi generación jamás lo olvidará, quizá las nuevas generaciones estén más alejadas de esos recuerdos, pero la mía no.</p>
<p align="justify">El embajador hizo una pausa y después dijo por cortesía:</p>
<p align="justify">»En realidad ustedes también conocen algo de esas experiencias, pero de forma diferente, los niños héroes de Chapultepec, la batalla de Puebla contra los franceses.</p>
<p align="justify">—La OTAN se creó después de la Segunda Guerra Mundial para frenar el avance de la Unión Soviética hacia los países aledaños, Kazajistán, Kirguistán, Uzbekistán, Tayikistán, Turkmenistán.</p>
<p align="justify">Esa afirmación de mi parte llevó al embajador a pronunciar en español la siguiente pregunta:</p>
<p align="justify">—¿Cómo sabes eso, naciste en Rusia?</p>
<p align="justify">Exhalé una pequeña carcajada al escuchar su cuestionamiento.</p>
<p align="justify">—No, pero he leído un poco.</p>
<p align="justify">Regresó el embajador a su idioma natal.</p>
<p align="justify">—Sí, la Organización del Tratado del Atlántico Norte fue propuesta por Washington como un sistema colectivo de “defensa” para detener la expansión del socialismo.</p>
<p align="justify">—Sí, lo sé.</p>
<p align="justify">El embajador notó en mí cierto conocimiento de la historia, filosofía y cultura de país. Algo que lo llevaría a sentirse en confianza conmigo para conversar más adelante con mayor libertad.</p>
<p align="justify">—Hablando un poco de geopolítica, embajador, usted se encuentra en una posición estratégica para su país, está usted en México, cerca de la nación más poderosa del mundo, su puesto es muy importante para su país a nivel mundial…</p>
<p align="justify">Aquí, con clara astucia, el embajador interrumpió lo que sería la introducción de mi próxima pregunta sobre su trabajo. Distrajo mi atención al comenzar a conversar conmigo en español. No me permitió decirle: ”Usted tiene entre sus deberes redactar puntuales informes sobre la situación política, económica y social en México, quiénes son sus principales empresarios, la filosofía con la que los militares guían sus acciones y cómo van cambiando las relaciones pueblo-gobierno en mi nación, el Kremlin debe estar bien informado. Necesitan saber cuáles serían las mejores alianzas con gobernadores mexicanos en caso de una guerra comercial con Estados Unidos, además de tener datos que les permitan planear accesos terrestres, marítimos y aéreos hacia el vecino del norte a través de México, en caso de una guerra”.</p>
<p align="justify">—En geopolítica, ¿sabes qué hizo Barack Obama, premio nobel de la paz?</p>
<p align="justify">Nuestro intermediario reaccionó sorprendido porque el embajador comenzó a platicar en castellano y de forma directa conmigo.</p>
<p align="justify">—Dejó la guerra en el oriente.</p>
<p align="justify">—Colocó fuerzas armadas en Afganistán, Irak, Siria, Libia y Pakistán hasta el fin de su mandato. Obama es el presidente que más ha prolongado y diseminado la guerra. Recordemos que fue un mandato de ocho años.</p>
<p align="justify">El embajador hizo una breve pausa y después dijo:</p>
<p align="justify">—¿Sabes porque tomamos Crimea?</p>
<p align="justify">Volteé sorprendido a ver al embajador, pues de forma voluntaria decidió conversar sobre un conflicto bélico en el cual su país fue muy criticado a nivel mundial. Él se dio cuenta de mi sorpresa y dijo:</p>
<p align="justify">»No hay problema, esta información es de conocimiento general. Los europeos nos estaban cercando de manera militar, teníamos que defendernos, somos una nación fuerte, no teníamos otra opción.</p>
<p align="justify">Exhalé una nueva carcajada ya que el tono de voz con que lo dijo y las expresiones corporales que utilizó para decir lo anterior fueron muy coloquiales y amistosas. Fue como haberlo escuchado decir: “Wey, pinches europeos nos estaban cercando cabrón, no teníamos de ostra”.</p>
<p align="justify">—Hace algunas semanas se dio la noticia en México de que Rusia poseía un submarino capaz de lanzar un torpedo con una ojiva nuclear más poderosa que la bomba del Zar. Mi pregunta es: ¿por qué crear un arma tan destructiva, un arma que se dice es capaz de generar un tsunami si se explota cerca de una costa?</p>
<p align="justify">De nuevo el embajador desvió el tema de mi pregunta.</p>
<p align="justify">—Hay un tratado de no proliferación de armas nucleares para priorizar el dialogo.</p>
<p align="justify">—Pero ese tratado paradójico impide que otras naciones generen el armamento nuclear que necesitan para defenderse de posibles invasiones, limita la investigación tecnológica de un país y sin embargo Rusia continúa generando armamentos nucleares. Sólo que mi pregunta fue: ¿por qué crear un arma tan destructiva?</p>
<p align="justify">—No tenía información sobre la bomba que mencionas. Me estoy enterando por ti.</p>
<p align="justify">Bebí un sorbo de café de mi tasa y después expliqué:</p>
<p align="justify">—La revista Proceso, en una edición actual, menciona que de nuevo se está llevando una carrera armamentista nuclear entre su nación y Estados Unidos. Si usted conoce de forma personal las tragedias de la guerra, ¿no cree que debería refutar esta escalada nuclear en su país?</p>
<p align="justify">—No tenemos otra opción. ¿Sabes de cuánto es el gasto militar estadounidense? Tú debes de saberlo.</p>
<p align="justify">—No tengo el dato exacto, pero sé que es mucho menor el gasto militar ruso.</p>
<p align="justify">—Setecientos mil millones de dólares, ¡es un gasto enorme! Nosotros nos armamos para defendernos, no tenemos otra alternativa, pero cada decisión que tomamos lo hacemos pensando en el bienestar humano.</p>
<p align="justify">El embajador comenzó a sentirse presionado por mí y me dijo:</p>
<p align="justify">—Una pregunta más y terminamos la entrevista.</p>
<p align="justify">—Ese tratado de no proliferación de armas limita en su desarrollo a todas las naciones que no han generado esa tecnología, es injusto y es necesario eliminarlo. Por ejemplo, Corea del Norte requiere el armamento nuclear para tener una defensa contra las demás naciones como Japón o Corea del Sur que a veces lo amenazan. ¿Se detendrá Corea del Norte en su constante desarrollo armamentístico por el tratado de no proliferación de armas nucleares?</p>
<p align="justify">—Esa pregunta es muy fácil de responder.</p>
<p align="justify">El embajador emuló en su respuesta a Vladimir Putin cuando en una conferencia de prensa muy difundida un reportero le preguntó al nuevo Zar Ruso algo similar a lo que yo le pregunté al embajador.</p>
<p align="justify">—Estados Unidos y Corea del Sur hacen ensayos militares cada año muy cerca de las aguas territoriales de Corea del Norte, ellos no se van a detener en su desarrollo armamentístico hasta sentirse seguros.</p>
<p align="justify">Estaba a punto de formularle otra pregunta al embajador pero ya no me lo permitió.</p>
<p align="justify">—Dije una pregunta más y ya. Lo siento, ya tengo tiempo, tengo que irme.</p>
<p align="justify">Yo quería hablar sobre las próximas elecciones rusas, sobre el nuevo Zar de Rusia, Vladimir Putin y sus <i>hackers</i>, pero el embajador no me lo permitió.</p>
<p align="justify">Nos pusimos de pie para volvernos a saludar de forma muy cordial, tomamos unas fotos para el recuerdo y nos agradecimos mutuamente por el tiempo que habíamos compartido.</p>
<p align="justify">Al final de ese movimiento dialectico de experiencias, cuando me encontraba despidiéndome del Secretario de Cultura en la puerta exterior de la embajada sentí que mi espíritu, cuerpo y mente se habían enriquecido de una forma cuantitativa y cualitativa al haberme confrontado a mí mismo y a la sociedad.</p>
<p align="justify">Photography by <a href="https://www.flickr.com/photos/freebliss/page1">Alison Scarpulla</a></p>
<div class="saboxplugin-wrap" itemtype="http://schema.org/Person" itemscope itemprop="author"><div class="saboxplugin-tab"><div class="saboxplugin-gravatar"><img alt='Rodrigo Velázquez Solórzano' src='https://secure.gravatar.com/avatar/1642ad72ad656b5cd1ba4b3a98e71238fa534ad0e0a3d376ebb89a243cae17c9?s=100&#038;d=identicon&#038;r=g' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/1642ad72ad656b5cd1ba4b3a98e71238fa534ad0e0a3d376ebb89a243cae17c9?s=200&#038;d=identicon&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-100 photo' height='100' width='100' itemprop="image"/></div><div class="saboxplugin-authorname"><a href="https://errr-magazine.com/english/author/rodrigovzsr/" class="vcard author" rel="author"><span class="fn">Rodrigo Velázquez Solórzano</span></a></div><div class="saboxplugin-desc"><div itemprop="description"><p>rodrigovzsr@hotmail.com</p>
<p>Rodrigo Velázquez Solórzano (1986) nació en la ciudad de México. Estudio letras en la Coordinación Nacional de Literatura, Arte Contemporáneo y Educación Artística en el Centro Nacional de las Artes, así como Ingeniería en Electrónica, con especialización en Automatización y Control, en el Tecnológico de Estudios Superiores de Ecatepec. Es profesor de Electrónica, Física y Matemática, actividad que ha complementado con la de escribir cuentos, poemas, obras de teatro, crónicas y análisis políticos.</p>
</div></div><div class="saboxplugin-web"><a href="https://www.facebook.com/rodrigo.velazquezsol" target="_blank" >www.facebook.com/rodrigo.velazquezsol</a></div><div class="clearfix"></div></div></div><p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/english/entrevista-con-el-embajador-ruso-eduard-malayan/">Entrevista con el Embajador Ruso Eduard Malayán</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com/english">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
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		<title>El Rabino</title>
		<link>https://errr-magazine.com/english/el-rabino/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Rodrigo Velázquez Solórzano]]></dc:creator>
		<pubdate>Wed, 21 Aug 2019 23:17:02 +0000</pubdate>
				<category><![CDATA[Textos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Con cariño para Raúl Renán y Constantino Cavafis. “¡Qué hermosa es la vida! ¡Cómo nos despoja todos los días, cómo nos arruina implacablemente, cómo nos enriquece sin cesar!”. Jaime Sabines Comentó el Rabino Marcelo Rittner en un artículo para Enlace Judío: “Se me ocurre que cada vez que alcanzamos algo nos volvemos a hacer la [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/english/el-rabino/">El Rabino</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com/english">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p align="right"><i>Con cariño para Raúl Renán y Constantino Cavafis.</i></p>
<p align="justify">“<i>¡Qué hermosa es la vida!</i> <i>¡Cómo nos despoja todos los días, cómo nos arruina implacablemente, cómo nos enriquece sin cesar!”.</i> <i>Jaime Sabines</i></p>
<p align="justify">Comentó el Rabino Marcelo Rittner en un artículo para Enlace Judío:</p>
<p align="justify">“Se me ocurre que cada vez que alcanzamos algo nos volvemos a hacer la misma pregunta, es decir; cada vez que conseguimos transformar alguna realidad, un encuentro, cada vez que algo en nuestra vida llega a lo que pensamos debería llegar, la pregunta se da nuevamente: ¿cuál es el sentido a partir de ahora? Yo creo que la pregunta es una búsqueda constante, el sentido de la vida es una respuesta incompleta cada día de la vida. Porque muchas veces podemos sentir que alcanzamos lo que nos propusimos, y casualmente es una característica común, que una vez que alcanzamos algo al día siguiente la sensación es de vacío. Desapareció algo que llenaba nuestro espíritu, la inquietud que nos motivaba a tratar de alcanzar algo, por ello pienso y reafirmo que es una pregunta con una respuesta mutante y al mismo tiempo permanente. La fórmula, a mi ver, es la búsqueda inmutable, la renovación de esa respuesta de acuerdo a lo que vivimos el día de ayer. Claro que algunas respuestas serán de corto alcance y otras de largo alcance, pero la vida es eso, es tratar de ir adoptando cada una de las vivencias, de los razonamientos, de las emociones y de las sensaciones para encontrar la respuesta a la primera pregunta, que es la que va a generar la nueva pregunta”.</p>
<p align="justify">Las palabras del Rabino Marcelo Rittner, quien recibió el Doctorado Honoris causa en Teología por el Jewish Theological Seminary, tienen en su inteligente filosofía una explicación dialéctica del comportamiento de la naturaleza. Es entonces curioso para mí que esta brillante interpretación de la vida tenga como origen la siguiente narración. “Cuando Abrán tenía noventa y nueve años, se le apareció Yahvé y le dijo: ‘Yo soy Dios Todopoderoso (El Saday). Procede de acuerdo conmigo y sé honrado, y haré una <i>alianza</i> contigo: haré que te multipliques sin medida’. Abrán cayó rostro en tierra y Dios le habló así: ‘Mira, este es mi pacto contigo: serás padre de una multitud de pueblos. Ya no te llamarás Abrán, sino Abraham, porque te hago padre de una multitud de pueblos… Mantendré mi pacto contigo y con tu descendencia en futuras generaciones, como pacto perpetuo. Seré tu Dios y el de tus descendientes futuros. Os daré a ti y a tu futura descendencia la tierra de tus andanzas… la tierra de Canaán’”.</p>
<p align="justify">La causa y consecuencia de este relato bíblico es impresionante.</p>
<p align="justify">Negar los más de tres mil años de sucesos en los que el pueblo judío ha desarrollado una valiosa filosofía sería un error. Mi convicción en el marxismo es inquebrantable, pero no es el único manantial del que mi espíritu (espíritu en términos materialistas) ha saciado su sed. Shakespeare, Descartes, Netzahualcóyotl, Leopoldo Lugones, Prokofiev, León Tolstói, Andy Rockz, Norman Miller, Joys, Julio Scherer, Efraín Bartolomé, Vicentico, Gabriel García Márquez, Albert Cohen, Miles Davies, Everardo Mujica, Bob Marley, Zapata, Fernando del Paso, Reginald Rose, Buñuel, Dalí, Rivera, Orozco, Kurosawa, Benito Juárez, entre muchos más, han contribuido a mi desarrollo. Así que decidí acercarme al Rabino Marcelo Rittner, el responsable de la Comunidad Bet-El en México, cofundador y presidente de la Confraternidad Judeo-Cristiana de México y Presidente de la Asamblea Rabínica Latinoamericana para aprender de él.</p>
<p align="justify">Saldría entonces de mí mismo y de mi hogar e iría a caminar sobre Avenida Horacio en la Colonia Polanco hasta llegar al número mil setecientos veintidós donde se encuentra ubicada la Sinagoga en la que él preside; edificación simple y pequeña que encontraría cerrada y con una pequeña reja al frente la cual me impidió el paso para poder acercarme a la puerta a tocar el timbre. Al encontrar cerrada la Sinagoga, sin saber qué hacer, aguardé un par de minutos frente al templo, me quedé quieto, observando a la gente pasar. Luego recordé que traía mi cámara fotográfica en la mochila y un par de libros, entonces comencé a buscar un lugar silencioso en donde pudiera leer durante dos horas antes de regresar a ver si la Sinagoga ya estaba abierta. Caminé sin rumbo hasta darme cuenta de que iba por la avenida Cicerón, y las calles tangenciales a ella poseían nombres gratos y familiares; Sócrates, Platón, Séneca, Moliere. Dada tan maravillosa casualidad de nombres propios, resolví sentarme a la sombra de un árbol frondoso a leer la siguiente descripción redactada por Friedrich Heiler:</p>
<p align="justify">“El espíritu del profeta es activo, promotor y exigente. En la vivencia profética arden los efectos, se afirma la voluntad de vivir, vence y triunfa incluso en la derrota extrema, se planta cara a la muerte y a la aniquilación. Desde la necesidad y desolación más profunda irrumpe la fe nacida de la indomable voluntad de vivir, la seguridad inquebrantable, la confianza roqueña, la osada esperanza. El profeta es un luchador que consigue pasar de la duda a la certeza, de la atormentadora inseguridad a la seguridad absoluta, de la vacilación al contagioso coraje de vivir, del temor a la esperanza, del deprimente sentimiento de pecado a la dichosa conciencia de salvación y gracia”.</p>
<p align="justify">Detuve entonces mi lectura para recordar lo siguiente:</p>
<p align="justify">“Jesús era un aldeano, y un aldeano sin estudios, como le echan en cara sus mismos adversarios. No se puede probar que tuviera formación teológica alguna; no había pasado varios años estudiando cómo un Rabino; no se le habían impuesto las manos para ordenarlo de Rabino y autorizarlo a actuar como tal. Él fue, por así decirlo, un narrador público, un relator de historias, como los que todavía pueden encontrarse hoy en la plaza principal de Kabul o en la India ante centenares de personas. Jesús naturalmente, no contaba cuentos, sagas o historias maravillosas. Se inspiraba en las experiencias propias y ajenas y las convertía en experiencias de los que escuchaban su conversación. Tenía, además, un declarado interés práctico y quería aconsejar y ayudar a los demás. Su modo de enseñar era profano, popular, directo. Cuando las circunstancias lo exigían, su argumentación era agudísima; a veces su lenguaje era burlesco e irónico; siempre expresivo, concreto y plástico. Los evangelios no presentan a un Jesús suave, dulce, romántico, religiosamente comedido, diplomático y equilibrado; presentan a Jesús resuelto, perspicaz, inflexible, batallador y polémico cuando es necesario, siempre impávido. <i>Había venido a encender fuego en la tierra</i>”.</p>
<p align="justify"> Después de recordar un poco la vida de Cristo, comencé a meditar durante varios minutos sobre las preguntas que le haría al Rabino y la forma de dirigirme a él, esto hasta que otras preocupaciones llegaron a mi mente. Despojándome por un momento de mi interés principal, vi frente a mí la majestuosa arquitectura del Palacio de Hierro de Polanco. Escuché entonces la risa de dos chicas altas y delgadas que pasaban por el camellón donde me encontraba. Noté la sutil distribución de la arquitectura de las calles limpias, amplias, bien delineadas de Polanco. Observé las camionetas nuevas y de lujo aparcadas en la calle. Las bellas jardineras con sus arbustos bien trazados. Un pasto suave y verde en toda su extensión. Fue entonces inevitable pensar en las palabras del compositor Silvestre Revueltas:</p>
<p align="justify">“Cualquiera diría que querer es poder. Ese es un dicho sin fundamentos, vulgar, burgués. <b>Quiero componer y no me falta, sino me sobra inspiración.</b> <b>Si logro aislarme del ruido</b> <b>y del lastre, si consigo estar concentrado para componer, es asombrosa la fecundidad</b>. Dije lastre. Sí, hay un pesado lastre en todo lo que nos encadena a ese deber de dar una clase para comer. Tener necesidades básicas que no se pueden cubrir más que con el máximo desgaste de nuestra persona; ser pobre, sufrir privaciones, hacer antesalas para pedir empleos, soportar a los mendaces, etcétera. <b>Mis ideas sobre los problemas éticos sociales tienen otro sentido y fuentes diferentes: proceden del pueblo, de los trabajadores, los oprimidos y explotados, amos del futuro</b>”.</p>
<p align="justify">Luego pensé que si por algún giro afortunado de la vida encontrara una <i>Musa</i> que me ayudara a reavivar mis letras, acompañándome durante los próximos años en la maestría que pretendo estudiar en Ciudad Universitaria, sería fantástico. Cuántas obras de Teatro no podría escribir si en verdad tuviera mis condiciones materiales cubiertas y una <i>Musa</i> a mi lado. Recordé a Brenda, porque no la enamoré cuando tuve la oportunidad. También recordé a la hermosa chica que conocí en el Museo Jumex, en la exposición de Andy Warhol, y a la cual no me atreví a pedirle su número telefónico por que se notaba ella terminaría casándose en el histórico ex-convento ubicado en el Desierto de los Leones. Llegaría a mí entonces la interrogante, ¿y si me hubiese quedado en la maestría de Eficiencia Energética en el Tecnológico de Ecatepec y aceptado la beca? ¿Pero cómo soportar tanta ignorancia a mi alrededor durante dos años? ¿Un nivel educativo tan bajo? En un lugar de puras apariencias, en donde sólo dos maestros valdrían la pena, en donde el PRI reina y la ética no existe. Concluí al fin que lo que tenía que hacer era publicar mis cuentos, poemas y entrevistas en una edición estéticamente bella, accesible para el lector, porque el libro impreso lo ha sido todo para mí durante años. Deduciría una vez más que a mí no me interesa el dinero para vivir lujos de automóviles, enormes televisiones, o celulares <i>smart</i> que uno siempre tiene que ir pagando en abonos chiquitos. Lo que yo busco es tener mis necesidades básicas de alimentación, vestimenta, servicios y vivienda cubiertas para poder dedicarme por lo menos uno o dos años a mi desarrollo integral como persona, ya sea en el estudio o en un trabajo digno (como lo es escribir).</p>
<p align="justify">Así, meditando sobre todo y sobre nada, pasaría más de una hora de mi vida bajo la sombra de aquel árbol para una vez más levantarme e ir a la Sinagoga la cual encontraría nuevamente cerrada. Sólo que en esta ocasión vendría a mi mente la famosa frase de Cristo que dice: “<i>Dios no está en el Templo”. </i>Y cómo yo no buscaba a Dios sino al hombre, decidí platicar con cualquier judío que encontrara en el camino, ya que la cadena es tan fuerte como el más débil de sus eslabones.</p>
