Y de noche, vienes

‘Canta, oh diosa, la cólera del Pelida Aquiles.. ¡Desgraciado! No es decoroso que guardes en el corazón ese rencor’. —La Iliada, de Homero.

Donde el tiempo y el espacio chocan.

En este momento donde el espacio y el tiempo chocan, suspendido inanimado.

No puedo sentirte dentro de mí, mi amor.

O tu cuerpo cerca… susurrando mientras me despiertas del sueño, tu cálido aliento me hace cosquillas en el cuello.

Sensaciones que despiertan mi mente, tus besos mojados en mi pecho abriendo mi corazón.

Arqueando mi espalda mientras te doblas a mi alrededor.

La alegría sensual de morderte el labio, mis brazos te llevan a la cama poniendo mi cuerpo encima del tuyo.

Para calmar a los locos en medio del caos guardando tu calor para mí.

Bebiéndote con avidez mientras me miras a los ojos y sonríes.

Acostada debajo de mí como tú cabello cae en la cama.

Empujándote tan profundo dentro de te que toco tu alma.

Abriste un cielo vasto e infinito inundado de galaxias en espiral y estrellas en explosión.

Con momentos de éxtasis espontáneo incontrolable, tambaleándome al borde de perderme.

Sosteniendo tu cintura tirando de ti hacia mí.

Anclando dentro de ti.

La tranquilidad de tus abrazos la dulzura de tu voz, por favor, mi amor.

Necesito que me saques de este abismo y nunca me dejes ir.

Fotografía por Alberto Polo Iañez.

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