Verte es danzar ligero

Tengo una colección de cantos de aves,
fueron mapeados por mi memoria,
una mañana soleada con el rebozo verde de mi abuela.
Estaban en diferentes constelaciones volando, danzando, cantando al alba de la sierra negra.
En ese punto me encontraba ligera, inmersa en la luciérnaga del miércoles,
De pronto, apareció en el oriente la pesada carga, la incesante espera, me hería y lastimaba.
Decidí entonces sanar mis manos y mi mente, al abrir mi corazón al cielo, escuché el trinar.
Era profundo sumergirse, aunque nadie decidiera acompañarme.
Me fui adentrando en el vapor de agua, la respiración sincronizada, para llegar al centro de la existencia, por fin al interior de la madre tierra.

Fotografía por TolikTolik TolikTolik

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