<p align="justify">Primero intenté conversar con un judío que se detuvo sobre su <i>ecobici</i> en una esquina donde un semáforo en rojo le impidió el paso. Lo saludé de lejos mientras caminaba hacia él, pero evadió mi saludo lo más cordialmente que le fue posible para después continuar su viaje.</p>
<p align="justify">En segunda instancia, encontré a un judío caminando sobre la acera. A él también le pareció extraño que le hablara, pero él sí se detuvo a platicar conmigo. Conversamos una media hora y al final nos tomamos una foto, pero él tampoco era la persona a la que yo estaba buscando.</p>
<p align="justify">Después de esa breve plática y ya con mi cámara en mano comencé a recorrer de nuevo las calles de Polanco sin rumbo. Estaba fotografiando los edificios hasta que, casi llegando de regreso a Calzada Legaría, muy cerca de la una glorieta me encontraría con el Rabino que le dio vida a esta entrevista. Bueno, al que supuse yo era un Rabino. Como la realidad siempre supera a la ficción, creo que no puede encontrar mejor interlocutor aquella tarde de sol brillante, cielo despejado y en un espacio tranquilo donde los automóviles y las personas casi no transitan.</p>
<p align="justify">Al que yo describí cómo Rabino, era un hombre de aproximadamente sesenta años, el cual vestía el característico pantalón de tela suave, saco, zapatos y sombrero negro que contrastan de inmediato con la camisa blanca que usan. Su rostro de tez casi rosada y cejas negras hacía resaltar el iris de sus ojos.</p>
<p align="justify">Vi caminar al Rabino con lentitud en dirección opuesta a la que yo caminaba, así que cuando nos encontramos, casi en el mismo punto del espacio, fue fácil colocarme frente a él para pedirle que conversara conmigo. Cómo los demás judíos que contacté ese día, cuando le dirigí la palabra se notó en sus expresiones una cierta desconfianza a mi persona. Le comenté entonces para ganarme su familiaridad que yo era un <i>gentil</i> el cual se había instruido un poco sobre el judaísmo a través de diversos libros, pero como toda mi vida había crecido en el catolicismo (sin yo haberlo pedido) mi comprensión sobre el pueblo de Dios era únicamente literaria. Le dije que no conocía a ninguna persona de la descendencia de Abraham con quien pudiera consultar mis dudas sobre la alianza de Dios con el hombre, el reinado de David o el actual estado de Israel. Al terminar de comentarle mis intereses, vi en su rostro una ligera sonrisa, se notaba que era hombre acostumbrado a ser consultado por la gente. Me respondió que sí, que tenía un par de minutos libres para platicar. Entonces, primero le hice preguntas sobre Abraham. Sonrió nuevamente y me respondió que Abraham es por así decirlo, el padre espiritual de los todos los creyentes cuyas promesas se cumplieron en Cristo, pero para el pueblo judío es también un modelo de hombre, el padre físico del pueblo elegido por Dios, ya que fue Dios quien se acercó a la vida de Abraham, y sería Dios el que decidiría salvar a su pueblo de los egipcios. Me dijo que para los judíos Dios no sólo es el salvador del futuro, de lo venidero en la tierra y en la muerte, cómo para los cristianos a los cuales respeta, sino el salvador real de la historia, un salvador al que le deben ahora su libertad, no es sólo la esperanza del futuro, sino el salvador del pasado, el verdadero protector a quien le dedican oraciones por la mañana y la tarde, en cada celebración de la sinagoga, y con un especial énfasis en la Pascua con el motivo especifico de ese acontecimiento. “Nos consideramos el pueblo liberado por Dios, cuyo padre es Abraham”.</p>
<p align="justify">No le comenté que la intensa investigación arqueológica que se ha llevado a cabo durante las últimas décadas en Egipto, en la que docenas de personas deseaban demostrar el peregrinaje del pueblo de Israel ha sido en vano, porque los registros escritos en el periodo en que reinó Ramsés II, no mencionan ningún éxodo hacia el Mar de las Cañas. Pero como mi interés en la conversación con el Rabino no era generar un debate, o actuar cómo un terco materialista, sino aprender de él, dejaría pasar de largo mi observación. Lo que a mí me interesaba era ver y oír su convicción en Yahvé, la sólida fe que ha llevado al pueblo judío a mantenerse cohesionado, a soportar persecuciones, discriminaciones y matanzas por más de tres mil años. Yo quería ver en las expresiones de su cuerpo y en el tono de su voz esa enorme convicción humana que mantiene enlazado a un pueblo diseminado por la tierra, con una cantidad de creyentes muy por debajo del Cristianismo y el Islam, pero que se mantienen unidos y fieles a su filosofía de vida.</p>
<p align="justify">Entonces le hice preguntas sobre Moisés y su encuentro con Dios en el Monte Sinaí, a lo cual el Rabino me respondió que primero debería entender que Moisés era un profeta cómo Jesús, un mensajero de Dios a quien se le concedió una tarea específica, la de difundir la palabra y voluntad de Dios. Él dirigió el éxodo por voluntad de Dios. La única persona con la que Dios habló de manera directa y no en sueños o revelaciones fue Moisés. Me dice que en el libro del Éxodo se afirma que Yahvé es el Dios de Israel, e Israel su pueblo. Cuando el Rabino, con su voz suave, mencionó que Jesús fue un profeta, eso confirmó para mí lo que yo ya había leído, que el Judaísmo desde su respetable perspectiva, ve a Cristo como un ser humano y no cómo el hijo de Dios.</p>
<p align="justify">No podía evitar ver la ropa del Rabino, ¿en qué época el judaísmo ortodoxo decidió vestirse así? Me hubiese gustado preguntárselo, pero me pareció demasiado trillado hablar de prendas de vestir. Entonces le comenté que yo tenía entendido que para los judíos, Moisés representaba al doctor de la Ley, que llegaban a considerar a Moisés cómo el Rabino por antonomasia. Me contestó que así era con una sonrisa de sorpresa por mi comentario. Me dijo que Moisés recibió los mandamientos de Dios, pero no sólo eso, pues Dios le reveló a Moisés todo el contenido del Pentateuco, cómo se dio la creación y varios acontecimientos futuros.</p>
<p align="justify">Le comenté entonces sobre Cristo; le dije que a mi entender, él no era cristiano, sino judío, que su madre María y su padre José eran judíos, al igual que su familia y sus adeptos; judío fue su nombre; judías fueron sus plegarias y su liturgia. Le dije que Cristo predicaba en hebreo y hablaba para los judíos, eran ellos quienes se reunían a escucharlo. Que la posterior fe en Jesús entre varios judíos dio origen a la separación de la comunidad judía, y al nacimiento de una nueva religión, a la cual varios judíos se mostraban lejanos cómo enseña la historia del fariseo Saulo.</p>
<p align="justify">Vería de nuevo el rostro alegre y sorprendido de mi interlocutor cuando terminé de dar mi opinión. Le pregunté sólo una duda más al Rabino que amable me había escuchado con atención y siempre dispuesto a explicarme. Le pregunté su opinión sobre el actual estado de Israel.</p>
<p align="justify">Me respondió que el tema era largo e intenso, que las doce tribus ya habían luchado con anterioridad por Canaán, y que sin embargo la crisis palestina era de lo más preocupante.</p>
<p align="justify">No dijimos nada más. Me despedí de él con el espíritu renovado.</p>
<p align="justify">Nada sabría yo de su nombre ni el del mío. Seguros de que nunca volveríamos a encontrarnos, continuamos cada quien su camino. Pero yo le agradecí en mi interior esa conversación amable e inteligente que tanto me hacía falta, y que por alguna razón sabia, sólo podría haberla tenido en ese momento de mi vida con un Rabino.</p>
<p align="justify">Photography by <a href="https://www.flickr.com/photos/freebliss/page1">Alison Scarpulla</a></p>
<div class="saboxplugin-wrap" itemtype="http://schema.org/Person" itemscope itemprop="author"><div class="saboxplugin-tab"><div class="saboxplugin-gravatar"><img alt='Rodrigo Velázquez Solórzano' src='https://secure.gravatar.com/avatar/1642ad72ad656b5cd1ba4b3a98e71238fa534ad0e0a3d376ebb89a243cae17c9?s=100&#038;d=identicon&#038;r=g' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/1642ad72ad656b5cd1ba4b3a98e71238fa534ad0e0a3d376ebb89a243cae17c9?s=200&#038;d=identicon&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-100 photo' height='100' width='100' itemprop="image"/></div><div class="saboxplugin-authorname"><a href="https://errr-magazine.com/english/author/rodrigovzsr/" class="vcard author" rel="author"><span class="fn">Rodrigo Velázquez Solórzano</span></a></div><div class="saboxplugin-desc"><div itemprop="description"><p>rodrigovzsr@hotmail.com</p>
<p>Rodrigo Velázquez Solórzano (1986) nació en la ciudad de México. Estudio letras en la Coordinación Nacional de Literatura, Arte Contemporáneo y Educación Artística en el Centro Nacional de las Artes, así como Ingeniería en Electrónica, con especialización en Automatización y Control, en el Tecnológico de Estudios Superiores de Ecatepec. Es profesor de Electrónica, Física y Matemática, actividad que ha complementado con la de escribir cuentos, poemas, obras de teatro, crónicas y análisis políticos.</p>
</div></div><div class="saboxplugin-web"><a href="https://www.facebook.com/rodrigo.velazquezsol" target="_blank" >www.facebook.com/rodrigo.velazquezsol</a></div><div class="clearfix"></div></div></div><p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/english/el-rabino/">El Rabino</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com/english">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
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		<title>AntiEntrevista con Rodrigo Flores Roux</title>
		<link>https://errr-magazine.com/english/antientrevista-con-rodrigo-flores-roux/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Rodrigo Velázquez Solórzano]]></dc:creator>
		<pubdate>Sun, 18 Aug 2019 23:10:22 +0000</pubdate>
				<category><![CDATA[Textos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Para Ana Monserrate Silva “Si alguien quiere investigar con seriedad la verdad de las cosas, no debe optar por alguna ciencia particular, pues todas tienen trabazón entre sí y mutua dependencia, sino que debe buscar aumentar la luz natural de la razón, no para resolver esta o aquella dificultad de escuela, sino para que, en [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/english/antientrevista-con-rodrigo-flores-roux/">AntiEntrevista con Rodrigo Flores Roux</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com/english">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p align="right"><i>Para Ana Monserrate Silva</i></p>
<p align="justify">“Si alguien quiere investigar con seriedad la verdad de las cosas, no debe optar por alguna ciencia particular, pues todas tienen trabazón entre sí y mutua dependencia, sino que debe buscar aumentar la luz natural de la razón, no para resolver esta o aquella dificultad de escuela, sino para que, en cada una de las circunstancias de la vida, el entendimiento muestre a la voluntad qué es lo que debe elegir; y bien pronto se maravillará de haber hecho adelantos mucho mayores que los que hacen los que se especializan y de haber alcanzado, no sólo aquello que los demás pretenden, sino también resultados más excelentes de lo que puedan esperar”, Descartes.</p>
<p align="justify">Rodrigo Flores Roux tiene una destacada trayectoria en la élite de la perfumería a nivel mundial. Cuentan “que la televisión de su casa se descompuso cuando Rodrigo tenía ocho años y que la mandaron componer hasta que él cumplió dieciocho”. Cuando yo supe que Rodrigo “pasó gran parte de su niñez y adolescencia devorando cuanto libro de arte había en la biblioteca de su casa”, se germinó en mí la intención de entrevistarlo para conversar con él, no sólo sobre su intenso recorrido en el arte de la perfumería, el cual lo ha hecho merecedor de cinco premios FIFI concedidos en Estados Unidos, sino también para platicar con él sobre Historia del Arte, ya que él dice: —Soy muy visual[…] encuentro mucha inspiración en las artes plásticas —y esto es porque, como todos los grandes artistas, Rodrigo no se especializa en una sola cosa, sino que se relaciona de forma dedicada con otras disciplinas y aspectos cotidianos de la vida que han llevado a Rodrigo a elaborar fragancias para Hugo Boss, DKNY, Tom Ford, Dolce &amp; Gabbana, Esteé Lauder, Varvatos, etc. Pero Rodrigo asegura que antes de relacionarse con estas prestigiadas marcas, “empezó a trabajar como perfumista junior en la empresa IFF, que tenía una planta muy grande en Tlalnepantla, Estado de México, donde se fabricaba el perfume para el jabón 1-2-3 y otros aromas para lavandería de muy bajo precio. —La primera fragancia que yo vendí —confiesa el ahora destacado perfumista—, fue el aroma para un champú medicado que se vende en todas las farmacias en México y que es para atacar los parásitos del vello púbico (liendres). Hice una fragancia basada en lavanda, un poco a lo Heno de Pravia, y me lo compró esta compañía”.</p>
<p align="justify">Debemos saber que Rodrigo no caminó sólo a la privilegiada posición en la que ahora se encuentra. Él es como todo ser humano, una expresión de su historia familiar y social. Su madre fue una dedicada bióloga especializada en botánica, la cual influyó para que Rodrigo estudiara siete semestres en la Facultad de Biología antes de partir a París rumbo al Instituto Superior Internacional de la Industria de la Perfumería, Cosmética y Aromas Alimenticios, construido en la misma ciudad donde se encuentra el Palacio de Versalles con sus elegantes fuentes y jardines. Su padre fue director del Instituto de Física de la Universidad Autónoma de México, es un catedrático investigador, especialista en el estudio de sistemas cuánticos elásticos, teoría de matrices aleatorias y fluctuaciones del espectro electromagnético, con un posdoctorado de la Universidad de Princeton.</p>
<p align="justify">Ahora bien, quiero interrumpir aquí mi texto, quiero explicar que a diferencia de mis anteriores entrevistas, en esta ocasión no me fue posible platicar de manera presencial con mi interlocutor. Adolecen entonces estas letras del lenguaje corporal que tanto disfruto observar y describir. También quiero decir que el lugar geográfico donde me encuentro redactando estas dos primeras cuartillas es diferente al que acostumbro, estoy escribiendo de madrugada en la apacible sala de la casa de mi hermana Virginia en Linares, Nuevo León. Otra gran variable de esta redacción en la que describiré la destacada vida de Rodrigo, es la ausencia de Tere en mi vida, y la presencia de Dejanira, la hermosa chica con la que me gustaría salir y que distrae mi mente durante largas horas diurnas y nocturnas. Voy a decir que aún no sé si Dejanira acepte tener una cita conmigo, pero como sea, quiero escribir que durante las últimas semanas mi corazón se ha sentido alegre por ser el centro de su amable y tierno coqueteo en el salón de clase.</p>
<p align="justify">Para que el lector no se desconcierte demasiado, le asevero que todo lo mencionado anteriormente, aunque parezca algo irrelevante, en realidad es de gran importancia para este texto, como se podrá ir viendo más adelante. Entonces prosigamos donde nos quedamos. Me habría agradado mucho realizar la entrevista desde el bello pueblo de Linares como lo tenía planeado, pero como mi tocayo salió de vacaciones tres semanas a Berlín, me pidió que le escribiera hasta que regresara a su casa en Nueva York.</p>
<p align="justify">Como nuestros tiempos no coincidieron, regresé a la Ciudad de México antes que Rodrigo volviera de Alemania, así que terminé redactando estas hojas en el balcón de una cafetería-bar que está sobre Fray Servando, muy cerca del Aeropuerto de la Ciudad de México con un buen tarro de cerveza fría a la mano.</p>
<p align="justify">Entonces, comencemos nuevo. Para realizar mi entrevista fui preparando algunas preguntas que pensaba hacerle a Rodrigo en base a un texto específico que encontré sobre él en internet, el cual tiene su palpitar en estas hojas pues sus letras aparecen entrecomilladas en estos párrafos, dando así una nota al pie de página, ya que esas palabras no son mías, pero me son útiles para expresar mi perspectiva sobre la personalidad de Rodrigo Flores Roux. Las citaré entonces, e iré colocando las preguntas que surgieron en mi después de leer el texto anteriormente mencionado para completar un cuadro, un bosquejo más puntual sobre la vida de Rodrigo Flores Roux.</p>
<p align="justify">—“Soy muy visual, me gusta mucho la historia del arte y eso ayuda mucho en la perfumería. Encuentro mucha inspiración en las artes plásticas. Te puedo decir, por ejemplo, que tengo un perfume que huele a un cuadro de Paul Cézanne: sus manzanas me conmueven hasta las lágrimas”.</p>
<p align="justify">—<i>Rodrigo, la ciudad de Nueva</i> <i>York posee una importante serie de museos donde se albergan grandes pinturas de muy diversas regiones y periodos de la humanidad, de los museos neoyorkinos como el Museo Metropolitano, el MoMA16, el Museo Whitney o el New Museum, ¿cuál de estos recintos visitaste primero y cuál frecuentas más?</i></p>
<p align="justify">—“Porque si bien a sus 44 años ha conquistado renombre internacional, no olvida sus orígenes: su inspiración parte de los poemas que Carlos Pellicer dedicó a la naturaleza, de la música de Agustín Lara y de la plástica mexicana”.</p>
<p align="justify">—<i>Rodrigo, ¿hay un poema de Carlos Pellicer que te gustaría que las personas leyeran? ¿Podríamos platicar un poco de literatura, burlarnos un poco de Peña Nieto y Donald</i> <i>Trump?</i> <i>¿Qué recomendaciones y críticas les</i> <i>harías a los estadounidenses?</i></p>
<p align="justify">—“En las clases, la maestra decía, por ejemplo: ‘Esto es un producto químico, es una molécula sencilla que se llama acetato de amilo, el componente más importante del olor frutal del plátano. Se puede producir sintéticamente y se utiliza tanto en perfumes como en saborizantes’”.</p>
<p align="justify">—<i>¿Cómo</i> <i>es tu relación con la tabla de los elementos químicos?, ¿se llega a utilizar algún software para desarrollar los perfumes? ¿Existe algún equipo electrónico que te ayude</i> <i>en algunas ocasiones para crear una fragancia?</i> <i>¿La industria ha perjudicado en algo a la elaboración o a las esencias de los perfumes, cómo y por</i> <i>qué?</i></p>
<p align="justify">—“Las ideas olfativas se desarrollan conjuntamente con el personal de mercadotecnia de cada marca y después de un complicado proceso en el que se le dan muchos cambios al perfume, este acaba siendo uno de los dos o tres candidatos que serán sometidos a una prueba de mercado. Te dicen: ‘Tiene que funcionar bien en Italia, Alemania, Estados Unidos y Francia, pero en cada uno de esos mercados se tienen gustos y necesidades distintas, por lo que ganar se vuelve muy difícil’, relata Flores-Roux”.</p>
<p align="justify">—<i>¿En la estética del perfume,</i> <i>podrías decirnos con qué</i> <i>aromas se relacionan más los pobladores de cada país? ¿Has creado algún perfume que te recuerde a una de tus parejas? O más bien, ¿una de tus parejas ha provocado en ti la creación de algún perfume?</i></p>
<p align="justify">—“‘El <i>signore</i> Gabbana ha sido siempre un gran apasionado del pachulí’, me dijo Enrica extendiéndome un frasco de aceite de pachulí y añadió: ‘él quiere que hagas algo que huela a esto para que sea el perfume de la casa Dolce et Gabbana. Esta será la primera vez que demos en exclusiva un proyecto a un perfumista. Pero me lo tienes que dar esta noche’, recuerda Rodrigo”.</p>
<p align="justify">—<i>¿Del trabajo en equipo y del trabajo individual en la perfumería, cual crees que sea el más difícil de realizar? Desde el punto de vista del dominio de la técnica y la esencia,</i> <i>¿qué</i> <i>perfumista te interesa? ¿Entre</i> <i>los jóvenes perfumistas existirá alguien que conozcas, alguien que te llama la atención como prospecto a futuro…?</i></p>
<p align="justify">Así es como fui esbozando la intención de la entrevista con el conocido Rey de los cítricos. Intercambiábamos pequeños mensaje a través de Facebook que me gustaría que el lector conociera para ir completando la idea.</p>
<p align="right">16 DE ABRIL DE 2017 12:32</p>
<p align="justify"><i>Hola Rodrigo, ¿te gustaría que agendáramos el día y la hora para platicar por teléfono?</i> <i>Saludos.</i></p>
<p align="right">16 DE ABRIL DEL 2017 14:07</p>
<p align="justify"><i>Hola Tocayo, como ya sabes ando de vacaciones.</i> <i>¿Podemos hablar después del día 25? De hecho,</i> <i>como te mencioné, regreso a Nueva</i> <i>York el 2 de mayo. Por favor hablamos entonces.</i></p>
<p align="right">VIERNES 11:14</p>
<p align="justify">—<i>Hola Rodrigo, espero que todo esté bien en tus vacaciones. ¿Podríamos acordar un día para la entrevista?</i> <i>Saludos.</i></p>
<p align="justify">—<i>Hola, ¿Cómo está tu semana entrante?</i></p>
<p align="justify">—<i>Por la tarde noche libre. ¿No sé</i> <i>qué</i> <i>día y a qué hora te acomode?</i></p>
<p align="justify">—<i>Prefiero tardes. No noches.</i></p>
<p align="justify">—<i>Claro, ¿te parecería el jueves?, tú dime la hora.</i></p>
<p align="right">VIERNES 17:02</p>
<p align="justify"><i>Déjame</i> <i>confirmarte con respecto al jueves,</i> <i>por favor,</i> <i>el lunes… pues ya no estoy en la oficina y no puedo ver mi calendario porque mi teléfono me está dando lata.</i></p>
<p align="right">VIERNES 21:06</p>
<p align="justify"><i>Sí, buen fin de semana, quedo al pendiente.</i></p>
<p align="justify">Tengo que decir que para este momento de mi vida mis ilusiones con Dejanira se habían ya difuminado al puro y mero estilo melodramático de la vida mexicana. Al final de una clase esa hermosa mujer me diría con sus ojos a punto de llorar, gritándome, y con un tono de voz nervioso: —¡Ya deja de pensar en mí, no me mandes más correos, yo tengo pareja! —pues el último mensaje que le envié por correo electrónico, causaría en ella una impresión tal, que sufriría un cambio de comportamiento notorio. Yo especulo y estoy seguro de que su pareja fue quien lo notó más, y le reclamó su cambio de ser y de pensar. ¿Pero qué mujer no sucumbiría en esta vida al siguiente párrafo de William Shakespeare?</p>
<p align="justify">“<span lang="en-US">He after honour hunts, I after love: He leaves his friends to dignify them more, I leave myself, my friends and all, for love. Thou, Julia (Dejanira), thou hast metamorphosed me, Made me neglect my studies, lose my time, War with good counsel, set the world at nought; Made wit with musing weak, heart sick with thought (flirtatious)”<span lang="en-US">.</span></span></p>
<p align="justify">Entonces, por esos días estaba yo desanimado y pensativo, y sin recibir confirmación de Rodrigo para concretar la entrevista. Sin ganas de insistirle a mi tocayo para otorgarle fecha clara y hora fija a nuestra platica, decidí buscar otra estructura para escribir estas páginas. Porque no todo lo que uno planea en esta vida se materializa, y porque no todas las chiquitas con las que uno coquetea se animan a salir con uno, sería Dejanira la segunda maestra del Centro de Idiomas del Tecnológico de Estudios Superiores de Ecatepec que se me iría viva después de flirtear conmigo. Pero cuando lo que uno busca es dominio del lenguaje, el fracaso es sólo otro pretexto para sentarse a escribir. Cierro entonces.</p>
<p align="justify">“Flores-Roux es el único latinoamericano en el ámbito de la alta perfumería. O como dice él con una mezcla de orgullo y pudor: ‘A nivel de marcas de renombre internacional, el único perfumista nacido al sur del río Bravo, soy yo’”.</p>
<p align="justify">Photography by <a href="https://www.flickr.com/photos/rebeckaetc/">ecka's echo</a></p>
<div class="saboxplugin-wrap" itemtype="http://schema.org/Person" itemscope itemprop="author"><div class="saboxplugin-tab"><div class="saboxplugin-gravatar"><img alt='Rodrigo Velázquez Solórzano' src='https://secure.gravatar.com/avatar/1642ad72ad656b5cd1ba4b3a98e71238fa534ad0e0a3d376ebb89a243cae17c9?s=100&#038;d=identicon&#038;r=g' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/1642ad72ad656b5cd1ba4b3a98e71238fa534ad0e0a3d376ebb89a243cae17c9?s=200&#038;d=identicon&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-100 photo' height='100' width='100' itemprop="image"/></div><div class="saboxplugin-authorname"><a href="https://errr-magazine.com/english/author/rodrigovzsr/" class="vcard author" rel="author"><span class="fn">Rodrigo Velázquez Solórzano</span></a></div><div class="saboxplugin-desc"><div itemprop="description"><p>rodrigovzsr@hotmail.com</p>
<p>Rodrigo Velázquez Solórzano (1986) nació en la ciudad de México. Estudio letras en la Coordinación Nacional de Literatura, Arte Contemporáneo y Educación Artística en el Centro Nacional de las Artes, así como Ingeniería en Electrónica, con especialización en Automatización y Control, en el Tecnológico de Estudios Superiores de Ecatepec. Es profesor de Electrónica, Física y Matemática, actividad que ha complementado con la de escribir cuentos, poemas, obras de teatro, crónicas y análisis políticos.</p>
</div></div><div class="saboxplugin-web"><a href="https://www.facebook.com/rodrigo.velazquezsol" target="_blank" >www.facebook.com/rodrigo.velazquezsol</a></div><div class="clearfix"></div></div></div><p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/english/antientrevista-con-rodrigo-flores-roux/">AntiEntrevista con Rodrigo Flores Roux</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com/english">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
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		<title>Entrevista con Gustavo Pérez</title>
		<link>https://errr-magazine.com/english/entrevista-con-gustavo-perez/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Rodrigo Velázquez Solórzano]]></dc:creator>
		<pubdate>Fri, 16 Aug 2019 00:44:39 +0000</pubdate>
				<category><![CDATA[Textos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Al profesor Miguel Ángel Coss y al Jefe de Carrera Daniel Cedillo Son varias las preocupaciones que me acompañan en estos primeros días de enero cuando estoy por encontrarme con el gran mentor de la cerámica en México, el también poliglota y asiduo lector Gustavo Pérez. Puedo decir, por ejemplo, que al convivir casi de [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p align="right"><i>Al</i> <i>profesor Miguel Ángel Coss y al Jefe de Carrera Daniel Cedillo</i></p>
<p align="justify">Son varias las preocupaciones que me acompañan en estos primeros días de enero cuando estoy por encontrarme con el gran mentor de la cerámica en México, el también poliglota y asiduo lector Gustavo Pérez. Puedo decir, por ejemplo, que al convivir casi de manera unilateral con Isabel mi persona se siente desgastada y aliviada; es para mi mente una horrenda y acertada decisión estar con ella. Lo cierto es que durante el día me encuentro reflexionando en la forma y el contenido de las piezas de Gustavo Pérez, en los absurdos costos de la vida, y en mi futuro sentimental. En realidad hay muchas formas de comenzar este año. Por ejemplo; uno podría ser jefe de seguridad en Arizona y declarar en una rueda de prensa que “<i>Estados Unidos</i> <i>tiene un apetito insaciable de drogas”.</i> O también existe la posibilidad, mejor dicho la realidad, de ser ejecutado con otras cuarenta y seis personas en Arabia Saudita un sábado por la tarde. Aunque para mí en concreto el año iniciaría con un intercambio de mensajes con Alejandro Cae de Benos en respuesta al siguiente texto que le envié.</p>
<p align="justify">“<i>Buenas tardes Alejandro, soy Rodrigo Velázquez Solórzano egresado de la Coordinación Nacional de Literatura,</i> <i>poeta y</i> <i>cuentista.</i> <i>Te escribo este breve mensaje porque</i> <i>would like to</i> <i>poder enriquecerme con la sociedad norcoreana, es por ello que</i> <i>te escribo, para preguntarte si existe alguna posibilidad de realizar una Estancia Artística que permita el intercambio cultural entre nuestras dos naciones.</i> <i>Me</i> <i>gustaría mucho poder conocer escritores y</i> <i>pintores norcoreanos. Sin</i> <i>más</i> <i>que decir por el momento, agradezco</i> <i>tu tiempo. Saludos desde México”.</i></p>
<p align="justify">“<i>Esto sólo es posible cuando existe un convenio universitario a nivel formal. No se puede hacer de forma individual. Saludos cordiales”.</i></p>
<p align="justify">—Alejando, podrías orientarme para conseguir textos traducidos al español de poetas, cuentistas, o novelistas norcoreanos. Por mi formación política soy simpatizante del partido único, me gustaría mucho tener un aprendizaje real de ustedes, tanto en lo literario como en lo político, en lo económico y lo filosófico.</p>
<p align="justify">—Hay muy poco en español, y casi todo impreso. En: <a href="mailto:spain@korea-dpr.info" target="_blank" rel="noopener"><span style="color: #000080;"><u>spain@</u></a><a href="mailto:spain@korea-dpr.info" target="_blank" rel="noopener">korea-dpr.info</a> te pueden dar enlaces de interés.</p>
<p align="justify">—Muchas gracias por los documentos para poder estudiar la filosofía Juche12, y una honesta felicitación por la exitosa prueba militar realizada el día de hoy con la bomba de hidrógeno, espero sea para el bien del proletariado. Estamos en contacto y ojala algún día se pueda dar un intercambio literario. Saludos.</p>
<p align="justify">Pero cabe aclarar aquí que estoy mintiendo. Primero conversé con Gustavo Pérez para concretar nuestro encuentro.</p>
<p align="justify">Así que mi año inició con varias preocupaciones pero bien. Para mi agrado, recibiría una invitación del maestro Gustavo Pérez a la galería de Atotonilco cerca de San Miguel de Allende en Guanajuato. No obstante, nuestro dialogo inició en diciembre.</p>
<p align="justify">—Buenas tardes maestro, me comunico por este medio con usted porque considero que es importante para mi desarrollo literario poder conocerle, poder entrevistarme con usted, enriquecerme con su perspectiva del arte, la sociedad y el individuo. Pienso que sería un grave error de mi parte no esforzarme por estrechar su mano. Yo vivo en el Estado de México, pero sería un gusto ir a visitarle si es que me lo permite. Dos horas de plática con usted serían para mí de un gran desarrollo espiritual. Ojala sea posible este encuentro.</p>
<p align="justify">—Rodrigo, Gracias por tu mensaje. No sé si realmente mi visión del arte y de la vida en general pueda ser algo que te ayude en tu desarrollo literario. Pero con mucho gusto te recibiré en mi taller para una visita-entrevista. Tenemos que planearlo un poco en función de nuestras agendas… la mía no es tan sencilla. Pero con gusto lo podemos organizar. Algo que se me ocurre es que antes de venir por aquí, vayas a ver mi exposición actual en la Galería Juan Martín en la Ciudad de México. En todo caso, estamos en comunicación por aquí. Un saludo cordial. </p>
<p align="justify">—Con mucho gusto iré maestro, yo lo conocí con su exposición en Bellas Artes a la cual asistí en varias ocasiones. Espero esta semana poder ir a la Galería Juan Martín, estar en contacto con usted y conocerlo pronto. Saludos y muchas gracias por la oportunidad.</p>
<p align="justify">—En eso quedamos, Rodrigo, ya nos pondremos de acuerdo para la visita aquí a mi taller, que está entre Xalapa y Coatepec, en Veracruz. Un saludo cordial.</p>
<p align="justify">Hubo un lapso de tiempo considerable antes del siguiente dialogo.</p>
<p align="justify">—Buenos días, maestro. Le escribo para comentarle que pude asistir a la galería de Polanco la semana pasada y que ahora sigo en espera de que me pueda dar una fecha aproximada para reunirme con usted. Saludos.</p>
<p align="justify">—Rodrigo, yo estaré aquí en mi taller (por Coatepec), pero tengo un viaje por 6 días del 17 al 23 de diciembre. Luego estaré por aquí hasta principio de enero. Dime más o menos cuándo quieres venir para organizarlo. Saludos.</p>
<p align="justify">—Maestro, podría verlo el lunes 14 en su taller de Coatepec, ¿es en el Estado de México, verdad?</p>
<p align="justify">—Coatepec es en Veracruz, y el taller está entre la ciudad de Xalapa y Coatepec. Y como mi salida es la semana próxima, el lunes 14 voy a estar muy apurado, quizás mejor sería que vinieras en enero… ¿podrías?</p>
<p align="justify">—Sí maestro, para enero está bien. Que tenga un agradable fin de año. Le deseo un buen viaje y espero con alegría conocerlo. Saludos.</p>
<p align="justify">El siguiente mensaje, como lo pude ver muy pronto, fue un error mío.</p>
<p align="justify">—Cuando vengas a la casa me traes mi Protool.</p>
<p align="justify">—Hola Rodrigo. Creo que este mensaje de “me traes el Protool” era para alguien más… en fin, saludos y hasta pronto.</p>
<p align="justify">—Hola Maestro, disculpe, era para mi hermano, una disculpa. Que tengo un buen fin de año. PD: disculpe.</p>
<p align="justify">De nuevo otro lapso de tiempo considerable.</p>
<p align="justify">—Maestro, que tenga un excelente inicio de año 2016 con familiares y amigos. Quedo a la espera de que me pueda indicar cómo llegar a su taller y qué día. Saludos.</p>
<p align="justify">—Rodrigo, ya estamos en enero; te comento que el fin de semana que viene, del 8 al 11, estaré ausente. Voy a mi inauguración en la Galería Atotonilco, cerca de San Miguel Allende, una exposición grande, con piezas importantes. No sé si acaso te pueda interesar… pero a partir del 12 estaré de nuevo aquí en el taller. Y entonces podrías venir cuando te quede bien. Muchos saludos, un muy buen año.</p>
<p align="justify">—Maestro, estoy revisando los viajes para San Miguel, ¿lo podría ver yo el día nueve en la Galería? o ¿en dónde sería?</p>
<p align="justify">—Sí, en la Galería Atotonilco, la inauguración será al mediodía. Es un lugar que vale la pena, exhiben cerámica de todo el país, artesanía de la buena que aún queda.</p>
<p align="justify">—Maravilloso, Mañana compro el boleto para salir el fin de semana.</p>
<p align="justify">—Muy bien, por allá nos vemos.</p>
<p align="justify">—Quisiera verlo, Maestro, después de que usted se desocupara, claro. ¿Me podría dar una hora aproximada? No sé si ahí tengan una cafetería o algún espacio, la verdad es que no conozco el lugar.</p>
<p align="justify">—Mira, es una inauguración larga, después podremos hablar algunos momentos. Pero obviamente es difícil decir de tal a tal hora… porque como ya sabemos, la gente llega y a veces es indispensable atender a alguien. Pero pienso que la oportunidad es interesante para ver muy buena cerámica. Y no hablo de la mía sino de la popular que exponen ahí. Es una colección mejor que la del MAP14, para que te des una idea. Luego te envío las indicaciones para llegar, porque es fuera de San Miguel, a unos 5 kilómetros en el pueblo tan interesante que es Atotonilco.</p>
<p align="justify">—Muy bien Maestro. Entonces yo mañana compro el boleto a San Miguel, me imagino que de ahí ya es fácil llegar a Atotonilco. Espero que en la semana usted me diga bien la hora y el lugar. Saludos y gracias por la oportunidad de aprender de usted.</p>
<p align="justify">—Por favor dame un correo electrónico para enviarte la invitación de la galería que tiene todas las indicaciones para llegar. Saludos.</p>
<p align="justify">Ahora bien, una vez instalado en el hotel más barato que pude encontrar en San Miguel, salí a recorrer las calles para notar, sin esfuerzo, que la división de clases y la división de castas era férrea y extendida en ese pequeño y hermoso pueblo de sol llameante, cielo azul y aire frío. Porque más allá de la hermosa arquitectura de la catedral principal que tiene un soberbio color rosa como el paladar de una ostra de Mazatlán, junto con sus enarboladas calles empedradas; la notable colonización estadounidense me tomó por sorpresa.</p>
<p align="justify"><a name="{6e2fa887-2f33-46de-b6cd-0528dc926c85}{132}"></a> Ya había visto yo la sumisión de los habitantes oriundos a los extranjeros en Valle de Bravo y en Cancún, en Vallarta y en la Ciudad de México, pero la particularidad con que la observé en Guanajuato me impresionó ya que tiene una relación con el arte. Déjenme explicar. Hay una gran cantidad de galerías instaladas, unas muy cerca de otras, en tan sólo unas cuantas calles estrechas y contiguas. Pero la mayoría de lo que ahí se vende, desde mi perspectiva, no posee valor artístico; bolsos para dama con ridículos precios, maletas de viaje, sillas “modernistas”, figuras abstractas, aretes simplones, licores comunes, estambre cualquiera, lámparas elaboradas con residuos, etc. Todo exhibido en limpias y acomodadas repisas sobre paredes blancas y con etiquetas de absurdo costo. Ningún poblador nativo en esa cabecera municipal, salvo los grandes comerciantes, podría adquirir tales cosas de forma cotidiana. Carteras de ochocientos dólares, rebosos de cinco mil pesos, cuadros de poco más de treinta mil dólares, o propiedades privadas en cientos de miles de billetes estadounidenses. Aunque usted lector piense que exagero no es así, y no sólo caminé por el sector donde están los adinerados, también recorrí las calles mesuradas del pueblo donde el trabajo artesanal es más accesible al turista nacional que se esfuerza por juntar unos cuantos pesos para lograr recrearse con paisajes distintos a los que transita día a día en su arduo peregrinar. Y es que la mayoría de las personas que trabajan en San Miguel no vive ahí. Ni siquiera en Atotonilco que es un pueblo aún más pobre, sino en pequeños conjuntos de mezquinas casas corroídas por la perpetua desigualdad social. ¿Qué cómo lo puedo aseverar? Porque el camión que abordé para ir a Atotonilco me lo mostró, y es algo que agradezco. Abordé, junto con Tere, un desgastado transporte que tardó más de una hora en salir. Este camión guajolotero se desvió de la carretera principal antes de llegar a Atotonilco para ingresar a una calle estrecha de improvisada dirección y ausente de concreto. Por lo tanto, fue un maltrecho camino de terracería rumbo a terrenos secos y aislados en donde descendió la gran mayoría de la gente trabajadora. Ahí están presentes los nuevos colonos. Ya no son los ibéricos con sus iglesias (que jamás se fueron), sino los <i>greengos</i> con sus galerías.</p>
<p align="justify">Bueno, ubiquémonos en Atotonilco. Una vez estando allí, caminé con Tere en dirección al “<i>Cortijo</i>”. Pregunté a un campesino del rumbo por el lugar que buscaba y recibí la indicación de que al encontrar un desnivel, junto a una rudimentaria tienda de abarrotes, podría ingresar a donde quería llegar. Así que sería una estrecha rampa la que nos guiaría por un camino ordenado y limpio, de saludables arbustos podados y simétricos, hacia una propiedad con su pequeño estanque artificial. Al encontrarnos frente a la Galería (pero aún afuera de ella) alcance a vislumbrar al Maestro Gustavo Pérez rodeado de tres o cuatro personas muy cercanas a su edad. Pude ver cómo se retiraban a un edificio contiguo, salvo uno de ellos que se acercó a nosotros para atendernos y decirnos que la exposición ya había terminado. Eso me sorprendió porque en la invitación que recibí aparecía impreso muy claro el número cinco seguido de las consonantes “m” y “p”. Intenté comenzar a explicar nuestra presencia ahí, pero Tere se me adelantó y le dijo que éramos invitados ya confirmados del maestro.</p>
<p align="justify">—¿Van a realizar una entrevista? ¿Vienen de algún medio?</p>
<p align="justify">—Lo que pasa es que yo soy poeta, y había acordado con el maestro platicar con él en la inauguración.</p>
<p align="justify">Esas palabras convencieron a nuestro interlocutor que entendía y hablaba muy bien el español.</p>
<p align="justify">—Permíteme.</p>
<p align="justify">Dio media vuelta y fue en busca del maestro. Uno o dos minutos después se acercaría Gustavo Pérez hacia nosotros. Sólo que al ver al maestro caminar hacia nosotros, me sentí nervioso e impresionado por su presencia. Nervios que se vieron reflejados en el momento de saludarlo. Al estrechar la mano de Gustavo Pérez mi cuerpo y mi mente se quedaron paralizados, algo inusitado en mí, pero el maestro, al vislumbrar este espasmo en mi persona, reaccionó de manera rápida y cordial para decir:</p>
<p align="justify">—Mucho gusto.</p>
<p align="justify">—Mucho gusto, maestro. Disculpe que llegue a esta hora, yo creí que la inauguración era a las cinco de la tarde.</p>
<p align="justify">—¿Te mande la invitación no? Ahí decía: “Noon to 5 PM” y eso significa del medio día a las cinco de la tarde. Vienen de México, ¿verdad? ¿Tienen prisa? ¿Se van hoy o tendrán todavía un poco de tiempo mañana?</p>
<p align="justify">—Podemos venir mañana; no hay ningún problema.</p>
<p align="justify">—Entonces podrían llegar un poco antes, a eso de las once y media, para platicar con más calma.</p>
<p align="justify">—Sí maestro. Mañana estamos aquí a esa hora.</p>
<p align="justify">—Es que ahorita tenemos otro evento, vamos a ocuparnos, pero mañana nos vemos.</p>
<p align="justify">—Sí maestro, está bien.</p>
<p align="justify">Nos despedimos para encontrarnos al siguiente día a la hora acordada.</p>
<p align="justify">Ya instalados en la sala donde se exponían las exquisitas piezas del maestro, de forma mesurada y ordenada comenzamos a platicar.</p>
<p align="justify">Yo algo preocupado por mi incipiente conocimiento sobre cerámica, intenté comenzar a platicar sobre el tema lo mejor que pude.</p>
<p align="justify">—Maestro, en la historia de Mesoamérica la cerámica tuvo un alto grado de desarrollo durante el periodo prehispánico. No existe museo alguno en los estados de la República Mexicana donde no se exhiban piezas de gran belleza de aquel periodo. Aunque la colonia destruyó la gran mayoría de las piezas de ese periodo y relegó la cerámica del oficio del arte a las artesanías, usted con su trabajo ha logrado recuperar y enaltecer en este momento de la historia este exquisito patrimonio nacional.</p>
<p align="justify">—La cerámica se ha dado en todo el mundo, no sólo en México.</p>
<p align="justify">—Sí maestro, pero en el caso particular de México, se laceró esa tradición artística durante centenas de años y aunque se dieron, y aun se dan, grandes artesanos durante la independencia y revolución, pasando también por la época moderna y contemporánea, no es hasta que usted aparece que se reivindica la cerámica al nivel de obra de arte.</p>
<p align="justify">—Puede ser que a mí me tocara representar ese papel, pero vamos a sentarnos para platicar.</p>
<p align="justify">El maestro se sentó en una silla de mimbre individual mientras que Tere y yo nos colocamos enfrente de él en una banca de madera rústica y bien cuidada que nos señaló.</p>
<p align="justify">Llevó el maestro su mano derecha a su sien en claro gesto de concentración.</p>
<p align="justify">—Es un largo trabajo de aprendizaje; me tocó aprender día a día cómo se comporta el barro en tal o cual situación. Y el poder impulsar este camino para la cerámica es algo importante para mí. No queremos que otros ceramistas se tarden tanto tiempo como yo, que tengan que pasar cuarenta años antes de alcanzar un buen momento.</p>
<p align="justify">—La calidad de su obra, maestro, es impresionante. Y dada esta tradición en México, yo le quiero preguntar, maestro, ¿cuál ha sido la influencia de la cerámica prehispánica en su trabajo?</p>
<p align="justify">—En específico no sabría decirte cuál ha sido la influencia que ha llegado hasta a mí y que he incluido en mis grabados, porque no sólo ha sido la totonaca u olmeca, también está la griega y la japonesa. Si alguna de mis piezas se parece en algo a una pieza prehispánica, puede ser debido a su influencia en mí. Pero es imposible precisar que todo lo que he aprendido se debe a la influencia de tal o cual lugar. Con esto quiero decir que no puedo mencionarte de forma geográfica si en cierta línea hay una influencia maya, o si en estos dos centímetros cuadrados se ve un toque griego, no, todo se va acumulando y expresando en su conjunto y evolución. Contando, además, lo que yo he aportado.</p>
<p align="justify">—Maestro, yo conocí su trabajo por la exposición que se presentó en el Palacio de Bellas Artes, la cual visité en varias ocasiones.</p>
<p align="justify">Hice una pequeña pausa por el sentimiento de haber estado en el Palacio de Bellas Artes en aquel momento.</p>
<p align="justify">»Para mí fue una revelación. Me conmovió mucho su obra, aun me inquieta, es usted el gran exponente de nuestro tiempo en el moldeado de la arcilla. Hay un punto de inflexión antes y después de usted.</p>
<p align="justify">Aquí el maestro notó mi quizá desmesurada admiración hacia él.</p>
<p align="justify">—Platicar desde un pedestal es algo que no sirve; lo mejor es caminar ligero, de nada vale creer que uno puede aseverarlo todo. Lo que pasa es que tengo más años que ustedes y eso es una gran ventaja. Y en ese tiempo de más que tengo he aprendido que uno debe dominar el oficio. Tú que escribes, por ejemplo, tienes que elevar el lenguaje de su forma básica para otorgarle otra composición; tienes que dominarlo para engrandecerlo. Yo sólo uso las letras para darme a entender de manera básica, para dejar un recado o trazar una nota.</p>
<p align="justify">Interrumpo.</p>
<p align="justify">—Maestro, eso es efectivamente lo que usted ha logrado con el barro para llevar a cada una de sus piezas a la denominación de obra de arte. Entiendo que es imprescindible el dominio de la técnica, pero eso no basta para generar una obra de arte, también se encuentra la forma y el contenido.</p>
<p align="justify">Tres puntos suspensivos porque en este momento de la plática entraron a la sala más invitados a los cuales el maestro saludó y atendió en un fluido inglés mientras yo esperaba junto a Tere para volver a platicar con él. Sus palabras con ellos fueron relativamente rápidas y regresamos a nuestra charla. Sólo que el maestro se veía distraído al escuchar mis preguntas, a causa, claro, de los recién llegados. Lo veía poner atención al inglés que se hablaba a su alrededor mientras que al mismo tiempo buscaba concentrarse para responderme en español la siguiente pregunta que le había hecho.</p>
<p align="justify">—Sus grabados en la cerámica son muy particulares. ¿Qué piensa, qué dilucida, qué sentimiento hay cuando los realiza; enojo, alegría, tristeza? ¿Qué tema hay en ellos?</p>
<p align="justify">Mejor respuesta no pude haber concebido.</p>
<p align="justify">—Reflejan el sentimiento de ese día, cómo me encuentre en ese momento.</p>
<p align="justify">Entran dos mujeres a la sala y se dirigen hacia a Gustavo para saludarlo. Una de ellas lo hace en francés y el maestro responde el saludo en el mismo idioma. Ella le pregunta en un diáfano galo, si no mal entendí, si es de origen parisino. Pero el maestro explica que es de Canadá, de Quebec, si no falseo la realidad de lo que respondió. Y para no dejar incompleta la idea de este párrafo afirmaré que la otra mujer habló en inglés. Después, mientras el maestro conversaba con un invitado estadounidense que entró después de las dos mujeres de una hermosa tez blanca, yo aproveché para afirmar lo que Marx ya me había asegurado hacía un par de años, y es que el arte, bajo las condiciones del capitalismo, se llega a convertir en una mercancía. No porque el arte no pueda tener un precio, ya que este posee un costo, sino porque pierde su carácter histórico y su función social para convertirse en un objeto de compra-venta para aquellos que pueden adquirirlo. Y en vez de satisfacer una necesidad de auto afirmación social se convierte sólo en un objeto de decoración casual. No quiero decir con ello que el maestro Gustavo Pérez es responsable de esta circunstancia, eso sería absurdo, sino que aquel día vi en la práctica lo que explica Marx. Así que me limitaré a recomendarle, querido lector, que lea <i>Filosofía del Arte</i> de Hipólito Taine, los <i>Manuscritos Económicos y Filosóficos</i> de Marx, <i>Los Privilegios de la Vista</i> de Octavio Paz y los ensayos de Trotsky sobre el arte. Usted juzgue.</p>
<p align="justify">—Retomando, maestro…</p>
<p align="justify">Y aquí se refleja la clara mente del maestro, que no es desconocedora de lo que se ha planteado en los párrafos anteriores.</p>
<p align="justify">—Una pregunta más. En política, ¿cómo ve al país?</p>
<p align="justify">—Muy mal, una desigualdad dolorosa.</p>
<p align="justify">—¿Cree que exista un vínculo entre la política y el arte?</p>
<p align="justify">—Se vinculan, pero ninguna pieza de mi trabajo puede transformar la cruda realidad económica; esta producción no es para ello, lo que sí puede hacer es tranquilizar al hombre, aliviarlo, hacer que se reconozca en lo mejor de él mismo.</p>
<p align="justify">—Otra pregunta maestro. Cuando uno se desarrolla en su trabajo no consume en exclusiva su propio arte. El poeta no sólo lee poemas, el pintor no sólo observa o compra pinturas, el músico no se enclaustra en el instrumento que toca, uno se alimenta, se recrea de diferentes expresiones artísticas que no son en definitiva la suya. ¿De qué otras artes se alimenta usted maestro?</p>
<p align="justify">—Ese es un buen debate. Yo no tengo la colección de cerámica que existe en esta galería, ni me interesa tenerla. Yo principalmente leo y escucho música, un poco de cine y un poco de pintura.</p>
<p align="justify">—¿Qué es lo que más le gusta leer, novela, cuento o poesía?</p>
<p align="justify">—Novela.</p>
<p align="justify">Continuaban llegando personas a la sala, así que para no interrumpir demasiado y porque mi camión de regreso a la Ciudad de México ya estaba a punto de salir de la central de San Miguel, nos despedimos del maestro con la esperanza de volvernos a encontrar con él, pero ahora en su taller de Coatepec.</p>
<p align="justify">—Maestro, muchas gracias por todo. Este encuentro en verdad fue para mí una gran renovación espiritual. </p>
<p align="justify">Ya de regreso en mi pequeño cuarto en el violento e inseguro Ecatepec de Morelos en el Estado de México, me respondería y me preguntaría a mí mismo lo siguiente: </p>
<p align="justify">—¿Vale la pena hacer arte bajo estas condiciones sociales? Por supuesto que sí. </p>
<p align="justify">—¿Es más importante el arte que la revolución socialista? Desde luego que no. </p>
<p align="justify">Así que para concluir este texto, escribiré que al regresar del viaje me sentí un poco más tranquilo con respecto a mi relación con Tere. Pero como sentía inconcluso mi dialogo con el Maestro Gustavo Pérez, le pedí de favor que respondiera las siguientes preguntas por escrito:</p>
<p align="justify"><b>Maestro,</b> <b>he visto en una gran</b> <b>cantidad de ocasiones obras</b> <b>conceptuales de ridícula validez, periódicos</b> <b>viejos y húmedos, tabiques alineados o dispersos, aparatos eléctricos como</b> <b>DVD, que se</b> <b>exhiben</b> <b>en museos como una obra de arte. ¿Cree usted,</b> <b>maestro,</b> <b>que importe más la idea, el concepto,</b> <b>que el trabajo de la materia?</b> <b>¿Considera</b> <b>que</b> <b>una</b> <b>idea por sí</b> <b>misma</b> <b>puede elevar cualquier cosa a una pieza</b> <b>de arte?</b></p>
<p align="justify">? Pienso que aún en el arte conceptual la sola idea no basta. Hace falta presentarla, articularla, darle forma. Y es en ese proceso que lo conceptual necesita lo que todo arte siempre ha necesitado: claridad, fuerza, sutileza, sugerencia…</p>
<p align="justify"><b>¿Cómo fue la época difícil,</b> <b>maestro, cuando su trabajo aun no poseía un lugar en las galerías?</b> <b>¿Recuerda</b> <b>algún momento en su trayectoria en el que se encontrara cansado de las adversidades sociales y económicas, recuerda algún evento muy en específico que lo hiciera dudar de la cerámica?</b></p>
<p align="justify">? Todos los años que fueron difíciles los recuerdo poco. O más bien, no los recuerdo como insoportables. Supongo que tuve una especie de confianza ingenua, y que todo lo que sucedió a lo largo de todos esos años me pareció necesario. Fue parte del proceso. Pensar que si uno quiere dedicar la vida a exactamente lo que a uno le interesa hacer, sin concesiones, tiene un precio y hay que pagarlo.</p>
<p align="justify"><b>Supongo que en el camino del arte usted fue ganando y perdiendo amistades.</b> <b>¿A</b> <b>quién</b> <b>le dolió perder en el camino y quién o de quiénes se alegra</b> <b>de haber conocido?</b></p>
<p align="justify">? Es natural tanto encontrar como perder amigos. Así como los encuentros son enriquecedores y gratos, los desencuentros son tristes. Y prefiero no hablar de ellos.</p>
<p align="justify"><b>En sus labores cotidianas,</b> <b>¿qué</b> <b>es lo que más le gusta hacer</b>… <b>cocinar,</b> <b>barrer el patio?</b></p>
<p align="justify">? Disfruto mucho cocinar, pero también puedo disfrutar de lavar los platos, pensando que es de esas actividades que son fáciles y sobre todo que dan la satisfacción de poder concluirse de forma rápida. Ver una cocina limpia es un pequeño placer que aprecio siempre.</p>
<p align="justify">Photography by <a href="https://www.flickr.com/photos/rebeckaetc/">ecka's echo</a></p>
<div class="saboxplugin-wrap" itemtype="http://schema.org/Person" itemscope itemprop="author"><div class="saboxplugin-tab"><div class="saboxplugin-gravatar"><img alt='Rodrigo Velázquez Solórzano' src='https://secure.gravatar.com/avatar/1642ad72ad656b5cd1ba4b3a98e71238fa534ad0e0a3d376ebb89a243cae17c9?s=100&#038;d=identicon&#038;r=g' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/1642ad72ad656b5cd1ba4b3a98e71238fa534ad0e0a3d376ebb89a243cae17c9?s=200&#038;d=identicon&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-100 photo' height='100' width='100' itemprop="image"/></div><div class="saboxplugin-authorname"><a href="https://errr-magazine.com/english/author/rodrigovzsr/" class="vcard author" rel="author"><span class="fn">Rodrigo Velázquez Solórzano</span></a></div><div class="saboxplugin-desc"><div itemprop="description"><p>rodrigovzsr@hotmail.com</p>
<p>Rodrigo Velázquez Solórzano (1986) nació en la ciudad de México. Estudio letras en la Coordinación Nacional de Literatura, Arte Contemporáneo y Educación Artística en el Centro Nacional de las Artes, así como Ingeniería en Electrónica, con especialización en Automatización y Control, en el Tecnológico de Estudios Superiores de Ecatepec. Es profesor de Electrónica, Física y Matemática, actividad que ha complementado con la de escribir cuentos, poemas, obras de teatro, crónicas y análisis políticos.</p>
</div></div><div class="saboxplugin-web"><a href="https://www.facebook.com/rodrigo.velazquezsol" target="_blank" >www.facebook.com/rodrigo.velazquezsol</a></div><div class="clearfix"></div></div></div><p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/english/entrevista-con-gustavo-perez/">Entrevista con Gustavo Pérez</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com/english">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
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		<title>Entrevista con Marco Antonio Campos</title>
		<link>https://errr-magazine.com/english/entrevista-con-marco-antonio-campos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Rodrigo Velázquez Solórzano]]></dc:creator>
		<pubdate>Mon, 12 Aug 2019 00:52:58 +0000</pubdate>
				<category><![CDATA[Textos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Al grupo de base Flores Magón La viuda del poeta Hugo Gutiérrez Vega se presentó en la Feria Internacional del Libro en el Zócalo de la Ciudad de México para homenajear a su esposo en una breve ceremonia donde fue acompañada por el escritor Marco Antonio Campos al que yo admiro sin reparo. Los versos [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p align="right"><i>Al grupo de base</i></p>
<p align="right"><i>Flores Magón</i></p>
<p align="justify">La viuda del poeta Hugo Gutiérrez Vega se presentó en la Feria Internacional del Libro en el Zócalo de la Ciudad de México para homenajear a su esposo en una breve ceremonia donde fue acompañada por el escritor Marco Antonio Campos al que yo admiro sin reparo. Los versos de Marco Antonio Campos me dieron el joven amor de Teresa, no pocas veces leí y releí en voz alta abrazado del cuerpo desnudo de Tere su poema “Responso por el Hotel Richelieu” o “La causa Justa”, la clara melancolía que el maestro plasmó por no haber sobrevivido los embates del sistema capitalista fueron para mí un augurio, una profecía, el aviso de que yo me dirigía de manera precipitada a esa azorada situación.</p>
<p align="justify">Abandoné la militancia justo en el momento en que mejor posicionado me encontraba en el estupendo grupo de base Flores Magón donde tanto aprendí y crecí, donde me encontré en reuniones de discusión política con Alfredo, el Ruper, los Memos, Armando viejo y Armando joven, tipos solidarios y honrados, alegres e inteligentes, hermanos decididos a transformar este mundo de forma práctica, a vivir a contra corriente.</p>
<p align="justify">Me deslindé de los marxistas poco después de ingresar a la Coordinación Nacional de Literatura, al darme cuenta de que la dirigencia de la organización nunca sería capaz de destruirse y reconstruirse a sí misma, de edificar documentos de acuerdo con nuestras necesidades y circunstancias sociales. Pero el comprender que la organización nunca se desarrollaría a causa de sus ideas arraigadas en el eurocentrismo, no sería consuelo o justificación válida para mi deserción. Yo sabía, sé que mi labor es, o era, dirigir la organización, recomponerla, escribir para ella e impregnarla de mi espíritu. Así como sé que es el deber de cualquier miembro de la Internacional convertirse en el dirigente del partido para encausar la Revolución Socialista. Pero decidí, bien o mal (porque la organización continúa enfrascada), apartarme de ella para estar con Teresa y con la Literatura. Continúe viendo a mis camaradas en bares y fiestas, pero sería por poco tiempo. Poco a poco abandonaría por completo los documentos de Lenin y Trotsky. Jamás los olvidaría, es cierto, pero sentiría, como dice Marco Antonio, un amargo sabor de boca al citarlos. Permanecería marchando y sostendría día a día la ideología lo más clara y limpia posible; pero sin ellos, sin los militantes, cuán lejos podría llegar y mantenerme en pie. Así que no fueron pocas las razones por las cuales me acerqué a Marco Antonio Campos.</p>
<p align="justify">Al término de la ceremonia en el zócalo, esperé al maestro para pedirle una entrevista que de entrada me negó; pero después concilió al escucharme decir que yo podría ir a donde él me indicara, a un café en donde platicar, por ejemplo. Aceptó y escribió su correo electrónico en su libro “<i>Los</i> <i>Adioses del Forastero”</i> que le acerqué para que me lo dedicara. A los dos días le escribí un breve mensaje electrónico que él respondió con la inclusión de su número telefónico y diciéndome que le llamara. Dos días después le marqué con temor y nerviosismo a su casa, a pesar de que ya había realizado dos entrevistas de gran significado para mí, la primera con Efraín Bartolomé, y la segunda con Julio Revueltas, sin embargo, no por ello me sentí menos nervioso al escuchar su voz por el auricular. Parecía enojado o desconcertado de que le llamara.</p>
<p align="justify">—Bueno, buenas noches.</p>
<p align="justify">Dejó caer el teléfono al escuchar mi torpe voz sin siquiera responder. Volví a marcar más nervioso y torpe que antes.</p>
<p align="justify">—Bueno, buenas noches, disculpe, se encontrará el Maestro Marco Antonio Campos.</p>
<p align="justify">Su tono de voz se escuchó seco y quizá enfadado. Al principio me pareció percibir un acento algo argentino que me desconcertó un poco.</p>
<p align="justify">—Sí, él habla.</p>
<p align="justify">Casi siento que terminaría la oración diciendo <i>che.</i></p>
<p align="justify">—Maestro, soy Rodrigo, el muchacho que se acercó a usted en la Feria del Libro, le marco para preguntarle si es posible que lo pueda ver para entrevistarlo.</p>
<p align="justify">—Mira, aún está la Feria del Libro en el zócalo y tengo que salir del país para organizar el Encuentro Internacional de poesía. Márcame por el diez de noviembre que ya estoy de regreso.</p>
<p align="justify">—Muy bien Maestro, yo le marco. Y…</p>
<p align="justify">Me colgó antes de que lograra decirle:</p>
<p align="justify">—Y muchas gracias por la oportunidad —esperé la fecha, le marqué en dos ocasiones ese día a su casa, pero no contestó. Le llamé a la mañana siguiente para acordar que nos veríamos el viernes de esa semana a las cinco treinta de la tarde en la librería Gandhi ubicada en Avenida Miguel Ángel de Quevedo.</p>
<p align="justify">Llegué temprano para poder echar un vistazo a los libros y comprarme “Bajo la Sombra de la Historia” de Fernando del Paso, un libro que perdería relieve para mí porque después de mi acercamiento al Islam y al Judaísmo me consagré con cierta dedicación a los textos de Hans Küng9. Esperé a que diera la hora pero después de un tiempo me di cuenta de que el Maestro no llegaría. Le volví a marcar a su casa desde mi celular.</p>
<p align="justify">—Maestro soy Rodrigo, lo estoy esperando en la librería.</p>
<p align="justify">—Rodrigo, leí tu correo hace dos semanas pero no quedamos en nada.</p>
<p align="justify">De nuevo le pido al lector que asimile un tono de voz argentino en cada palabra del Maestro.</p>
<p align="justify">—Maestro, le marqué antier para ponernos de acuerdo.</p>
<p align="justify">—¿Por qué no me llamaste para confirmar? A esta edad a uno se le olvidan las cosas. Pero nos vemos mañana, ¿puedes?</p>
<p align="justify">Yo, tras haber averiguado en los días anteriores el teléfono y la dirección del eminente pintor Rafael Coronel, tenía pensado levantarme muy temprano el sábado para ir en busca del Artista Mexicano oriundo de Zacatecas. Así que decliné la nueva fecha que me proponía el maestro.</p>
<p align="justify">—No puedo maestro, ¿le parece bien la siguiente semana, otra vez en viernes?</p>
<p align="justify">Concordamos en que así sería y colgamos el teléfono.</p>
<p align="justify">A la mañana siguiente a pesar de que me levanté temprano, no salí rumbo a Cuernavaca. Me ganó la prudencia y decidí primero marcar por teléfono al maestro Rafael para agendar una cita con él. Al llamar me contestó una mujer.</p>
<p align="justify">—Buenos días, ¿se encontrará el maestro Rafael Coronel? Habla Rodrigo, de la Coordinación Nacional de Literatura.</p>
<p align="justify">—Permíteme, ¿cómo dices que te llamas?</p>
<p align="justify">Le repetí mi nombre para momentos después escuchar una voz masculina en el auricular.</p>
<p align="justify">—Maestro, habla Rodrigo de la Coordinación de Literatura, quería preguntarle si es posible agendar una cita con usted para poder entrevistarle.</p>
<p align="justify">—No, yo no soy Rafael. El Maestro se encuentra fuera del país. Ya agarró su “Guadalupe Reyes”.</p>
<p align="left">Me quedé un segundo callado por tan cómica y natural respuesta.</p>
<p align="left">—Muy bien, muy bien, entonces hasta Enero.</p>
<p align="left">—Así es.</p>
<p align="left">—Bueno, gracias.</p>
<p align="justify">Ya sin nada que hacer ese fin de semana me enteraría por Internet de los atentados del Estado Islámico en Francia y comenzaría a escribir esta crónica. Me gustaron sus dos primeras páginas y decidí mandársela por correo electrónico a Marco Antonio Campos.</p>
<p align="justify"><i><b>El 14 de noviembre de 2015, 22:09</b></i></p>
<p align="justify">—Me conmovió mucho tu mensaje, querido Rodrigo, el cual te agradezco sinceramente. Desde luego que nos entrevistamos. El lunes es día festivo. No sé si te quede bien. O tal vez podemos vernos el viernes. Lo poco que pueda aportarte lo haré con mucho gusto.</p>
<p align="justify">Entonces fueron un par de mensajes los que terminaron por concretar la entrevista.</p>
<p align="justify"><i><b>El 15 de noviembre del 2015, 9:30</b></i></p>
<p align="justify">—Este lunes sería perfecto, ¿le parece bien a las 5 de la tarde en el mismo lugar, en la Gandhi de Miguel Ángel de Quevedo, la que se encuentra a un costado del Fondo de Cultura?</p>
<p align="justify"><i><b>15 de noviembre del 2015 12:34:08</b></i></p>
<p align="justify">—¿No le molestaría, estimado Rodrigo, que fuera a las cinco y media? No en la cafetería de la Gandhi, sino al costado, en contra esquina del Fondo de Cultura, el café de la Gandhi vieja. Muchas gracias.</p>
<p align="justify"><i><b>15 de noviembre del 2015 14:22:47</b></i></p>
<p align="justify">—Claro que sí maestro, a las 5:30 está muy bien, en la Gandhi vieja. Saludos.</p>
<p align="justify"><i><b>El 16 de noviembre del 2015, 9:59</b></i></p>
<p align="justify">—Le confirmo Maestro, lo veo hoy a las 5:30 en Gandhi. Saludos.</p>
<p align="justify"><i><b>El 16 de noviembre del 2015</b></i></p>
<p align="justify">—Nos vemos allá, Rodrigo. Un abrazo.</p>
<p align="justify">Al fin logramos coincidir en la librería.</p>
<p align="justify">Al ir subiendo las escaleras para llegar a la cafetería, encontraría al ganador de la medalla Pablo Neruda platicando con quien después sabría (disculpen que olvidara el nombre) era un editor.</p>
<p align="justify">Al saludar al también premio Xavier Villaurrutia, al maestro Marco Antonio Campos, sentiría la fuerte compresión de mi mano por su enérgico espíritu.</p>
<p align="justify">Me invitarían a que me sentara a la mesa para escucharlos platicar durante varios minutos sin pronunciar yo una sola palabra (algo que no me incomodó en lo más mínimo). Los observaría curioso de encontrar un patrón en su comportamiento. En la manera en que estaba sentado del maestro vería una juventud radiante, un cuerpo tocado por los años, pero dispuesto a soportar las inclemencias del tiempo de una forma alegre y cabal. Del editor sólo puedo decir que lo vi más serio, un tanto distraído ante lo que Marco Antonio le estaba platicando cuando yo llegué. Minutos después, el editor pagó la cuenta con una tarjeta de crédito, dejó veinticinco pesos de propina, se despidió y tomé su lugar en la silla, frente al maestro, el cual me invitó de inmediato un café.</p>
<p align="justify">—Tres cosas me unen a usted maestro, el pensamiento de izquierda, la poesía, y la soledad. Encontré en sus poemas el difícil equilibrio de una ideología en una agradable proporción de las palabras. Recuerdo que cuando militaba llegué a escribir poemas sobre el movimiento obrero que me gustaban mucho, eso claro, antes de leerlo a usted, pero al dejarlos reposar para leerlos años después me di cuenta de que eran pésimos. Estaban cargados de malas alabanzas, de erróneas buenas intenciones, que terminaron por convertirse hasta en una mala propaganda política. En vez de ser un poema, sólo eran una divulgación versificada del socialismo, no un poema. Panfletos rimados, no eran más que eso.</p>
<p align="justify">—El problema es que de forma inconsciente querías quedar bien con la organización, con tu ideología y con el movimiento. Cuando estuve en el taller de poesía de Juan Bañuelos, un pendejo definió un poema de un compañero como un poema <i>pequeño burgués;</i> hay coplas, elegías, poemas en prosa, cuartetos, gregarias11, ¿pero cómo un sentimiento, una preocupación, una alegría escrita puede llegar a ser pequeño burgués? ¿Cuándo puede llegar a ser un poema de izquierda o de derecha? Cuando no es un poema, sino más bien como dijiste, una forma de propagar una ideología versificada. Y que en ese momento te dijeran pequeño burgués era lo peor, eh.</p>
<p align="justify">—Todavía lo es, maestro. Esa frase aún está muy acuñada en las organizaciones. Y además la utilizan de forma torpe y arbitraria (aunque seguro yo también la use mal). Un burgués, si no mal recuerdo, es aquel que posee los medios de producción y un proletario aquel que vende su fuerza de trabajo. Pero los he visto, los he escuchado decir y señalar miles de veces a una persona como pequeño burgués sólo porque a partir de su trabajo diario ha logrado alcanzar una aparente estabilidad económica.</p>
<p align="justify">Recordé, estando ahí sentado frente al maestro, la primera vez que escuché el término “pequeño burgués”. Lo diría mi gran amigo Luis Edgar Lira un sábado por la tarde en que tocaría a mi casa para enseñarme el periódico de la organización. Recordé que me interrogó sobre el futuro de mi vida, sobre cómo pretendía vivir mi vida dentro de un par de años. En aquel entonces, le dije lo más básico que se me ocurrió, pero lo expresé con verdadera convicción. (Hasta ese día yo jamás había escuchado el nombre de Karl Marx.)</p>
<p align="justify">—Trabajar mucho, tener un buen seguro médico, tener dinero, comprarme un auto y cotorrearla.</p>
<p align="justify">Él, preocupado, guardó silencio, realizó una mueca de desaprobación, se llevó la mano izquierda a la barbilla porque en la otra sostenía el periódico con su encabezado en letras rojas y dijo:</p>
<p align="justify">—Esa es una mentalidad de pequeño burgués.</p>
<p align="justify">Pero yo no pensaba en ser el dueño de ningún medio de producción (grande o pequeño), sólo quería ser un obrero feliz enajenado. Quería escuchar rock urbano, viajar un poco y tomar cerveza, como muy bien lo explica Engels en el Anti Dühring.</p>
<p align="justify">—La clase proletaria no tiene conciencia de clase —me dice Marco Antonio Campos—. Pero la clase burguesa sí la tiene; saben que existen sobre esta tierra de forma muy diferente, que tienen que mentir, matar, engañar, hacer lo que sea para mantener sus privilegios. En cambio los trabajadores no son conscientes de ello, hay golpes de la realidad que luego los despiertan y politizan, pero sólo a unos cuantos, por algunos breves momentos.</p>
<p align="justify">—Esos momentos se van acumulando, maestro. Y es que el trabajo en las condiciones del capitalismo es tan cruento; se ha comido a más de uno de mis amigos, cambiando su ideología hasta dejarlos irreconocibles, y eso en los que llegaron a ser conscientes de la lucha de clase, ni hablar de los que jamás lo han sido, ni lo serán. Es por eso que al encontrar en su poesía ese agradable balance entre versos y una melancólica conciencia de haber sucumbido al capitalismo, me impresionó mucho. Es de los pocos que han logrado algo así.</p>
<p align="justify">—Está José Revueltas, el crítico muy duro a la izquierda.</p>
<p align="justify">—Pablo Neruda tiene algunos versos válidos. Aunque fue estalinista.</p>
<p align="justify">—Sólo hasta el cincuenta y seis, después lo bajaron de su caballo. Se puede tomar el tema de la lucha de clases, pero se requiere de una gran maestría para hacerlo.</p>
<p align="justify">—En estos últimos meses he visto poetas, danzantes, pintores, dramaturgos y músicos utilizar el tema de Ayotzinapa para expresarse, pero lo han hecho de una forma tan burda, tan a la ligera.</p>
<p align="justify">Recordé que alguna vez contemplé la posibilidad de hacer un performance para ironizar el arte de mis contemporáneos. Me cagaría en un balde para después gritar con furia Ayotzinapa. Porque en verdad esa fue la calidad del “Arte” que vi en repetidas ocasiones en decenas de lugares.</p>
<p align="justify">—Otra pregunta maestro, ¿cómo ha logrado viajar tanto?</p>
<p align="justify">—El primer viaje que realicé a Europa lo hice con el dinero que gané del premio Diana Moreno Toscano. Me dieron diez mil pesos, que en aquel entonces eran una pequeña fortuna. Así que con ese dinero me fui. Caminé mucho, muchísimo, me quedaba en hoteles de menos de dos estrellas, recorrí todo lo que pude. Ahora me pregunto cómo le hice para gastar tan poquito, me fui tres meses y medio; Caminaba y caminaba de un lugar a otro. Lo que ahora pienso que también fue un error; debí haber tomado el tren en varias ocasiones, porque luego llegaba cansadísimo de tanto caminar. Pero a los veinte años el cuerpo aguantaba todo, de los veinte a los treinta es la mejor edad para viajar. Nada lo detiene a uno a esa edad. Además, estaba el Instituto de la Juventud que nos permitía sacar boletos de tren para viajar por Europa a bajo costo. Era más fácil viajar entonces, ahora ya es muy complicado.</p>
<p align="justify">—¿Alguien lo acompañó maestro?</p>
<p align="justify">—No. Me fui solo, que siempre es la mejor forma de viajar. Ya en el camino conocía gente, pero me fui solo.</p>
<p align="justify">—Esa es otra cosa que le quiero preguntar maestro. ¿Se casó?</p>
<p align="justify">-No.</p>
<p align="justify">Intenté ver en sus ojos melancolía o desesperanza, algo de tristeza o inquietud, algún nerviosismo o arrepentimiento. Pero no vi nada. Más bien presentó ante mí una expresión valerosa.</p>
<p align="justify">—Es que se puede leer un sus textos cierta nostalgia por lo que tal vez pudo haber sido una vida cotidiana y quizá más tranquila con una pareja.</p>
<p align="justify">—Tuve varias novias, yo de joven tenía un cuerpo fuerte y no era mal parecido. Me gustaban las muchachas bonitas, de buena familia, como se dice, no una vulgar de morral al hombro. Jamás me interesó el dinero pero me gustaban las chicas de buena familia. Salí con una actriz un par de años pero terminó casándose con un actor. Luego hubo otra con la que casi me caso, pero tampoco pasó. Además, para escribir hay que estar un poco incómodo, ser algo desdichado; cuando uno es del todo feliz no escribe nada.</p>
<p align="justify">Sonreí.</p>
<p align="justify">—Es cierto, hace falta algo que lo esté molestando a uno. —Hubo un pequeño silencio entre los dos—. ¿Maestro cómo logró realizar el encuentro Iberoamericano de poesía?</p>
<p align="justify">—Contactos, en aquel entonces, cuando eso apenas era un plan, el director de CONACULTA y yo nos organizamos para realizarlo. Él podía poner el presupuesto y yo tenía los contactos. Así fue como lo fundamos. Deja te digo que esa también es una manera de viajar. Cuando te invitan a un evento, casi siempre te pagan el transporte y el hospedaje, ya uno sólo tiene que poner la comida, o si te quieres quedar más tiempo, pues pones de tu lana.</p>
<p align="justify">—Pero es ya por gusto.</p>
<p align="justify">—Sí, ya por ganas de ver la ciudad o algo. Y así fue como empezamos a organizarlo.</p>
<p align="justify">—Hablando de contactos, maestro, el mundo de la literatura es un círculo, unos cuantos cuates. El <i>amiguismo</i> no sólo se da en la política o en la clase empresarial para favorecer a otros, también el mundo de las letras lo tiene. Y cuidado si dices algo que no los complazca.</p>
<p align="justify">—Y los rencores se heredan.</p>
<p align="justify">—¿Se heredan? —Me quedé callado mirando al Maestro, le pregunté con la mirada cómo se puede heredar un rencor.</p>
<p align="justify">—Yo no le hablo a nadie de Letras Libres. Se fue uno y llegó otro pero sigo sin poder hablar con ninguno de ellos, por algo de hace ya años.</p>
<p align="justify">—Yo tengo una pequeña anécdota con Letras Libres —lo anterior lo dije en un tono de voz medio baja porque no creí, ni lo creo ahora, que ese capítulo de mi vida sea gran cosa, pero como resultó la coincidencia se lo platiqué al maestro.</p>
<p align="justify">—Meses después de concluir el Diplomado en la Coordinación de Literatura, escribiría un cuento bastante explícito donde me auto criticaría con una gran rigidez y sin mascaras. Y también criticaría algunos aspectos de varios de mis compañeros del INBA. Al estar diciendo esto viene a mi mente mi maestra Josefina Estrada, cuando dijo que no debíamos tener miedo al escribir, que muchas veces las peores censuras en las letras son las que se auto imponen los mismos escritores. Que si pensábamos en qué dirían nuestros padres o amigos, jamás seríamos del todo honestos y que perderíamos ahí una valiosa parte del texto literario. Por ejemplo, jamás escribiría yo que estuve enamorado de mi prima, que salí con ella a conocer plazas y parques, calles y hoteles donde la toqué y la besé una y otra vez, miles de veces hasta tener una y otra vez deliciosos orgasmos. No diría que me separaría de ella a causa de la presión de mi familia y que ella me engañaría con no sé cuántas personas. No diría que yo no fui el único de la familia que salió con ella, ni que ella fue la única de la familia a la que yo besaría y tocaría. Tampoco escribiría, por ejemplo, que vería en la mirada de un amigo una malvada complicidad con la esposa de su hermano menor. Ni pondría en esta hoja de papel que mi amigo Armando alguna vez defecó en el patio de una casa ajena y que el muy gracioso pondría dos tabiques encima de su caca para cubrir su garabato. Pero aunque no lo parezca, escribir con honestidad es asunto delicado. Aun me persigue el malentendido con Efraín Bartolomé. Yo que no tengo nada más que dar que mis letras, no quise ser mal intencionado (si es que acaso lo fui).</p>
<p align="justify">»Entonces envié el cuento a Letras Libres, maestro.</p>
<p align="justify">Sonriendo dijo el maestro: —¿Y te lo publicaron?</p>
<p align="justify">—No, no me lo publicaron —se desconcertó un poco el Maestro al escucharme decir que no me lo publicaron—. Lo que sucedió es que una compañera del curso entró a trabajar ahí, y lo leyó. No le gustó lo que escribí sobre ellos y pues, estoy vetado de Letras Libres. Jamás voy a publicar ahí. No es el único camino, pero jamás voy a publicar ahí.</p>
<p align="justify">Me detendré aquí, querido lector, para decir que en quien menos pensé cuando escribí ese cuento titulado “La Fuerza de Reserva” fue en quien lo leyó. Itzel era un tanto retraída y tímida, con cierta ternura. Creo que era la más joven de todos, quizá también la más amable y sentimental. Pero no pensé en nada de eso la mañana que me mandó aquel mensaje en donde pondría un párrafo de mi cuento. Yo había bebido varias cervezas ese día y me encontraba contento con Tere y con la vida. Estaba a pocos días de entrevistarme con el autor de <i>Ojo de Jaguar</i>, así que sólo le respondí con una serie de sandeces sin mayor validez que mi locura y mi vergüenza.</p>
<p align="justify">—Esa historia es para un cuento, me has dado una idea para un cuento —dijo el maestro.</p>
<p align="justify">—Yo también pensé en la casualidad de coincidir en un alejamiento con Letras Libres.</p>
<p align="justify">Marco Antonio vio su reloj y supo que tenía que retirarse. Nos despedimos con un fuerte y enérgico saludo. Yo me quedaría con la intención de pedirle una carta de recomendación para entrar a Casa Wabi, pero fue tan agradable mi charla con él, que no me atreví a decirle nada de mi propósito de enriquecer mi literatura con una estancia de tan grande envergadura.</p>
<p align="justify">Photography by <a href="https://www.flickr.com/photos/rebeckaetc/">ecka's echo</a></p>
<div class="saboxplugin-wrap" itemtype="http://schema.org/Person" itemscope itemprop="author"><div class="saboxplugin-tab"><div class="saboxplugin-gravatar"><img alt='Rodrigo Velázquez Solórzano' src='https://secure.gravatar.com/avatar/1642ad72ad656b5cd1ba4b3a98e71238fa534ad0e0a3d376ebb89a243cae17c9?s=100&#038;d=identicon&#038;r=g' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/1642ad72ad656b5cd1ba4b3a98e71238fa534ad0e0a3d376ebb89a243cae17c9?s=200&#038;d=identicon&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-100 photo' height='100' width='100' itemprop="image"/></div><div class="saboxplugin-authorname"><a href="https://errr-magazine.com/english/author/rodrigovzsr/" class="vcard author" rel="author"><span class="fn">Rodrigo Velázquez Solórzano</span></a></div><div class="saboxplugin-desc"><div itemprop="description"><p>rodrigovzsr@hotmail.com</p>
<p>Rodrigo Velázquez Solórzano (1986) nació en la ciudad de México. Estudio letras en la Coordinación Nacional de Literatura, Arte Contemporáneo y Educación Artística en el Centro Nacional de las Artes, así como Ingeniería en Electrónica, con especialización en Automatización y Control, en el Tecnológico de Estudios Superiores de Ecatepec. Es profesor de Electrónica, Física y Matemática, actividad que ha complementado con la de escribir cuentos, poemas, obras de teatro, crónicas y análisis políticos.</p>
</div></div><div class="saboxplugin-web"><a href="https://www.facebook.com/rodrigo.velazquezsol" target="_blank" >www.facebook.com/rodrigo.velazquezsol</a></div><div class="clearfix"></div></div></div><p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/english/entrevista-con-marco-antonio-campos/">Entrevista con Marco Antonio Campos</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com/english">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
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		<title>Entrevista con Julio Revueltas</title>
		<link>https://errr-magazine.com/english/entrevista-con-julio-revueltas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Rodrigo Velázquez Solórzano]]></dc:creator>
		<pubdate>Wed, 07 Aug 2019 22:58:31 +0000</pubdate>
				<category><![CDATA[Textos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>No hubo réplica o pregunta, fue rotundo el silencio que guardó conmigo el ganador del premio internacional de poesía Jaime Sabines después de haber leído mi crónica sobre él. Efraín Bartolomé no contestó mis Inboxes al regreso de su viaje a Estados Unidos en el mes de mayo del 2015, fecha en la que volvió [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">No hubo réplica o pregunta, fue rotundo el silencio que guardó conmigo el ganador del premio internacional de poesía Jaime Sabines después de haber leído mi crónica sobre él. Efraín Bartolomé no contestó mis <i>Inboxes</i> al regreso de su viaje a Estados Unidos en el mes de mayo del 2015, fecha en la que volvió a visitar el Museo de Arte de Filadelfia. Acontecimiento importante ya que el maestro habría de recordar que ante el amparo de Alexander Calder y la Diosa Terrible, hace un cuarto de siglo su corazón fue herido con una dulce lanza de oro para generar en él su brillante libro titulado?<i>Música Lunar.</i></p>
<p align="justify">Por la pérdida de tan agradable y valiosa amistad pasé horas meditando, evadiendo las palabras de mi anécdota con el excelso guitarrista Julio Revueltas. Dando vueltas en mi habitación no cesaba de pensar que mi honestidad al escribir puede ser un error si se busca simpatizar con el entrevistado al mero y puro estilo de adular y lisonjear, como casi siempre se hace, como casi siempre lo esperan.</p>
<p align="justify">Esos pensamientos me incomodaban y no me alentaban a decir que Julio Revueltas heredó de manera un poco renuente pero tangible la ideología de izquierda de su abuelo, un destacado militante de la Internacional Socialista<span style="font-size: xx-small;">4. El abuelo de Julio Revueltas fue un preso político en la antigua cárcel de Lecumberri, el edificio que es ahora el Archivo General de la Nación, donde se encuentra exhibida y olvidada en una pequeña vitrina la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos como supuesto símbolo de libertad y prosperidad.</span></p>
<p align="justify">El día que visité a Julio nos recibió a Javier y a mí de muy buena manera en su hogar a pesar de nuestro retraso de media hora provocado por la lluvia y las pruebas improvisadas de audio que realizamos en el apartamento de Cuitláhuac. Toqué el timbre para ver abrir la puerta a Julio Revueltas algo desvelado, o eso pensé al mirar en sus ojos cierto cansancio. Al entrar hice el primer gesto que dos personas efectúan al conocerse; le extendí mi mano para saludarlo, nada importante aunque en aquel momento noté que mi contacto físico le incomodó. Hizo una mueca de desagrado que se desvaneció en menos de medio segundo, sin embargo la pude apreciar fácilmente porque además la acompañó de un movimiento para restregar la palma de su mano contra su pantalón en señal de aversión, o así lo interpreté yo. Pero de forma inmediata vino otra segunda sorpresa. La que en verdad importa, de hecho. Sin mencionar nada, Julio dio vuelta y caminó hacia su estudio que se encuentra a un costado de la entrada de su casa para tomar el instrumento que lo ha acompañado por diversos países y continentes. Tomó su guitarra y comenzó a tocar un solo de excelente ejecución y noble musicalización. No logré hacer más, me congelé ante tal recibimiento a mi humilde persona. Fue hasta varios minutos después de hacer bramar su guitarra que decidió detenerse para dejarnos regresar a nosotros mismos y permitirnos comenzar a instalar el equipo de grabación. Desconcertados porque no sabíamos bien cómo colocar las cámaras y en dónde conectarnos a la corriente eléctrica, Julio nos fue diciendo en qué lugar estaba cada cosa que necesitábamos; mientras acomodábamos el equipo, él tomó asiento con su guitarra en las manos para hacerla sonar a un tono más bajo y con menor energía e ir generando un ambiente de tranquilidad y simpatía. Nos preguntó cómo habíamos dado con él y cómo es que habíamos comenzado a realizar radio por Internet. Le respondí.</p>
<p align="justify">—Javier tocó durante varios años en un grupo llamado <i>La Silueta Ska</i>, por lo que una vez lo entrevistaron para <i>magnitud-radio</i>, a él le gustó el formato de locución a tal grado que buscó ingresar como parte del equipo de magnitud. Después él me invitó a mí a realizar un programa de literatura, participé en varios programas consecutivos y así comencé yo también a hacer radio.</p>
<p align="justify">Una vez que terminamos de instalar el equipo y después de haber hecho unas pruebas de audio mediocres, comenzamos con la entrevista. Yo tenía preparadas diversas preguntas pero empecé con la que más me inquietaba; la correspondiente al pensamiento de izquierda del cual es heredero Julio Revueltas. Esto se debió a que yo asistía a los grupos de base de la Corriente Marxista Internacional en la sección nueve del sindicato de maestros en la Ciudad de México en donde tuve como primera referencia a José Revueltas, el ya mencionado abuelo de Julio.</p>
<p align="justify">—<i>Julio, hace un par de años el periódico</i> La Jornada <i>publicó una nota en</i> <i>donde se lee que regresaste ideológicamente cansado de Estados Unidos. Eso me da a entender que posees una filosofía concreta y que hay una diferencia entre tu forma de pensar y la de los estadounidenses. ¿Nos puedes explicar un poco esa respuesta?</i></p>
<p align="justify">Antes de contestar la pregunta, Julio se tomó unos breves segundos para abordar el asunto con cuidado. Aquel miércoles de agosto Julio Revueltas se expresó al principio con cierta pasividad, inercia y tranquilidad.</p>
<p align="justify">—Ese es un tema muy escabroso, muy polémico; pero sí, estuve en las fauces del lobo, en el interior del monstruo, aunque hay gente a toda madre y lugares muy chingones que valen mucho la pena. Austin es el estado de extrema izquierda en Estados Unidos, ahí es muy gratificante hablar con cualquier persona, saben mucho. Pero por el otro lado, aunque no me encuentro en posición de criticarlo, sólo comparto mi experiencia; te puedo decir que en el noventa por ciento de todos los lugares que visité viví el racismo. Pasa algo, es el país con los medios de comunicación más poderosos del mundo, sin embargo es el país más desinformado, lo que es irónico. A donde vayas que noten tu acento, vivirás una discriminación. Y los más cabrones, no hay censura aquí, los que más discriminan y los más ojetes son los mismos mexicanos que ya llevan un rato allá y tienen su <i>green card</i>, su permiso para estar de una forma legal, esos son los más ojetes.</p>
<p align="justify">—<i>Se creen estadounidenses.</i></p>
<p align="justify">—Te discriminan feo. Quieren que te regreses porque ya no quieren más latinos.</p>
<p align="justify">—<i>Yo lo mencionaba porque José Revueltas es de tu familia. ¿Tienes la cercanía ideológica, has leído sobre él? ¿Qué tanto llegó a influir en tu forma de pensar, en tu forma de ser?</i></p>
<p align="justify">Julio hace un poco de memoria y responde:</p>
<p align="justify">—Es que cuando era muy niño me lo imponían a la fuerza como tarea familiar.</p>
<p align="justify">—<i>¿Entonces no fue algo agradable? ¿Fue algo más cercano a una orden, aún tienes que leerlo y tienes que saber de él?</i></p>
<p align="justify">—Sí, y nunca lo hice. Fue hasta los veinticinco años que por convicción propia me dispuse a leerlo.</p>
<p align="justify">Continúo platicando mientras Julio sostiene su guitarra color dorado.</p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman, Times New Roman MSFontService, serif;"><i>»</i>Un día me animé y dije: a ver, vamos a leerlo un poco. Comienzo a estudiarlo y empiezo al mismo tiempo a escuchar la obra de su hermano Silvestre Revueltas, y con los dos fue inevitable no sentir un nudo en la garganta, hacerme un vicioso de su obra. O sea, valiendo madre el lazo sanguíneo, yo me convertí en un fanático, ya no me pude desprender de esas lecturas. José Revueltas no es un escritor amable con el lector, es ácido, es fuerte, castiga al lector. Su forma de describir las cosas me llamó la atención, cómo narraba el simple movimiento de un objeto, las cinco páginas que se podía tardar en describir eso. Pero ya por el lado familiar yo identificaba mucho de lo que escribió. En uno de sus cuentos habla sobre una gota que cae en una gran tina y donde el personaje la escuchaba como un martillo que lo estaba enloqueciendo, y yo decía; es que la tina de mi abuela tenía esa gotera, y mi abuelo obviamente escribía en el cuarto de al lado. Entonces hay párrafos con los que me identifico.</span></p>
<p align="justify">—<i>Tienes una memoria familiar.</i></p>
<p align="justify">Asiente a mi afirmación con un movimiento horizontal de su cabeza y continúa.</p>
<p align="justify">—Al leer las biografías de José y Silvestre Revueltas me identifico demasiado. José se encerraba en su cuarto y no salía por semanas, no salía para <i>nimadres</i> hasta que terminaba su obra. Mi abuela sólo le llevaba el desayuno, quietecita, tranquila, mientras él escribía. Tuvo una buena pareja. Nos contó que una vez que le llevaba comida, abrió la puerta y vio a mi abuelo escribiendo en un baño de lágrimas; esa obra fue, como muchas otras, ganadora de un premio nacional. Asimismo, Silvestre es otro personaje con el cual me identifico porque fue músico; leí su autobiografía, que es un libro muy recomendable. Describe situaciones de hace cien años, habla de cómo se llevaban entre los músicos, de la falta de oportunidades, de las antesalas que tenían que hacer y describe los trámites burocráticos para lograr conciertos. Yo lo leí y decía: Es lo que estamos viviendo ahora, nada ha cambiado en cien años, con excepción de las cosas obvias como la tecnología. Pero la forma en que describe el trato a los músicos, cómo los recibían, los trámites que tenían que hacer, el ambiente, lo que sentían, su forma de componer, son cosas que no han cambiado, están vigentes ahora. Esas experiencias que escribieron fueron la mejor herencia que me dejaron.</p>
<p align="justify">—<i>Octavio Paz escribió que Silvestre Revueltas “era un hosco defensor de su soledad”. Parece que no se equivocó y que José Revueltas también lo era. Una cosa más, Julio, si no mal recuerdo Silvestre pasó algunos años en un manicomio desde donde escribió unos textos muy ácidos, llenos de bastante ironía.</i></p>
<p align="justify">En este punto quiero hacer una pausa para mencionar que cuando mencioné que Silvestre había estado en el manicomio, Julio agachó la mirada y el rostro de forma un tanto abatida. Por falta de tacto de mi parte decidí citar un párrafo muy breve de las memorias de Silvestre que me agradó por su simpleza e ironía. Yo quería resaltar su excelente redacción y su cabal forma de reflexión porque me sentí identificado con su ágil sarcasmo cuando lo leí. Quería saber si Julio también escribía. Pero no supe abordar el tema y no consideré que esta mención lo incomodaría.</p>
<p align="justify">—<i>Julio, hay una parte de la narración de Silvestre que me gusta mucho. Cuando está en el manicomio y le están regalando unos rosarios y unas imágenes de santos algunas internas de las que él se apiada.</i> <i>A través de sus atenciones y regalos lo llevan a reflexionar para sí mismo de una forma muy mordaz, a tal grado que lo provocan a escribir:</i> “<i>No sé si soy santo, si me están condecorando o si soy pendejo”. Pero lo dice lúcido.</i></p>
<p align="justify">Julio alza de nuevo la mirada cuando escucha la palabra <i>lúcido</i>.</p>
<p align="justify">—<i>Bueno, para cerrar con ese tema</i> —dice Julio, porque encaminé de manera torpe la plática hacia un terreno demasiado personal y familiar para él.</p>
<p align="justify">—Te comentaba la forma en que se encerraban ambos para crear, para hacer lo que nos dieron. Una vez que terminaban se tomaban uno, dos, cuatro, seis meses de parranda. De ir con los cuates, de promover la obra. Se involucraban en todas las actividades que te puedas imaginar. Entonces ahí venía el festejo, pero en el momento de crear, chinguen a su madre todos, se enclaustraban y no salían. Eso es ejemplar para cualquiera de nosotros. Ahora, hay algo que me encabrona de los historiadores a la fecha, pues en la familia nos molesta mucho que en todas las biografías y videos sobre ambos, se califique a José y a Silvestre de borrachos y de violentos. Si tú has escuchado, visto o leído alguna biografía, siempre se toca el tema del alcohol. En los documentales insisten en que Silvestre Revueltas tomaba mucho, que terminaba tirado en la fiesta, que era una persona eufórica, muy violenta, y dicen lo mismo sobre José; que ambos eran alcohólicos. Dime si me equivoco, pero todos debemos vivir la vida y disfrutarla. Yo les pregunto a todas esas personas, a quienes se les agradecen sus documentales pero, ¿ustedes creen que una persona alcohólica sería capaz de crear una obra tan magnífica e influyente bajo un estado etílico?, eso es imposible, y hablo por ambos. Se encerraban a crear en estado íntegro y sobrio. Ya después terminada la obra se iban como cualquier persona en su vida personal de fiesta.</p>
<p align="justify">—<i>Así es, de hecho he platicado con el Gnomo sobre eso, y la verdad es que no se puede escribir, no se puede componer en un estado alcohólico o de drogadicción.</i></p>
<p align="justify">—Eso es falacia —afirma Julio con énfasis.</p>
<p align="justify">—<i>Tienes que estar al cien para poder crear —le contesto.</i></p>
<p align="justify">—Qué mejor herencia que me hayan dejado que ese ejemplo. Yo me tengo prohibido tomar una gota de alcohol antes de dar un concierto o de crear. Ya una vez terminado un concierto, ya acabada una obra, un disco, ya me tomo una cerveza.</p>
<p align="justify">—<i>Esa</i> <i>creencia general es, a Edgar Allan Poe, a Juan Rulfo, a muchos escritores se les pone esa falsa etiqueta de borrachos. Se dice que escribían ebrios, pero es mentira, uno tiene que estar sobrio y sano para sentarse a escribir,</i> <i>a</i> <i>crear.</i></p>
<p align="justify">—Todos los escritores o grupos que agarran el alcohol o se drogan y se ponen a componer, lo hacen mal, los resultados son obvios para el que sabe.</p>
<p align="justify">El primer bloque de la entrevista terminó con una pequeña risa de Julio que por alguna razón tiende a contener un poco, quizá porque en ella hay algo de sarcasmo y sátira ante lo que percibe en su entorno. Por fin habla Javier y le pide a Julio que nos regale una canción antes de irnos a corte, pero yo, que durante todo el mes estuve escuchando su música, me adelanté a decirle:</p>
<p align="justify">—Julio, ¿puedes tocar “Volviendo a casa”?</p>
<p align="justify">Es una rola que para mí está llena de alegría y sentimiento. Yo pensaba que Julio había compuesto esa melodía al regresar de uno de sus viajes al hermoso y contradictorio Valle de Anáhuac.</p>
<p align="justify">—<i>Después de este preámbulo, Julio, cuéntanos: ¿quién eres, que haces, cómo te defines? —dice Javier.</i></p>
<p align="justify">—Te voy a citar unas palabras de Silvestre que vienen en su autobiografía; en una entrevista le preguntaron lo mismo, y dijo: “Si yo pudiera decir quién soy o lo que quiero expresar con palabras no sería músico, sería escritor”.</p>
<p align="justify">Julio ríe de nuevo con cierto reparo y con un gesto mordaz.</p>
<p align="justify">—<i>Has aprendido con el tiempo, con los años, a decir las cosas tocando, a decir lo que sientes, lo que ves, lo que piensas con las notas musicales —interrumpo.</i></p>
<p align="justify">—Exacto, no me gusta la voz que te impone una letra. Amo la música instrumental en todos sus sentidos y géneros, el rock y el jazz. Si llego a usar la voz es en un sentido melódico o como un efecto. Ya tenemos suficiente, y todos estamos hasta la madre de las letras que dicen “me dejaste y sin ti me muero”, y de la mera repetición de cuatro acordes horribles en una canción en donde millones hacen lo mismo.</p>
<p align="justify">—<i>Influencias musicales, ¿cuáles son tus influencias? —pregunta Javier.</i></p>
<p align="justify">—Bueno, eso es pasajero, lo que admiraba hace dos o tres años ya pasó al archivo, también hay que estar en constante movimiento.</p>
<p align="justify">—<i>Danos un ejemplo, ¿qué escuchaste esta la mañana? —toma la voz el Gnomo.</i></p>
<p align="justify">Contento y algo apenado responde Julio como adolescente que fue atrapado haciendo una travesura.</p>
<p align="justify">—No puedo dejar de escuchar a Stevie Vaughan. Pero temprano en la mañana no me canso de escuchar música clásica. Vas pasando por influencias. De niño me gustaba Cepillín<span style="font-size: xx-small;">5 y ahora no, digo que exagero. Tengo etapas, hace veinte años era fanático loco de Van Halen<span style="font-size: xx-small;">6, me sabía todas sus canciones y ya no, pero para nada, pasó al archivo como algo importante de mi vida y así.</span></span></p>
<p align="justify">—<i>¿Aparte de la música,</i> <i>qué otra influencia tienes? No sé si te guste la pintura, si te guste leer. Aparte de la música, ¿de que más te alimentas? —le</i> <i>pregunto.</i></p>
<p align="justify">—Muy buena pregunta. El músico no sólo se alimenta de la música, por supuesto que no. Estoy seguro de que alguien que va a un museo y admira una buena obra regresa a su casa con una inspiración bárbara para hacer una buena canción; eso es muy importante. A mí me llama mucho la atención, me mata, me fascina el expresionismo.</p>
<p align="justify">—<i>De tu cuarto de ensayo dónde vienes a crear, a sentirte un poco más libre; de la colección de instrumentos que tienes, ¿cuál es tu favorito? —pregunta mi amigo.</i></p>
<p align="justify">—Igual va pasando, hubo un tiempo en que la Viotarra<span style="font-size: xx-small;">7 fue mi favorita, la que toco con arco, pero mis demás guitarras se pusieron celosas. Bueno, así decimos los músicos cuando volvemos a tomar un instrumento que no habías tocado; después de un tiempo ya no te responde, a eso le llamamos celos de la guitarra, cuando la abandonas y regresas y la música se resiste. Entonces a cada una le doy su trato por temporadas.</span></p>
<p align="justify">Dice Javier:</p>
<p align="justify">—<i>Ahora que mencionas que todo está en constante cambio, ¿ahorita hay una canción que ya no te guste, pero que la gente te la pida y tengas que tocar, o igual que no te guste, pero que ya no te prenda tanto como antes?</i></p>
<p align="justify">—Sí, “Volviendo a casa”.</p>
<p align="justify">Los tres exhalamos una risa cuando dijo eso. Yo me sentí algo torpe y contrariado.</p>
<p align="justify">—Es que por esa rola en particular fui muy criticado.</p>
<p align="justify">Hace una pausa corta y continúa.</p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman, Times New Roman MSFontService, serif;">»Fue un error que cometí. Fue un tributo que le hice a Eric Johnson, lo puse en el disco pero nadie lo leyó y nadie lo supo. Entonces fui criticado pero vorazmente, fui odiado y todo porque muchos pensaron que me fusilé su canción “Cliffs of Dover”, pero fue un tributo, ya perdónenme, fue un tributo. Entonces ya la dejé de tocar, me cagó la madre, pero hice un nuevo arreglo que no tiene nada que ver.</span></p>
<p align="justify">Toca su guitarra para mostrarnos las modificaciones que aplicó.</p>
<p align="justify">Julio dice con sarcasmo:</p>
<p align="justify">—<i>Esta se va a llamar “Ya llegué a casa” o algo así… y que se queden con su rola.</i></p>
<p align="justify">—<i>Gnomo, ¿qué le podemos preguntar a Julio para que estemos un poco menos serios el día de hoy, para que la gente del sur de Afganistán y de Venezuela que nos escucha no pierda</i> <i>el interés?</i></p>
<p align="justify">—<i>¿Un gusto culposo que tengas, Julio?</i></p>
<p align="justify">—Yo ya salí del closet —le responde a mi amigo—. ¿A quién no le gusta Chente Fernández? Yo salgo a carretera y siempre lo pongo, o al revés, oigo a Chente y me recuerda la carretera. Cuando abandoné México por un buen rato, me la pasaba cantando una y otra vez “<i>A los que se preguntan por qué mi talento no pudo triunfar, a los que me juzgaron sin darme derecho siquiera de hablar…”</i>. A mí me gusta toda la música, cuando la música es sincera no importa su género, llega al corazón, a diferencia de la música que está hecha con propósitos, la que no tiene alma.</p>
<p align="justify">—<i>Para despedirnos, Julio, una pregunta más. ¿Cómo ves a la nueva generación de músicos del país?</i></p>
<p align="justify">—Muy buenos, brillantes, pero como siempre no se dan a conocer. Escuchen a Fernando Rubel, a Larry Rubel<span style="font-size: xx-small;">8, es un genio, yo respeto mucho a Larry Rubel. Y te puedo mencionar muchos que por la misma historia de siempre no se dan a conocer. Siempre hay un directivo que está hasta arriba.</span></p>
<p align="justify">—<i>¿La burocracia?</i></p>
<p align="justify">—No, más bien es el clásico pendejo que cree suponer lo que la gente quiere, en lugar de pensar que con el puesto que tiene puede ir educando a la gente, pero no, ellos son adivinos y casi siempre dicen: “Voy a poner lo que yo sé que le va a gustar a la gente”. Si la situación cultural está como está en el país es por unos adivinos que creen que saben lo que le gusta a la gente; siendo que no es así, a la gente se le impone lo que esos <i>weyes</i> le dan. Por ejemplo en televisión abierta, muchas cosas que valen la pena se ven por ahí de las tres o cuatro de la mañana. Pero ojalá que fuera al revés, que cuando tú te sentaras a comer y prendieras la televisión vieras un buen concierto, uno de tantos que están ahí guardados en el pinche cajón de un programador pendejo, pudriéndose. Ojalá pudieras ver un buen reportaje. Pero regresando a tu pregunta, los músicos bárbaros a los que yo me refiero actualmente están sufriendo el mismo problema que se ha sufrido desde hace muchos años. Por eso cité el libro de Silvestre Revueltas.</p>
<p align="justify">—<i>Julio, aprovechando lo que acabas de mencionar, para despedirnos, ¿qué pieza te gustaría que la gente escuchara, que conociera?</i></p>
<p align="justify">—“New hit”, del grupo Uzeb, esa me vino a la mente, está cabrona. Si yo se las pongo ahorita, ustedes van a gritar. ¡Cómo se priva a la gente de cosas tan maravillosas!</p>
<p align="justify">—<i>Bueno, Gnomo, para cerrar vamos a despedirnos de nuestra audiencia. Yo le quiero mandar un amable saludo al poeta Efraín Bartolomé, un saludo sincero, maestro.</i></p>
<p align="justify">—<i>Yo a toda nuestra audiencia —dice Javier. </i>Y Julio manda saludos en lo general porque está a punto de comenzar su ensayo. Para esta hora ya se encuentran en su casa dos integrantes de su banda.</p>
<p align="justify">Photography by <a href="https://www.flickr.com/photos/rebeckaetc/">ecka's echo</a></p>
<div class="saboxplugin-wrap" itemtype="http://schema.org/Person" itemscope itemprop="author"><div class="saboxplugin-tab"><div class="saboxplugin-gravatar"><img alt='Rodrigo Velázquez Solórzano' src='https://secure.gravatar.com/avatar/1642ad72ad656b5cd1ba4b3a98e71238fa534ad0e0a3d376ebb89a243cae17c9?s=100&#038;d=identicon&#038;r=g' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/1642ad72ad656b5cd1ba4b3a98e71238fa534ad0e0a3d376ebb89a243cae17c9?s=200&#038;d=identicon&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-100 photo' height='100' width='100' itemprop="image"/></div><div class="saboxplugin-authorname"><a href="https://errr-magazine.com/english/author/rodrigovzsr/" class="vcard author" rel="author"><span class="fn">Rodrigo Velázquez Solórzano</span></a></div><div class="saboxplugin-desc"><div itemprop="description"><p>rodrigovzsr@hotmail.com</p>
<p>Rodrigo Velázquez Solórzano (1986) nació en la ciudad de México. Estudio letras en la Coordinación Nacional de Literatura, Arte Contemporáneo y Educación Artística en el Centro Nacional de las Artes, así como Ingeniería en Electrónica, con especialización en Automatización y Control, en el Tecnológico de Estudios Superiores de Ecatepec. Es profesor de Electrónica, Física y Matemática, actividad que ha complementado con la de escribir cuentos, poemas, obras de teatro, crónicas y análisis políticos.</p>
</div></div><div class="saboxplugin-web"><a href="https://www.facebook.com/rodrigo.velazquezsol" target="_blank" >www.facebook.com/rodrigo.velazquezsol</a></div><div class="clearfix"></div></div></div><p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/english/entrevista-con-julio-revueltas/">Entrevista con Julio Revueltas</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com/english">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
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		<title>Entrevista con Efraín Bartolomé</title>
		<link>https://errr-magazine.com/english/entrevista-con-efrain-bartolome/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Rodrigo Velázquez Solórzano]]></dc:creator>
		<pubdate>Mon, 05 Aug 2019 23:10:21 +0000</pubdate>
				<category><![CDATA[Textos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>“El Arte debe ser como ese espejo que nos revela nuestra propia cara” Jorge Luis Borges Al Gnomo Mi encuentro con Efraín Bartolomé nada tiene que ver con su posterior viaje a Nueva York; nuestra conversación de poco más de dos horas tampoco se relaciona con el cumpleaños de su querida hija el cual fue [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p align="right">“<i>El Arte debe ser como ese espejo que nos revela nuestra propia cara”</i></p>
<p align="right">Jorge Luis Borges</p>
<p align="right"><i>Al Gnomo</i></p>
<p align="justify">Mi encuentro con Efraín Bartolomé nada tiene que ver con su posterior viaje a Nueva York; nuestra conversación de poco más de dos horas tampoco se relaciona con el cumpleaños de su querida hija el cual fue el motivo de que Efraín viajara a esa majestuosa ciudad, o con el hecho de que casi dos semanas después de que nos despedimos estuviera escuchando al famoso cineasta estadounidense Woody Allen tocar el clarinete en el Café Carlyle en Manhattan. Pero al enterarme de estos hechos, y en especial del último, no podía hacer menos que mencionarlo en mi redacción para que los lectores de esta crónica se dieran por enterados de su gusto por el Jazz, y que la intención en esta narrativa es reflejar un poco del comportamiento y el espíritu del poeta.</p>
<p align="justify">Ahora bien, intentaré describir lo mejor posible las impresiones que el poeta causó en mí.</p>
<p align="justify">Pero antes mencionaré que mi reunión con Efraín se dio a partir de una presión externa a mi persona. Con esto no quiero decir que yo no tuviera interés en platicar con él, porque en varias ocasiones le escribí y llegamos a intercambiar una o dos palabras a través de <i>Facebook;</i> sin embargo, la verdad sea dicha, se debió a que mientras elaboramos la adaptación de <i>El Gran Inquisidor</i> de Dostoievski para transmitirlo como radio novela, mi amigo Javier me dijo que buscara contactar con algún pintor o poeta para entrevistarlo, que yo tenía la posibilidad de hacerlo por haber estudiado en la Coordinación Nacional de Literatura del INBA, sólo que no me había animado a intentarlo. La idea no me desagradó nada y como ya nos encontrábamos algo ebrios y con buen espíritu en la casa de Cuitláhuac, decidí tratar de reunirme con el autor de Música Solar. Le escribí un pequeño <i>inbox</i> para solicitarle una tertulia que de forma generosa me concedió casi de manera inmediata.</p>
<p align="justify">Acordamos vernos en su casa, iría a la colonia Torres de Padierna el martes 21 de abril al medio día. Pero no quise ir sólo, le pedí a Teresa que me acompañara y lo hice por la sencilla y única razón de que me ama con verdadera locura; aunque yo más bien creo que ella es víctima de una monomanía1 obsesiva junto con un defecto del sistema nervioso que le provoca extremas alegrías y tristezas. De cualquier forma me tocó conocerla; discutir con ella por el sabor a naranja de una galleta, por mis mentiras y las suyas, fotografiarla desnuda, hacerla reír en Valle de Bravo mientras nadábamos en la piscina de un hotel, abrazarla mientras lloraba, e invitarla a conocer al último coloso de la poesía de este continente, al escritor que cierra todas las antologías de poesía y que tiene un pequeño gran interés en sí mismo; el cual pienso es producto de la enorme influencia de su literatura en el mundo.</p>
<p align="justify">No describiré el transcurso de mi casa a la de Efraín por el mero hecho de que el tránsito y los baches de la ciudad no tienen relevancia para el lector. Será mejor sólo apuntar que al final del día, después de platicar con el maestro y de recorrer docenas de kilómetros mal asfaltados, terminé haciendo el amor con Tere como los instintos mandan y la sociedad prohíbe. Ok, una vez dicho esto, continuemos con la historia ya situados en la casa de Efraín Bartolomé. La describiré un poco; es un espacio acorde a su ser, donde predomina la fina madera en el piso, las puertas, las escaleras y los libreros. La construcción de su hogar es irregular pero equilibrada, las paredes y el techo no poseen líneas rectas y todas son de un color blanco como la impecable vestimenta que utiliza desde hace años el maestro. Uno puede sentirse rápidamente a gusto en aquel bello lugar lleno de cuadros y pequeñas esculturas dispersas por todas partes.</p>
<p align="justify">Ahora bien, Efraín tardó un momento en recibirnos, pero al hacerlo tuvo un gran detalle con Tere y conmigo; creo yo que fue producto de un error intencional, o al menos así me pareció; el hecho es el siguiente: a esa misma hora en la que acordamos nuestra reunión, lo estaba esperando otra persona, una mujer, por si se lo pregunta el lector, una señora a la cual se dirigió Efraín después de revisar su agenda para mencionarle que había traslapado los horarios y que tenía que disculparse con ella al no poderla atender en ese momento.</p>
<p align="justify">Aquella soleada tarde en el Valle de México se dio nuestro encuentro.</p>
<p align="justify">Una vez llegado el momento de presentarnos, me dirigí a él con un tono de voz un tanto formal y apresurada. Esto se debió a que yo no esperaba pasar más de cuarenta minutos en su casa, no creía que mi presencia valiera más tiempo de su parte. Pero un pequeño ademán de su cuerpo me permitió ver que Efraín tenía la intención de entablar una plática elocuente y casual, un dialogo amistoso para conocernos. Sería algo más que una simple entrevista como yo lo había pensado.</p>
<p align="justify">El primer acto del maestro, después de estrecharnos las manos respondiendo al claro interés de Tere y mío, fue mostrarnos varias ediciones hermosas y lujosas de su obra <i>Ojo de Jaguar</i>, unos formatos grandes de agradable encuadernación. Nos mostró una serie de ediciones colocadas a un costado del pasillo donde están sus cuadros de Toledo y las pinturas de su hijo Balan. Posteriormente, el maestro nos invitó a su estudio, el cual está ubicado en la parte superior de su casa. Ahí noté en él cierta inquietud que no puedo pasar por alto; era la ansiedad, no una ansiedad tosca y desesperada, ni desagradable, sino más bien una ansiedad por el gran peso de <i>Ojo de Jaguar</i>, una ansiedad que me pareció natural, inconsciente, viva, alegre y juguetona. Un yo soy… un yo soy el autor, no de forma pedante, sino más bien para reforzar en él la certeza de haber escrito el libro que tanta fama internacional le ha dado. Y es que <i>Ojo de Jaguar</i> se encuentra por todos lados a donde uno pueda acercarse en su casa, o al menos yo puedo afirmar esto de los lugares que tan amable me mostró. Lo tiene cuidadosamente guardado y a la mano; sabe bien donde está colocado, pero da la impresión a su interlocutor de que apenas la ha recordado en ese instante, como si una idea ya conocida llegara a él de manera repentina. No es que el maestro reste valor a sus demás libros, porque es obvio que están presentes, pero <i>Ojo de Jaguar</i> sin duda es de enorme importancia en su ser. También es difícil imaginar que no estuviese apegado a él o que no supiera donde está colocada cada edición de sus libros en su propia casa. Asimismo, tuve la impresión de que él tenía bastantes ganas de enseñarme la primera edición de <i>Ojo de Jaguar</i>, algo que desde luego no desdeño y agradezco. Yo, que sólo soy un lector, no puedo dejar de elogiarlo, de maravillarme con el cautivador <i>Ojo de Jaguar</i>. También creo que Efraín quiso mostrarme varias ediciones de <i>Ojo de Jaguar</i> porque yo llegué a su casa con un ejemplar de este libro. Quizá si me hubiese presentado con otro de sus libros esta visita habría sido distinta, aunque no es muy sencillo dar con otro de sus poemarios, no por su culpa, sino por las editoriales…</p>
<p align="justify">Platicando con él, uno se puede dar cuenta que Efraín es un ser satisfecho con su vida.</p>
<p align="justify">Ha viajado mucho por el mundo y no tiene empacho en decir que posee un fuerte sentimiento por la ciudad de Granada en España.</p>
<p align="justify">Es una persona atenta a las exposiciones de pintura que se dan en el mundo.</p>
<p align="justify">Cuando tiene la oportunidad, disfruta de pasar cuatro o cinco días consecutivos recorriendo las salas del Museo Metropolitano de Nueva York, las galerías de Berlín, así como los inmensos corredores del museo más famoso de París.</p>
<p align="justify">Cuando le pregunté si le gustaba alguna novela, no dudó en respóndeme que su favorito era un autor griego. Sin embargo, lamento decir al lector que no recuerdo quién era ese escritor, pero esa falta mía de conocimiento me permitió ver que en él la gentiliza es sutil y atenta; explicaré por qué.</p>
<p align="justify">Al percatarse de mi ignorancia sobre la novela que mencionó y sobre la cual estaba comenzando a profundizar, decidió de forma amable dejarla atrás para aludir a escritores latinoamericanos no comunes, pero sí conocidos; esto con la intención de permitirme continuar el hilo de la conversación.</p>
<p align="justify">Esta sencillez de su ser me agradó bastante y he de mencionar que <i>La Ciudad y los Perros</i> fue uno de los libros que mencionó junto con <i>Al Filo del Agua</i> de Agustín Yáñez. También le hice preguntas sobre su relación con los políticos y el gobierno. Noté que la pregunta incomodó un poco, pero aun así la respondió de forma cabal. Comentó dos cosas, una; era inevitable que en Chiapas o en alguna otra entidad del país lo invitaran a ceremonias e inauguraciones, eventos en los cuales se llegaba a presentar el gobernador del estado quien se mostraba cordial y amable con él.  La prensa los retrataba saludándose no a pesar suyo, pero sí en beneficio de ellos. Dos; en una ocasión, preparaban un homenaje a Efraín en Chiapas, con una cantidad considerable de recursos económicos, los cuales se consumirían en un solo día. Sin embargo, él prefirió que con ese dinero se realizara un tiraje de poco más de cien mil ejemplares de una edición bien elaborada de su libro <i>Música Lunar</i>, ilustrada en parte por su hijo, para las elecciones primarias en Chiapas, claro con el visto bueno de la centralizada Secretaria de Educación Pública. Pensé en hurtar un ejemplar si algún día tenía la oportunidad, ya que no se encuentra en librería alguna.</p>
<p align="justify">Como se percibe en estas líneas escritas, no logré evitar el formato de interrogación, había cosas muy específicas que tenía muchas ganas de entender y le hice preguntas sobre ellas. Efraín ha sido juez en diversos certámenes y voy a mencionar este tema en lo sucesivo: posee una ética y una moral apropiadas a las circunstancias de tan difícil tarea como otorgar el Premio Aguas Calientes de Poesía. Digo esto porque en la plática se llegó a mencionar que el amiguismo y la corrupción no es tema exclusivo de partidos políticos o empresarios, el mundo de las letras también lo posee. Es un circulo, es una elite difícil de alcanzar, donde algunos escritores acostumbran llenarse de halagos unos a otros de manera casi ridícula y se otorgan premios y becas unos a otros sin considerar a las nuevas generaciones que no sean las de su círculo cercano.</p>
<p align="justify">Ha pasado que dos jueces, compadres desde luego, tienen la simpática amabilidad de no leer ningún poemario de los concursantes (porque tienen ya elegido a su ganador). No se aparecen el día de la votación, y sólo mandan un cordial recado al otro juez diciéndole que le agradecerían mucho si él también él firmara el acta del ganador para que ese asunto se decidiera por unanimidad, porque donde firman dos según ellos, tienen que firmar tres. Y esto se ha repetido en muchas ocasiones en una gran cantidad de concursos en México. Yo le dije:</p>
<p align="justify">—Cuando estudiaba en el INBA, no pocos maestros nos decían que se inclinaban a dar los premios a sus amigos o recomendados en lugar de apreciar con concordia el valor estético, técnico y dialéctico de las obras que llegaban a sus manos de parte, tanto de conocidos como de desconocidos. Por eso aludí a ese tema en aquel momento, sólo para confirmar algo ya conocido por todos.</p>
<p align="justify">No quiero terminar esta nota sin puntualizar otra cosa: si he de ser honesto, tengo la ligera impresión de que en ese momento el maestro se sentía un poco solo y por ello su encantadora forma de conversar.</p>
<p align="justify">Cerraré diciendo que Efraín nunca evadió ninguna pregunta de las que llegué a hacerle. Siempre fue claro y abierto al hablar de cualquier tema, incluso del fallecimiento de su primera esposa.</p>
<p align="justify">Photography by <a href="https://www.flickr.com/photos/rebeckaetc/">ecka's echo</a></p>
<div class="saboxplugin-wrap" itemtype="http://schema.org/Person" itemscope itemprop="author"><div class="saboxplugin-tab"><div class="saboxplugin-gravatar"><img alt='Rodrigo Velázquez Solórzano' src='https://secure.gravatar.com/avatar/1642ad72ad656b5cd1ba4b3a98e71238fa534ad0e0a3d376ebb89a243cae17c9?s=100&#038;d=identicon&#038;r=g' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/1642ad72ad656b5cd1ba4b3a98e71238fa534ad0e0a3d376ebb89a243cae17c9?s=200&#038;d=identicon&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-100 photo' height='100' width='100' itemprop="image"/></div><div class="saboxplugin-authorname"><a href="https://errr-magazine.com/english/author/rodrigovzsr/" class="vcard author" rel="author"><span class="fn">Rodrigo Velázquez Solórzano</span></a></div><div class="saboxplugin-desc"><div itemprop="description"><p>rodrigovzsr@hotmail.com</p>
<p>Rodrigo Velázquez Solórzano (1986) nació en la ciudad de México. Estudio letras en la Coordinación Nacional de Literatura, Arte Contemporáneo y Educación Artística en el Centro Nacional de las Artes, así como Ingeniería en Electrónica, con especialización en Automatización y Control, en el Tecnológico de Estudios Superiores de Ecatepec. Es profesor de Electrónica, Física y Matemática, actividad que ha complementado con la de escribir cuentos, poemas, obras de teatro, crónicas y análisis políticos.</p>
</div></div><div class="saboxplugin-web"><a href="https://www.facebook.com/rodrigo.velazquezsol" target="_blank" >www.facebook.com/rodrigo.velazquezsol</a></div><div class="clearfix"></div></div></div><p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/english/entrevista-con-efrain-bartolome/">Entrevista con Efraín Bartolomé</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com/english">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
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		<title>El anhelo</title>
		<link>https://errr-magazine.com/english/el-anhelo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Rodrigo Velázquez Solórzano]]></dc:creator>
		<pubdate>Sun, 28 Jul 2019 22:40:02 +0000</pubdate>
				<category><![CDATA[Textos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>A Oscar Lira y el Maestrín —Esta es la otra casa, el diseño fue obra del pintor y escultor zacatecano, ganador del Premio Nacional de Ciencias y Artes, Manuel Felguérez. De ahí la naturalidad de la luz en su estructura, la estética de las líneas en las habitaciones y los jardines, el fino decorado con [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><em>A Oscar Lira y el Maestrín</em></p>
<p>—Esta es la otra casa, el diseño fue obra del pintor y escultor zacatecano, ganador del Premio Nacional de Ciencias y Artes, Manuel Felguérez. De ahí la naturalidad de la luz en su estructura, la estética de las líneas en las habitaciones y los jardines, el fino decorado con muebles alemanes. ¿Ves aquel jarrón esbelto de colores negro y turquesa que adorna el cuarto? Es una pieza de la colección personal del ceramista Gustavo Pérez.</p>
<p>Por un momento Israel se llenó de orgullo.</p>
<p>—Quiero que disfrutes de una buena vida hijo mío, que tengas gusto por la estética. Puedes llegar a comprar en subasta cuadros originales de Rafael Coronel o de Duchamp si eres dedicado y cauteloso para manejar el dinero. Ahora bien, ya habrás notado que el diagrama que te di a memorizar corresponde a la configuración del equipo que está en la habitación. No es sencilla su composición; son siete equipos distintos en una semi red en Unix, más los cinco routers y switchers que usamos como señuelo, que junto con las modificaciones del hardware y el software hacen nuestro trabajo preciso y profesional, comparable al de los hackers rusos que tenia Putin.</p>
<p>Israel miró por unos segundos a su hijo mayor y le dijo.</p>
<p>—En la ESCOM vas a tener buenos maestros, aprovéchalos para que tu vida sea mucho mejor que esta.</p>
<p>—¿Mejor que vivir en El Pedregal?</p>
<p>—New York, Paris, Moscú, Tokio; con el tiempo podrás elegir en dónde estar, pero nunca te separes mucho del negocio. La red es omnipresente y por sí misma puede llegar a funcionar, pero requiere de tu supervisión. Lee mucho, aprende varios idiomas, no sólo inglés, viaja, haz contactos. Haz muchos contactos ahora que entres a la escuela porque el mundo será tu hogar. Eso sí, recuerda que nunca podrás controlar ni el cuatro por ciento del mercado y de los productos que están en la Deep Web; drogas, diamantes de África, armas, cuernos de rinoceronte, hackers, pornografía infantil, falsificación de identidades, o los Financial Services que es nuestra rama. Sé ambicioso pero no ciego. Me explicabas al venir que alguien te localizó por correo electrónico, que acertó con nuestro apellido. Te voy a enseñar a no dejar ningún rastro en la web. Necesito que superes al legendario Bogachev, que generes un programa superior al GameOver Zeus con el que extrajo más de cien millones de dólares de los bancos estadounidenses antes y después del estúpido mandato del imbécil de Trump en la Casa Blanca. Tienes que aprender cómo se descifran las bases de datos de los bancos, en específico las de tarjetas de crédito, las palomas, como les llamamos. En la Hidden Wiki está nuestro negocio, así que para empezar hazme algunas preguntas.</p>
<p>—¿Cuánto dinero tienen las tarjetas que clonamos?</p>
<p>—De dos mil a cinco mil dólares. Sirven para cualquier cajero, siempre que compren tarjetas con el PIN incluido. El límite de retiro por día es de quinientos dólares en los cajeros, pero también se puede retirar efectivo de las cajas registradoras de las tiendas comerciales sin un límite diario.</p>
<p>—¿Por qué cobramos sólo en Bitcoins?</p>
<p>—Libertad, seguridad criptográfica. Los bitcoins no sólo tienen una función monetaria, representan una nueva filosofía económica. No están regulados por bancos, empresas o gobiernos. Las transacciones son peer-to-peer, se pueden comprar y pagar prácticamente sin comisiones, y hay ganancias, todo es por las ganancias. Tienes que ir generando una cuenta en Airbit para que te explique a detalle cómo se componen y se utilizan.</p>
<p>—Me dijiste que todo lo enviamos por correo postal, pero, ¿y las aduanas, qué pasa con las inspecciones en las aduanas?</p>
<p>—Sobres tamaño carta con tres milímetros de espesor. Etiquetas de envío por DHL o FEDEX, que no están sujetas a las inspecciones aduanales. Las clasifican con una máquina y ni siquiera las mira una persona; para órdenes más grandes las enviamos por USPS expreso internacional, con un etiquetado que es para documentos de negocios. Se eliminan las inspecciones, mandamos todos los pedidos dentro de las primeras veinticuatro horas después de recibir los bitcoins.</p>
<p>Al terminar esta frase, Israel le señaló a su hijo un sillón en el cual se acomodó mientras que Israel concluía la explicación de pie.</p>
<p>—No aceptamos ninguna otra forma de pago además de bitcoins. No hacemos envíos los fines de semana ni los días festivos. El costo de envío está incluido en el precio del producto, no ofrecemos la opción de actualizar el envío de coste añadido.</p>
<p>—¿También estaba pensando en cuánto tiempo se tardan en llegar al comprador?</p>
<p>—De tres a cinco días para todas las regiones de todos los países. Tenemos un par de “oficinas” en varias capitales para hacer este trabajo. Si demora más el envío, se lo notificamos al comprador a través de un correo electrónico, encriptado, claro está.</p>
<p>Después de una pausa y un momento de reflexión de parte de Israel, comentó lo siguiente.</p>
<p>—No enviamos a Chile, Perú, Sri Lanka y Somalia.</p>
<p>Pablo se quedó callado por un momento, sabía que su papá más que contestar esas preguntas, deseaba leer los emails que había impreso desde su celular para verificar en qué medida fue o no una casualidad que esos mensajes estuvieran en la cuenta de su hijo.</p>
<p>—Voy a prepararme un café papá; ten, aquí están los correos.</p>
<p>Israel tomó los papeles que traía su hijo en la mano, ocupó su lugar en el sillón mientras este salía de la habitación y comenzó a leer.</p>
<p>07-06-2029</p>
<p>Querido Amigo.</p>
<p>Mi esposa es una partera que trabaja en el hospital de la Universidad de Togo en el África Occidental. Expreso mi propósito esperando contar con su comprensión, elevo fervientes oraciones a Dios para poder concluir esta transacción bancaria lo antes posible y con responsabilidad. Soy hombre de familia y le comento que mi esposa sufre de insuficiencia cardiaca, que tengo cuatro hijos y que vivo en el numero cuarenta y ocho de Bolingo en la capital de Lomé. Tengo la intención de darle a mi familia una vida mejor y con usted, Dios me ha dado la oportunidad para hacerlo; espero hacer buen uso de ella. Sé que usted estará muy sorprendido ya que no me conoce en persona y que no me ha visto antes, pero no se preocupe, ahora voy a decirle más sobre este proyecto. Le indicaré que tuve un cliente, un ingeniero llamado Sergey Dema Solórzano, que murió en un accidente de coche en mi país con su esposa y su única hija, el veintiuno de abril del dos mil catorce, dejando tras de sí la suma de nueve punto seis millones de dólares en el BAO (Banco de África Occidental). La gestión de dicho banco me ha emitido varios avisos para que les pro porcione la relación familiar de mi cliente; de lo contrario los fondos serán confiscados y serán transferidos a la cuenta del gobierno como fondos no reclamados. Desde entonces estoy esperando que alguien se ponga en contacto conmigo para la reclamación del dinero, ya que el banco no puede liberar los fondos a menos que los familiares presenten oficialmente la reclamación de acuerdo con la política bancaria. Pero por desgracia el nominado al monto era su hija quien, como ya le he dicho, murió también en el accidente sin dejar nadie atrás para la demanda del fondo con el banco.</p>
<p>También podría interesarle saber que he estado esperando y buscando a los familiares de mi cliente durante catorce años, pero todos mis esfuerzos me llevaron a callejones sin salida, ya que no hay he-redero al fondo. Después de estos varios intentos infructuosos, decidí rastrear su apellido por internet. Después de varios meses, encontré tres familias con el mismo apellido, pero decidí contactarlo a usted primero. Usted debe entender que cuando sucede algo como esto normalmente se espera a un familiar, se publica un anuncio en los periódicos y se da una notificación a la embajada, porque suele su-ceder que finalmente aparezcan falsos solicitantes. Por lo tanto, el banco sólo debe confiar en el abogado del cliente fallecido, para quesea él quien proporcione un heredero al fondo, así que el banco da algunos años para esto, y si no hay reclamante se adelanta entonces la administración enviando el dinero al departamento de reconversión de deuda y la cuenta está cerrada. Ahora la pregunta es quién dirige el departamento de reconversión de deuda y quién es la administración. La respuesta es simple, el presidente del banco, el director general del banco y otros consejeros del banco. Estas son las personas, y estos fondos son compartidos por ellos y nadie hace preguntas; en realidad estos temas nadie los discute. Por lo tanto, si tengo esta oportunidad y la dejo perder, sería un “tonta-man” que nunca ha vivido. He puesto plenamente todo en su lugar y ya que esta es una oportunidad abierta a cualquiera, no veo nada malo en lo que hago, siempre y cuando no esté haciendo daño a nadie. Mi conciencia está tranquila y no tengo ninguna razón para preocuparme. Sólo te puedo decir que es el destino el que nos juntó. Estoy seguro de lo que hago y por eso estoy comprometiendo toda mi carrera en este proyecto.</p>
<p>He llegado a la conclusión de que puedo trabajar con usted, pero necesito su respuesta lo antes posible de manera que pueda conocer su opinión sobre este asunto. Quiero decirle que mi mayor preocupación y el miedo que tengo es que al final de esta operación me vea traicionado por usted, debido al hecho de que va a tener ventaja en esta transacción porque el banco se comunicará con usted directamente, pero yo siempre estaré ahí para guiarlo sobre qué hacer o decir en cualquier momento hasta que el fondo sea aprobado y transferido a su cuenta. Al recibir su próximo correo indicando su disposición y voluntad de trabajar conmigo, yo llevaré de forma rápida su nombre al banco y traeré una carta de certificación que lo respalde. Una vez hecho esto, le enviaré un ejemplar del texto de la carta de solicitud que deberá llenar con la información de su cuenta, poniendo la reclamación del fondo. Al terminar esta operación, vamos a compartir las ganancias, cincuenta, cincuenta. Esto es cincuenta para usted, cincuenta para mí por mi esfuerzo. Los arreglos se han hecho para el buen funcionamiento de esta operación, siempre y cuando siga mis instrucciones y ponga su máximo apoyo en esta operación. Al hacerlo, el fondo será liberado y se transferirá a su cuenta bancaria para nuestro beneficio mutuo. Usted siempre puede comunicarse conmigo a mi número privado (228-931-207-03) en cualquier momento, para más discusión sobre este tema.</p>
<p>Saludos cordiales.</p>
<p>11-06-2029</p>
<p>— Sólo el narcotráfico en México es capaz de inventar una historia así.</p>
<p>18-07-2029</p>
<p>Estimado Solórzano.</p>
<p>Le doy las gracias por su comprensión y buena voluntad de trabajar conmigo para lograr este objetivo. Le aseguro que esta transacción es legítima y se llevará a cabo con éxito sin ningún problema, siempre y cuando siga mis instrucciones. También quiero que esté consciente de que esta transacción no es un juego de niños, usted tiene que ser serio. Se requiere de una gran voluntad y energía de su parte; además, se necesita tiempo y apoyo financiero, entonces los costos se dividirán por igual, cincuenta, cincuenta. Ahora, todo lo que tiene que hacer es seguir mi consejo y las instrucciones que permitirán la libe ración de los fondos. Usted no tiene que preocuparse de nada, porque este acuerdo se llevará a cabo en virtud de un contrato legítimo que nos protegerá de cualquier violación de la ley, tanto aquí como en México. Sólo confíe en mí y siga mis instrucciones y direcciones. Tengo toda la información necesaria sobre la cuenta bancaria de la víctima y su certificado de defunción que voy a entregarle a usted en el momento apropiado para liberar la transferencia de los fondos a usted como familiar de los fallecidos. Ahora, lo que necesito de usted son los detalles de la tarjeta bancaria que va a proporcionar así como una copia de su pasaporte para asegurarme de que estoy tratando con la persona adecuada.</p>
<p>Este es el procedimiento normal de la banca. Mientras tanto, tenga en cuenta que el balance de la cuenta debe estar en cero, por lo que sobra decir que no hay dinero en ella y que usted no tiene nada que temer. Antes de pasar a la operación dejemos todo claro para que no existan malentendidos en el futuro. Los dos estamos muy conscientes de que usted no es un verdadero familiar de mi cliente fallecido, y también sabemos que no está conectado a la familia, sólo que ambos gozan del mismo apellido, que es la razón por la cual lo estoy involucrando para lograr este objetivo. Para su información, no debe existir intervención de terceros, dada la naturaleza de este negocio.</p>
<p>Para que confíe en mí, puse mi pasaporte, mi licencia y unas fotos de mi familia. Como se puede ver, soy un hombre casado y por eso estoy haciendo todo lo posible por asegurar el futuro de mis hijos y salvar la vida de mi esposa. Voy a estar esperando su ID para conso lidar nuestra confianza y tan pronto como lo reciba le enviaré el formato que tiene que llenar para la liberación de los fondos en el banco. Una carta de solicitud servirá para presentarlo de forma oficial como familiar de mi cliente fallecido. Si obedece mis instrucciones y orientación de manera adecuada esta transacción se concluirá antes de diez días hábiles sin ningún obstáculo. Espero su respuesta y le recuerdo que puede llamarme para los debates orales. Smith Ogba.</p>
<p>31-07-2029</p>
<p>—No sé si lo que necesitas es lavar dinero o si te dedicas a la falsificación de documentos. No me importa, mejor hablemos claro, te cobro trecientos mil pesos por darte una copia de mi pasaporte, y cuatrocientos mil por mandártelo a la dirección postal que tú me indiques.</p>
<p>Pablo dejó pasar unos minutos más en la cocina para que su papá leyera con calma los emails. Después regresó a la habitación con una taza de obsidiana en la mano.</p>
<p>—¿Qué te pareció? Le seguí el juego, ¿hice mal?</p>
<p>—No parece nada importante, pero aun así los voy a rastrear.</p>
<p>Israel plantó sus ojos color avellana en los ojos verdes de su joven hijo.</p>
<p>—Nuestro negocio es de millones de dólares, desde ahora debes de comenzar a ser precavido. Sé que apenas vas a cumplir los dieciocho, que sabías poco o casi nada de esto, pero lo cierto es que pueden buscar acercarse a ti para llegar a mí. Entiendo que sólo hace un mes te graduaste de la “Juan de Dios Bátiz”, cosa que me da orgullo porque yo también estudié allí, pero ya va siendo hora de que madures, para eso te traje y por eso te animaba a que ingresaras a la ESCOM, pero en fin, poco a poco, una última pregunta y nos vamos.</p>
<p>—¿Y la policía, el FBI, papá?</p>
<p>—El FBI&#8230; Somos imposibles de rastrear. Esta casa, que es hermosa, a su vez es una fortaleza, ya conocerás sus secretos. No niego que saben asestar golpes, que tienen tres o cuatro agentes dedicados a su trabajo, por eso mi preocupación por estos emails. De vez en cuando algún novato cae, pero es más publicidad que otra cosa, hijo. Y esto que te digo no es por exceso de confianza, sino por causa de conocimiento; somos más inteligentes, siempre tenemos que serlo. Lo que hacen ellos es fingir ser compradores, o nuevos distribuidores en la Hidden Wiki, se infiltran en la Deep Web, es cierto, pero nada que no controlemos si somos precavidos.</p>
<p>Israel y Pablo evadieron sus miradas y se quedaron callados por un momento.</p>
<p>—Te voy a traer aquí dos o tres horas, algunas veces los sábados, otras los domingos que no haya nadie aquí para que aprendas con calma, ¿de acuerdo?</p>
<p>—Sí, papá.</p>
<p>Photography by <a href="https://www.flickr.com/photos/michaeldietrich/">Michael Dietrich</a></p>
<div class="saboxplugin-wrap" itemtype="http://schema.org/Person" itemscope itemprop="author"><div class="saboxplugin-tab"><div class="saboxplugin-gravatar"><img alt='Rodrigo Velázquez Solórzano' src='https://secure.gravatar.com/avatar/1642ad72ad656b5cd1ba4b3a98e71238fa534ad0e0a3d376ebb89a243cae17c9?s=100&#038;d=identicon&#038;r=g' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/1642ad72ad656b5cd1ba4b3a98e71238fa534ad0e0a3d376ebb89a243cae17c9?s=200&#038;d=identicon&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-100 photo' height='100' width='100' itemprop="image"/></div><div class="saboxplugin-authorname"><a href="https://errr-magazine.com/english/author/rodrigovzsr/" class="vcard author" rel="author"><span class="fn">Rodrigo Velázquez Solórzano</span></a></div><div class="saboxplugin-desc"><div itemprop="description"><p>rodrigovzsr@hotmail.com</p>
<p>Rodrigo Velázquez Solórzano (1986) nació en la ciudad de México. Estudio letras en la Coordinación Nacional de Literatura, Arte Contemporáneo y Educación Artística en el Centro Nacional de las Artes, así como Ingeniería en Electrónica, con especialización en Automatización y Control, en el Tecnológico de Estudios Superiores de Ecatepec. Es profesor de Electrónica, Física y Matemática, actividad que ha complementado con la de escribir cuentos, poemas, obras de teatro, crónicas y análisis políticos.</p>
</div></div><div class="saboxplugin-web"><a href="https://www.facebook.com/rodrigo.velazquezsol" target="_blank" >www.facebook.com/rodrigo.velazquezsol</a></div><div class="clearfix"></div></div></div><p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/english/el-anhelo/">El anhelo</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com/english">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
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		<title>México y España</title>
		<link>https://errr-magazine.com/english/mexico-y-espana/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Rodrigo Velázquez Solórzano]]></dc:creator>
		<pubdate>Tue, 23 Jul 2019 22:58:45 +0000</pubdate>
				<category><![CDATA[Textos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>A Ernesto Velázquez Solórzano Llegó el veintitrés de diciembre por la noche al aeropuerto de Barajas, España, sin embargo antes de poder salir a caminar por las calles de Madrid, en la última revisión de documentos, un policía le pidió su pasaporte, lo detuvo de forma imprevista y lo llevó a una sala pequeña y [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;">A Ernesto Velázquez Solórzano</p>
<p>Llegó el veintitrés de diciembre por la noche al aeropuerto de Barajas, España, sin embargo antes de poder salir a caminar por las calles de Madrid, en la última revisión de documentos, un policía le pidió su pasaporte, lo detuvo de forma imprevista y lo llevó a una sala pequeña y apartada con otros extranjeros, todos eran latinoamericanos; argentinos, guatemaltecos, chilenos, peruanos, venezolanos.</p>
<p>El pretexto para atajar su camino fue, según le dijeron, que su boleto no tenía fecha de regreso a Culiacán, Sinaloa. Él explicó el motivo. Lo había obtenido por un amigo que trabajaba en Aeroméxico, era un derecho laboral ganado por el sindicato, ellos podían obtener boletos para sus amigos, les hacían un descuento de empleado pero sin fecha de regreso. Así lo expedía la empresa, así había visitado Bilbao el año pasado y así había conocido París y Alemania el año antepasado.</p>
<p>Ahora regresaba a festejar el cumpleaños de su hermana a la que le había llevado una bolsa de tamarindos y otra de hojas de Jamaica.</p>
<p>—Mire mi pasaporte. Ahí vienen registradas mis entradas y mis salidas de la unión Europea, revíselo.</p>
<p>Pero el policía hizo caso omiso. Le dejó sobre una mesa una hoja para que la firmara.</p>
<p>—Sin leerla. No es necesario que la lea. Es para asignarle un abogado que lo asesorará mientras está detenido en el aeropuerto —le gritó.</p>
<p>Él la leyó y la firmó de mala gana mientras el policía lo miraba con menosprecio.</p>
<p>—Ahí está su hoja&#8230;—se aguantó las ganas de terminar su frase y decirle culero.</p>
<p>Después de firmar el papel, lo trasladaron por varios pasillos apartados de la terminal de documentos, hasta llegar a una pequeña recepción donde apuntaron su nombre en una libreta y le avisaron que sería deportado en el primer vuelo de regreso a México. Cruzó la recepción y entró a un cuarto grande. Era como el cuarto del orfanato donde creció con su hermana, un área rectangular llena de literas con unas cuantas ventanas que mostraban las pistas de aterrizaje y despegue cubiertas de nieve por la temporada.</p>
<p>Al entrar escuchó a una señora replicarle a un policía.</p>
<p>—Por lo menos déjenme salir a escupir a la calle.</p>
<p>Esto le causó gracia y le arrebató una sonrisa. No le quedaba más que la resignación. Fue a una de las literas vacías y se acostó con la intención de dormir pero no lo consiguió. Se quedó ahí varios minutos moviéndose de un lado a otro sin poder acomodarse. Una colombiana, que estaba enfrente de él, lo observaba con curiosidad. Molesto porque no había nada que pudiera hacer, comenzó a platicar</p>
<p>con una salvadoreña que se encontraba en la litera de abajo. Tendría veinte años la salvadoreña, una chica bastante vulgar pero no era fea. Como sea no platicó demasiado con ella a causa de su desesperación y el tono de voz de la chica, que se llamaba Alejandra. Le desagradaba el sonido agudo de sus expresiones así que se bajó de la litera.</p>
<p>—Ahorita regreso —le dijo—. Voy al baño.</p>
<p>Pero en lugar de eso se acercó a platicar con una peruana que estaba haciendo la limpieza del lugar. Sólo que ella, como buena trabajadora inmigrante, no le hizo caso y continuó trapeando el piso sin responderle a nada de lo que le preguntaba. Se decepcionó y volvió a la litera más abatido que antes.</p>
<p>La salvadoreña estaba en la cama donde él se había acostado. No le dio importancia pero sabía lo que significaba, así que y se acostó junto a ella en la litera de arriba. Platicaría con quien fuera. “Para qué estoy de solitario estando aquí”, pensó. “Prefiero platicar con ella que hacerme el dormido o andar recordando los bares donde me embriagaba en Sinaloa”. Así que durante media hora estuvieronpreguntándose sus trivialidades, pero al poco rato de que comenzaron a entenderse bien, la luz del lugar se apagó. “Hora de dormir”. Escucharon al policía que lo gritaba a lo lejos.</p>
<p>—Todos a guardar silencio.</p>
<p>Continuaron platicando en voz baja otros minutos, pero al cabo de un rato ambos comenzaron a decir menos cosas y a tocarse con erótico entusiasmo. Se desnudaron bajo la única cobija que había y comenzaron a disfrutar de sus cuerpos sin reparo y sin tomar en cuenta a los demás detenidos en el lugar.</p>
<p>Aquella noche llegó a la misma cama donde él estaba con la salvadoreña, la colombiana que lo observaba desde que llegó. Corrió con suerte, porque la salvadoreña no sólo era vulgar al hablar, sino</p>
<p>también en la cama.</p>
<p>“A la mierda España”, pensó Oscar al despertar.</p>
<p>El día comenzaba a clarear cuando sintió un beso en la mejilla. La colombiana estaba de su lado izquierdo y aún dormía. La salvadoreña, después de darle dos besos en la mejilla se bajó de la litera para dormir en la otra cama. Él se levantó y fue al teléfono de monedas que había en una esquina del enorme cuarto; se veía a lo lejos como una esperanza. Al llegar observó la lista de números pegada a un costado del teléfono. Eran de las diversas embajadas que había en España.</p>
<p>Descolgó el auricular y marcó los ocho dígitos de su casa, escuchó un breve silencio seguido de un tono repetitivo de llamada sin destino, lo estuvo oyendo hasta que el silencio regresó al teléfono. Volvió a repetir el acto en dos ocasiones más.</p>
<p>Digitar sin depositar monedas o sin introducir la clave LADA internacional no tenía importancia, el acto de tomar el auricular y presionar los números en determinado orden lo relajó por un momento.</p>
<p>Marcar a su embajada no tenía sentido, a su hermana en España tampoco, sería deportado en un par de horas, lo sabía de antemano.</p>
<p>Al ir caminando de regreso a la litera donde pasó la noche, observó a un señor sentado frente a la única mesa del lugar. Parecía estar muy triste, su ropa se veía demasiado desgastada; sus ojos cansados y su postura encorvada denotaban melancolía. Caminó rumbo a él, tomó asiento y le dirigió un cordial “hola” en espera de una respuesta. El señor levantó la vista cauteloso y con movimientos torpes. Se mi-</p>
<p>raron unos segundos.</p>
<p>—¿Y a usted por qué lo detuvieron?</p>
<p>—Por el boleto de avión, ¿y a usted?</p>
<p>—Porque venía con mi hijo. Bueno, vengo a ver a mi hijo. Lo que sucede es que yo tengo a toda mi familia viviendo aquí en España.</p>
<p>—¿Desde cuándo viven en Madrid?</p>
<p>—Ya seis años. Yo era el único que no quería venir.</p>
<p>Silence.</p>
<p>—¿Y al final por qué cambio de parecer?</p>
<p>—Acaba de nacer mi nieta.</p>
<p>—¿Y por qué lo detuvieron?</p>
<p>—Porque venía con un niño que no era mío.</p>
<p>—¿Que no era suyo?</p>
<p>—Me lo prestaron.</p>
<p>El señor volvió a bajar la mirada y esperó unos momentos para decir en voz mengua y lenta:</p>
<p>—Pagué un poco de dinero. Es más fácil entrar a España si vienes con un niño que te acompañe y que tenga la piel clara, pero los policías sospecharon y me detuvieron.</p>
<p>Oscar se sorprendió de la pasmosa facilidad con que confesó eso.</p>
<p>—¿Y el niño?</p>
<p>—No sé.</p>
<p>Otra pausa. Ahora más larga y melancólica.</p>
<p>—Ya estando en Madrid. le devolvería al niño a un conocido para que siguiera ayudando a más gente a entrar, pero me engancharon.</p>
<p>Ambos callaron mientras veían al suelo. El señor se levantó después de un minuto y caminó al baño. Oscar regresó despacio hacia la litera y antes de acostarse se le quedó mirando a la colombiana. La observó y se dio cuenta de que le gustaron más los senos de la salvadoreña, así que se acostó a dormir con ella. Se tapó con la cobija y la abrazó. Le tocó un muslo y le besó el cuello. Ella no despertó. Estuvo ahí un rato hasta que se aburrió de abrazarla. La fue soltando poco a poco para subir y abrazar a la colombiana.</p>
<p>Puso el primer pie fuera de la cama y al estarse levantando vio entrar al policía que lo había detenido. Fue hacia él para preguntarle sobre su equipaje y su pasaporte que aún no le regresaban.</p>
<p>—¿Qué tal la colombiana? Lleva aquí una semana, ¿sabías? No te creas especial.</p>
<p>El mexicano levantó los hombros y no dijo nada.</p>
<p>—Vámonos, ya te programaron en un vuelo de regreso a ese lugar que llamas Méjico.</p>
<p>El policía lo escoltó un par de pasillos hasta una puerta que conectaba con las pistas de aterrizaje. De ahí lo subió a una camioneta blanca con los interiores en gris. Lo llevó a las escaleras de un avión de Mexicana. Acompañó a Oscar hasta su asiento y le entregó el pasaporte. El policía dio media vuelta para bajar del avión pero apenas caminó dos pasos cuando escucho decir:</p>
<p>—Hey, poli.</p>
<p>El gendarme español giró para ver la mano izquierda del mexicano que le enseñaba su dedo más preciso en clara señal de grosería. Lo miró con enfado pero se resignó a continuar su camino y bajar del</p>
<p>avión. Los demás pasajeros ya habían abordado, Oscar fue el último en acomodarse en su asiento.</p>
<p>Antes de que partiera el avión, se acercó una aeromoza para decirle a Oscar que no se preocupara, que ya estaba a punto de regresa a casa.</p>
<p>Oscar le pidió un vaso de agua a la aeromoza. Después se abrió la escotilla del avión que estaba junto a él y miró por la ventana la pista de un país hermético y cuidado. Luego escuchó por el altavoz las instrucciones de apagar el celular y colocarse los cinturones.</p>
<p>Photography by <a href="https://www.flickr.com/photos/michaeldietrich/">Michael Dietrich</a></p>
<div class="saboxplugin-wrap" itemtype="http://schema.org/Person" itemscope itemprop="author"><div class="saboxplugin-tab"><div class="saboxplugin-gravatar"><img alt='Rodrigo Velázquez Solórzano' src='https://secure.gravatar.com/avatar/1642ad72ad656b5cd1ba4b3a98e71238fa534ad0e0a3d376ebb89a243cae17c9?s=100&#038;d=identicon&#038;r=g' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/1642ad72ad656b5cd1ba4b3a98e71238fa534ad0e0a3d376ebb89a243cae17c9?s=200&#038;d=identicon&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-100 photo' height='100' width='100' itemprop="image"/></div><div class="saboxplugin-authorname"><a href="https://errr-magazine.com/english/author/rodrigovzsr/" class="vcard author" rel="author"><span class="fn">Rodrigo Velázquez Solórzano</span></a></div><div class="saboxplugin-desc"><div itemprop="description"><p>rodrigovzsr@hotmail.com</p>
<p>Rodrigo Velázquez Solórzano (1986) nació en la ciudad de México. Estudio letras en la Coordinación Nacional de Literatura, Arte Contemporáneo y Educación Artística en el Centro Nacional de las Artes, así como Ingeniería en Electrónica, con especialización en Automatización y Control, en el Tecnológico de Estudios Superiores de Ecatepec. Es profesor de Electrónica, Física y Matemática, actividad que ha complementado con la de escribir cuentos, poemas, obras de teatro, crónicas y análisis políticos.</p>
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